El Agente Naranja es una mezcla de dos herbicidas hormonales: el 2,4-D y el 2,4,5-T. Fue usado como defoliante por el ejército estadounidense en la Guerra de Vietnam. Ambos constituyentes del Agente Naranja tuvieron uso en la agricultura, principalmente el 2,4-D vendido actualmente en productos como el navigate.
Por cuestiones de negligencia y prisa por su utilización, durante la Guerra de Vietnam, fue producido con una purificación inadecuada, presentando contenidos elevados de un subproducto cancerígeno de la síntesis del 2,4,5-T: la dioxina tetraclorodibenzodioxina. Este residuo no se encuentra normalmente en los productos comerciales que incluyen estos dos ingredientes, pero marcó para siempre el nombre del Agente Naranja, cuyo uso dejó terribles secuelas en la población de aquel país y en los propios soldados estadounidenses: las secuelas se notan principalmente en los descendientes de los sujetos expuestos, que tienen grandes probabilidades de sufrir malformaciones. En 1984, una acción judicial impulsada por veteranos de guerra estadounidenses contra las compañías químicas suministradoras del Agente Naranja (entre ellas Dow Chemical, Monsanto, y Diamond Shamrock) desembocó en un acuerdo de 93 millones de dólares norteamericanos en indemnizaciones para los soldados, por daños a la salud. Sin embargo, las demandas presentadas por la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja (VAVA. Vietnamese Association of Victims of Agent Orange), han sido rechazadas. Según el juez Jack Weinstein "no existen bases legales que justifiquen las demandas de las 4.000.000 de víctimas vietnamitas del agente naranja". Jack Weinstein es el mismo juez que llevó el caso en el año 84 de los veteranos de guerra estadounidenses. Desde 1961 hasta 1971 Estados Unidos roció Vietnam con agente naranja, que contienen enormes cantidades de dioxina, para defoliar los árboles con objetivos militares. La dioxina es uno de los elementos químicos más peligrosos conocidos por el ser humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que es cancerígeno y la Academia Estadounidense de Medicina ha reconocido que es teratógeno (causa defectos de nacimiento).
Entre 2.500.000 y 4.800.000 personas fueron expuestas al agente naranja. Fueron fumigados 1.400 millones de hectáreas de tierra y de bosques (aproximadamente el 12% de la superficie de Vietnam).
Por cuestiones de negligencia y prisa por su utilización, durante la Guerra de Vietnam, fue producido con una purificación inadecuada, presentando contenidos elevados de un subproducto cancerígeno de la síntesis del 2,4,5-T: la dioxina tetraclorodibenzodioxina. Este residuo no se encuentra normalmente en los productos comerciales que incluyen estos dos ingredientes, pero marcó para siempre el nombre del Agente Naranja, cuyo uso dejó terribles secuelas en la población de aquel país y en los propios soldados estadounidenses: las secuelas se notan principalmente en los descendientes de los sujetos expuestos, que tienen grandes probabilidades de sufrir malformaciones. En 1984, una acción judicial impulsada por veteranos de guerra estadounidenses contra las compañías químicas suministradoras del Agente Naranja (entre ellas Dow Chemical, Monsanto, y Diamond Shamrock) desembocó en un acuerdo de 93 millones de dólares norteamericanos en indemnizaciones para los soldados, por daños a la salud. Sin embargo, las demandas presentadas por la Asociación Vietnamita de Víctimas del Agente Naranja (VAVA. Vietnamese Association of Victims of Agent Orange), han sido rechazadas. Según el juez Jack Weinstein "no existen bases legales que justifiquen las demandas de las 4.000.000 de víctimas vietnamitas del agente naranja". Jack Weinstein es el mismo juez que llevó el caso en el año 84 de los veteranos de guerra estadounidenses. Desde 1961 hasta 1971 Estados Unidos roció Vietnam con agente naranja, que contienen enormes cantidades de dioxina, para defoliar los árboles con objetivos militares. La dioxina es uno de los elementos químicos más peligrosos conocidos por el ser humano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido que es cancerígeno y la Academia Estadounidense de Medicina ha reconocido que es teratógeno (causa defectos de nacimiento).
Entre 2.500.000 y 4.800.000 personas fueron expuestas al agente naranja. Fueron fumigados 1.400 millones de hectáreas de tierra y de bosques (aproximadamente el 12% de la superficie de Vietnam).
