Disturbios redondos va en respuesta a la gente que dice que no tenia fundamentos para justificar por que los ricoteros son como son....
Aún cuando hay otros grupos, no muchos, que movilicen tanta gente en sus recitales como los redondos, no suceden tantos disturbios. Aunque haya otros artistas que transmiten mensajes de distintos compromisos, o sumamente directos y agresivos, sus seguidores no son tan temidos y respetados por los organizadores, ni tan reprimidos por la policía.
Los Redondos, herederos distantes del hippismo, y el flower power de La Cofradía de la Flor Solar (intento comunitario en La Plata a fines de los ’60) comenzaron a moverse, a fines de los ’70, como parte de una trouppe de prácticas underground, que incluía marionetistas, chicas semidesnudas, algún monologuista, y con un nombre que surgió de las recetas gastronómicas que su cocinero compartía con el puñado de seguidores.
Desde antes de los ’80 fueron sindicados como peligrosos por la inteligencia de los servicios de seguridad. No eran muy tolerados, rockeros jóvenes de clase media, en épocas de la dictadura. Donde peligrosos indica hippies, drogadictos, subversivos, intelectuales, etc., todo indiscriminado. (Oportunamente B. Shaw escribía "la inteligencia militar es a la inteligencia, lo que la música militar es a la música". Lo cual conllevó a que la policía tuviera su enfrentamiento privado, personal, con estos rockeros, ahora cincuentones. El enfrentamiento se expresa con el público, en diversas formas de amedrentar la audiencia.
Sin una continuidad constante siguieron tocando y conservando en sus formas la vaga noción de la contracultura, el no a lo complaciente–comercial. Manifestándose independientes a todo circuito de comercialización tradicional. Se hicieron conocidos, antes que por su música, por la mención de otras bandas respetadas en el ambiente.
Eludiendo las presentaciones televisivas, y notas periodísticas en general, fueron conformando un lugar donde la disconformidad y lo distinto (sea lo que esto quiera decir) genera ese lugar imaginario y poderoso que se presta a las identificaciones múltiples.
No reconocidas por la moda, sus canciones, pegadizas y rítmicas la mayoría, no integran listas de rankings de hits. Tampoco son auspiciados por empresarios conocidos. Con una tradición que incluye contratos que se concretan vaso de vino por medio, sin papeles firmados, y narraciones de estilos de vida, y anécdotas muy distantes de las de ricos y famosos.
De esta forma se transformaron en la muestra más poderosa de la producción "independiente". Máxima aspiración setentista. Transformándose esta actitud en su sesgo ideológico más fuerte y que está anunciado de diversas formas. Se destila en sus canciones de diversas maneras: algunas con inclinaciones intelectuales, políticas, transgresoras, éticas, etc.
Lo que más queda destilado en las historias que los conforman es precisamente esa categoría de no-integrados sociales. La diferencia queda establecida, son los no reconocidos. Este es un punto que hace que más allá de las cualidades musicales, se tornen en un sentimiento para sus seguidores. El imaginario indica: son los que no transan. Los que no son sospechosos. Los que hacen lo suyo y no le deben nada a nadie. Afirmando las simpatías de los que se sienten apartados. Esta actitud es lo que cuenta: son los que, dejados de lado, no se comprometen con nadie, quedan enfrentados y hacen sus cosas a pesar de todo.
La paradoja es que la producción independiente resultó sumamente rentable. Su no propaganda, la mejor difusión. Siendo sus grabaciones de las más caras y vendidas.
Su público, preponderantemente adolescente y marginal se hace masivo, y practica rituales similares a los de una hinchada de fútbol, donde prima el sentimiento, la devoción al grupo y la fiesta que suponen sus conciertos. Y ése es el ánimo, de festejo. Es de hacer notar que las contiendas son con las fuerzas de seguridad, y los desmanes ocurren fuera de los lugares del concierto. En la presentación de otras bandas (punkys, metaleros, más pop, etc.), suelen sucederse enfrentamientos y lesionados en el ámbito del recital.
La muerte de un joven detenido por la policía en la entrada de un recital en Bs. As. complica y acrecienta la notoriedad del grupo, acercándoles más rebeldías latentes. Se suceden presentaciones que, con poco anuncio, efectúan en pequeños pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires y del sur de Santa Fé, los cuales no presentan inconvenientes, ni siquiera son noticia. Pero es en Olavarría, donde sí reacciona el establishment, y las fuerzas vivas de esa tradicional sociedad impiden un recital, al sentirse invadidos por esos grupos de jóvenes ataviados en forma tan poco convencional que han usurpado la calma pueblerina. El temor vuelve a situar al grupo en el lugar de lo que se quiere prohibir.
