by luciano
Jacinto Convit García (Caracas, Venezuela, 11 de septiembre de 1913) es un médico y cientifico venezolano, reconocido por desarrollar la Vacuna contra la Lepra y por sus estudios para desarrollar un cura contra diversos tipos de Cáncer.Es Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987. Posee alrededor de 45 condecoraciones otorgadas por diversas universidades venezolanas y extranjeras.
Biografía
Hijo de un inmigrante catalán nacionalizado venezolano Francisco Convit y Martí y de madre venezolana Flora García Marrero, de origen canario, nació en la Parroquia La Pastora, Municipio Libertador de Caracas. Inició sus estudios en el Liceo Caracas.
Cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello, alumno destacado del gran maestro Rómulo Gallegos en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, del que afirmó “Qué buenos recuerdos, un profesor ejemplar de talante visionario”.
En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela donde obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas en 1938.
Una invitación le cambiaría la vida y demarcaría su destino en el año 1937, el doctor Martín Vegas conocido pionero en los estudios sobre la lepra dio a conocer a Convit, la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas, la cual albergaba a cientos de pacientes afectados por lacería o lepra.
En aquel tiempo esta enfermedad era el causal del prejuicio más arraigado dentro de la sociedad, a los leprosos se les encadenaba y eran custodiados por autoridades policiales, imagen que definiría el carácter humano de Convit, quien ante tal maltrato, exigió a los guardias un mejor proceder con los enfermos.
La compasión y el querer por los pacientes no tuvieron límites en Jacinto Convit, quien unió esfuerzos junto a seis médicos venezolanos y dos italianos, para encontrar la cura a esta enfermedad.
Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó el cierre de las conocidas leproserías donde los enfermos eran encerrados y vejados en su condición humana.
En el año 1988, los grandes avances en estudios epidemiológicos, le valieron una nominación al Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento de la vacuna contra la lepra , la cual resultó de la combinación de la vacuna de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae. Un año antes de esta nominación, Convit recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
En el 2010, lidera un equipo que desarrolla en el Instituto de Biomedicina, dependiente del Ministerio para el Poder Popular para la Salud, una autovacuna contra el cáncer de seno, estómago y colón, el procedimiento es basado en exploraciones con inmunoterapia. En conjunto con especialistas de la Universidad Central de Venezuela es responsable de la elaboración de este tratamiento experimental.
"El doctor Jacinto Convit desarrolló vacuna que podría curar cáncer de mama, estómago y colon"
El director del área de Biomedicina del hospital Vargas, Jacinto Convit, informó este jueves que desde hace tres años viene desarrollando una vacuna para curar el cáncer de mama, de estómago y de colon. Refirió que la vacuna ha sido aplicada en 20 personas y que sólo dos no han dado resultados positivos, porque uno era un paciente diabético y el otro se había aplicado quimioterapia.
Declaró que cada paciente con cáncer debe ser sometido a un tratamiento distinto en función de sus circunstancias particulares. Hasta ahora no han calculado los costos de la vacuna, pero es totalmente gratis para el paciente.
Convit rechaza que lo tilden de genio y señala que nunca ha trabajado en la medicina privada, pues su objetivo ha sido únicamente curar a la gente. Igualmente, se mostró agradecido con la propuesta de que lo postulen para el premio Nobel, aunque resaltó que su trabajo diario es su única satisfacción
jacinto convit dice::"Si logramos la cooperación entre la gente que se ocupa del aspecto médico, es decir de los oncólogos, y nosotros, si permiten la utilización de ésta vacuna, esto sería parte importante de la solución al problema del cáncer", afirmó el Dr. Jacinto Convit, presidente y fundador del Instituto de Biomedicina, quien agregó "aquí no hay ningún interés personal ni de grupo, ésta vacuna no tiene costo, llamamos a sumar voluntades a todo aquel que quiera ayudarnos"
Al referirse a las investigaciones que llevaron al tratamiento de la inmunoterapia de cáncer el doctor explica "la célula cancerosa actúa de la misma forma que el bacilo de la leishmaniasis, es decir, no es detectado por el organismo humano y por eso puede propagarse con facilidad, por lo tanto estamos hablando de un problema inmunológico."
