InicioCiencia EducacionGrandes Enigmas de la Humanidad. Parte 9.

Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.

Los temas de hoy son:

*Ser o no ser
*El oro perdido de los conquistadores
*El extraño Cagliostro
*Los canales de Marte
*La sepultura de San Pedro



Grandes Enigmas de la Humanidad
Parte 9


Ser o no ser
¿Era Shakespeare un testaferro?

¿Puede admitirse que el hijo de un guantero, de origen plebeyo y casi analfabeto, sea el autor de una de las obras más admirables del patrimonio literario de la humanidad? Desde hace dos siglos, los sabios intentan dilucidar esta paternidad dudosa.
De ninguna manera podemos negar la existencia histórica de un tal William Shakespeare, nacido en Stratford-upon-Avon en 1564. Fue comediante, administrador de una compañía de teatro... Sin embargo, lo poco que sabemos acerca de su vida nos hace dudar en identificarlo con el escritor.

Una biografía bastante misteriosa
Nadie sabe nada acerca del periodo entre 1585 y 1592, año en que aparecen las primeras menciones (por lo demás violentamente criticas) del Shakespeare dramaturgo.


¿Podrá ser el filósofo Francis Bacon (1561- 1626) el inspirador, o incluso el verdadero autor, de las obras atribuidos a Shakespeare? (pintura del siglo XVI).


Sin embargo, su vida fue trastornada por completo, ya que descubre el teatro, escribe las primeras obras (Titus Andronicus , Richard III), y sobre todo abandona Stratford, pequeña ciudad de provincia, para instalarse en Londres. ¿Luego de qué peregrinaciones? Lo ignoramos, y al no tener pruebas, según el caso, lo imaginamos trabajando como maestro de escuela, formándose en la carrera de actor en una compañía ambulante, con viajes a Francia e Italia.
Shakespeare reaparece recién en 1594: es miembro de la compañía de teatro del lord charabelán. La compañía, puesta bajo la protección del rey Jacobo I Estuardo de Inglaterra en 1603, encabeza la vida teatral londinense hasta el incendio del teatro el Globo donde se presenta, en 1613. Pero ya hace tres años que Shakespeare se retiró a Stratford, donde administra sus tierras y sus rentas, preocupado únicamente por aumentar su fortuna hasta su muerte en 1616.

Un homenaje a Shakespeare
Mi Shakespeare, levántate. Yo no te alojaré cerca de Chaucer o Spenser o pediré a Beaumont ubicarse un poco más allá para hacerte un lugar. Tú eres un monumento sin sepultura y estarás vivo mientras tu libro perdure y nosotros tengamos imaginación para leer y elogios para otorgar. Mi intelecto se excusa que yo no te asocie de esta manera: Quiero decir con famosas pero desproporcionadas Musas: ya que si yo pensara que mi juicio fuera de años te colocaría seguramente con tus pares, y diría cuánto has superado a nuestro Lyly en brillo o al arriesgado Kyd o al poderoso verso de Marlowe. Y a pesar que tú has tenido poco Latín y menos Griego, de allí yo no tomaría nombres para honrarte, sino que llamaría a los tonantes Esquilo, Eurípides y Sófocles, Pacuvio, Accio, aquel de Córdoba muerto, nuevamente a la vida para oír el caminar de tu coturno y agitar el escenario. O cuando tus comedias eran representadas dejarte solo para la comparación con todo lo que esa insolente Grecia o la arrogante Roma enviaron, o que desde entonces vino de sus cenizas. Triunfa, mi Bretaña, tú tienes algo para mostrar, a quien todas las escenas de Europa deben homenaje. El no era de una época, sino de todos los tiempos. Y todas las Musas todavía estaban en su albor cuando como Apolo él vino desde allí para dar calor a nuestros oídos, o como un Mercurio para cautivar. La Naturaleza misma estaba orgullosa de sus designios y se alegró de usar el adorno de sus líneas que fueron ricamente hiladas y entretejidas tan adecuadamente, que desde entonces ella no avalaría ningún otro talento. El festivo Griego, el mordaz Aristófanes, el claro Terencio, el ingenioso Plauto, ahora no gustan sino que yacen anticuados y abandonados como si no fueran de la familia de la Naturaleza. Sin embargo, no debo dar todo el crédito a la Naturaleza: tu arte, mi gentil Shakespeare, debe disfrutar de una parte. Pues aunque los Poetas importan y la Naturaleza es, su Arte imprime la forma. Y aquél que se lanza a escribir un verso vivo (como son los tuyos) debe sudar y golpear al segundo calor sobre el yunque de las Musas: volverse aquello (y él mismo con esto) que quiere fraguar; o si no como laurel él puede obtener desdén, puesto que un buen Poeta se hace al igual que nace. Y eso fuiste tú. Mira cómo el rostro del padre vive en su prole, asimismo, la estirpe de la mente de Shakespeare y de sus costumbres reluce brillantemente en sus versos bien torneados y limados en cada uno de los cuales él parece agitar una Lanza, como blandida a los ojos de la Ignorancia. ¡Dulce cisne de Avon! ¡Qué visión fuera verte en nuestras aguas aún aparecer y hacer esos vuelos sobre las orillas del Támesis que tanto arrebataran a Eliza y nuestro James! ¡Pero quédate, yo te veo en el Hemisferio honrado, y convertido allí en una Constelación! Resplandece públicamente, tú Estrella de Poetas...
Ben Johnson


