Este es un pequeño post donde he tratado de reunir los pensamientos de algunos cómicos americanos sobre Dios, Jesús y el Espíritu Santo.
El Hombre Invisible – George Carlin
La religión ha hecho creer a la gente que hay un hombre invisible, que vive en el cielo, y este hombre invisible observa todo lo que haces, cada minuto, cada día, además tiene una lista especial de cosas que no quiere que hagas, y si llegas a hacer una de estas cosas, él tiene un lugar especial para ti, lleno de fuego, de sufrimiento, de llanto, de tristeza y humillación, a donde te mandará para que te quemes, ardas , llores y clames, todos los días hasta el fin de los tiempos… pero, TE AMA.
Te ama y necesita dinero.
¡Es todo poderoso, omnisciente, omnipresente, pero de alguna forma, siempre necesita dinero!
Las iglesias se llenan los bolsillos con las ofrendas, no pagan impuestos y siempre necesitan un poco más… hablando de grandes
mentiras en la historia... ¡Santa Mierda!
Personalidad Dividida – Bill Maher
Dios tiene un hijo… no creen que es algo difícil de creer, algo así como una novela de la tele, Bonanza, María la del Barrio, Dios es todo poderoso, puede crear universos, estrellas, constelaciones, existe más allá del tiempo y del espacio… ¡pero es un padre soltero!
Imaginen la conversación antes de que Jesús venga a la tierra… Ok Jesús vas a ir a la tierra en una misión suicida, pero no te preocupes, nos vamos a dividir el trabajo, porque en verdad no vas a ir tú, sino yo.
Mientras tanto voy a ir a buscar una mujer palestina para embarazarla contigo, es decir conmigo, y bueno al final te azotarán y te crucificarán y estarás molesto conmigo por un momento u otro, pero no te preocupes porque no te harán daño, ¡o a mí! Tu eres yo, yo soy tu…
Dino, el dinosaurio de Jesús – Bill Hicks
¿Se han dado cuenta que la gente que no cree en la evolución, en sí parece no haber evolucionado? Todas estas personas con los ojos pegados, casi una sola ceja, enclenques, medio raros, levantando los pulgares, como quien no cree que realmente los tengan, murmurando “Dios me creó en un día” – Al parecer se apuro un poco.
Este es el tipo de gente que cree que la tierra tiene cerca de 4500 años, y que cuando les preguntas, por qué creen que el planeta tierra tiene esa edad, te responden “fácil, sumamos las edades de todas las personas de la biblia y ese es el número resultante” – Qué científico de su parte.
Cuando tienes a una persona así siempre es bueno decirle, ok, si la tierra tiene 4500 años, qué pasa con los fósiles de los dinosaurios.
“Fácil” responderán “dinosaurios, dios los puso ahí para probar nuestra fe”
Viejo creo que dios te puso aquí para probar mi fe.
Tengo problemas con ese concepto, dios los puso ahí para probar nuestra fe, es como si cuando murieras, fueras al cielo y san Pedro te preguntará “¿y tú creías en los dinosaurios?”
“Claro que sí”
“Idiota, arde en el infierno, dios te estaba tomando el pelo”
Es como si dios fuera un comediante que viene a la tierra a enterrar huesos diciendo “jajaja, a ver quien cree en mí ahora, jajaja”
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Estas son solamente tres muestras, sencillas, he preferido escribirlas, para que nos demos cuenta de la insondable estupidez del razonamiento religioso, bíblico o como quieran llamarlo, este no es un ataque frontal en contra de la religión, son solamente observaciones básicas y simples a un dogma que vienen imponiéndonos desde que tenemos uso de razón.
Una de mis anécdotas favoritas, es el comentario de Bill Maher, él decía que cuando era niño conscientemente le pusieron en la dentadura unas placas de mercurio para unas caries que tenía, ¡mercurio! Ese metal pesado cuyos niveles no permitimos ni siquiera en los peces hoy en día, y así como sucedió con el mercurio, una vez que Bill se dio cuenta que no era bueno para él vivir con un metal pesado en la mandíbula, tuvo que ir y hacérselo extirpar, lo mismo que con pesado mal que muchas veces nos hace sentir culpables, que trata de controlar nuestras vidas y decirnos como pensar: la religión.
Debemos extirparla de nuestra mente al entrar en la edad de la razón, debemos examinar lo que creemos y darnos cuenta que hay cosas que solamente con sus prejuicios nos detienen de evolucionar y mejorar como especie y como individuos.