Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.
En el post de hoy veremos:
*La leyenda del hombre lobo
*Nacimiento del espiritismo
*Muerte del mariscal Ney
*¿Los fenicios en América del Sur?
*Una reliquia milagrosa
Y en la próxima parte veremos:
*El oráculo de Delfos
*El último vuelo de Nungesser
*Un vidente resuelve casos policíacos
*El secreto de los nudos incas
*Los intocables de la India
La leyenda del hombre lobo
Seres mitad hombres, mitad bestias, juzgados y condenados
Animales poderosos y peligrosos, los lobos han sido por mucho tiempo el terror de los campesinos cuando el hambre los empuja hacia las aldeas en el invierno. No es de asombrarse por lo tanto, que la imaginación popular haya inventado que ciertos seres humanos pueden transformarse en lobos y devorar a otros hombres.
Durante los siglos XV y XVI, los hombres lobos, como se les llamaba, fueron un tema recurrente, ya que una verdadera psicosis reinaba entonces entre el campesinado y numerosos individuos acusados de “licantropía” (capacidad de transformarse en lobos) fueron juzgados y condenados por los tribunales por haber cometido asesinatos de carácter canibalesco bajo la apariencia de lobos.
Gilles Garnier, hombre lobo y caníbal
Puesto que nadie, en esa época, dudaba de la existencia de los hombres lobos, en los que se veía una manifestación del diablo, personas muy sabias disertaban sobre los casos registrados. Pedro Mamor, rector de la Universidad de Poitiers en el siglo XV, no muestra escepticismo alguno cuando comenta el siguiente testimonio: una campesina habría visto a su marido vomitando el brazo y la mano de un niño que habría devorado mientras su cuerpo había tomado la forma de un lobo... Los anales judiciales registran muchos procesos en los cuales comparecen personas sospechosas de ser hombres lobos.
En 1521 en Francia, dos campesinos, Burgo y Vicente, fueron juzgados bajo esta acusación. Sin embargo uno de los procesos más famosos se desarrolló en el Franco Condado en 1574, cuando se juzgó a un hombre llamado Gilles Garnier, acusado de haber asesinado a muchas personas, entre ellas a varios niños, y de haberlas devorado después de transformarse en lobo. ¿Cuáles fueron las pruebas presentadas? ¡Las de haber ofrecido de esta carne a su mujer!
A través de un pacto con el diablo, Garnier adquirió la capacidad de transformarse en lobo. Muchos testigos cuentan en el proceso haber tenido conocimiento de este pacto. El mismo acusado reconoce haber utilizado un ungüento mágico para cubrir su cuerno antes de atacar a sus víctimas.
El proceso contra Garnier es muy similar a aquellos en que se juzgaba a hechiceros o brujas y el culpable era condenado a la pena habitual en los casos de hechicería: la hoguera.
Mitología del hombre lobo Leyendas que se refieren a hombres que se transforman en lobos son conocidas desde la Antigüedad. El término mismo de “licantropía” viene del nombre de un rey griego, Lycaon, soberano de Arcadia, transformado en lobo por Zeus por haber osado servirle carne humana durante un banquete. El rigor de los inviernos a fines de la Edad Media y a comienzos de la época moderna, así como el temor a los lobos, todavía muy presente en los bosques de Europa entre los siglos XV y XVI, pueden explicar la epidemia de hombres lobos que se produjo en esta época. Pero la convicción que un ser humano puede transformarse en un animal depredador no es sólo propia del mundo occidental. La figura del hombre tigre y la del hombre cocodrilo desempeñan un rol análogo a la del hombre lobo en las leyendas indias y africanas, por ejemplo. A pesar que es imposible que un hombre se transforme efectivamente en lobo, ello no significa que algunas mentes enfermas no hayan podido creer que ellas mismas son capaces de tal metamorfosis. Por lo demás, el término licantropía designa en psicoanálisis, una dolencia en la cual el paciente se imagina ser un lobo, alucinación que explica sin duda el extraño desarrollo de ciertos procesos y las confesiones de los acusados.
Los Lupinos. Litografía para las Leyendas Rústicas, de George Sand, 1858 (París, Biblioteca de Artes Decorativas)
Una “epidemia” extendida y duradera
En 1589 un asunto bastante parecido ocurre en Alemania. Un campesino llamado Pedro Stumf es acusado de haber asesinado y devorado, bajo la apariencia de un lobo, a trece niños, entre ellos a su propio hijo, y de haberse festinado con su cerebro. El culpable fue ejecutado cerca de Colonia.
Pero la licantropía no es sólo un atributo masculino. Las mujeres también son capaces de transformarse en lobas. En Lausana, en 1604, cinco brujas metamorfoseadas en lobas se llevan a un niño y lo devoran después de haberlo hervido, extraño refinamiento en seres acusados de actuar como animales.
Como pareciera que estos hechos fueron comprobados, ellas también fueron quemadas vivas.
La obsesión por los hombres lobos es, pues, inmensa por lo que se organizan en Francia, en numerosas provincias, batidas destinadas a cazar a estas criaturas inmundas. Hasta cerca de 1610, numerosos casos fueron registrados. En el siglo de la razón, el de Descartes, el oscurantismo y el fanatismo continúan dando libre curso a un celo asesino.
Los niños lobos
El tema del niño lobo ha inspirado algunas antiguas mitologías, tal como la historia de Rómulo y Remo, los hermanos fundadores de Roma, cuya leyenda cuenta que fueron criados por una loba. Pero muchos casos de niños alimentados por lobas sucedieron realmente.
En la Europa medieval. En Hesse, en 1341, se registra por primera vez el hecho de un niño criado por lobos. El muchacho, descubierto por unos cazadores, se desplazaba exclusivamente en cuatro patas y saltaba muy alto. Cautivo, no soporta su nueva vida y muere rápidamente. Tres años más tarde, se menciona un nuevo caso de un niño alimentado por lobos. Esta vez, el retorno a la civilización no acarrea la muerte del niño, quien aprende a hablar y vive hasta los 80 años. Los documentos evocan, sin embargo, su tristeza al haber sido separado de los lobos.
Las muchachitas de Midnapore. La mayor parte de los casos de niños lobos modernos se han registrado en la India, particularmente en la selva de Bengala. La historia más célebre es la de las niñas de Midnapore. Fueron dos jovencitas, descubiertas en 1920 por un misionero indio, el reverendo J, Singh. Encontradas en la cueva de una loba, las pequeñas fueron conducidas al orfelinato de Midnapore, de donde dependía el reverendo. La más joven fallece rápidamente, sin haber podido caminar ni hablar, y la segunda, que sobrevive nueve años desde su captura, aprende penosamente a sostenerse de pie y a pronunciar algunas palabras.
Un caso reciente. Nuevamente en la India, pero en 1976, en la selva de Sultampur, se encuentra un niño de cerca de ocho años, que juega con unos lobeznos. Está hirsuto y sucio y sus uñas son largas como garras. Los aldeanos que lo descubren tratan en vano de civilizarlo y luego lo confían a las Misioneras de la Caridad en Lucknow, al norte de Nueva Delhi, junto a las cuales el niño vive hasta su muerte, en 1985.
La imaginación popular ha acusado a los hombres lobos de los más terribles males (Madera grabada de L. Cranach, siglo XVI)
Nacimiento del espiritismo.
Misteriosos golpes en la casa de los Fox
Conversar con los muertos es un antiguo sueño del hombre que se apoya evidentemente en la creencia que la supervivencia de un principio espiritual después de la muerte física. En el siglo XIX, unos médiums, o especialistas en fenómenos paranormales, se esfuerzan en entablar un diálogo con los espíritus. Nace el espiritismo y se establece enseguida como una verdadera moda.
Hydesville, en el estado de Nueva York, es un poblado de pequeñas casas de madera pareadas unas con otras. La tranquilidad de una de estas casas fue rota un día por unos golpes asestados a sus muros.
Un espiritista francés: Allan Kardec
Médico de profesión, Allan Kardec (1804-1869), cuyo verdadero nombre es Hipólito Léon Denizard Rivail, es el introductor del espiritismo en Francia. Es al mismo tiempo, el inventor del término actual que se prefirió al de espiritualismo. En 1850, Kardec estudia el fenómeno por intermedio de dos hijas de un amigo, ambas médiums. Publica en 1856 El libro de los espíritus , síntesis de numerosas "comunicaciones" con el más allá. Este libro tuvo mucho éxito. Luego funda, en 1856, la Sociedad de estudios psicológicos y, algunos años más tarde, la Revista espiritista. Sus conferencias en París y en provincia lo vuelven sumamente célebre; el propio emperador Napoleón III gusta de conversar con él. Según Kardec, el hombre evoluciona espiritualmente gracias a una serie de reencarnaciones. El mismo habría elegido el pseudónimo Kardec, después de enterarse, por un espíritu, que había vivido antaño en Galia con ese nombre. Antes de encarnarse en un cuerpo, el alma poseería, según él, su propia individualidad y la conservaría después de separarse del cuerpo.
La tumba de Allan Kardec en el cementerio de Père Lachaise, en Paris
Un cadáver de más
Una familia llamada Fox, compuesta por los padres y dos hijas menores que aún viven con ellos, Margaret de 14 y Kate de 11 años, ocupan una vivienda de ese pueblo que, según dicen está embrujada. Se sienten golpes regularmente, pero los Fox son incapaces de descubrir su origen, a pesar de registrar repetidamente el lugar.
En 1840, los ruidos se intensifican hasta el punto que los moradores ya no pueden conciliar el sueño. En La noche del 31 de mayo, Kate, desafiante, le pide al aguafiestas que responda a sus preguntas. Para sorpresa de todos, el "espíritu", puesto que ya nadie cree que se trate de algún bromista humano responde con una serie de golpes.