Las tesis antistratfordianas
Desde fines del siglo XVIII, los eruditos piensan que existe una dicotomía decididamente demasiado grande entre un personaje histórico de tan poca monta y una obra tan genial. Se trata de las tesis llamadas "antistratfordianas", que afirman que Shakespeare sólo es el testaferro del verdadero autor de Hamlet y de Otelo.


La casa de Shakespeare en Stratford upon Avon, aguada de Víctor Hugo (Guernesey, Hauteville House)


En parte, nacen de interrogantes legítimas: ¿pertenecían estas obras al repertorio del actor Shakespeare? ¿Cómo pudo tener tan poca resonancia su obra entre sus contemporáneos, hasta el punto que la muerte de Shakespeare no se mencione en ningún documento oficial? Además se basan en el prejuicio que un hombre, a priori sin cultura y de baja extracción social, a pesar de todo, no puede ser un escritor inmenso. El punto de vista más antiguo y célebre atribuye la obra de Shakespeare al filósofo Francis Bacon (1561-1626). Este gran espíritu, importante pensador del Renacimiento, está estrechamente ligado a las intrigas de la corte isabelina. Ahora bien, la obra teatral de Shakespeare revela un dominio sorprendente de los mecanismos de la vida política inglesa de la época. Bacon, ligado primero a un favorito de Isabel I, el conde de Essex, alcanza las cumbres del estado luego del advenimiento de Jacobo I de Inglaterra.
Sin embargo, se adelantaron los nombres de muchos otros personajes de la vida pública isabelina. Así, el conde de Derby, muerto en 1642, cuyos múltiples viajes pueden asociarse al mareo y a la intriga de numerosas obras, como Penas de amores perdidos . La última versión de la teoría del testaferro atribuye la obra a otros autores de la misma época, como el poeta Christopher Marlowe, aunque ya muerto asesinado en 1593, o el dramaturgo Ben Johnson.


William Shakespeare (1564 -1616), estatua de la Iglesia de Stratford)


La tesis más común sigue siendo la de Bacon y es renovada en el siglo XX gracias a las técnicas de descifrado de criptogramas. Algunos trabajos mostrarían que en los textos de Francis Bacon, a partir de la caligrafía ligeramente distinta de algunas letras, se puede detectar una serie de indicaciones que componen mensajes secretos de este tipo: "Escribí diferentes tipos de obras, historia, comedia y tragedia. Gran cantidad de ellas han sido llevadas al teatro y bajo el nombre de Shakespeare han ganado un renombre duradero... Sin embargo este tipo de descifrado depende esencialmente del arbitrio y de la fantasía del que lo lleva a cabo. Con un poco de imaginación, es posible reconstituir cualquier mensaje a partir de un texto aparentemente normal. Además, en varias oportunidades los "baconianos" se descalificaron atribuyendo a sus héroes la paternidad no sólo de la obra de Shakespeare, sino también de toda la literatura inglesa de su época, de Kyd a Johnson, de Marlowe a Milton. Por querer probarlo todo, la credibilidad siempre se debilita.

Paternidades literarias dudosas
Ninguno de los textos fundamentales de las grandes civilizaciones puede atribuirse con certeza a un único autor: La Biblia. Los textos fundamentales de la tradición judía y de la tradición cristiana fueron escritos en un periodo sumamente largo. Los Evangelios fueron escritos después de la muerte de los Apóstoles, sus autores oficiales, aunque su contenido esté inspirado en las enseñanzas de Cristo, propias a cada uno de ellos. La Ilíada y la Odisea las dos principales epopeyas griegas no pueden separarse del nombre de Homero, el poeta ciego, que nos entrega la tradición literaria de la Antigüedad. Sin embargo, la ciencia contemporánea tiene dudas acerca de la existencia histórica do este personaje. Efectivamente, por regla general, los grandes textos épicos se basan en una recopilación de relatos míticos, arraigados en el pasado más profundo de la civilización involucrada. Dirigidos por la tradición puramente oral de los aedos, estos relatos reciben una forma definitiva al retundir el trabajo de diferentes poetas.
Las grandes novelas de la China medieval. Asimismo, todos los grandes textos de ficción de la antigua China tienen sólo un supuesto autor. Por ejemplo, Cao Xuequin, para el Sueño en el pabellón escarlata, es en el mejor de los casos, quien reunió el conjunto de una tradición transmitida oralmente por narradores itinerantes.
El propio Molière. Como Shakespeare, el gran nombre del teatro francés del siglo XVII vio su identidad discutida. El también era sólo un actor, sin formación escolar ni cultura. Para poder ser representadas, sus piezas más audaces, como Tartufo o Don Juan, gozaron de protecciones tan evidentes que algunos le atribuyeron la paternidad al propio Luis XIV.




