
Buscar métodos para mejorar nuestro cerebro y sus procesos cognitivos sería algo mucho más fácil si conociésemos los mecanismos de la inteligencia la mitad de bien que conocemos los de la fuerza muscular, por ejemplo.
Lamentablemente, lo que no se sabe de esos mecanismos de la cognición, es decir, lo que hace físicamente diferente un cerebro menos inteligente de un cerebro más inteligente y cómo hacer que el primero se parezca más al segundo, es la mayor parte. A continuación, y basándonos en lo que sí se sabe, vamos a revisar, qué hacer para mejorar el rendimiento con ciertas garantías de éxito.

Muchas de las sugerencias que se hacen para mejorar la “inteligencia” provienen de estudios observacionales. Son esos estudios en los que se toma a personas que hacen/ingieren X y se hace la pregunta “¿son las personas que hacen/ingieren X más inteligentes que las que no lo hacen/ingieren?” Estos estudios obtienen correlaciones. Y ya sabemos que correlación no es causalidad. De hecho, pocos de estos estudios aportan una relación causal, esto es, un mecanismo plausible por el cual X te haga más inteligente.
Una revisión de la literatura existente sobre métodos para mantener o mejorar la función cognitiva encargada por los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos , muestra que los siguientes productos/prácticas no han demostrado efectividad apreciable para la mejora del rendimiento cognitivo, aunque haya estudios individuales que puedan indicar que sí (¡ojo! muchos de estos productos tienen funciones esenciales para el organismo y por lo tanto deben ser consumidos en cantidad suficiente):
- Vitamina B6
- Vitamina B12
- Vitamina E
- Beta caroteno
- Ácido fólico
- Flavonoides
- Etanol
- Omega-3
- Red social amplia
- Dieta mediterránea (existe una correlación con un menor riesgo de declive cognitivo en estudios observacionales, pero esto no ha sido confirmado en estudios más rigurosos que incluían grupos de control; y además no se sabe si el presunto beneficio viene de lo que incluye o de lo que excluye.)
- Estatinas
- Estrógeno
- Ácido acetilsalicílico (Aspirina)
- Ácido (RS)-2-(p-isobutilfenil)propiónico (ibuprofeno)
- Procesos o mecanismos que aumenten el riego sanguíneo en el cerebro, distintos del ejercicio físico.
Tras una lista como la anterior habrá quien se quede con la impresión de que nada funciona, y esto no es así; lo único que ocurre es que nadie nos va a vender, de momento, puntos de cociente intelectual en pastillas, por mucho que así lo publicite y nosotros así lo creamos.
Algunos estimulantes que pueden adquirirse fácilmente (sólo vamos a mencionar la cafeína como ejemplo; el resto tiene efectos secundarios muy perjudiciales para la salud y no queremos animar a su consumo, ni indirectamente) tienen beneficios cognitivos comprobados, al menos para algunas personas y para tareas determinadas. Estos estimulantes lo que hacen es elevar el nivel de dopamina en el cerebro, el neurotransmisor responsable de la motivación y la sensación de recompensa. Los estimulantes de los que hablamos mejoran tanto el recuerdo de palabras memorizadas como el funcionamiento de la memoria de trabajo (clave en la inteligencia fluida). Pero no mejoran ni la fluidez verbal, ni el razonamiento, ni el pensamiento abstracto y no tienen efecto apreciable en las personas que una mutación genética hace que tengan niveles altos de dopamina.

Estas limitaciones sugieren dos cosas. Primero, si ya tienes naturalmente niveles altos de dopamina porque estás muy motivado, la ingesta de productos estimulantes no te va a suponer una ayuda a la hora de crear el código para esa nueva página web o para darle un nuevo enfoque a tu trabajo sobre la Revolución de Octubre. Segundo, la motivación y la sensación de recompensa pueden ayudar con la memoria, pero no tienen efecto en los procesos de orden superior como el pensamiento abstracto.
Pero existe una diferencia entre alcanzar tu potencial natural a base de quitar impedimentos como el estrés y aumentar realmente ese potencial. Esto último requiere recurrir a uno de los fenómenos mejor establecidos de la neurociencia: cuanto más usas un circuito, más fuerte se hace. Como resultado una habilidad en la que te concentras y te entrenas, mejora, y llega incluso a ocupar más espacio cerebral, con las consiguientes mejoras en el funcionamiento. Un ejemplo gráfico, los taxistas de Londres que se dedican a memorizar la intricada red de 25.000 calles de la ciudad tienen un hipocampo posterior (la región encargada de los recuerdos espaciales) más grande que el londinense medio. Y al revés, si lo dejamos todo en manos del navegador/GPS, lo perdemos.