Alertado por el rumor, un habitante de la ciudad vecina de Rochester tiene la idea de leer el alfabeto. Según la letra que pronuncia, el espíritu reacciona o no, con nuevos golpes... Se establece así una forma de diálogo que permite descubrir que el espíritu que golpea es el de un difunto llamado Charles W. Rosma, vendedor ambulante durante su vida. Había sido degollado 5 años antes por un antiguo ocupante de la casa que le robó antes de enterrar su cuerpo en la bodega.
Las pesquisas posteriores llevan al descubrimiento, a un metro y medio bajo tierra, de algunos huesos y pelos que resultaron ser de origen humano de acuerdo al peritaje forense. Extrañamente, las acusaciones del espíritu se confirman por segunda vez 56 años más tarde, cuando un esqueleto, casi completo esta vez, es encontrado bajo uno de los ruinosos muros de la casa. Una caja de latón de vendedor ambulante se encontró junto a Los restos. La caja se conserva hasta hoy en Lilydale, en el cuartel general del movimiento espiritista. En cambio, a pesar de todo tipo de investigaciones, no ha sido posible encontrar en ningún archivo rastros de alguien llamado Charles Roanas. Este hecho tan extraño no desconcierta a los adeptos del espiritismo. Para ellos, aun cuando dan informaciones exactas, los espíritus suelen equivocarse con frecuencia en los apellidos.
Sesión de mesa giratoria en el siglo XIX. Los patrones se concentran y la sirvienta, sonríe.
Mesas giratorias
Algún tiempo después de los eventos de 1848, la familia Fox se cambió de casa, en un intento por volver a encontrar la tranquilidad. En el nuevo hogar, nuevamente se oyen golpes en los muros. Curiosamente, sucede siempre cuando las dos hermanas, Margaret y Kate, están presentes. El bullicio en torno a este extraño caso despierta pronto el entusiasmo de los aficionados. Muchos creen haber encontrado el modo para comunicarse con los muertos.
El 14 de noviembre de 1849 tiene lugar en Rochester, alrededor de las dos jóvenes Fox, la primera reunión de los adeptos al "espiritualismo", como se decía entonces. Se funda un comité de estudios para examinar las manifestaciones que competen a esa disciplina. De ahí en adelante, Kate y Margaret, acompañadas por su madre, realizan giras por todo los Estados Unidos y hasta por Inglaterra.
Margaret, a la izquierda y Kate Fox a la derecha
Van a esperar que el azar las ponga en contacto con los muertos, sino que provocan la manifestación de sus espíritus, concentrando su capacidad mental en unas mesas redondas, que comienzan a moverse cuando el difunto quiere intervenir. Nace entonces la moda de las mesas giratorias.
Pero la prensa, en su conjunto, sigue vilipendiando a las dos hermanas, y las iglesias se muestran totalmente contrarias a las prácticas que ellas preconizan. Pronto surgen disputas entre ambas hermanas y, en 1888, Margaret confiesa que todos los fenómenos provocados son el resultado de subterfugios. Podría pensarse que la historia del espiritismo terminaría ahí, pero el 16 de noviembre de 1889, la misma Margaret se retracta de sus declaraciones anteriores, aduciendo que se las habían arrancado con falsas promesas de dinero... Pero, de hecho, el incidente no tiene mayores consecuencias. Personas demasiado célebres ya están apasionadas por estas manifestaciones: entre ellas, el escritor romántico Víctor Hugo, el astrónomo Camille Flammarion y el novelista británico Arthur Conan Doyle, a quien debemos una Historia del Espiritismo del año 1920. Las organizaciones espiritistas, como la Sociedad para a investigación psíquica, creada en 1882, ya reúnen demasiados adeptos.
Producción de ectoplasma a principios del siglo XX.
Las manifestaciones de los médiums
Los espíritus se manifiestan a los vivos a través de ruidos, fuertes golpes en los muros, como en el caso de Hydesville, o incluso voces, como en el caso más reciente del "poltergeist" de Enfield. También se expresan imponiendo movimientos a los muebles, como en el caso de Las mesas giratorias. Finalmente, se expresan bajo la forma de fenómenos visuales.
El ectoplasma. Es una sustancia blanca que sale del cuerpo del médium (generalmente de la boca), cuando éste se encuentra en trance. Se presenta como un vapor espeso o como hilos delgados. Puede incluso materializarse y tomar forma humana. El primero en interesarse científicamente en este fenómeno fue el profesor C. Richet, a principios de siglo. Se obtuvieron impresiones fotográficas y moldes de cera, prueba de que el espectáculo no era simple alucinación.
Los "extras". Son formas materiales adoptadas por los espíritus de personas difuntas, que aparecen al lado de los médiums durante sesiones públicas y también sobre clichés fotográficos tomados en esas oportunidades. No se ha podido descubrir ningún truco, ni tampoco alguna explicación racional en relación a estas fotografías.
Muerte del mariscal Ney
¿Fue ejecutado el "más valiente entre los valientes”?
El 7 de diciembre de 1815, el mariscal Miguel Ney fue fusilado en París. Era un soldado legendario, "el mas valiente entre los valientes", nacido en Sarrelouis, ciudad entonces perteneciente a Francia. La Revolución le abrió a este hombre de origen modesto la carrera de oficial y su temeridad hizo el resto.
Ney es nombrado general en 1796 y mariscal en 1804. Siempre a la cabeza de sus tropas, logra encerrar a los austriacos en Ulm, precipita el enfrentamiento de Iena, bloquea a los rusos en Friedland y dirige la retaguardia que protege la retirada de Rusia. Pero, en 1814, ante la derrota, incita a Napoleón a abdicar, nombrado par de Francia por Luis XVIII, aunque descontento por la altivez de los nuevos amos del país, promete, a comienzos de los Cien Días, traer a Napoleón a París "en una jaula de hierro". Sin embargo, arrastrado por sus tropas, se une al Emperador, pero, después de Waterloo, impulsa a las Cámaras a cesar los combates.
Estas sucesivas renegaciones, que no empañan una gloria nacida de una extraordinaria valentía en el combate se originan, por lo demás, no tanto en un oportunismo interesado sino más bien en su preocupación por encontrar la solución menos mala para Francia, que se debate entre un emperador que la arrastró al abismo y un rey que sólo representa el pasado.
Izquierda, figura de Peter Stewart Ney, quien en su lecho de muerte manifestó ser el Mariscal Miguel Ney. Derecha, lápida de su tumba.
La ejecución del mariscal Ney
Relato que aparece en el Gran Diccionario Universal del siglo XIX, de Pierre Larousse. Después de despedirse del sacerdote y de haberle entregado una caja de oro que utilizaba habitualmente para que fuera remitida a la mariscala y unas monedas de oro que llevaba consigo para los pobres de la parroquia, el mariscal fue por sí mismo a colocarse delante del pelotón de ejecución. Este pelotón compuesto por hombres con el uniforme de los veteranos, estaba comandado por un oficial que ofreció al príncipe de la batalla de Moscú vendarle los ojos. El mariscal Ney contestó: "¿Ignora Ud. que desde hace veinticinco años estoy acostumbrado a mirar de frente a las balas y a los cañones?". Luego agregó: "Protesto, delante de Dios y de la Patria, por el juicio que me ha condenado y hago un llamado a los hombres a la posteridad y a Dios, Viva Francia". (...) El conde de Rochechouart dirigiéndose al jefe del pelotón, dijo en voz alta: “¡Cumplid vuestro deber!” El mariscal se quitó enseguida el sombrero con la mano izquierda y colocando su mano derecha sobre el pecho, gritó con voz fuerte: ¡"Soldados, derecho al corazón!" Cayó inmediatamente, alcanzado por seis balas en el pecho, tres en la cabeza y el cuello y una en un brazo".
La ejecución del mariscal Ney, por Gérôme.
Una ejecución insólita
Ney está dispuesto a exiliarse en América; entonces Fouché le entrega un pasaporte con un nombre falso, pero las fronteras y los puertos están cerrados para él, por lo que debe refugiarse en Lot, en casa de sus suegros.
Aunque Luis XVIII hubiese preferido no tenerlo de prisionero, un prefecto descubre su escondite, Ney recusa al tribunal militar y exige ser juzgado por una corte civil de pares. Sin embargo, ésta se compone esencialmente de antiguos emigrados, cuya parcialidad se ve apoyada por falsos testimonios y por la torpeza de Ney, quien es sumariamente condenado a muerte. Lo que sigue es conocido por todos, a la vez sórdido y heroico: Ney es fusilado en la Avenida de Observatorio y no en la barrera de Grenelle, lo que reduce el riesgo de incidentes así como el número de testigos. Se deja al condenado las manos libres y es el mismo quien da la orden de abrir fuego; se golpea el pecho y grita: "¡Soldados, directo al corazón!". En lugar de caer doblado en dos, en medio de estertores, cae de un golpe, sin un grito y le ahorran el tiro de gracia. No hay, además, ningún médico que verifique su deceso.
El cuerpo es llevado a un hospital y enterrado en el famoso cementerio de Père Lachaise, a escondidas, incluso sin la presencia de su esposa. Inmediatamente, comienzan a circular extraños rumores; se dice que Ney no ha muerto sino que se ha evadido. Los realistas, furiosos, piden que se publique el relato de la ejecución. Pero, en 1827, una amante del mariscal, llamada Ida Saint-Elme, publica sus Memorias, explicando que Wellington, el vencedor de Waterloo, masón como Ney, ha aceptado que se lleve a cabo un escamoteo. Así, el pelotón de ejecución habría utilizado balas de fogueo y Ney, quien habría usado una bolsa llena de un líquido rojo. Tenía cómplices en el hospital y el ataúd enterrado en el cementerio no contenía más que piedras o el cadáver de otro hombre.