Hoy no puede extrañar que sucedan desmanes, están colocados en ese lugar de transgresores, y sus recitales son excusas para diversas finalidades. No sólo de las bandas que conforman sus seguidores, sino de todos aquellos que aprovechan eventos masivos y de fácil descontrol.
En una cultura tan pobre en modelos, carente hasta de antihéroes, el contramodelo se encuentra a partir de quienes hablan un idioma similar.[b] Sugerir y provocar alcanza para sentirse hermanados en una lucha que tampoco lo es, tan sólo una resistencia. Una mostración de diferencias ("hago la mía", "cada uno curte su propio mambo", etc.) frente a tanta sensación de ser un extraño.
[b]El rock no hace transgresor a nadie, conformado generalmente como expresión de descontento y diferencia, los ídolos que genera cumplen la función de atenuar la agresividad, al mostrarse como modelos y vehículos para la supuesta expresión de disconformidad. El mercado y la publicidad hacen el resto integrándolos.
La cultura - superyo entraña en sí al malestar, allí la tendencia antisocial se hace lugar, precisamente por negárselo al sujeto, y he aquí lo que hace síntoma: el no ser parte. Lo que es sentido como diferente, disconforme y rechazado sirve de polo de atracción a la crisis de originalidad y al trastorno malhumorado, típicos de la adolescencia. Y a la marginalidad creciente que necesita íconos donde reconocerse. El de hermanarse en el rechazo suele ser uno de los más fuertes.
Fuentes:
http://www.psyche-navegante.com/articulo.asp?id_articulo=110
https://www.mundoredondo1.com.ar/
LA ALEGRIA POR LA QUE MI MUNDO GIRA.
Ladren lo que ladren los demas!!
Aún cuando hay otros grupos, no muchos, que movilicen tanta gente en sus recitales como los redondos, no suceden tantos disturbios. Aunque haya otros artistas que transmiten mensajes de distintos compromisos, o sumamente directos y agresivos, sus seguidores no son tan temidos y respetados por los organizadores, ni tan reprimidos por la policía.
Los Redondos, herederos distantes del hippismo, y el flower power de La Cofradía de la Flor Solar (intento comunitario en La Plata a fines de los ’60) comenzaron a moverse, a fines de los ’70, como parte de una trouppe de prácticas underground, que incluía marionetistas, chicas semidesnudas, algún monologuista, y con un nombre que surgió de las recetas gastronómicas que su cocinero compartía con el puñado de seguidores.
Desde antes de los ’80 fueron sindicados como peligrosos por la inteligencia de los servicios de seguridad. No eran muy tolerados, rockeros jóvenes de clase media, en épocas de la dictadura. Donde peligrosos indica hippies, drogadictos, subversivos, intelectuales, etc., todo indiscriminado. (Oportunamente B. Shaw escribía "la inteligencia militar es a la inteligencia, lo que la música militar es a la música". Lo cual conllevó a que la policía tuviera su enfrentamiento privado, personal, con estos rockeros, ahora cincuentones. El enfrentamiento se expresa con el público, en diversas formas de amedrentar la audiencia.
Sin una continuidad constante siguieron tocando y conservando en sus formas la vaga noción de la contracultura, el no a lo complaciente–comercial. Manifestándose independientes a todo circuito de comercialización tradicional. Se hicieron conocidos, antes que por su música, por la mención de otras bandas respetadas en el ambiente.
Eludiendo las presentaciones televisivas, y notas periodísticas en general, fueron conformando un lugar donde la disconformidad y lo distinto (sea lo que esto quiera decir) genera ese lugar imaginario y poderoso que se presta a las identificaciones múltiples.
No reconocidas por la moda, sus canciones, pegadizas y rítmicas la mayoría, no integran listas de rankings de hits. Tampoco son auspiciados por empresarios conocidos. Con una tradición que incluye contratos que se concretan vaso de vino por medio, sin papeles firmados, y narraciones de estilos de vida, y anécdotas muy distantes de las de ricos y famosos.