Una consecuencia de lo anterior podría ser que el entrenamiento cognitivo (brain training) debería aumentar la capacidad intelectual. Muchos estudios confirman esto, pero con una salvedad importantísima. Entrenar tu memoria, tu pensamiento lógico o tu velocidad de proceso mejora esas habilidades, pero no hay transferencia en el brain training. Es decir, mejorar tu velocidad de procesamiento no mejora tu memoria, y mejorar tu memoria no mejora tu capacidad lógica. Pero es todavía más específico de la tarea: resolver crucigramas mejora tu capacidad para resolver crucigramas y no ninguna otra tarea.
¿Qué funciona entonces? A continuación tres prácticas que han demostrado que mejoran el rendimiento .
El ejercicio físico
Hablamos de ejercicio aeróbico sencillo, como andar 45 minutos tres veces a la semana. Este nivel de actividad mejora la memoria episódica y las funciones de control ejecutivo alrededor de un 20 por ciento. Los estudios que apoyan este dato se han realizado en adultos mayores, por lo que es posible que los resultados sean sólo de aplicación a las personas cuya fisiología cerebral ha empezado a deteriorase (lo que comienza cuando se tienen veintipocos años). El ejercicio provoca la creación de nuevas neuronas en la región del hipocampo que archiva las experiencias y el nuevo conocimiento. También estimula la producción de BDNF, de neurotransmisores y de sustancia gris en el córtex prefrontal. El ejercicio estimula la producción de sinapsis nuevas, la base de la eficiencia y la capacidad de los circuitos que se refleja en una inteligencia superior. Hay estudios que afirman que el ejercicio puede hacer que un cerebro de 70 años tenga la conectividad de uno de 30 años, mejorando de paso la memoria, la planificación, el manejo de la ambigüedad y la multitarea. En definitiva, el ejercicio físico mejora la base molecular y celular general de las capacidades cognitivas, por lo que aporta beneficios más generales que entrenar específicamente la memoria o la toma de decisiones.
La meditación
La meditación puede aumentar el grosor de las regiones que controlan la atención el procesamiento de las señales de los sentidos. Hay estudios que demuestran que la meditación cambia la estructura y el funcionamiento del cerebro de tal manera que los procesos son más eficientes, la base como ya sabemos de una inteligencia mejorada.
Finalmente, algunos videojuegos
Pueden mejorar la agilidad mental general. En general aquellos que requieran control motor, búsqueda visual, memoria de trabajo, memoria a largo plazo y toma de decisiones. Pero sobre todo deben requerir el elixir de la neuroplasticidad: concentración, específicamente la capacidad para controlar y dirigir la atención a diferentes tareas. Estamos hablando de videojuegos cuya base fundamental sea la estrategia (idealmente en tiempo real), con niveles de dificultad cada vez mayor. Hemos de señalar que pocos videojuegos cumplen estas condiciones pero que haberlos, los hay.
Convéncete de que no tienes una mala memoria
si no una memoria no entrenada. Mientras pienses que padeces de una mala memoria, te programarás a no hacer nada, pues actuarás como si ya no hubiera remedio. Asegúrate a ti mismo que tu memoria puede mejorar.

Recordamos mejor lo que vivimos
Lo que nos impacta emocional y sensorialmente. Para mejorar nuestra memoria, tenemos que vivir intensamente aquello que queremos recordar. Vincular lo que queremos recordar con todas las emociones y sensaciones que podamos asociarle.

Para poder recordar mejor, necesitamos motivo y atención
No recordaremos lo dicho en una clase si estábamos aburridos, pensando en musarañas o mirando por la ventana. Es cierto que, a menudo, el texto que leemos es árido, o el estilo del profesor es poco motivante, pero si es importante para nosotros, tenemos que encontrar la motivación para recordarlo y mantener la atención hacia nuestro objetivo.

Como no podemos recordarlo todo
Tenemos que escoger qué es lo que no se nos puede olvidar. La memoria tiene dos caras, el recuerdo, y el olvido.
Nadie lo recuerda todo. La solución está en decidir uno mismo qué es lo más importante y reducir, a través de resúmenes y métodos de estudio, la cantidad de información a memorizar.

Recordamos mejor lo que tiene sentido
Nuestro cerebro busca el sentido en las cosas, y es cuando reconoce un patrón en lo que está observando o estudiando, que esa información se registra mejor. Por eso, entre otras cosas, la ?botella? es un método tan malo, porque prescinde del sentido y el entendimiento del material y se apoya en repetirlo muchas veces sin una verdadera comprensión.

Nos resulta mejor trabajar en un tema en periodos cortos
Estar mucho tiempo sin parar sobre el mismo. Aunque la cantidad de tiempo sea la misma, la consistencia es mejor, por lo que el tiempo de estudio debe dividirse, dosificarse, para que la asimilación del material sea óptima.

El descanso es fundamental
Está comprobado que una persona que descansa adecuadamente, sobre todo cuando está frente a un examen importante, recuerda mejor lo estudiado que quien sacrifica el descanso y sigue estudiando sin parar.