Mariscal Miguel Ney, pintura de E. Bataille, según Langlois (Castillo de Versalles)
Peter Stewart Ney
En 1819, en Cherew. Carolina del Norte, llega a vivir un hombre llamado Peter Stewart Ney. Extraña coincidencia, ya que el padre del mariscal se llamaba Pedro y el nombre escocés Stewart recuerda el origen de su madre. Peter tiene la edad que habría tenido el antiguo héroe de las guerras napoleónicas y los mismos cabellos rojos aplastados hacia la izquierda, a fin de esconder una cicatriz. Habla inglés, alemán y escocés y, aunque dice no saber francés, se mantiene informado de las noticias que llegan de Europa y recibe unas cartas misteriosas. Lee mucho, especialmente, libros escritos sobre la epopeya napoleónica, en los que hace anotaciones, corrigiendo numerosos detalles erróneos que aparecen en el relato.
Existen testimonios contradictorios sobre sus actividades. Algunos dicen que es un simple profesor; otros, en cambio, insisten en que es muy culto, un caballero, esgrimidor y tirador sin par y que encabeza la milicia local: también pinta, escribe poemas y enseña lenguas vivas y muertas, todas estas cosas estarían lejos del alcance del hijo de un tonelero como era Miguel Ney. Sin embargo, un día Peter Stewart revela a sus íntimos su "'verdadera identidad", bajo los efectos de la bebida, a la que se deja arrastrar. Después, en su lecho de muerte, confirma sus relatos. El retrato que hace de la mujer del mariscal es tan preciso que debería, al menos, haberla conocido. El día de su muerte, ocurrida el 15 de noviembre de 1846 se descubre en uno de sus brazos la marca de una herida profunda, parecida a la que reciba Ney en 1795 en Maguncia. Y, más tarde, los grafólogos que comparan ambas escrituras las encuentran extrañamente similares.
El misterio
Además de estos hechos numerosos testimonios impulsan a identificar a Peter con Miguel Ney, aunque son demasiado tardíos para ser confiables: un compañero de travesía; unos norteamericanos que se habrían fijado en un hombre de pelo rojo que tocaba de buen grado la flauta, tal como le gustaba hacerlo a Ney, un sepulturero parisino que habría abierto el ataúd en 1903 y lo había encontrado vacío.
Sin embargo ¿por qué Ney, si aún estaba vivo, no se dio a conocer cuando, en 1830, su hijo se casó con la hija del banquero Lafitte, uno de los hombres que llevaron a Luis Felipe al trono? En ese momento, no habría corrido ningún riesgo...
La hipótesis más probable es que un escocés, miembro del ejército de Napoleón y que se parecía físicamente a Ney, se habría radicado en los Estados Unidos a la caída del imperio napoleónico y habría quedado preso en la trampa de su apariencia similar, terminando por creer, con ayuda del alcohol, que era verdaderamente Miguel Ney. No es mas que una hipótesis, aunque no menos creíble que la de un Miguel Ney sobreviviente, retirado al otro lado del Atlántico...
Pero es claramente la versión más romántica, la preferida de los turistas que hasta hoy van al cementerio de la Iglesia de "Third Creek" a contemplar la inscripción que perpetúa el recuerdo de "Peter Stewart Ney, oriundo de Francia, soldado de la Revolución Francesa, bajo el mando de Napoleón Bonaparte".
La Restauración: el terror blanco
Cuando Europa entera se une en contra de Napoleón en 1814, se restablece la monarquía en Francia, encabezada por Luis XVIII, hermano de Luis XVI. Los nobles regresan del exilio, pero sus pretensiones exasperan a la opinión pública, lo que explica las numerosas adhesiones a Napoleón cuando éste regresa del exilio el 1 de marzo de 1815. Pero el 18 de junio, Europa aplasta nuevamente al emperador en Waterloo. Luis XVIII recobra Paris, pero no puede contener a sus más ardientes partidarios. Decenas de personas son masacradas, incluso monarquistas moderados... En París, los "ultrarrealistas" dominan las asambleas exigiendo sanciones ejemplares. El rey reduce a 52 nombres, entre los cuales se encuentra el de Ney, la lista de los excluidos de la amnistía que ha prometido, y se hace huir a los más amenazados. Pero la evasión de Lavalette, último director de los Correos de Napoleón, que es reemplazado por su mujer en la prisión, enfurece a los realistas. Luis XVIII se ve obligado a darles la sangre que reclaman...
¿Los fenicios en América del Sur?
Un texto de origen mediterráneo en Brasil.
En 1872, cerca de Río de Janeiro, fue desenterrada una baldosa grabada que quizás pruebe que navegantes fenicios llegaron a Brasil dos mil años antes de su descubrimiento oficial.
Desde hace mucho tiempo, se sabe que Cristóbal Colón sólo volvió a descubrir el Nuevo Mundo doce siglos después de sus verdaderos “descubridores”, los vikingos.
Pero, al filo de los descubrimientos arqueológicos, parece que América ya era conocida en la Antigüedad.
La piedra de Paraíba
El 11 de septiembre de 1872, el vizconde de Sapuacahy, presidente del Instituto histórico de Río de Janeiro recibió una carta en la que le informaban del descubrimiento, en una plantación de Paraíba, de una piedra que se partió en cuatro pedazos durante la operación y que tenía una extraña inscripción cuya copia se adjuntaba. La piedra en cuestión no se encontrará nunca más. Algunos eruditos creen reconocer en la inscripción copiada, la escritura fenicia. Como no hay en estos lugares especialistas de esa lengua, el emperador Pedro II y Ladislav Netto, uno de los miembros del Instituto llaman al francés Ernest Renan, autor de la Vie de Jesús, quien era también especialista en la civilización fenicia. Después de haber hecho una traducción que hoy en día parece ser totalmente errónea, Renan declara que la inscripción es una falsificación. Luego se produce una controversia entre los expertos europeos: lo extraño del asunto radica en que ciertos aspectos de la escritura empleada eran teóricamente desconocidas en la época del descubrimiento. Este detalle haría inclinarse por la autenticidad del texto, incluso si la desaparición de la piedra es un argumento a favor de los escépticos. En 1967, un norteamericano, el presbítero Cyrus Gordon, director del departamento de estudios mediterráneos de la universidad de Brandéis retorna el texto. Afirma entonces que a la luz de los recientes descubrimientos, la inscripción de Paraíba no puede ser una falsificación. La declaración despierta polémica.
Estelas votivas fenicias (siglo III antes de nuestra era, Constantina.)
El extraño doble origen del nombre América
En 1504 y 1505, el explorador Américo Vespucio publicó el relato de sus viajes. Este llamó la atención de los miembros de la Academia de los Vosgos, reunidos en Saint-Dié en 1507 los que deciden dar al nuevo continente el nombre de América, aparentemente ignorando la existencia de Cristóbal Colón, al igual que gran parte de sus contemporáneos. Entonces, ¿América tendría que haberse llamado Colombia? No es tan seguro. En efecto, el historiador Robert de la Croix antiguo oficial de la marina cuenta en su Historia secreta de los océanos (1978) que en su cuarto viaje, cuando Colon desembarca en Nicaragua les pregunta a los indios dónde se encuentra el oro que tanto busca. Y éstos le habrían señalado las altas planicies exclamando "Américo... Américo" Si esta explicación extremadamente tardía no es una si simple invención, entonces, por una extraordinaria casualidad, un nombre indígena sería el mismo que el del explorador a quien se le atribuyó, por error, el descubrimiento de nuestro continente.
El texto fenicio
Esta es la traducción hecha por Cyrus Gordon: “Somos Cananeas sidonianos de la ciudad del rey mercante. Fuimos arrojados a esta isla lejana, una tierra de montañas. Hemos sacrificado a un joven a los dioses y a las diosas celestes, en el décimo noveno año de nuestro poderoso rey Hiram y nos hemos embarcado en Esyón Guéber, en el Mar Rojo Hemos viajado con diez barcos y hemos rodeado África por mar durante dos años. Luego fuimos separados por la mano de Baal, y ya no estamos junto a nuestros compañeros. Así llegamos aquí, doce hombres y tres mujeres, a la isla de hierro. Soy yo, el almirante ¿un hombre que huirá? ¡No. Los dioses y las diosas bien podrían favorecemos!
Gordon explica que el rey mencionado no puede ser otro sino Hiram III (552-532 antes de nuestra era), lo que remontaría la inscripción al año 531 a.C. El control de Gibraltar por los cartagineses explica el rodeo de África por el este, partiendo del mar Rojo. La “isla de hierro” debe ser Brasil, donde este metal es abundante, la evocación de la “mano de Baal”, dios de las tempestades y de la lluvia, que interviene en los asuntos humanos, puede tener dos significados: tempestad u sorteo, ¿quizás un viaje encargado por la ciudad?
Talvez los fenicios llegaron a América en naves similares (ilustración de A. Sebille para una Historia de la marina).
¿Por qué no regresaron los fenicios?
Sin embargo, la expresión “arrojado sobre esta isla lejana” así como la cantidad muy reducida de miembros que componen la tripulación hacen pensar que la nave debió naufragar. Pero, en un país poblado de árboles como Brasil, navegantes de este temple podían perfectamente reconstruir un barco más pequeño y volver a zarpar.
El verdadero obstáculo tiene un nombre: los alisios. En estas latitudes, soplan desde África hacia América y facilitan el viaje. Pero las naves fenicias desprovistas de timón de codaste (inventado hacia el siglo XIII en Europa) son incapaces de bordear y por lo tanto de avanzar zigzagueando contra el viento.
Esto hace presumir que los navegantes que grabaron esta baldosa permanecieron toda su vida prisioneros del continente donde habían encallado.
La audacia de los marinos fenicios, cretenses y cartagineses es conocida: generalmente salían de los seguros límites del Mediterráneo. Por ello una travesía como ésta no tiene por ende nada de imposible.
¿Llegaron los fenicios, grandes navegantes de la Antigüedad, a las costas del actual Brasil?
¿Quién descubrió América?
En la Antigüedad. Es posible que los fenicios hayan tenido predecesores, pero esta vez en la costa de Pacífico del continente sudamericano. Si nuevamente le creemos a Cyrus Gordon, alfarería japonesa de la época de Jomon (siglo III y I antes de nuestra era) habría sido hallada en Ecuador. Por otra parte, una crónica de la época Ming indica que una flota de sesenta navíos comandados por el almirante Chen Ho habría llegado a la costa oeste de un continente desconocido, Fou Tchang. ¿Serían Fou Tchang y América del Sur sólo uno?