El oro perdido de los conquistadores
Los naufragios de los galeones españoles

Durante el siglo XVI, la explotación de las minas de oro del Nuevo Mundo permitió una afluencia considerable del metal precioso en Europa. Sin embargo, muchos galeones desaparecieron al atravesar el océano. Hoy en día, sus restos, sumergidos bajo el mar, continúan alimentando los sueños de fortuna de muchos aventureros.
Las perspectivas de descubrimiento son tanto más prometedoras, puesto que los galeones de los Reyes Católicos no viajaban en forma aislada, sino, la mayoría de las veces, en convoyes. Esta organización incrementaba las pérdidas en caso de desastre marítimo y también brinda más oportunidades de éxito a los buscadores de tesoros de hoy.

Una explotación organizada
El motivo principal de las expediciones españolas hacia el Nuevo Mundo, empezando por la de Cristóbal Colón, es la búsqueda del metal precioso para llenar las arcas del estado. El descubrimiento de las extraordinarias riquezas de los reinos indios provoca entonces rápidamente (desde 1503) la creación de un organismo gubernamental, encargado de reglamentar el tráfico marítimo entre el pueblo de Cádiz y lo que en esa época se llamaba las Indias Occidentales. Este organismo es la Casa de Contratación. Para luchar contra la inseguridad que reina en los mares, la Casa de Contratación decide organizar un convoy anual de galeones, llamado la plata flota (la flota de la plata, ya que ese metal constituye, en realidad, la mayor parte de los cargamentos). La flota se preocupa de encaminar los productos de la metrópoli y de transportar las riquezas sustraídas a los indios o extraídas de las minas explotadas en las colonias. En cuanto se anuncia la llegada de los galeones a Cartagena, sale de El Callao, sobre la costa peruana del Pacífico, un convoy que sube hacia el istmo de Panamá para descargar allí sus valiosos cargamentos, que son luego transportados a lomo de mula hacia la costa del Atlántico. La flota de Tierra Firme se reúne con la de Nueva España en La Habana, y el convoy reinicia su viaje para estar de vuelta a fines de año en Cádiz.

La elite de los buscadores de oro
Fundado en 1948 por el escritor Robert Charroux ya fallecido, el Club internacional de buscadores de tesoros permanece como algo exclusivo dado el reducido número de miembros que sólo alcanza a 29. Se necesita haber descubierto un tesoro para poder ingresar al Club y por lo demás la cotización de ingreso asciende a 20.000 dólares. Se debe esperar que un integrante deje su puesto vacante y hay que tener recursos financieros para entrar. La búsqueda del tesoro es una actividad pesada, pero que puede resultar tremendamente lucrativa. Una campaña de búsqueda, sobre todo la submarina, requiere tiempo y material sofisticado. Los ricos aristócratas son algunos de los que se atreven. En 1991, Sir Robert Matar, un integrante del Club, descubrió un galeón frente a las costas de Filipinas, cuyo cargamento se estima alcanza los veinte mil millones de dólares


Convoyes enteros se pierden
El sistema de viajes en convoy se muestra eficaz para luchar contra los piratas, sin embargo, las pérdidas son aún mayores cuando las tormentas tropicales alcanzan a toda una flota. A su partida de España, entre 30 y 40 galeones, naves mercantes y naves armadas, constituyen la plata flota . Una decena de barcos más livianos, destinados al transporte del correo y de mercancías de escaso valor, acompañan a estos barcos. Durante el viaje, el convoy se somete a la velocidad del navío más lento y la menor avería en cualquiera de los barcos retrasa al resto. Además, un error de apreciación del jefe del convoy, sobre todo en el mar del Caribe, puede tener consecuencias desastrosas, como ocurrió en 1641. Ese año, el general español a cargo de la misión decide embarcar todo el oro y la plata únicamente sobre dos galeones en mal estado. Uno de ellos se va a pique a la cuadra de Santo Domingo, después de haber escapado a un ciclón que ya había hundido a ocho naves de la misma expedición.
El segundo prosigue su ruta, pero se hunde al divisar las costas españolas...