Los vietnamitas que fueron expuestos a este producto químico han padecido cánceres, daños hepáticos, enfermedades pulmonares y cardíacas, defectos en la capacidad reproductiva y enfermedades de la piel y nerviosas. Los hijos y nietos de las personas que estuvieron expuestas han padecido graves deformaciones físicas, desordenes físicos y mentales, enfermedades y se ha acortado su esperanza de vida. Los bosques y selvas en partes enormes del sur de Vietnam han sido devastados y arrasados. Puede que nunca vuelvan a crecer y si lo hacen, costará entre 50 y 200 años regenerarse. Los animales que habitaban los bosques y selvas se han extinguido, lo que ha perjudicado a las comunidades que vivían de ellos. En algunas zonas también han sido contaminados los ríos y aguas subterráneas. La erosión y la desertización cambiarán el medio ambiente, lo que contribuirá al calentamiento del planeta y al desplazamiento de los cultivos y de la vida animal.
El gobierno estadounidense y las compañías químicas sabían que cuando el agente naranja se produce rápidamente a altas temperaturas puede contener grandes cantidades de dioxina. A pesar de ello, las compañías químicas siguieron produciéndolo de esa manera. El gobierno estadounidense y las compañías químicas también sabían que el Estudio Bionetics, encargado por el gobierno en 1963, demostraba que incluso niveles bajos de dioxina producían importantes deformidades en fetos de laboratorios animales. Pero eliminaron el estudio y siguieron rociando Vietnam con agente naranja. Hasta que en 1969 se filtró el estudio no se dejó de rociar con agente naranja.
Los soldados estadounidenses que sirvieron en Vietnam han padecido enfermedades similares. Después de denunciar a las compañías químicas, incluyendo Dow y Monsanto, que fabricaban y vendían el agente naranja al gobierno estadounidense, se llegó a un acuerdo de indemnización de 180 millones dólares que dio a cada uno de los demandantes unos pocos miles de dólares. Después los veteranos estadounidenses obtuvieron una victoria legal al ser compensados por haber estado expuestos al agente naranja. Recibieron 1.520 millones de dólares al año en beneficios.
Pero cuando las víctimas vietnamitas del agente naranja denunciaron a las compañías químicas ante un tribunal federal, el juez estadounidense del distrito Jack Weinstein desestimó la demanda al concluir que el agente naranja no constituía un arma venenosa prohibida por la Convención de La Haya de 1907. Se dice que cuando Weinstein llegó a un acuerdo con la denuncia de los veteranos estadounidenses había asegurado a las compañías químicas que la responsabilidad de éstas había terminado y mantuvo su promesa. El Segundo Tribunal de Apelación confirmó la desestimación y el Tribunal Supremo se negó a aceptar el caso. Las compañías químicas admitieron en su declaración ante el Tribunal Supremo que el daño alegado por las víctimas era previsible aunque no fue intencionado. ¿Cómo puede algo que es previsible ser no intencionado?*
El gobierno estadounidense y las compañías químicas sabían que cuando el agente naranja se produce rápidamente a altas temperaturas puede contener grandes cantidades de dioxina. A pesar de ello, las compañías químicas siguieron produciéndolo de esa manera. El gobierno estadounidense y las compañías químicas también sabían que el Estudio Bionetics, encargado por el gobierno en 1963, demostraba que incluso niveles bajos de dioxina producían importantes deformidades en fetos de laboratorios animales. Pero eliminaron el estudio y siguieron rociando Vietnam con agente naranja. Hasta que en 1969 se filtró el estudio no se dejó de rociar con agente naranja.
Los soldados estadounidenses que sirvieron en Vietnam han padecido enfermedades similares. Después de denunciar a las compañías químicas, incluyendo Dow y Monsanto, que fabricaban y vendían el agente naranja al gobierno estadounidense, se llegó a un acuerdo de indemnización de 180 millones dólares que dio a cada uno de los demandantes unos pocos miles de dólares. Después los veteranos estadounidenses obtuvieron una victoria legal al ser compensados por haber estado expuestos al agente naranja. Recibieron 1.520 millones de dólares al año en beneficios.
Pero cuando las víctimas vietnamitas del agente naranja denunciaron a las compañías químicas ante un tribunal federal, el juez estadounidense del distrito Jack Weinstein desestimó la demanda al concluir que el agente naranja no constituía un arma venenosa prohibida por la Convención de La Haya de 1907. Se dice que cuando Weinstein llegó a un acuerdo con la denuncia de los veteranos estadounidenses había asegurado a las compañías químicas que la responsabilidad de éstas había terminado y mantuvo su promesa. El Segundo Tribunal de Apelación confirmó la desestimación y el Tribunal Supremo se negó a aceptar el caso. Las compañías químicas admitieron en su declaración ante el Tribunal Supremo que el daño alegado por las víctimas era previsible aunque no fue intencionado. ¿Cómo puede algo que es previsible ser no intencionado?*