De los romanos al año mil. Aparte de los viajes de San Brandan en el siglo VI, que están rodeados de un halo semi-legendario, ciertos indicios tienden a demostrar que algunos se llevaron a cabo a comienzos de nuestra era: inscripciones en hebreo cerca de Bat Creek en Kentucky, una cabeza de estatua romana desenterrada de una pirámide mexicana, un tesoro hundido de monedas romanas mezcladas con algunas monedas árabes encontrado frente a la costa de Venezuela. Pero se sigue cuestionando la autenticidad de cada uno de estos descubrimientos.
De los vikingos a Colón. Sabemos que los vikingos habían llegado a América del Norte poco antes del año mil y los trabajos del presbítero Jacques de Mahieu hacen pensar que los drakkars lo hicieron bastante más al sur, hasta el Amazonas. Pero existen muchos signos que demuestran que otros marinos europeos (la flota de Alexandre Anfredi, los hermanos Zeno, etc.) sin duda cruzaron el Atlántico entre el viaje de Leif Erickson y el de Colón.
Una reliquia milagrosa
La licuefacción de la sangre de San Genaro
Entre todas las reliquias prodigiosas, la del patrono de Nápoles, San Genaro, tiene un lugar aparte. Sus manifestaciones milagrosas aparecen ligadas a acontecimientos políticos que agitan a la gran ciudad del sur de Italia y al resto de la península.
La tradición hace de San Genaro un obispo de Benevento martirizado en Puzola, en el 305 después de Cristo, bajo el reino de Diocleciano. Dado que las bestias salvajes que debían devorarlo lo respetaron, sus verdugos debieron decapitarlo. Un poco de su sangre la habría recogido su nodriza y conservada en dos ampollas. Una parte de su cuerpo, la cabeza y las ampollas habrían sido llevadas a Nápoles.
San Genaro, detalle de una pintura de Francesco Solimena (Nápoles, San Genaro)
El milagro y la política
La primera licuefacción de su sangre registrada por un cronista tuvo lugar a fines del siglo XIV en 1389 y la primera aparición del milagro parece remontarse a 1337 solamente. Este carácter tardío es compensado por la regularidad con la que el acontecimiento se produce después: cada sábado anterior al primer domingo de mayo (aniversario de la transferencia de las reliquias a las catacumbas de Capodimonte) y el 19 de septiembre, día aniversario de la muerte del santo. Sin embargo, la sangre no se licua en vísperas de o durante calamidades públicas; singularidad que hace de esta reliquia un caso particular, una especie de detonante para las revueltas del pueblo que ve en la ausencia del milagro el anuncio de una desaprobación del santo o la señal de una inminente catástrofe. Esto explica la atención prestada al fenómeno por las autoridades en ejercicio.
Por ejemplo, el milagro no se produjo en 1527, durante el saqueo de Roma por el condestable de Borbón. En 1702, la sangre se licua a medias cuando Felipe V de España toma posesión de la corona de las dos Sicilias. Durante la guerra de la Sucesión de España (1701-1713) mientras los franceses ocupaban Nápoles, tuvieron que amenazar discretamente de colgar al arzobispo para que el milagro ocurriera. En abril de 1799, los franceses se han establecido nuevamente en Nápoles y el pueblo se agita; el gobierno local intenta provocar, por esa vez, el milagro en el mes de abril, es decir, fuera de las fechas habituales. La licuefacción tarda y el cardenal Zurlo se ve de pronto amenazado por una pistola disimulada por el chaleco del presidente del gobierno napolitano.
Nuevamente, la amenaza de muerte provoca su efecto y el contenido de la ampolla cambia de aspecto. El pueblo ve en el hecho la adhesión de San Genaro a la Revolución. A la inversa, el santo se enfurruña con el Papa Pío IX, que vino a asistir al milagro de la licuefacción en 1849.
La guerra de las reliquias en la Edad Media
El Dios medieval es lejano y los hombres se vuelven hacia los santos para que les sirvan de intermediarios y los protejan. Sus reliquias adquieren la mayor importancia para los establecimientos religiosos, que se disputan, a veces ferozmente, su posesión. Se establecen tratos con las autoridades de Roma para obtener trozos de mártires. Sin embargo, algunos establecimientos prefieren recurrir a mercaderes profesionales que se hacen pagar muy caro y venden un poco cualquier cosa. Otros religiosos no dudan en robar reliquias en las iglesias y tumbas romanas o en conventos rivales. Extrañamente, las autoridades consideran estos robos como acciones piadosas inspiradas por Dios. Sin embargo, incluso cuando un monasterio o una abadía tienen finalmente sus preciadas reliquias, no se encuentran al abrigo de la envidia de los otros, que hacen correr entonces el rumor que son falsas, lo que, teniendo en cuenta la cantidad, es a menudo la triste realidad...
La ostensión de las santas ampollas en la capilla de San Genaro, pintura de G. Giacinto (Nápoles, Museo del Capodimonte)
¿Una mezcla química explicable?
La explicación del regreso periódico de la sangre de San Genaro al estado fluido sigue hoy en día muy incierta. Cada cual puede ver, según sus convicciones, ya sea un auténtico milagro, ya la utilización de un producto que reaccionaría con la apertura de una válvula que dejara entrar el aire en el relicario.
En cambio los parasicólogos hablan de la energía de las masas, lo que es bastante poco convincente, ya que cada vez que se ha reparado el relicario, el orfebre ha constatado una licuefacción espontánea. Análisis espectroscópicos llevados a cabo en 1902, y luego en 1989, confirmaron la presencia de hemoglobina. Lo que no significa que sólo haya sangre en las ampollas... En 1991, tres investigadores de la universidad de Pavía reprodujeron el milagro gracias a una solución gelatinosa sensible a los movimientos mecánicos, y compuesta siguiendo los métodos y medios disponibles en la Edad Media. Sin embargo, si la transformación es el resultado de un subterfugio reproducible a voluntad, ¿por qué no se licuó en 1976 la sangre del santo a pesar de ocho días de invocaciones y de "manifestaciones" diversas? Será imposible averiguar la realidad mientras los napolitanos se nieguen a permitir que las preciosas ampollas, selladas desde el siglo XIV, sean abiertas y su contenido analizado. Sin embargo, el estado mismo de las ampollas, que vuelve la operación sumamente delicada, y, quizás, la legitima prudencia de la iglesia, que aunque no ha reconocido jamás el milagro, tampoco lo ha negado nunca convierten la operación en muy hipotética.
Otro caso de licuefacción
Además de la sangre de San Genaro, existen otros casos de licuefacción post-mortem de la sangre en la historia cristiana. El mejor documentado es el caso del padre Charbel, un monje maronita muerto el 24 de diciembre de 1898 en el Líbano.
El 15 de abril del año siguiente, la tumba fue reabierta, el cuerpo se encontraba en perfecto estado, un líquido rojo acuoso rezumaba en la superficie. Un año después del deceso, el cadáver, todavía fresco, es eviscerado. Sin embargo, el escurrimiento continúa. En 1900, el cuerpo es expuesto en vano durante seis meses al sol para desecarlo. El rezumado es constatado sin discontinuidad hasta 1927, año en que el cuerpo es puesto en un ataúd de madera recubierto de cinc. En 1950, éste es abierto y se descubre que el fenómeno aún persiste. Se decide entonces una investigación canónica. En 1952, el cadáver es nuevamente expuesto al público, dejando siempre escapar una mezcla de sangre y agua. Un médico calcula que en 54 años el cuerpo ha dejado salir como mínimo... 20 litros de líquido. Discretamente, desde su Líbano natal, el padre Charbel parece haber sido objeto de una manifestación que bien se asemeja a un milagro.
Ostensión de la ampolla en la catedral de San Genaro.
Algunas reliquias inverosímiles...
La importancia de la religión en la vida de la gente del pueblo en la Edad Media explica y, de alguna manera, excusa la creación más o menos voluntaria de falsas reliquias. Muchos religiosos prefieren ver a Dios y a sus santos alabados por intermedio de reliquias que saben dudosas (como huesos de animales) antes que no lo sean del todo.
Reliquias en abundancia. En 1982, una investigación del diario italiano La Repubblica determina que existen diez cráneos de San Juan Bautista, dieciocho brazos del apóstol Santiago y con qué reconstituir una veintena de esqueletos de San Jorge, todo reconocido como auténtico por la iglesia. Por otra parte, se cuentan más de 1.150 lugares que abrigan uno o varios trozos de la Santa Cruz.
Jesús. Las reliquias atribuidas a Cristo se prestan para estadísticas sorprendentes. Varias iglesias tuvieron dientes de leche del Hijo de Dios, incluso algunas de sus santas lágrimas, con recipientes conservaron su aliento y algunos establecimientos cristianos exhibían “cartas” del Salvador caidas del cielo.
José y el Espíritu Santo. El poeta protestante Agrippa d'Aubigné relata que los hugonotes quebraron, durante las guerras de Religión, en Périgueux, una ampolla que contenía... ¡un estornudo del Espíritu Santo! Sólo una pequeña iglesia cerca de Blois, en Francia, puede aún competir seriamente con esta “reliquia” con su ¡ha! de San José, exhalado mientras cortaba madera...
Glosario:
escamoteo: Hacer desaparecer algo mediante un hábil juego de manos de manera que los presentes no se den cuenta.
estertores: Zumbido particularmente ruidoso que acompaña a la respiración de ciertos sujetos que se encuentran en coma profundo.
hugonotes: El término Hugonotes (Huguenot en francés) es el antiguo nombre otorgado a los protestantes franceses de doctrina calvinista durante las guerras de religión.
No olvides las demas partes de los Grandes Enigmas de la Humanidad.