La búsqueda de tesoros en naufragios comenzó empezó tempranamente: en la bahía de Vigo, se exploraron barcos hundidos desde 1871. (grabado de época)


Una fortuna bajo el mar
A partir de la mitad del siglo XVI, cada flota sufre algunos desastres. En el año 1567 ocurre uno de los peores. Un huracán se abate sobre el convoy a la cuadra de las Antillas: la mayoría de los galeones se hunden o encallan en las costas de la isla de la Dominica. Para colmo de males, esta isla que aún no ha sido colonizada es habitada por caníbales y los sobrevivientes terminan por ser devorados. Los puertos construidos por los europeos sólo ofrecen una protección precaria, ya que siete naves son destruidas por la tempestad en el llamado Nombre de Dios, en el actual Panamá, durante 1563 (otros cinco son luego despedazados en los arrecifes del Golfo de Campeche), y quince en el puerto de Veracruz, en 1590. Cuando las maltratadas flotas terminan por volver a atravesar el Atlántico, el calvario aún no ha terminado.


¿Cuántos galeones españoles cargados de oro y plata desaparecieron, víctimas de las tormentas? Naufragio, Joseph Vernet, Groeninge Museum, Brujas


Así, dieciséis barcos se van a pique en las Azores en 1591 y, en 1702, diecinueve galeones son atacados por una fuerza anglo-holandesa, por lo que sus tripulaciones intentan hundirlos en la bahía de Vigo (en España), donde se refugian. Por fin, las naves separadas de su convoy a causa de una tempestad se convierten en fácil presa de los corsarios y piratas que las esperan cerca de las costas de España en la ruta de regreso. Algunas son atacadas casi frente a Cádiz. Para los doce primeros años, la Casa lleva estadísticas: sobre 391 naves que parten, sólo 269 vuelven, por lo que las pérdidas alcanzan en el siglo XVI a más del 30%. Esta situación no mejora durante los años siguientes. Si se toma en consideración que los galeones sólo transportan piedras y metales preciosos, que una parte de las pérdidas se debe a los piratas y corsarios y que algunos cargamentos de navíos extraviados han podido ser recuperados, aún queda una hermosa fortuna durmiendo bajo las aguas. No obstante, no está perdida para todo el mundo. Así, algunos buscadores de tesoros han ganado varios millones de dólares.
Una suma para vivir sin problemas, incluso después de haber pagado los gastos de búsqueda extremadamente elevados y los onerosos impuestos que existen en ciertos países.

La Casa de Contratación
Fundada en Sevilla en 1503, la Casa de Contratación es un organismo autoritario que supervisa todos los movimientos de navíos entre España y América. En un principio, los barcos no tienen el derecho de viajar solos y deben agruparse por destinos. Para asegurar la compra de su cargamento, la Casa prohíbe a las nuevas colonias la fabricación de productos manufacturados, lo que crea una situación de dependencia total y fomenta el nacimiento de un contrabando de productos europeos dominado por los ingleses. Esta situación empeora aún más cuando la Casa decide autorizar el viaje de un solo convoy anual por razones de seguridad. Las consecuencias de esta medida no fueron las previstas: los galeones, cuyo cargamento ha sido aumentado para responder a las necesidades de la metrópoli y de la colonia, llegan a ser, de hecho, vulnerables. La Casa se convierte rápidamente en una enorme máquina burocrática que emplea numerosos funcionarios. Esta no sólo se ocupa de la organización de los convoyes, sino también del reclutamiento de los colonos, así como de establecer y de recaudar los impuestos aduaneros y finalmente de actuar como tribunal de comercio. El "piloto mayor" es uno de los cargos más importantes de la Jerarquía de la Casa. Este Funcionario se encarga de formar pilotos de la "carrera de las Indias", de mejorar las cartas marítimas y guardarlas en un lugar seguro, al abrigo de las potencias extranjeras. El primer piloto no es otro que Américo Vespucio. Si la Casa de Contratación efectuó un trabajo considerable durante el inicio de la colonización española, también contribuyó ampliamente al subdesarrollo económico de las colonias de América.