"Lo que se ha logrado hasta ahora con ésta investigación, aún en curso, es crear un modelo de autovacuna que permite al organismo humano reconocer la célula cancerosa, dijo Convit, a través de tejido del propio tumor del paciente combinado con BCG y Formalina, al reconocerlo el cuerpo reacciona y ataca las células malignas"
A través de la experiencia previa del científico venezolano se consideró que el "Bacillus de Calmette y Guérin" BCG, que ha venido siendo utilizado durante muchos años en la inmunoterapia de la leishmaniasis y la lepra, podría cumplir un rol similar en el cáncer.
Uno de los aspectos más importantes del uso de la BCG es que puede producir pocos efectos secundarios comprobado a nivel mundial pues ha sido utilizada durante muchos años, en las campañas de inmunización contra la tuberculosis en millones de personas, sin consecuencias.
El tratamiento consiste en Colocar tres dosis de autovacuna, preparada en el momento por el equipo del instituto, con intervalos de 6 semanas. Durante la aplicación se realiza un estricto seguimiento semanal para evaluar la evolución del paciente. Al finalizar este proceso, el paciente pasa a control y se evalúa periódicamente tratando de coincidir con el examen de su oncólogo
Pero el Dr. Convit y su equipo aclaran que existe un límite para los efectos positivos de la autovacuna, pues estos están directamente relacionado con el estado del sistema inmunológico del paciente.
"En el desarrollo del estudio, explica el científico, hemos encontrado que si no se cuenta con un sistema inmune de nivel adecuado, el tratamiento queda sin efecto. Por ello, se realiza una prueba al paciente, previa a la aplicación, para evaluar su estado inmunológico y determinar si puede o no pasar a una siguiente fase del estudio."
Se comienzan a ver las mejorías, entre la primera y segunda dosis, aproximadamente de 2 a 3 meses. Hay pacientes en los cuales pudiese tardar más, dependiendo de la complejidad del caso.
La relación entre el oncólogo tratante y el Instituto de Biomedicina al aplicar el tratamiento es no sólo importante sino absolutamente necesaria, los controles posteriores al tratamiento así lo ameritan. Por ello para que cualquier persona tenga la posibilidad de ser tratada debe llevar un informe de su médico.
Jacinto Convit García (Caracas, Venezuela, 11 de septiembre de 1913) es un médico y cientifico venezolano, reconocido por desarrollar la Vacuna contra la Lepra y por sus estudios para desarrollar un cura contra diversos tipos de Cáncer.Es Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987. Posee alrededor de 45 condecoraciones otorgadas por diversas universidades venezolanas y extranjeras.
Biografía
Hijo de un inmigrante catalán nacionalizado venezolano Francisco Convit y Martí y de madre venezolana Flora García Marrero, de origen canario, nació en la Parroquia La Pastora, Municipio Libertador de Caracas. Inició sus estudios en el Liceo Caracas.
Cursó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello, alumno destacado del gran maestro Rómulo Gallegos en la cátedra de Filosofía y Matemáticas, del que afirmó “Qué buenos recuerdos, un profesor ejemplar de talante visionario”.
En 1932 ingresó a la escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela donde obtuvo el título de Doctor en Ciencias Médicas en 1938.
Una invitación le cambiaría la vida y demarcaría su destino en el año 1937, el doctor Martín Vegas conocido pionero en los estudios sobre la lepra dio a conocer a Convit, la vieja casona de Cabo Blanco en el estado Vargas, la cual albergaba a cientos de pacientes afectados por lacería o lepra.
En aquel tiempo esta enfermedad era el causal del prejuicio más arraigado dentro de la sociedad, a los leprosos se les encadenaba y eran custodiados por autoridades policiales, imagen que definiría el carácter humano de Convit, quien ante tal maltrato, exigió a los guardias un mejor proceder con los enfermos.
La compasión y el querer por los pacientes no tuvieron límites en Jacinto Convit, quien unió esfuerzos junto a seis médicos venezolanos y dos italianos, para encontrar la cura a esta enfermedad.
Luego de varias investigaciones con el único remedio empleado en estos pacientes, el aceite de Chaulmoogra, pudieron comprobar que el compuesto de Sulfota y Clofazimina podía fungir con gran efectividad en contra de este mal, lo que conllevó el cierre de las conocidas leproserías donde los enfermos eran encerrados y vejados en su condición humana.
En el año 1988, los grandes avances en estudios epidemiológicos, le valieron una nominación al Premio Nobel de Medicina, por el descubrimiento de la vacuna contra la lepra , la cual resultó de la combinación de la vacuna de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae. Un año antes de esta nominación, Convit recibió en España el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.