No olvides seguirme si no te quieres perder todos los demás enigmas que traeré.
En el post de hoy veremos:
*La leyenda del hombre lobo
*Nacimiento del espiritismo
*Muerte del mariscal Ney
*¿Los fenicios en América del Sur?
*Una reliquia milagrosa
Y en la próxima parte veremos:
*El oráculo de Delfos
*El último vuelo de Nungesser
*Un vidente resuelve casos policíacos
*El secreto de los nudos incas
*Los intocables de la India
Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 13.
La leyenda del hombre lobo
Seres mitad hombres, mitad bestias, juzgados y condenados
Animales poderosos y peligrosos, los lobos han sido por mucho tiempo el terror de los campesinos cuando el hambre los empuja hacia las aldeas en el invierno. No es de asombrarse por lo tanto, que la imaginación popular haya inventado que ciertos seres humanos pueden transformarse en lobos y devorar a otros hombres.
Durante los siglos XV y XVI, los hombres lobos, como se les llamaba, fueron un tema recurrente, ya que una verdadera psicosis reinaba entonces entre el campesinado y numerosos individuos acusados de “licantropía” (capacidad de transformarse en lobos) fueron juzgados y condenados por los tribunales por haber cometido asesinatos de carácter canibalesco bajo la apariencia de lobos.
Gilles Garnier, hombre lobo y caníbal
Puesto que nadie, en esa época, dudaba de la existencia de los hombres lobos, en los que se veía una manifestación del diablo, personas muy sabias disertaban sobre los casos registrados. Pedro Mamor, rector de la Universidad de Poitiers en el siglo XV, no muestra escepticismo alguno cuando comenta el siguiente testimonio: una campesina habría visto a su marido vomitando el brazo y la mano de un niño que habría devorado mientras su cuerpo había tomado la forma de un lobo... Los anales judiciales registran muchos procesos en los cuales comparecen personas sospechosas de ser hombres lobos.
En 1521 en Francia, dos campesinos, Burgo y Vicente, fueron juzgados bajo esta acusación. Sin embargo uno de los procesos más famosos se desarrolló en el Franco Condado en 1574, cuando se juzgó a un hombre llamado Gilles Garnier, acusado de haber asesinado a muchas personas, entre ellas a varios niños, y de haberlas devorado después de transformarse en lobo. ¿Cuáles fueron las pruebas presentadas? ¡Las de haber ofrecido de esta carne a su mujer!
A través de un pacto con el diablo, Garnier adquirió la capacidad de transformarse en lobo. Muchos testigos cuentan en el proceso haber tenido conocimiento de este pacto. El mismo acusado reconoce haber utilizado un ungüento mágico para cubrir su cuerno antes de atacar a sus víctimas.
El proceso contra Garnier es muy similar a aquellos en que se juzgaba a hechiceros o brujas y el culpable era condenado a la pena habitual en los casos de hechicería: la hoguera.
Mitología del hombre lobo Leyendas que se refieren a hombres que se transforman en lobos son conocidas desde la Antigüedad. El término mismo de “licantropía” viene del nombre de un rey griego, Lycaon, soberano de Arcadia, transformado en lobo por Zeus por haber osado servirle carne humana durante un banquete. El rigor de los inviernos a fines de la Edad Media y a comienzos de la época moderna, así como el temor a los lobos, todavía muy presente en los bosques de Europa entre los siglos XV y XVI, pueden explicar la epidemia de hombres lobos que se produjo en esta época. Pero la convicción que un ser humano puede transformarse en un animal depredador no es sólo propia del mundo occidental. La figura del hombre tigre y la del hombre cocodrilo desempeñan un rol análogo a la del hombre lobo en las leyendas indias y africanas, por ejemplo. A pesar que es imposible que un hombre se transforme efectivamente en lobo, ello no significa que algunas mentes enfermas no hayan podido creer que ellas mismas son capaces de tal metamorfosis. Por lo demás, el término licantropía designa en psicoanálisis, una dolencia en la cual el paciente se imagina ser un lobo, alucinación que explica sin duda el extraño desarrollo de ciertos procesos y las confesiones de los acusados.
Los Lupinos. Litografía para las Leyendas Rústicas, de George Sand, 1858 (París, Biblioteca de Artes Decorativas)
Una “epidemia” extendida y duradera
En 1589 un asunto bastante parecido ocurre en Alemania. Un campesino llamado Pedro Stumf es acusado de haber asesinado y devorado, bajo la apariencia de un lobo, a trece niños, entre ellos a su propio hijo, y de haberse festinado con su cerebro. El culpable fue ejecutado cerca de Colonia.
Pero la licantropía no es sólo un atributo masculino. Las mujeres también son capaces de transformarse en lobas. En Lausana, en 1604, cinco brujas metamorfoseadas en lobas se llevan a un niño y lo devoran después de haberlo hervido, extraño refinamiento en seres acusados de actuar como animales.
Como pareciera que estos hechos fueron comprobados, ellas también fueron quemadas vivas.
La obsesión por los hombres lobos es, pues, inmensa por lo que se organizan en Francia, en numerosas provincias, batidas destinadas a cazar a estas criaturas inmundas. Hasta cerca de 1610, numerosos casos fueron registrados. En el siglo de la razón, el de Descartes, el oscurantismo y el fanatismo continúan dando libre curso a un celo asesino.
Los niños lobos
El tema del niño lobo ha inspirado algunas antiguas mitologías, tal como la historia de Rómulo y Remo, los hermanos fundadores de Roma, cuya leyenda cuenta que fueron criados por una loba. Pero muchos casos de niños alimentados por lobas sucedieron realmente.
En la Europa medieval. En Hesse, en 1341, se registra por primera vez el hecho de un niño criado por lobos. El muchacho, descubierto por unos cazadores, se desplazaba exclusivamente en cuatro patas y saltaba muy alto. Cautivo, no soporta su nueva vida y muere rápidamente. Tres años más tarde, se menciona un nuevo caso de un niño alimentado por lobos. Esta vez, el retorno a la civilización no acarrea la muerte del niño, quien aprende a hablar y vive hasta los 80 años. Los documentos evocan, sin embargo, su tristeza al haber sido separado de los lobos.
Las muchachitas de Midnapore. La mayor parte de los casos de niños lobos modernos se han registrado en la India, particularmente en la selva de Bengala. La historia más célebre es la de las niñas de Midnapore. Fueron dos jovencitas, descubiertas en 1920 por un misionero indio, el reverendo J, Singh. Encontradas en la cueva de una loba, las pequeñas fueron conducidas al orfelinato de Midnapore, de donde dependía el reverendo. La más joven fallece rápidamente, sin haber podido caminar ni hablar, y la segunda, que sobrevive nueve años desde su captura, aprende penosamente a sostenerse de pie y a pronunciar algunas palabras.
Un caso reciente. Nuevamente en la India, pero en 1976, en la selva de Sultampur, se encuentra un niño de cerca de ocho años, que juega con unos lobeznos. Está hirsuto y sucio y sus uñas son largas como garras. Los aldeanos que lo descubren tratan en vano de civilizarlo y luego lo confían a las Misioneras de la Caridad en Lucknow, al norte de Nueva Delhi, junto a las cuales el niño vive hasta su muerte, en 1985.
La imaginación popular ha acusado a los hombres lobos de los más terribles males (Madera grabada de L. Cranach, siglo XVI)
Nacimiento del espiritismo.
Misteriosos golpes en la casa de los Fox
Conversar con los muertos es un antiguo sueño del hombre que se apoya evidentemente en la creencia que la supervivencia de un principio espiritual después de la muerte física. En el siglo XIX, unos médiums, o especialistas en fenómenos paranormales, se esfuerzan en entablar un diálogo con los espíritus. Nace el espiritismo y se establece enseguida como una verdadera moda.
Hydesville, en el estado de Nueva York, es un poblado de pequeñas casas de madera pareadas unas con otras. La tranquilidad de una de estas casas fue rota un día por unos golpes asestados a sus muros.
Un espiritista francés: Allan Kardec
Médico de profesión, Allan Kardec (1804-1869), cuyo verdadero nombre es Hipólito Léon Denizard Rivail, es el introductor del espiritismo en Francia. Es al mismo tiempo, el inventor del término actual que se prefirió al de espiritualismo. En 1850, Kardec estudia el fenómeno por intermedio de dos hijas de un amigo, ambas médiums. Publica en 1856 El libro de los espíritus , síntesis de numerosas "comunicaciones" con el más allá. Este libro tuvo mucho éxito. Luego funda, en 1856, la Sociedad de estudios psicológicos y, algunos años más tarde, la Revista espiritista. Sus conferencias en París y en provincia lo vuelven sumamente célebre; el propio emperador Napoleón III gusta de conversar con él. Según Kardec, el hombre evoluciona espiritualmente gracias a una serie de reencarnaciones. El mismo habría elegido el pseudónimo Kardec, después de enterarse, por un espíritu, que había vivido antaño en Galia con ese nombre. Antes de encarnarse en un cuerpo, el alma poseería, según él, su propia individualidad y la conservaría después de separarse del cuerpo.
La tumba de Allan Kardec en el cementerio de Père Lachaise, en Paris
Un cadáver de más
Una familia llamada Fox, compuesta por los padres y dos hijas menores que aún viven con ellos, Margaret de 14 y Kate de 11 años, ocupan una vivienda de ese pueblo que, según dicen está embrujada. Se sienten golpes regularmente, pero los Fox son incapaces de descubrir su origen, a pesar de registrar repetidamente el lugar.
En 1840, los ruidos se intensifican hasta el punto que los moradores ya no pueden conciliar el sueño. En La noche del 31 de mayo, Kate, desafiante, le pide al aguafiestas que responda a sus preguntas. Para sorpresa de todos, el "espíritu", puesto que ya nadie cree que se trate de algún bromista humano responde con una serie de golpes.