Flota española en Nueva España (Ilustración de un pergamino, Madrid, Biblioteca Nacional)



El extraño Cagliostro
Un masón en la prisión de la Bastilla

De Roma a Londres, de Madrid a San Petersburgo, de París a Amsterdam, Cagliostro se introduce en todas las cortes, seduce, fascina, forma discípulos y se enriquece. Tan sincero en su amor por el dinero como en sus investigaciones esotéricas, el extraño conde sigue siendo un personaje inasible.
En Palermo bajo el duro sol de Sicilia nace en 1743 Giuseppe Balsamo, hijo de un empleado de tienda. Desde su tierna infancia, el pequeño Giuseppe es inquieto e indisciplinado. Es admitido en el seminario a los doce años y se hace expulsar después de una serie de pequeños hurtos. Su padre lo coloca entonces como aprendiz con el boticario de un convento. La manipulación de polvos y ungüentos es una revelación para Giuseppe. Por primera vez, es un alumno atento, apasionado por la química y la farmacopea.
Sin embargo, también es expulsado después de algunos meses por una broma poco apreciada por los monjes: recita sus oraciones reemplazando los nombres de las santas por los de prostitutas famosas. En Palermo y luego en Nápoles, Giuseppe se vuelve primero pintor para los turistas, luego falsificador de cuadros, fabricante de documentos de identidad, proxeneta... Aprende el arte de la prestidigitación y enriquece sus trucos de magia utilizando productos químicos.
Convertido en mago, vive explotando la credulidad del público. Una de sus presentaciones termina mal cuando un cliente, al ver que ha sido estafado, quiere recuperar su apuesta de sesenta onzas de oro. Giuseppe Balsamo debe huir de Nápoles aprisa.


Giuseppe Balsamo, conde de Cagliostro, (1743-1795), grabado inglés de fines del siglo XVIII (París, Museo de Carnavalet)


Un retrato de Cagliostro
Un contemporáneo de Giuseppe Balsamo, el conde Geugnot traza en sus memorias (publicadas en 1866), el siguiente retrato: "Era de estatura más bien baja, bastante gordo, con la tez aceitunada, el cuello muy corto, el rostro redondo, adornado con dos grandes ojos salientes y una nariz ancha y respingada. Tenía todo el aspecto exterior y los avios de un charlarán y causaba sensación, sobre todo entre las damas apenas entraba en un salón. Ese día llevaba un traje a la francesa, numerosos anillos de valor y las hebillas de sus zapatos eran tan brillantes que parecían de diamantes finos".



Algunas damas consultan las cábalas de Cagliostro antes de escoger un número de la lotería, grabado del siglo XVIII (París, Museo Carnavalet).


"Divina Serafina"
En Roma, Giuseppe retoma sus actividades habituales: falsificación de cuadros, colectas a favor de órdenes religiosas imaginadas y charlatanerías de toda laya. En 1768 conoce a una mujer muy bella, Lorenza Feliciani, con la que contrae matrimonio.
Hija de un pequeño artesano, inteligente y ambiciosa, empuja a Cagliostro para que no se contente con sus pequeñas truhanerías y lo bautiza con el nombre de conde de Cagliostro. Ella se transforma en Serafina. Invierten en bellos ropajes y parten a hacer fortuna en España, donde nadie los conoce. Su plan es muy simple: Lorenza-Serafina, irresistiblemente bella, se deslizará en el lecho de los poderosos mientras que Balsamo Cagliostro establecerá en los salones conocidos su reputación de mago. Esta perspectiva no molesta a Cagliostro, quien ya ha oficiado de proxeneta en Nápoles. El plan tiene completo éxito, ya que apenas llegada a España, Serafina seduce al virrey. Cagliostro, introducido por ella en la alta sociedad, embauca a los ingenuos.
Los dos timadores viajan luego a Inglaterra, donde Serafina aliviana a un viejo lord de una parte de su fortuna mientras su marido hace evaporase "torpemente" un collar de diamantes en una experiencia satánica que "fracasa". En Francia, ella entibia el lecho del cardenal de Roban. Muy pronto, París no habla más que de la "divina Serafina" y del maravilloso mago que la acompaña.

La masonería egipcia
De capital en capital, Cagliostro se da cuenta de que sus jugadas se vuelven peligrosas y de que puede ser fácilmente desenmascarado. Ya ha probado la paja húmeda de los calabozos londinenses, Entonces, modifica su campo de actividades y se interioriza en la alquimia y en el esoterismo.


Iniciación de un aprendiz en la masonería, grabado del siglo XVIII


Se proclama luego el "Gran Copto de Asia y de Europa" y cuenta que es el hijo desposeído de un rey de Trebizonda, recogido en su infancia por el califa de La Meca, quien lo inició en los secretos de Persia, del Islam y de la India. Habría perfeccionado posteriormente su educación con los derviches giradores y luego en una secta egipcia, antes de ser instruido en alquimia en Damasco y después en los laboratorios secretos de los caballeros de Malta... En los años de 1770, la masonería experimenta un impulso formidable y Cagliostro, iniciado en una logia tradicional, decide crear su propia secta, la masonería egipcia, caracterizada por una estructura jerárquica rígida.
Su éxito es fulminante y el negocio le produce grandes ganancias. Pero, también, sin duda por primera vez en toda su existencia, Cagliostro parece apasionarse realmente por sus investigaciones. Con dos compañeros lioneses, Magneval y Saint-Costard, efectúa un trabajo esotérico serio y profundo. Y aquí se revela otro Cagliostro: pensó solamente en documentarse a fin de preparar un nuevo timo, pero se deja llevar por el juego y se transforma en un verdadero esotérico. Sus sistemas simbólicos convierten a muchos en discípulos suyos y la masonería egipcia hace escuela.

