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Belchite, Un Pueblo Fantasma destruido en la Guerra Civil

Ciencia Educacion8/27/2010



El pueblo de Belchite(Zaragoza),es un escenario emblemático de la Guerra Civil que reúne vestigios, algunos visibles, otros ocultos, tanto de la guerra como del franquismo. El 24 de agosto de 1937 el Ejército republicano, al mando del general Pozas, en la ofensiva que debía haberles llevado hasta Zaragoza, inició la batalla para recuperar Belchite, que resistió el asedio hasta el 6 de septiembre. El 10 de marzo de 1938 las fuerzas sublevadas de Franco tomaron el pueblo. El dictador, cuando inauguró el pueblo nuevo, en 1954, expresaba así su devoción por el lugar: 'Belchite fue bastión que aguantó la furia rojo- comunista. En los frentes de batalla y en las guerras a unos les corresponde ser yunque y a otros maza. Belchite fue yunque, fue el reducto que había de aguantar mientras se desarrollaban las operaciones del norte. Belchite tenía que poner el pecho de sus hijos para que fuese posible la victoria. Y de aquella sangre derramada, de aquel esfuerzo heroico de hombres, mujeres y niños, de ahí nació nuestra victoria'.



El general Franco quiso mantener intactas las ruinas del viejo Belchite
como símbolo de su victoria, para que nadie nunca se olvidara, y mandó construir un pueblo nuevo, homogéneo, sobrio, de casas clónicas, en formación casi militar. Ahora que las ruinas del pueblo viejo prácticamente han desaparecido debido al desgaste del tiempo y los saqueos, empezamos a conocer la otra cara de la historia, la que ha sido silenciada: gran parte del pueblo nuevo fue construido por presos políticos republicanos. Según ha investigado el periodista Isaías Lafuente ('Esclavos por la patria. La explotación de los presos bajo el franquismo', Temas de hoy, 2002), entre 1940 y 1945, la dirección general de Regiones Devastadas instaló un destacamento penal en Belchite, en el que trabajaron en condiciones inhumanas una media de mil presos. Brunete, Belchite, Teruel, enclaves que habían supuesto la esperanza republicana, fueron los primeros lugares donde Franco envió presos a realizar trabajos forzados. El ánimo de venganza era evidente, según se desprende de la primera Memoria del Patronato para la Redención de Penas, enviada a Franco en 1939: 'Afortunadamente, la dirección general de Regiones Devastadas ha comenzado a emplear muchos centenares de reclusos dando, en su ejecución, a esa importantísima tarea un hondo sentido de reparación moral y de justicia histórica, pues hace participar en la restauración material de España a aquellos mismos que directamente contribuyeron a destruirla'.



Las huellas de la guerra y del franquismo en Belchite son palpables: en el pueblo viejo hay un monumento a los caídos por Dios y por España en el que aún se celebran actos falangistas, las calles del pueblo nuevo mantienen las placas originales: plaza del Generalísimo, calle de la Victoria, 18 de Julio, Calvo Sotelo, avenida José Antonio Primo de Rivera, y hasta hace pocos años, enfrente del Ayuntamiento, había un monolito con la inscripción: 'Yo os juro que sobre estas ruinas de Belchite se edificará una ciudad hermosa y amplia como homenaje a su heroísmo sin par. Franco', pero debido a que fue derribado infinidad de veces, el Ayuntamiento desistió de reconstruirlo.



En octubre de 1986, casi cincuenta años después de que el pueblo zaragozano de Belchite quedase reducido a un puñado de ruinas como consecuencia de la Guerra Civil española, un equipo radiofónica del programa IV Dimensión que entonces emitía Radio Heraldo, llegó al lugar con la intención de realizar un trabajo muy peculiar. Capitaneado por Carlos Bogdanich, el grupo se desplazó hasta el antiguo pueblo de Belchite -que aún conserva intactas las huellas de los bombardeos y que se conoce como Belchite Viejo- para efectuar varias pruebas psicofónicas.



Bogdanich,contrariamente a lo que habían hecho muchos historiadores de la Guerra Civil, no pretendía hablar con los supervivientes de la contienda, sino comprobar si algún "eco" de aquellos cruentos enfrentamientos podía recogerse aún con sus sofisticados equipos de grabación. Desde hacía años, en otros lugares del mundo, decenas de investigadores habían captado presuntas voces de los muertos, e incluso sonidos del pasado, inaudibles para el oído humano pero susceptibles de ser registrados por la cinta magnetofónica. Y ése era el objetivo de Bogdanich.



Lo que nadie esperaba es que en aquella madrugada de hace 17 años se obtuvieran algunas de las inclusiones psicofónicas más largas y desconcertantes de la historia de los fenómenos paranormales en España. Durante hora y media quedaron grabados sonidos de bombas, metralla y aviones. La nitidez de aquellos ruidos era tan pasmosa, que Bogdanich no tardó en hacer pública buena parte de la grabación. Lo raro era que a oído desnudo nadie había escuchado nada en el silencioso Belchite Viejo...¿Cómo era posible?