Alertado por el rumor, un habitante de la ciudad vecina de Rochester tiene la idea de leer el alfabeto. Según la letra que pronuncia, el espíritu reacciona o no, con nuevos golpes... Se establece así una forma de diálogo que permite descubrir que el espíritu que golpea es el de un difunto llamado Charles W. Rosma, vendedor ambulante durante su vida. Había sido degollado 5 años antes por un antiguo ocupante de la casa que le robó antes de enterrar su cuerpo en la bodega.
Las pesquisas posteriores llevan al descubrimiento, a un metro y medio bajo tierra, de algunos huesos y pelos que resultaron ser de origen humano de acuerdo al peritaje forense. Extrañamente, las acusaciones del espíritu se confirman por segunda vez 56 años más tarde, cuando un esqueleto, casi completo esta vez, es encontrado bajo uno de los ruinosos muros de la casa. Una caja de latón de vendedor ambulante se encontró junto a Los restos. La caja se conserva hasta hoy en Lilydale, en el cuartel general del movimiento espiritista. En cambio, a pesar de todo tipo de investigaciones, no ha sido posible encontrar en ningún archivo rastros de alguien llamado Charles Roanas. Este hecho tan extraño no desconcierta a los adeptos del espiritismo. Para ellos, aun cuando dan informaciones exactas, los espíritus suelen equivocarse con frecuencia en los apellidos.
Sesión de mesa giratoria en el siglo XIX. Los patrones se concentran y la sirvienta, sonríe.
Mesas giratorias
Algún tiempo después de los eventos de 1848, la familia Fox se cambió de casa, en un intento por volver a encontrar la tranquilidad. En el nuevo hogar, nuevamente se oyen golpes en los muros. Curiosamente, sucede siempre cuando las dos hermanas, Margaret y Kate, están presentes. El bullicio en torno a este extraño caso despierta pronto el entusiasmo de los aficionados. Muchos creen haber encontrado el modo para comunicarse con los muertos.
El 14 de noviembre de 1849 tiene lugar en Rochester, alrededor de las dos jóvenes Fox, la primera reunión de los adeptos al "espiritualismo", como se decía entonces. Se funda un comité de estudios para examinar las manifestaciones que competen a esa disciplina. De ahí en adelante, Kate y Margaret, acompañadas por su madre, realizan giras por todo los Estados Unidos y hasta por Inglaterra.
Margaret, a la izquierda y Kate Fox a la derecha
Van a esperar que el azar las ponga en contacto con los muertos, sino que provocan la manifestación de sus espíritus, concentrando su capacidad mental en unas mesas redondas, que comienzan a moverse cuando el difunto quiere intervenir. Nace entonces la moda de las mesas giratorias.
Pero la prensa, en su conjunto, sigue vilipendiando a las dos hermanas, y las iglesias se muestran totalmente contrarias a las prácticas que ellas preconizan. Pronto surgen disputas entre ambas hermanas y, en 1888, Margaret confiesa que todos los fenómenos provocados son el resultado de subterfugios. Podría pensarse que la historia del espiritismo terminaría ahí, pero el 16 de noviembre de 1889, la misma Margaret se retracta de sus declaraciones anteriores, aduciendo que se las habían arrancado con falsas promesas de dinero... Pero, de hecho, el incidente no tiene mayores consecuencias. Personas demasiado célebres ya están apasionadas por estas manifestaciones: entre ellas, el escritor romántico Víctor Hugo, el astrónomo Camille Flammarion y el novelista británico Arthur Conan Doyle, a quien debemos una Historia del Espiritismo del año 1920. Las organizaciones espiritistas, como la Sociedad para a investigación psíquica, creada en 1882, ya reúnen demasiados adeptos.
Producción de ectoplasma a principios del siglo XX.
Las manifestaciones de los médiums
Los espíritus se manifiestan a los vivos a través de ruidos, fuertes golpes en los muros, como en el caso de Hydesville, o incluso voces, como en el caso más reciente del "poltergeist" de Enfield. También se expresan imponiendo movimientos a los muebles, como en el caso de Las mesas giratorias. Finalmente, se expresan bajo la forma de fenómenos visuales.
El ectoplasma. Es una sustancia blanca que sale del cuerpo del médium (generalmente de la boca), cuando éste se encuentra en trance. Se presenta como un vapor espeso o como hilos delgados. Puede incluso materializarse y tomar forma humana. El primero en interesarse científicamente en este fenómeno fue el profesor C. Richet, a principios de siglo. Se obtuvieron impresiones fotográficas y moldes de cera, prueba de que el espectáculo no era simple alucinación.
Los "extras". Son formas materiales adoptadas por los espíritus de personas difuntas, que aparecen al lado de los médiums durante sesiones públicas y también sobre clichés fotográficos tomados en esas oportunidades. No se ha podido descubrir ningún truco, ni tampoco alguna explicación racional en relación a estas fotografías.
Muerte del mariscal Ney
¿Fue ejecutado el "más valiente entre los valientes”?
El 7 de diciembre de 1815, el mariscal Miguel Ney fue fusilado en París. Era un soldado legendario, "el mas valiente entre los valientes", nacido en Sarrelouis, ciudad entonces perteneciente a Francia. La Revolución le abrió a este hombre de origen modesto la carrera de oficial y su temeridad hizo el resto.
Ney es nombrado general en 1796 y mariscal en 1804. Siempre a la cabeza de sus tropas, logra encerrar a los austriacos en Ulm, precipita el enfrentamiento de Iena, bloquea a los rusos en Friedland y dirige la retaguardia que protege la retirada de Rusia. Pero, en 1814, ante la derrota, incita a Napoleón a abdicar, nombrado par de Francia por Luis XVIII, aunque descontento por la altivez de los nuevos amos del país, promete, a comienzos de los Cien Días, traer a Napoleón a París "en una jaula de hierro". Sin embargo, arrastrado por sus tropas, se une al Emperador, pero, después de Waterloo, impulsa a las Cámaras a cesar los combates.
Estas sucesivas renegaciones, que no empañan una gloria nacida de una extraordinaria valentía en el combate se originan, por lo demás, no tanto en un oportunismo interesado sino más bien en su preocupación por encontrar la solución menos mala para Francia, que se debate entre un emperador que la arrastró al abismo y un rey que sólo representa el pasado.
Izquierda, figura de Peter Stewart Ney, quien en su lecho de muerte manifestó ser el Mariscal Miguel Ney. Derecha, lápida de su tumba.
La ejecución del mariscal Ney
Relato que aparece en el Gran Diccionario Universal del siglo XIX, de Pierre Larousse. Después de despedirse del sacerdote y de haberle entregado una caja de oro que utilizaba habitualmente para que fuera remitida a la mariscala y unas monedas de oro que llevaba consigo para los pobres de la parroquia, el mariscal fue por sí mismo a colocarse delante del pelotón de ejecución. Este pelotón compuesto por hombres con el uniforme de los veteranos, estaba comandado por un oficial que ofreció al príncipe de la batalla de Moscú vendarle los ojos. El mariscal Ney contestó: "¿Ignora Ud. que desde hace veinticinco años estoy acostumbrado a mirar de frente a las balas y a los cañones?". Luego agregó: "Protesto, delante de Dios y de la Patria, por el juicio que me ha condenado y hago un llamado a los hombres a la posteridad y a Dios, Viva Francia". (...) El conde de Rochechouart dirigiéndose al jefe del pelotón, dijo en voz alta: “¡Cumplid vuestro deber!” El mariscal se quitó enseguida el sombrero con la mano izquierda y colocando su mano derecha sobre el pecho, gritó con voz fuerte: ¡"Soldados, derecho al corazón!" Cayó inmediatamente, alcanzado por seis balas en el pecho, tres en la cabeza y el cuello y una en un brazo".
La ejecución del mariscal Ney, por Gérôme.
Una ejecución insólita
Ney está dispuesto a exiliarse en América; entonces Fouché le entrega un pasaporte con un nombre falso, pero las fronteras y los puertos están cerrados para él, por lo que debe refugiarse en Lot, en casa de sus suegros.
Aunque Luis XVIII hubiese preferido no tenerlo de prisionero, un prefecto descubre su escondite, Ney recusa al tribunal militar y exige ser juzgado por una corte civil de pares. Sin embargo, ésta se compone esencialmente de antiguos emigrados, cuya parcialidad se ve apoyada por falsos testimonios y por la torpeza de Ney, quien es sumariamente condenado a muerte. Lo que sigue es conocido por todos, a la vez sórdido y heroico: Ney es fusilado en la Avenida de Observatorio y no en la barrera de Grenelle, lo que reduce el riesgo de incidentes así como el número de testigos. Se deja al condenado las manos libres y es el mismo quien da la orden de abrir fuego; se golpea el pecho y grita: "¡Soldados, directo al corazón!". En lugar de caer doblado en dos, en medio de estertores, cae de un golpe, sin un grito y le ahorran el tiro de gracia. No hay, además, ningún médico que verifique su deceso.
El cuerpo es llevado a un hospital y enterrado en el famoso cementerio de Père Lachaise, a escondidas, incluso sin la presencia de su esposa. Inmediatamente, comienzan a circular extraños rumores; se dice que Ney no ha muerto sino que se ha evadido. Los realistas, furiosos, piden que se publique el relato de la ejecución. Pero, en 1827, una amante del mariscal, llamada Ida Saint-Elme, publica sus Memorias, explicando que Wellington, el vencedor de Waterloo, masón como Ney, ha aceptado que se lleve a cabo un escamoteo. Así, el pelotón de ejecución habría utilizado balas de fogueo y Ney, quien habría usado una bolsa llena de un líquido rojo. Tenía cómplices en el hospital y el ataúd enterrado en el cementerio no contenía más que piedras o el cadáver de otro hombre.