El fin de la aventura
En 1786, Cagliostro está en la cima de su gloria. Paralelamente a la masonería egipcia, no ha podido evitar regresar a sus actividades como mago y manifiesta su habitual atracción por las piedras preciosas. De modo que, cuando estalla el asunto del collar que compromete a la reina María Antonieta, es acusado de haber robado la joya. Detenido, es llevado a la Bastilla el 22 de agosto. Diez días después, queda libre de toda sospecha. Sin embargo, permanece durante casi un año en la Bastilla, lo que le permite aparecer, a los ojos de los liberales, como un símbolo de la arbitrariedad real. Cuando sale por fin en libertad y mientras los parisinos lo festejan, recibe un duro golpe: un decreto de expulsión en su contra. Debe abandonar Francia en el plazo de dos semanas. Regresa a Roma, donde Serafina lo traiciona definitivamente. Lo denuncia al Santo Oficio de mantener relaciones con Satanás. Cagliostro es nuevamente arrojado a prisión, donde muere, demente, en 1795. Aún hoy en día los esotéricos se interrogan sobre el verdadero Cagliostro. Era sin lugar a dudas un pillo sin escrúpulos, pero ello no debería desacreditar sus investigaciones esotéricas. En muchos lugares se practican todavía los rituales de la masonería egipcia.

La masonería hasta el siglo XVIII
Los primeros masones son, según la leyenda, los constructores del Templo de Salomón. En realidad, es solamente a partir de la Edad Media cuando se forman las primeras sociedades. Los masones (llamados también "francmasones" por sentirse "francos" o libres de toda esclavitud) se organizaban entonces en corporaciones, en cuyo seno los miembros se transmitían secretos estrictamente profesionales, relativos a los métodos y técnicas de construcción. (En francés "masón" significa albañil). Estas corporaciones fueron declinando a partir del siglo XV, para renacer bajo un nuevo aspecto en el XVII: las "logias" que acogen e personalidades de la nobleza, del clero y de la burguesía sin ninguna relación con el arte de la construcción. Los secretos de los masones se refieren en lo sucesivo a orientaciones de tipo más filosófico que práctico. En el siglo XVIII, las logias se multiplican. Es desde Inglaterra, donde la logia principal es la Gran Logia de Londres, protestante y fundada en 1717, que la masonería se expande en Francia. En 1740 se cuenta con una veintena de logias y en 1789 ya son más de seiscientas. El Gran Oriente de Francia ocupa entonces una posición dominante, pero numerosas pequeñas sectas, entre ellas la masonería egipcia de Cagliostro, tratan de darse a conocer.




Los canales de Marte
La primera sospecha de vida extraterrestre

En el siglo XIX, los astrónomos terminaron por convencerse que en el sistema solar sólo Marte y Venus tienen posibilidades de abrigar alguna vida inteligente. Pero Venus permanece insondable bajo su atmósfera opaca. Marte, en cambio, ofrece muchas esperanzas.


Marte, el planeta rojo. Es comprensible que su configuración haya dado pábulo a la tesis que los canales construidos por una civilización avanzada.


La debilidad de los telescopios, sumada a la "pantalla" formada por la atmósfera de la Tierra, e incluso aquella tenue de Marte, dificultan los intentos de cartografía del planeta rojo, que resultan, muchas veces, contradictorios en sus detalles. Pero en 1877, un significativo acercamiento de los dos planetas permite obtener una serie de revelaciones sobre la topografía marciana.

Los canali de Schiaparelli
Así, en 1877, el astrónomo italiano Schiaparelli establece un mapa, distinto a todos los precedentes, que muestra una red de líneas oscuras y estrechas uniendo puntos más anchos. Además, Marte posee unos casquetes polares que diminuyen de superficie cada "verano" marciano y, cuando este fenómeno se produce, las zonas oscuras se ensanchan como si alguna forma de vegetación se desarrollara ahí en la temporada estival. Schiaparelli designa a esas líneas con el término canali .


Las fotografías enviadas por la misión Viking en 1975 muestran que el suelo de Marte como aquél de la Luna, no permite el desarrollo de vida alguna.