La organización es superior a la fuerza
En técnicas militares, hay cientos de ejemplos de que una fuerza menor, pero mejor organizada, puede derrotar a un ejército superior en número y armas, pero desorganizada. La información, cuando está organizada adecuadamente, es mucho más fácil de entender y recordar.

La repetición es útil, pero solamente cuando la usamos correctamente
Tratar de recordar todo, es inútil. Repetir todo lo estudiado, lo será también. Hay que seleccionar los datos, las palabras claves, los temas a repetir y, entonces, la repetición nos será de servicio.

Usa tu memoria
En esto es cierto aquello de ?si no se usa, se pierde?. Has ejercicios de memorización, practica primero con tareas sencillas y ve aumentando el grado de dificultad. Tu memoria irá mejorando a la vez que la ejercites.

Una buena alimentación, descanso adecuado y ejercicio frecuente son el soporte de una memoria saludable
Ya en la antigüedad era una verdad lo de Mente sana en cuerpo sano. ¿Podremos recordar bien lo estudiado si estamos agotados, mal alimentados y débiles?

Evita la comida pesada y los contaminantes de nuestro cerebro y cuerpo
Tales como el tabaco, el alcohol y otras drogas.
Aunque algunas personas argumentan que esto no tiene nada que ver y que, inclusive, algunas de estas cosas los ayudan a pensar mejor, estos no son más que excusas baratas que encubren debilidades del carácter.
Mediante estos sencillos ejercicios prácticos descubrirás cómo es posible cultivar la memoria de una forma creativa en tu rutina diaria y además, también potenciarás el sentido del humor y el optimismo de cuerpo y mente.
Datos curiosos sobre el cerebro humano
El cerebro, es el órgano más complejo que el ser humano ha visto. Aquí les menciono datos curiosos sobre el cerebro humano.

Estudios científicos indican que cada día el cerebro humano pierde una cien millones neuronas que ya no volvemos a recuperar.

La gente con más coeficiente intelectual arroja niveles de zinc más elevados, además de más cobre en su cabello.

Los seres humanos y los delfines son los únicos que tiene sexo por placer, esto debido a que una parte de nuestro cerebro envia las sensaciones que liberan las hormonas necesarias para sentir placer.

El hombre de Neanderthal tenía el cerebro más grande que el hombre moderno.
El hemisferio izquierdo del cerebro es el que se encarga de la modulación del habla, por lo que si sufres daño cerebral en esta parte tienes un 90% de probabilidades de que pierdas el habla.

Atención los golpes en el cráneo pueden inhibir el deseo sexual, esto debido a que con un golpe así puede dañar las neuronas hipotalámicas.

El sistema nervioso puede enviar mensajes al cerebro hasta una velocidad limite de 360 kilómetros por hora.

El cerebro se desconecta automáticamente cuando tiene que acostumbrarse a los aromas fétidos, es por eso que después de un rato dejamos de percibir el mal olor, o este disminuye.

Estudios indican que el 99% de los seres humanos solo utilizamos el 10% de nuestro cerebro, durante nuestra vida.

El cerebro demora 200 milisegundos en convertir una idea en una palabra, y 700 milisegundos en pronunciarla.

Hablar varios idiomas mejora la atención, la concentración y la inteligencia porque permite la activación de zonas corticales más extensas; asimismo, previene la enfermedad del Alzheimer.

Al establecer un juicio de valor en relación al comportamiento de otra persona se activa la región temporo-parietal del cerebro; esta mismo región se encarga de la distinción del YO de los demás.

El cerebro decodifica primero las palabras a nivel inconsciente, luego a nivel consciente.

Las mujeres tienen menos lateralizado el lenguaje en el cerebro; por lo tanto, es más rápido el desarrollo de éste y una mejor recuperación de las funciones lingüísticas, en caso de lesiones.
Cerebro y género

Las mujeres hablan más y más rápido que los varones. Cuando las mujeres hablan, las áreas del lenguaje del cerebro reciben un baño de dopamina.

El cerebro del hombre es más grande que el de las mujeres, según estudios indican que los hombres pesa 1.35Kg, y el de la mujer 1.21Kg, pero hombres no celebremos por que esto se debe a que en general el cuerpo del hombre tiene un volumen mayor que el de la mujer, osea que proporcionalmente, tenemos el mismo tamaño de cerebro.
La división del trabajo hizo que los cerebros del hombre y la mujer se organizaran de forma diferente.

Las hormonas influyen en la organización del cerebro desde la vida intrauterina.

El cerebro de un homosexual masculino se asemeja más al de una mujer heterosexual; en cambio, el cerebro de las mujeres homosexuales se asemeja al de un varón heterosexual.

El baño de más testosterona al cerebro hace que el hombre sea más agresivo y tiene que ver con
la toma de desiciones más riesgosas.
Los genitales del varón se comunican tres veces más con el cerebro, en comparación a la mujer.

El impulso sexual está más extensamente representado en el cerebro masculino.