De esta forma se transformaron en la muestra más poderosa de la producción "independiente". Máxima aspiración setentista. Transformándose esta actitud en su sesgo ideológico más fuerte y que está anunciado de diversas formas. Se destila en sus canciones de diversas maneras: algunas con inclinaciones intelectuales, políticas, transgresoras, éticas, etc.
Lo que más queda destilado en las historias que los conforman es precisamente esa categoría de no-integrados sociales. La diferencia queda establecida, son los no reconocidos. Este es un punto que hace que más allá de las cualidades musicales, se tornen en un sentimiento para sus seguidores. El imaginario indica: son los que no transan. Los que no son sospechosos. Los que hacen lo suyo y no le deben nada a nadie. Afirmando las simpatías de los que se sienten apartados. Esta actitud es lo que cuenta: son los que, dejados de lado, no se comprometen con nadie, quedan enfrentados y hacen sus cosas a pesar de todo.
La paradoja es que la producción independiente resultó sumamente rentable. Su no propaganda, la mejor difusión. Siendo sus grabaciones de las más caras y vendidas.
Su público, preponderantemente adolescente y marginal se hace masivo, y practica rituales similares a los de una hinchada de fútbol, donde prima el sentimiento, la devoción al grupo y la fiesta que suponen sus conciertos. Y ése es el ánimo, de festejo. Es de hacer notar que las contiendas son con las fuerzas de seguridad, y los desmanes ocurren fuera de los lugares del concierto. En la presentación de otras bandas (punkys, metaleros, más pop, etc.), suelen sucederse enfrentamientos y lesionados en el ámbito del recital.
La muerte de un joven detenido por la policía en la entrada de un recital en Bs. As. complica y acrecienta la notoriedad del grupo, acercándoles más rebeldías latentes. Se suceden presentaciones que, con poco anuncio, efectúan en pequeños pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires y del sur de Santa Fé, los cuales no presentan inconvenientes, ni siquiera son noticia. Pero es en Olavarría, donde sí reacciona el establishment, y las fuerzas vivas de esa tradicional sociedad impiden un recital, al sentirse invadidos por esos grupos de jóvenes ataviados en forma tan poco convencional que han usurpado la calma pueblerina. El temor vuelve a situar al grupo en el lugar de lo que se quiere prohibir.
Hoy no puede extrañar que sucedan desmanes, están colocados en ese lugar de transgresores, y sus recitales son excusas para diversas finalidades. No sólo de las bandas que conforman sus seguidores, sino de todos aquellos que aprovechan eventos masivos y de fácil descontrol.
En una cultura tan pobre en modelos, carente hasta de antihéroes, el contramodelo se encuentra a partir de quienes hablan un idioma similar.[b] Sugerir y provocar alcanza para sentirse hermanados en una lucha que tampoco lo es, tan sólo una resistencia. Una mostración de diferencias ("hago la mía", "cada uno curte su propio mambo", etc.) frente a tanta sensación de ser un extraño.
[b]El rock no hace transgresor a nadie, conformado generalmente como expresión de descontento y diferencia, los ídolos que genera cumplen la función de atenuar la agresividad, al mostrarse como modelos y vehículos para la supuesta expresión de disconformidad. El mercado y la publicidad hacen el resto integrándolos.
La cultura - superyo entraña en sí al malestar, allí la tendencia antisocial se hace lugar, precisamente por negárselo al sujeto, y he aquí lo que hace síntoma: el no ser parte. Lo que es sentido como diferente, disconforme y rechazado sirve de polo de atracción a la crisis de originalidad y al trastorno malhumorado, típicos de la adolescencia. Y a la marginalidad creciente que necesita íconos donde reconocerse. El de hermanarse en el rechazo suele ser uno de los más fuertes.
Cita:MURIO UNO DE LOS HERIDOS DE LOS RECITALES DE LOS REDONDITOS
Crónica de una muerte casi-anunciada
PÁGINA 12 - 26/04/00
Jorge Ríos, que estaba en libertad condicional y venía de una condena por robo armado, inició una de las peleas del sábado 15, armado de una trincheta, y resultó herido de una puñalada.
Los incidentes más graves del sábado sucedieron en el campo.Ríos fue herido durante una dura pelea entre barrabravas.