Mariscal Miguel Ney, pintura de E. Bataille, según Langlois (Castillo de Versalles)
Peter Stewart Ney
En 1819, en Cherew. Carolina del Norte, llega a vivir un hombre llamado Peter Stewart Ney. Extraña coincidencia, ya que el padre del mariscal se llamaba Pedro y el nombre escocés Stewart recuerda el origen de su madre. Peter tiene la edad que habría tenido el antiguo héroe de las guerras napoleónicas y los mismos cabellos rojos aplastados hacia la izquierda, a fin de esconder una cicatriz. Habla inglés, alemán y escocés y, aunque dice no saber francés, se mantiene informado de las noticias que llegan de Europa y recibe unas cartas misteriosas. Lee mucho, especialmente, libros escritos sobre la epopeya napoleónica, en los que hace anotaciones, corrigiendo numerosos detalles erróneos que aparecen en el relato.
Existen testimonios contradictorios sobre sus actividades. Algunos dicen que es un simple profesor; otros, en cambio, insisten en que es muy culto, un caballero, esgrimidor y tirador sin par y que encabeza la milicia local: también pinta, escribe poemas y enseña lenguas vivas y muertas, todas estas cosas estarían lejos del alcance del hijo de un tonelero como era Miguel Ney. Sin embargo, un día Peter Stewart revela a sus íntimos su "'verdadera identidad", bajo los efectos de la bebida, a la que se deja arrastrar. Después, en su lecho de muerte, confirma sus relatos. El retrato que hace de la mujer del mariscal es tan preciso que debería, al menos, haberla conocido. El día de su muerte, ocurrida el 15 de noviembre de 1846 se descubre en uno de sus brazos la marca de una herida profunda, parecida a la que reciba Ney en 1795 en Maguncia. Y, más tarde, los grafólogos que comparan ambas escrituras las encuentran extrañamente similares.
El misterio
Además de estos hechos numerosos testimonios impulsan a identificar a Peter con Miguel Ney, aunque son demasiado tardíos para ser confiables: un compañero de travesía; unos norteamericanos que se habrían fijado en un hombre de pelo rojo que tocaba de buen grado la flauta, tal como le gustaba hacerlo a Ney, un sepulturero parisino que habría abierto el ataúd en 1903 y lo había encontrado vacío.
Sin embargo ¿por qué Ney, si aún estaba vivo, no se dio a conocer cuando, en 1830, su hijo se casó con la hija del banquero Lafitte, uno de los hombres que llevaron a Luis Felipe al trono? En ese momento, no habría corrido ningún riesgo...
La hipótesis más probable es que un escocés, miembro del ejército de Napoleón y que se parecía físicamente a Ney, se habría radicado en los Estados Unidos a la caída del imperio napoleónico y habría quedado preso en la trampa de su apariencia similar, terminando por creer, con ayuda del alcohol, que era verdaderamente Miguel Ney. No es mas que una hipótesis, aunque no menos creíble que la de un Miguel Ney sobreviviente, retirado al otro lado del Atlántico...
Pero es claramente la versión más romántica, la preferida de los turistas que hasta hoy van al cementerio de la Iglesia de "Third Creek" a contemplar la inscripción que perpetúa el recuerdo de "Peter Stewart Ney, oriundo de Francia, soldado de la Revolución Francesa, bajo el mando de Napoleón Bonaparte".
La Restauración: el terror blanco
Cuando Europa entera se une en contra de Napoleón en 1814, se restablece la monarquía en Francia, encabezada por Luis XVIII, hermano de Luis XVI. Los nobles regresan del exilio, pero sus pretensiones exasperan a la opinión pública, lo que explica las numerosas adhesiones a Napoleón cuando éste regresa del exilio el 1 de marzo de 1815. Pero el 18 de junio, Europa aplasta nuevamente al emperador en Waterloo. Luis XVIII recobra Paris, pero no puede contener a sus más ardientes partidarios. Decenas de personas son masacradas, incluso monarquistas moderados... En París, los "ultrarrealistas" dominan las asambleas exigiendo sanciones ejemplares. El rey reduce a 52 nombres, entre los cuales se encuentra el de Ney, la lista de los excluidos de la amnistía que ha prometido, y se hace huir a los más amenazados. Pero la evasión de Lavalette, último director de los Correos de Napoleón, que es reemplazado por su mujer en la prisión, enfurece a los realistas. Luis XVIII se ve obligado a darles la sangre que reclaman...
¿Los fenicios en América del Sur?
Un texto de origen mediterráneo en Brasil.
En 1872, cerca de Río de Janeiro, fue desenterrada una baldosa grabada que quizás pruebe que navegantes fenicios llegaron a Brasil dos mil años antes de su descubrimiento oficial.
Desde hace mucho tiempo, se sabe que Cristóbal Colón sólo volvió a descubrir el Nuevo Mundo doce siglos después de sus verdaderos “descubridores”, los vikingos.
Pero, al filo de los descubrimientos arqueológicos, parece que América ya era conocida en la Antigüedad.
La piedra de Paraíba
El 11 de septiembre de 1872, el vizconde de Sapuacahy, presidente del Instituto histórico de Río de Janeiro recibió una carta en la que le informaban del descubrimiento, en una plantación de Paraíba, de una piedra que se partió en cuatro pedazos durante la operación y que tenía una extraña inscripción cuya copia se adjuntaba. La piedra en cuestión no se encontrará nunca más. Algunos eruditos creen reconocer en la inscripción copiada, la escritura fenicia. Como no hay en estos lugares especialistas de esa lengua, el emperador Pedro II y Ladislav Netto, uno de los miembros del Instituto llaman al francés Ernest Renan, autor de la Vie de Jesús, quien era también especialista en la civilización fenicia. Después de haber hecho una traducción que hoy en día parece ser totalmente errónea, Renan declara que la inscripción es una falsificación. Luego se produce una controversia entre los expertos europeos: lo extraño del asunto radica en que ciertos aspectos de la escritura empleada eran teóricamente desconocidas en la época del descubrimiento. Este detalle haría inclinarse por la autenticidad del texto, incluso si la desaparición de la piedra es un argumento a favor de los escépticos. En 1967, un norteamericano, el presbítero Cyrus Gordon, director del departamento de estudios mediterráneos de la universidad de Brandéis retorna el texto. Afirma entonces que a la luz de los recientes descubrimientos, la inscripción de Paraíba no puede ser una falsificación. La declaración despierta polémica.
Estelas votivas fenicias (siglo III antes de nuestra era, Constantina.)
El extraño doble origen del nombre América
En 1504 y 1505, el explorador Américo Vespucio publicó el relato de sus viajes. Este llamó la atención de los miembros de la Academia de los Vosgos, reunidos en Saint-Dié en 1507 los que deciden dar al nuevo continente el nombre de América, aparentemente ignorando la existencia de Cristóbal Colón, al igual que gran parte de sus contemporáneos. Entonces, ¿América tendría que haberse llamado Colombia? No es tan seguro. En efecto, el historiador Robert de la Croix antiguo oficial de la marina cuenta en su Historia secreta de los océanos (1978) que en su cuarto viaje, cuando Colon desembarca en Nicaragua les pregunta a los indios dónde se encuentra el oro que tanto busca. Y éstos le habrían señalado las altas planicies exclamando "Américo... Américo" Si esta explicación extremadamente tardía no es una si simple invención, entonces, por una extraordinaria casualidad, un nombre indígena sería el mismo que el del explorador a quien se le atribuyó, por error, el descubrimiento de nuestro continente.
El texto fenicio
Esta es la traducción hecha por Cyrus Gordon: “Somos Cananeas sidonianos de la ciudad del rey mercante. Fuimos arrojados a esta isla lejana, una tierra de montañas. Hemos sacrificado a un joven a los dioses y a las diosas celestes, en el décimo noveno año de nuestro poderoso rey Hiram y nos hemos embarcado en Esyón Guéber, en el Mar Rojo Hemos viajado con diez barcos y hemos rodeado África por mar durante dos años. Luego fuimos separados por la mano de Baal, y ya no estamos junto a nuestros compañeros. Así llegamos aquí, doce hombres y tres mujeres, a la isla de hierro. Soy yo, el almirante ¿un hombre que huirá? ¡No. Los dioses y las diosas bien podrían favorecemos!
Gordon explica que el rey mencionado no puede ser otro sino Hiram III (552-532 antes de nuestra era), lo que remontaría la inscripción al año 531 a.C. El control de Gibraltar por los cartagineses explica el rodeo de África por el este, partiendo del mar Rojo. La “isla de hierro” debe ser Brasil, donde este metal es abundante, la evocación de la “mano de Baal”, dios de las tempestades y de la lluvia, que interviene en los asuntos humanos, puede tener dos significados: tempestad u sorteo, ¿quizás un viaje encargado por la ciudad?
Talvez los fenicios llegaron a América en naves similares (ilustración de A. Sebille para una Historia de la marina).
¿Por qué no regresaron los fenicios?
Sin embargo, la expresión “arrojado sobre esta isla lejana” así como la cantidad muy reducida de miembros que componen la tripulación hacen pensar que la nave debió naufragar. Pero, en un país poblado de árboles como Brasil, navegantes de este temple podían perfectamente reconstruir un barco más pequeño y volver a zarpar.
El verdadero obstáculo tiene un nombre: los alisios. En estas latitudes, soplan desde África hacia América y facilitan el viaje. Pero las naves fenicias desprovistas de timón de codaste (inventado hacia el siglo XIII en Europa) son incapaces de bordear y por lo tanto de avanzar zigzagueando contra el viento.
Esto hace presumir que los navegantes que grabaron esta baldosa permanecieron toda su vida prisioneros del continente donde habían encallado.
La audacia de los marinos fenicios, cretenses y cartagineses es conocida: generalmente salían de los seguros límites del Mediterráneo. Por ello una travesía como ésta no tiene por ende nada de imposible.
¿Llegaron los fenicios, grandes navegantes de la Antigüedad, a las costas del actual Brasil?
¿Quién descubrió América?