Tras el conocimiento público de "las psicofonías de Belchite" -que llegaron a ser noticia en los informativos de Telecinco en 1990-, no pocos investigadores y curiosos se acercaron al lugar para probar suerte. Muchos pensaban que si alguien había grabado "ecos" del pasado, éstos, de algún modo, debían continuar ahí todavía. Y así fue como en Belchite estos aficionados no sólo lograron captar los "sonidos de la guerra", también obtuvieron voces, lamentos, gritos y quejidos humanos. ¿Eran parte de la dramática "banda sonora" real de nuestra Guerra Civil? Hoy son tantos los registros paranormales obtenidos allí, que el "peregrinar" a Belchite en busca de nuevos registros del más allá se ha convertido casi en una moda.



Uno de ellos lo protagonizaron Carlos Plo, su hermano José y varios amigos en 1990. Habían ido a pasar la noche entre los escombros de Belchite Viejo, aún conservado tal cual lo dejaron los bombardeos de 1937 y 1938. Era de día cuando montaron la tienda de campaña en la plaza frente a la iglesia de San Martín de Tours, el lugar del pueblo donde, al parecer, mayor cantidad de sucesos extraños se habían registrado. Acababan de cenar y mantenían una animada conversación en la tienda cuando todos notaron cómo una especie de "dedo" parecía rasgar, de arriba abajo, su eventual morada. Atónitos, salieron de inmediato al exterior para descubrir quién trataba de llamar su atención. Pero fue en vano. !Allí no había nadie! Nunca lograron explicarse el incidente: si hubiese sido algún bromista, le habría sido imposible burlar la luz de las linternas. ¿Y entonces?



La tarde del 27 y la madrugada del 28 de febrero de 1999, miembros de la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), viajaron a Belchite para realizar algunos experimentos psicofónicos. El presidente del SEIP y experto en transcomunicación, Pedro Amorós, dirigió las pruebas llevando consigo parte de su laboratorio.

El equipo móvil no era casero. Sus grabadoras y micrófonos de alta sensibilidad, detectores de infrarrojos, metales y radiactividad, termómetro digital, aparatos de cálculo climatológico, podrían despejar muchas incógnitas. Las grabaciones llevadas a cabo duraban entre dos y cinco minutos y a continuación eran escuchadas por los miembros del grupo en el mismo lugar donde se realizaban. Curiosamente, tampoco tardaron en conseguir registros de voces de procedencia desconocida. Por ejemplo, en la iglesia de San Martín se obtuvo una primera psicofonía que gritó, con acento aragonés, "!Desgraciado!". La segunda parecía captar algún momento de los combates; decía, secamente: "!No me mates!". El resto de inclusiones obtenidas en esta iglesia no fueron tan relevantes. Frases como "!Tienes la rabia!" o una especie de ladrido que pareció surgir junto al micrófono, demostraban lo absurdo que puede llegar a ser el fenómeno psicofónico.



Ya en otra iglesia en ruinas, la de San Agustín, una voz respondió a una pregunta de los investigadores diciendo: "Vive en pecado". Y justo cuando dejaron de escucharse las campanadas que marcaban las doce de la noche, otra voz ordenó: "!Paren el reloj!".

Pedro Amorós asegura que lo que le ha llevado en cinco ocasiones a Belchite Viejo es el misterio que envuelve a este enclave y la posible existencia de "entidades" de corte sobrenatural que deambulan por sus calles. Acepta la hipótesis de que en Belchite podría existir un mundo trascendental, un lugar de sufrimiento donde las almas habrían quedado atrapadas entre las ruinas. "En Belchite tuve la oportunidad de sentir el silencio, la magia del lugar y plantearme hasta qué punto yo interfería y violaba las leyes de la Naturaleza estando allí como un intruso...-nos confesó-. Caminé de noche por sus calles, contemplé sus balcones desprendidos, entré en las ruinas de sus iglesias, donde debía reunirse todo el pueblo, e imaginé el momento en que todo sucumbió. Tuvo que ser terrible".



Pero, ¿cuál es la intención de las voces que gritan desde Belchite Viejo? ¿Quieren decirnos algo? Y si es así, ¿cuál es su mensaje? Si como cree Pedro Amorós, estas voces tienen inteligencia, debe existir algún mensaje oculto entre sus gritos y lamentos. ¿Pueden ser advertencias contra la barbarie de las guerras? Para este experto, "las psicofonías de Belchite tienen relación muy directa con el lugar y el momento que registran: la Guerra Civil española. Si realmente las almas de las personas que murieron allí han quedado atrapadas, tienen mucho que enseñarnos del horror que vivieron".







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