Lo que en italiano significa "ríos", y los bautiza con nombres de ríos antiguos o mitológicos. Pero, pronto la prensa popular local y extranjera ya no habla de ríos, sino de "canales", dando a entender que éstos son artificiales. Para el hombre de la calle, insensible al hecho que los canali de Schiaparelli alcanzan anchuras cercanas a los 150 km, no hay duda posible Marte está habitado por seres tecnológicamente avanzados que construyeron los famosos "canales" para conservar el agua que empezaba a escasear en su planeta por causa del débil campo gravitacional. Los libros sobre el tema proliferan, algunos firmados por nombres importantes, como Camille Flammarion, un ardiente partidario de la existencia de la vida extraterrestre.

La guerra de los mundos
Inspirándose en las teorías de Lowell, H. G. Wells escribe en 1897 una obra maestra La guerra de los mundos . En ella aterradores marcianos invaden la Tierra escapando de su planeta moribundo. Adaptada en 1928 en la radio americana por Orson Welles, La guerra de los mundos aterroriza a los Estados Unidos por espacio de una noche, antes de conocer en 1953 una versión cinematográfica de Byron Haskin. También se hizo una adaptación discográfica (en parte musical) en 1978, con Richard Burton como el narrador. Pero el siempre célebre liibro de Wells inspira también, el mismo año (1976), tres extrañas novelas pseudo victorianas, dos de ellas de autores americanos (Sherlock Holmes's War of the Worlds, de M. y W. Wellman, y The Second War of the Worlds, de G. H. Smith). En la primera se presenta una confrontación entre Holmes y los marcianos. En cuanto a la tercera, La máquina exploradora del espacio del inglés C. Triest, es un plagio de la obra de Wells. En ella Wells aparece como uno de los personajes de la lucha contra los monstruosos invasores.


Auge y decadencia de la civilización marciana
Es en 1895 cuando entra en escena el hombre que plasmará el mito marciano: Percival Lowell, un gran astrónomo norteamericano suficientemente adinerado como para construir su propio observatorio en Arizona. Durante quince años estudia Marte y toma miles de fotografías. Gracias a su trabajo, el número de "canales" pasa de cuarenta a más de quinientos.


El lejano planeta estimuló por mucho tiempo las imaginaciones, los "marcianos" se convirtieron en uno de los grandes temas de la ciencia ficción.


Estos representan, según él, un sistema de regadío que atraviesa las bandas sombrías visibles desde la Tierra y que marcan zonas de cultivo para él, Marte, más alejado del Sol y más pequeño que la Tierra, está secándose, y la civilización que lo habita lucha por sobrevivir, indiferente a las numerosas críticas de los escépticos, Lowell publica tres libros sobre el tema.
Sin embargo, incluso antes de su muerte en 1916, las observaciones realizadas con la ayuda de telescopios más potentes que el suyo muestran que los "canales" resultan de ilusiones ópticas y de errores de interpretación. A pesar de ello, la creencia de la existencia de una vida inteligente en Marte duró hasta 1964, año en que la sonda norteamericana Mariner 4, envió a la Tierra veintiún imágenes de un suelo desértico parecido al de la luna. Pero la misión permite determinar, además, que la atmósfera a nivel del suelo corresponde a la de la Tierra a 32 km de altitud. Ahí sí los marcianos podrían haber vivido.

El insólito planeta rojo
Pero Marte no ha dicho su última palabra en cuanto a lo extraño. En efecto, las misiones espaciales muestran que sólo uno de sus hemisferios estaría salpicado de cráteres, mientras que el otro estaría recubierto dé cañones y de volcanes, algunos de ellos gigantescos como el Nix Olímpica , que, con sus cerca de 30 km de altura, es actualmente el volcán más alto conocido en todo el sistema solar.
También se ha encontrado lo que podrían ser lechos de ríos de una época remota en que Marte habría tenido realmente agua y, por lo tanto, una atmósfera más densa, disipada desde entonces en el espacio. Los dos pequeños satélites de Marte: Phohos y Deimos, por su órbita inusual, su color muy oscuro y su forma irregular, sugirieron por mucho tiempo a ciertos astrónomos la posibilidad que fuesen de origen artificial. Esta hipótesis ha sido definitivamente descartada por las sondas espaciales. En realidad, fueron capturados por el campo de atracción de Marte, cuya fuerza seguirán soportando hasta el día en que se aniquilen al colisionar el planeta. Y, última curiosidad, la fotografía tomada por la sonda Viking en 1977 muestra en la superficie de Marte una suerte de enorme rostro antiguo visto de frente de una sorprendente nitidez. Sin duda, un efecto de luz sobre el paisaje, pero más de algunos vieron ahí un guiño irónico del planeta rojo a todos los que se obstinan en ver en él sólo un banal mundo muerto...