En la Antigüedad. Es posible que los fenicios hayan tenido predecesores, pero esta vez en la costa de Pacífico del continente sudamericano. Si nuevamente le creemos a Cyrus Gordon, alfarería japonesa de la época de Jomon (siglo III y I antes de nuestra era) habría sido hallada en Ecuador. Por otra parte, una crónica de la época Ming indica que una flota de sesenta navíos comandados por el almirante Chen Ho habría llegado a la costa oeste de un continente desconocido, Fou Tchang. ¿Serían Fou Tchang y América del Sur sólo uno?
De los romanos al año mil. Aparte de los viajes de San Brandan en el siglo VI, que están rodeados de un halo semi-legendario, ciertos indicios tienden a demostrar que algunos se llevaron a cabo a comienzos de nuestra era: inscripciones en hebreo cerca de Bat Creek en Kentucky, una cabeza de estatua romana desenterrada de una pirámide mexicana, un tesoro hundido de monedas romanas mezcladas con algunas monedas árabes encontrado frente a la costa de Venezuela. Pero se sigue cuestionando la autenticidad de cada uno de estos descubrimientos.
De los vikingos a Colón. Sabemos que los vikingos habían llegado a América del Norte poco antes del año mil y los trabajos del presbítero Jacques de Mahieu hacen pensar que los drakkars lo hicieron bastante más al sur, hasta el Amazonas. Pero existen muchos signos que demuestran que otros marinos europeos (la flota de Alexandre Anfredi, los hermanos Zeno, etc.) sin duda cruzaron el Atlántico entre el viaje de Leif Erickson y el de Colón.
Una reliquia milagrosa
La licuefacción de la sangre de San Genaro
Entre todas las reliquias prodigiosas, la del patrono de Nápoles, San Genaro, tiene un lugar aparte. Sus manifestaciones milagrosas aparecen ligadas a acontecimientos políticos que agitan a la gran ciudad del sur de Italia y al resto de la península.
La tradición hace de San Genaro un obispo de Benevento martirizado en Puzola, en el 305 después de Cristo, bajo el reino de Diocleciano. Dado que las bestias salvajes que debían devorarlo lo respetaron, sus verdugos debieron decapitarlo. Un poco de su sangre la habría recogido su nodriza y conservada en dos ampollas. Una parte de su cuerpo, la cabeza y las ampollas habrían sido llevadas a Nápoles.
San Genaro, detalle de una pintura de Francesco Solimena (Nápoles, San Genaro)
El milagro y la política
La primera licuefacción de su sangre registrada por un cronista tuvo lugar a fines del siglo XIV en 1389 y la primera aparición del milagro parece remontarse a 1337 solamente. Este carácter tardío es compensado por la regularidad con la que el acontecimiento se produce después: cada sábado anterior al primer domingo de mayo (aniversario de la transferencia de las reliquias a las catacumbas de Capodimonte) y el 19 de septiembre, día aniversario de la muerte del santo. Sin embargo, la sangre no se licua en vísperas de o durante calamidades públicas; singularidad que hace de esta reliquia un caso particular, una especie de detonante para las revueltas del pueblo que ve en la ausencia del milagro el anuncio de una desaprobación del santo o la señal de una inminente catástrofe. Esto explica la atención prestada al fenómeno por las autoridades en ejercicio.
Por ejemplo, el milagro no se produjo en 1527, durante el saqueo de Roma por el condestable de Borbón. En 1702, la sangre se licua a medias cuando Felipe V de España toma posesión de la corona de las dos Sicilias. Durante la guerra de la Sucesión de España (1701-1713) mientras los franceses ocupaban Nápoles, tuvieron que amenazar discretamente de colgar al arzobispo para que el milagro ocurriera. En abril de 1799, los franceses se han establecido nuevamente en Nápoles y el pueblo se agita; el gobierno local intenta provocar, por esa vez, el milagro en el mes de abril, es decir, fuera de las fechas habituales. La licuefacción tarda y el cardenal Zurlo se ve de pronto amenazado por una pistola disimulada por el chaleco del presidente del gobierno napolitano.
Nuevamente, la amenaza de muerte provoca su efecto y el contenido de la ampolla cambia de aspecto. El pueblo ve en el hecho la adhesión de San Genaro a la Revolución. A la inversa, el santo se enfurruña con el Papa Pío IX, que vino a asistir al milagro de la licuefacción en 1849.
La guerra de las reliquias en la Edad Media
El Dios medieval es lejano y los hombres se vuelven hacia los santos para que les sirvan de intermediarios y los protejan. Sus reliquias adquieren la mayor importancia para los establecimientos religiosos, que se disputan, a veces ferozmente, su posesión. Se establecen tratos con las autoridades de Roma para obtener trozos de mártires. Sin embargo, algunos establecimientos prefieren recurrir a mercaderes profesionales que se hacen pagar muy caro y venden un poco cualquier cosa. Otros religiosos no dudan en robar reliquias en las iglesias y tumbas romanas o en conventos rivales. Extrañamente, las autoridades consideran estos robos como acciones piadosas inspiradas por Dios. Sin embargo, incluso cuando un monasterio o una abadía tienen finalmente sus preciadas reliquias, no se encuentran al abrigo de la envidia de los otros, que hacen correr entonces el rumor que son falsas, lo que, teniendo en cuenta la cantidad, es a menudo la triste realidad...
La ostensión de las santas ampollas en la capilla de San Genaro, pintura de G. Giacinto (Nápoles, Museo del Capodimonte)
¿Una mezcla química explicable?
La explicación del regreso periódico de la sangre de San Genaro al estado fluido sigue hoy en día muy incierta. Cada cual puede ver, según sus convicciones, ya sea un auténtico milagro, ya la utilización de un producto que reaccionaría con la apertura de una válvula que dejara entrar el aire en el relicario.
En cambio los parasicólogos hablan de la energía de las masas, lo que es bastante poco convincente, ya que cada vez que se ha reparado el relicario, el orfebre ha constatado una licuefacción espontánea. Análisis espectroscópicos llevados a cabo en 1902, y luego en 1989, confirmaron la presencia de hemoglobina. Lo que no significa que sólo haya sangre en las ampollas... En 1991, tres investigadores de la universidad de Pavía reprodujeron el milagro gracias a una solución gelatinosa sensible a los movimientos mecánicos, y compuesta siguiendo los métodos y medios disponibles en la Edad Media. Sin embargo, si la transformación es el resultado de un subterfugio reproducible a voluntad, ¿por qué no se licuó en 1976 la sangre del santo a pesar de ocho días de invocaciones y de "manifestaciones" diversas? Será imposible averiguar la realidad mientras los napolitanos se nieguen a permitir que las preciosas ampollas, selladas desde el siglo XIV, sean abiertas y su contenido analizado. Sin embargo, el estado mismo de las ampollas, que vuelve la operación sumamente delicada, y, quizás, la legitima prudencia de la iglesia, que aunque no ha reconocido jamás el milagro, tampoco lo ha negado nunca convierten la operación en muy hipotética.
Otro caso de licuefacción
Además de la sangre de San Genaro, existen otros casos de licuefacción post-mortem de la sangre en la historia cristiana. El mejor documentado es el caso del padre Charbel, un monje maronita muerto el 24 de diciembre de 1898 en el Líbano.
El 15 de abril del año siguiente, la tumba fue reabierta, el cuerpo se encontraba en perfecto estado, un líquido rojo acuoso rezumaba en la superficie. Un año después del deceso, el cadáver, todavía fresco, es eviscerado. Sin embargo, el escurrimiento continúa. En 1900, el cuerpo es expuesto en vano durante seis meses al sol para desecarlo. El rezumado es constatado sin discontinuidad hasta 1927, año en que el cuerpo es puesto en un ataúd de madera recubierto de cinc. En 1950, éste es abierto y se descubre que el fenómeno aún persiste. Se decide entonces una investigación canónica. En 1952, el cadáver es nuevamente expuesto al público, dejando siempre escapar una mezcla de sangre y agua. Un médico calcula que en 54 años el cuerpo ha dejado salir como mínimo... 20 litros de líquido. Discretamente, desde su Líbano natal, el padre Charbel parece haber sido objeto de una manifestación que bien se asemeja a un milagro.
Ostensión de la ampolla en la catedral de San Genaro.
Algunas reliquias inverosímiles...
La importancia de la religión en la vida de la gente del pueblo en la Edad Media explica y, de alguna manera, excusa la creación más o menos voluntaria de falsas reliquias. Muchos religiosos prefieren ver a Dios y a sus santos alabados por intermedio de reliquias que saben dudosas (como huesos de animales) antes que no lo sean del todo.
Reliquias en abundancia. En 1982, una investigación del diario italiano La Repubblica determina que existen diez cráneos de San Juan Bautista, dieciocho brazos del apóstol Santiago y con qué reconstituir una veintena de esqueletos de San Jorge, todo reconocido como auténtico por la iglesia. Por otra parte, se cuentan más de 1.150 lugares que abrigan uno o varios trozos de la Santa Cruz.
Jesús. Las reliquias atribuidas a Cristo se prestan para estadísticas sorprendentes. Varias iglesias tuvieron dientes de leche del Hijo de Dios, incluso algunas de sus santas lágrimas, con recipientes conservaron su aliento y algunos establecimientos cristianos exhibían “cartas” del Salvador caidas del cielo.
José y el Espíritu Santo. El poeta protestante Agrippa d'Aubigné relata que los hugonotes quebraron, durante las guerras de Religión, en Périgueux, una ampolla que contenía... ¡un estornudo del Espíritu Santo! Sólo una pequeña iglesia cerca de Blois, en Francia, puede aún competir seriamente con esta “reliquia” con su ¡ha! de San José, exhalado mientras cortaba madera...
Glosario:
escamoteo: Hacer desaparecer algo mediante un hábil juego de manos de manera que los presentes no se den cuenta.
estertores: Zumbido particularmente ruidoso que acompaña a la respiración de ciertos sujetos que se encuentran en coma profundo.
hugonotes: El término Hugonotes (Huguenot en francés) es el antiguo nombre otorgado a los protestantes franceses de doctrina calvinista durante las guerras de religión.
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