En la enseñanza de cualquier materia nos encontramos con cuestiones que debemos tomar en cuenta, sabemos que la educación precisa de estudiantes, pues cualquier acto de comunicación tendrá los elementos básicos (emisor, receptor y mensaje) pero en la situación educativa esta simplificación resulta excesiva, factores como el interés, los conocimientos previos o la complejidad inherente al mensaje no son tomados en cuenta de manera suficiente para la enseñanza de cualquier tema.
Nuestra realidad
Nuestros alumnos no muestran (en su mayoría) interés por el mensaje que se quiere comunicar, ya sea por su edad, por los constantes distractores a los que se ven expuestos o por nuestra incapacidad de expresarnos en su "idioma". Lo cierto es que crear un clima de atención e interés es el principio básico para cualquier acto educativo; la situación resulta sumamente complicada en los primeros años de enseñanza secundaria, donde las poblaciones son más jóvenes y donde el interés no existe o es escaso pues la asistencia es obligatoria y no opcional o vocacional, es en mi experiencia mucho más simple en lo educativo formar jóvenes que finalizan secundaria, pues ya han probado que entienden y se manejan en el sistema educativo formal, su interés reside en terminar sus estudios para o bien continuar con su educación superior o acceder a mejores posiciones laborales mediante capacitación en lo técnico etc.
Pero los estudiantes iniciales no están en nuestras aulas por su placer o vocación sino porque son enviados allí, y nuestro desafío mayor consiste en atraerlos hacia el conocimiento, crear una conciencia y brindarles herramientas para que puedan desarrollar estrategias propias de aprendizaje.
Y ahora ¿Cómo se hace? Si usted ha leído obras referentes a la educación, ya sabe todo esto, pero seguramente puede reconocer que existe un problema enorme a la hora de marcar Cómo llevar adelante esa tarea, los problemas se multiplican, los salones tienen superpoblación, los estudiantes no tienen los prerrequisitos para comenzar el curso, los problemas lógicos matemáticos van acompañados de problemas de comprensión lectora, hay una profunda escasez de material de estudio de calidad, en Uruguay existe un marcado doble estándar en cuanto a los procedimientos adecuados a la hora de enfrentar la situación educativa, donde se profesa que se debe fomentar la heurística, las clases deben pensarse desde el paradigma constructivista, "los conceptos son secundarios, lo importante son los procesos" la evaluación en particular debe centrarse en los procesos del estudiante...
Pero..
La exigencia por parte de las autoridades de una extensa cantidad de documentación de todo tipo y tenor, riñe con los fundamentos básicos del paradigma que profesan, no me refiero a que no deba haber documentación, me refiero al exceso de burocratización que obliga a una persona a realizar una infinidad de tareas administrativas que no se usan para ningún fin educativo, sino más bien para una tarea de control y castigo.
Las clases pensadas desde lo constructivista, pero con presiones enfocadas a las clases magistrales, con alumnos sentados según listas de manera inamovible, para ejercer un control sobre sus comportamientos, la obligación de mantener alumnos con serios problemas de comportamiento en las aulas puesto que no existe un ámbito propio para atender sus necesidades, la obligación de digerir los contenidos para atender a los alumnos con deficiencias serias de aprendizaje, que no pueden atenderse de forma más cercana por la superpoblación de las aulas, la existencia de materiales que "deben usarse" como retroproyectores o computadoras, pero salones que no tienen toma corrientes o no funcionan.
Favorecer los procesos, atención a los emergentes y conocimiento significativo.. en aulas de 40 alumnos (con 35 asientos), estudiantes con problemas de lecto-escritura muy serios y una sociedad que hace años apunta a la automatización. Si ponemos las reglas en oposición, no podemos esperar milagros, luego exigimos resultados educativos, queremos universalización, a cualquier costo (comienza la repetición y deserción) atacamos ese problema (sufre la calidad) lo escondemos tras evaluaciones poco transparentes o como hace poco sugirió un miembro del consejo de secundaria, eliminamos las pruebas PISA "por no ser adecuadas a nuestra realidad".
Hoy pedimos más y mejor educación, pero negamos presupuesto, total siempre va a haber personas dispuestas por "vocación"