Un joven identificado como Jorge Pelé Ríos falleció en el Hospital Pirovano después de nueve días de internación, a causa de las graves heridas de arma blanca que recibió el sábado 15, durante el primer recital de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el estadio de River Plate. Ríos, que tenía un importante prontuario policial, fue apuñalado luego de haber participado activamente en los incidentes dentro del campo de juego del estadio Monumental, según señalaron numerosos testigos de los hechos. La policía afirmó que Ríos inició esas peleas armado con una trincheta -una variante casera, carcelaria, de arma blanca–, dentro de una guerra entre barrabravas de los clubes de las divisiones de ascenso Deportivo Morón, Almirante Brown y Laferrère.
Ríos, cuyo domicilio estaba registrado en el partido de Moreno –en el Oeste del Gran Buenos Aires–, había salido de la cárcel en febrero de este año, después de cumplir una condena de 3 años y 6 meses por robo a mano armada. Estaba en libertad condicional y por eso debía presentarse en determinado plazo en el juzgado que llevaba adelante su causa, por orden de la Cámara Penal de Mercedes. Sin embargo, no lo había hecho nunca y durante este período habría incurrido en diversos delitos, robos fundamentalmente, por lo que se encontraba prófugo.
Ahora, efectivos policiales de la comisaría 51ª trabajan para identificar y detener a los demás sospechosos de haber provocado aquellos disturbios. “Estamos trabajando en la búsqueda de las personas que pudieron participar del episodio. Ríos murió por lesiones de arma blanca y a él lo acusaban de herir a varios fans”, agregaron en la seccional. Un total de 150 personas resultaron heridas y debieron ser atendidas en hospitales porteños y por personal del Sistema de Emergencias Médicas (SAME) como consecuencia de incidentes ocurridos durante los dos recitales de los Redonditos de Ricota. Entre el sábado 15 y el domingo 16, la Policía Federal detuvo a 39 personas por distintos delitos y contravenciones al Código de Convivencia Urbano. De acuerdo con un informe policial, el sábado 15 hubo 115 heridos y 14 detenidos, y al día siguiente, 35 heridos, dos de ellos de bala de goma y uno de bala, y 25 detenidos.
El incidente más grave del sábado se produjo, justamente, en el interior del estadio, dentro del campo de juego y al final de la segunda parte del show, cuando sonaba la canción “El árbol del gran bonete”. En ese momento, se iniciaron las corridas, el público ubicado en las tribunas comenzó a gritar “Qué boludos que son, no parecen redondos, la puta madre que los parió” –un cántico habitual cuando se produce alguna pelea o disturbio en estos recitales– y eso terminó obligando a la detención del recital. Según la investigación policial, al menos siete personas resultaron heridos de arma blanca en el interior del estadio durante esas peleas.
La gravedad de los incidentes provocó un desesperanzado discurso posterior del cantante Carlos “El Indio” Solari, cuando la banda volvió al escenario tras media hora de problemas en el campo. “Ha pasado algo muy grave acá, préstenme atención, carajo...”, dijo ostensiblemente nervioso y molesto, intentando acallar el rugido de una multitud de 70.000 personas. “Acá pasó algo muy grave. Han entrado un par de hijos de puta, no sé si mandados por alguien o qué, que se cagan en el esfuerzo de la banda y de los 70, 80.000 pibes que vinieron a vernos. Hay varios chicos lastimados... Así que consideren ésta como una de las últimas noches que tocamos. No estamos de ánimo y sólo vamos a concluir este show por respeto, pero consideren ésta como una de las últimas noches que tocamos. Parece que todo el esfuerzo de la prensa que quiso ubicarnos en un ghetto, dio resultado. Ahora por un dictamen del juez vamos a tener que terminar el show con las luces prendidas”, concluyó enigmáticamente antes de que la banda iniciara “El pogo del payaso asesino”.
Al día siguiente, los incidentes más graves se produjeron fuera del estadio, sobre la avenida Figueroa Alcorta, y allí chocaron directamente fans de la banda y efectivos policiales. Dentro del Monumental no pasónada y Solari evitó referirse a la situación vivida el día anterior. Días después, la manager de la banda, conocida popularmente como La negra Poly, desmintió públicamente la posibilidad de un retiro definitivo de los Redondos de los escenarios y aseguró que volverán a tocar en River, esta vez para presentar un nuevo disco –en proceso de grabación en estos momentos– antes de fin de año.
Fuentes:
http://www.psyche-navegante.com/articulo.asp?id_articulo=110
https://www.mundoredondo1.com.ar/
LA ALEGRIA POR LA QUE MI MUNDO GIRA.
Ladren lo que ladren los demas!!