En el 2010, lidera un equipo que desarrolla en el Instituto de Biomedicina, dependiente del Ministerio para el Poder Popular para la Salud, una autovacuna contra el cáncer de seno, estómago y colón, el procedimiento es basado en exploraciones con inmunoterapia. En conjunto con especialistas de la Universidad Central de Venezuela es responsable de la elaboración de este tratamiento experimental.
"El doctor Jacinto Convit desarrolló vacuna que podría curar cáncer de mama, estómago y colon"
El director del área de Biomedicina del hospital Vargas, Jacinto Convit, informó este jueves que desde hace tres años viene desarrollando una vacuna para curar el cáncer de mama, de estómago y de colon. Refirió que la vacuna ha sido aplicada en 20 personas y que sólo dos no han dado resultados positivos, porque uno era un paciente diabético y el otro se había aplicado quimioterapia.
Declaró que cada paciente con cáncer debe ser sometido a un tratamiento distinto en función de sus circunstancias particulares. Hasta ahora no han calculado los costos de la vacuna, pero es totalmente gratis para el paciente.
Convit rechaza que lo tilden de genio y señala que nunca ha trabajado en la medicina privada, pues su objetivo ha sido únicamente curar a la gente. Igualmente, se mostró agradecido con la propuesta de que lo postulen para el premio Nobel, aunque resaltó que su trabajo diario es su única satisfacción
jacinto convit dice::"Si logramos la cooperación entre la gente que se ocupa del aspecto médico, es decir de los oncólogos, y nosotros, si permiten la utilización de ésta vacuna, esto sería parte importante de la solución al problema del cáncer", afirmó el Dr. Jacinto Convit, presidente y fundador del Instituto de Biomedicina, quien agregó "aquí no hay ningún interés personal ni de grupo, ésta vacuna no tiene costo, llamamos a sumar voluntades a todo aquel que quiera ayudarnos"
Al referirse a las investigaciones que llevaron al tratamiento de la inmunoterapia de cáncer el doctor explica "la célula cancerosa actúa de la misma forma que el bacilo de la leishmaniasis, es decir, no es detectado por el organismo humano y por eso puede propagarse con facilidad, por lo tanto estamos hablando de un problema inmunológico."
"Lo que se ha logrado hasta ahora con ésta investigación, aún en curso, es crear un modelo de autovacuna que permite al organismo humano reconocer la célula cancerosa, dijo Convit, a través de tejido del propio tumor del paciente combinado con BCG y Formalina, al reconocerlo el cuerpo reacciona y ataca las células malignas"
A través de la experiencia previa del científico venezolano se consideró que el "Bacillus de Calmette y Guérin" BCG, que ha venido siendo utilizado durante muchos años en la inmunoterapia de la leishmaniasis y la lepra, podría cumplir un rol similar en el cáncer.
Uno de los aspectos más importantes del uso de la BCG es que puede producir pocos efectos secundarios comprobado a nivel mundial pues ha sido utilizada durante muchos años, en las campañas de inmunización contra la tuberculosis en millones de personas, sin consecuencias.
El tratamiento consiste en Colocar tres dosis de autovacuna, preparada en el momento por el equipo del instituto, con intervalos de 6 semanas. Durante la aplicación se realiza un estricto seguimiento semanal para evaluar la evolución del paciente. Al finalizar este proceso, el paciente pasa a control y se evalúa periódicamente tratando de coincidir con el examen de su oncólogo
Pero el Dr. Convit y su equipo aclaran que existe un límite para los efectos positivos de la autovacuna, pues estos están directamente relacionado con el estado del sistema inmunológico del paciente.
"En el desarrollo del estudio, explica el científico, hemos encontrado que si no se cuenta con un sistema inmune de nivel adecuado, el tratamiento queda sin efecto. Por ello, se realiza una prueba al paciente, previa a la aplicación, para evaluar su estado inmunológico y determinar si puede o no pasar a una siguiente fase del estudio."
Se comienzan a ver las mejorías, entre la primera y segunda dosis, aproximadamente de 2 a 3 meses. Hay pacientes en los cuales pudiese tardar más, dependiendo de la complejidad del caso.
La relación entre el oncólogo tratante y el Instituto de Biomedicina al aplicar el tratamiento es no sólo importante sino absolutamente necesaria, los controles posteriores al tratamiento así lo ameritan. Por ello para que cualquier persona tenga la posibilidad de ser tratada debe llevar un informe de su médico.