Comunicarse con los extraterrestres
Incluso antes que se desarrollara el caso de los "canales" de Marte, la idea de comunicarse con eventuales habitantes del espacio formó parte de los hábitos científicos.
Signos y mensajes hacia el espacio. A principios del siglo XIX, el matemático alemán K. F. Gauss propone dibujar con la vegetación de las estepas de Asia central los elementos del teorema de Pitágoras. El astrónomo austriaco J. von Nittrow imagina escribir una fórmula matemática, con unos canales llenos de agua, en los que flotaria queroseno inflamado. El inventor francés Charles Cros prefiere, en 1869, un sistema de espejos gigantes en con el fin de mandar signos Morse a Marte. En 1900 el inventor americano N. Tesla es el primero en concebir la idea de enviar ondas de radio hacia el espacio. Pero todo esto queda en proyectos. Habiéndose demostrado la ausencia de vida en el sistema solar, habrá que esperar hasta 1972 para volver a ver un mensaje con destino a las estrellas, en la sonda Pioneer 10. En 1974, un mensaje de radio es enviado por el gran radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico) en dirección del enjambre de Hércules. Como aquel del Pioneer 10, tiene sobre todo un valor simbólico.
A la escucha del cosmos. Con la invención de la radio, se piensa en escuchar el espacio. Desde 1924 "escuchamos" a Marte, pero en vano. Después de la Segunda Guerra Mundial, la puesta en marcha de los radiotelescopios ofrece, por fin, equipos capaces de detectar eventuales signos extraterrestres. En 1960, el proyecto Ozma en Estados Unidos es el primero en intentar el experimento durante 150 horas, pero sin resultados. Otros proyectos con radiotelescopios tienen posteriormente lugar en otros países, pero sin llegar a nada concluyente. Muy recientemente, la NASA decidió poner en marcha un proyecto nuevo de envergadura internacional con los medios más sofisticados disponibles.




La sepultura de San Pedro
Un enigma en los orígenes de la Iglesia Cristiana

En 1939 comienzan en el Vaticano, por orden del papa Pío XII, excavaciones extraordinarias. Los arqueólogos inician la búsqueda de la tumba del que fuera el primer compañero de Jesús, el apóstol Pedro, sometido, según cuenta la tradición, a suplicio en el circo de Nerón en el año 67.


Los funerales de San Pedro, fresco del siglo XIII (basílica de San Piero a Grado) ¿Está realmente sepultado el primer obispo de Roma donde se encuentra actualmente la basílica de San Pedro? Arriba, San Pedro, detalles de un mosaico (Ravena. baptisterio de los Arianos).


La exploración de la basílica vaticana y los hallazgos que ahí se pueden hacer tienen gran importancia. Desde siempre, el obispo de Roma ha sido considerado como el heredero de Pedro, quien fue designado por Jesús para ser el fundamento de la Iglesia de Cristo.
Ahora bien, si efectivamente la basílica fue construida en el emplazamiento de la tumba del apóstol como afirma el Evangelio según San Mateo, XVI ("y yo te digo que eres Pedro y que sobre esta piedra construiré mi Iglesia" ), la primacía de Roma a la cabeza de la Cristiandad se encuentra reforzada.

Las osamentas de San Pedro
En la época del papa San Cornelio, los cristianos griegos robaron los cuerpos de los apóstoles (Pedro y Pablo) y se los llevaron; sin embargo, los demonios, que vivían en los ídolos, obligados por una virtud divina, gritaban Romanos, al rescate, nos llevamos a sus dioses". Las fieles comprendieron que se trataba de los apóstoles, y los gentiles (paganos) de sus dioses. Entonces fieles e infieles, se unieran para perseguir a los griegos. Estos, asustados, botaron los cuerpos de los apóstoles en un pozo cerca de las catacumbas: pero más tarde los fieles los sacaron. San Gregorio cuenta en su Registro (libro IV, ép. XXX) que se produjo un trueno tan horrendo y tal cantidad de relámpagos que todo el mundo huyó por miedo a que los dejaran en las catacumbas. Sin embargo, como no se sabía cómo distinguir entre las osamentas de San Pedro y los de San Pablo, después de haber recurrido a las plegarias y al ayuno, recibieron del cielo la siguiente respuesta: "Los huesos más grandes son los del predicador, los más pequeños los del pescador". De este modo separaron los huesos y los pusieron en sus iglesias que habían sido levantadas para cada uno de ellos. Sin embargo, otros dicen que el papa San Silvestre, al querer consagrar las iglesias, pesó con gran respeto los huesos grandes y pequeños en una balanza y colocó la mitad en una iglesia y la otra mitad en la otra. Jacques de Vorágine, la Leyenda de oro


Las diferentes hipótesis
La tradición, según la que Pedro fue martirizado en Roma bajo el reinado de Nerón, es muy tardía. Es elaborada a partir del siglo III y retomada por textos hagiográficos ulteriores, como la Leyenda de oro de Jacques de Vorágine, a mediados del siglo XIII. Ahí se cuenta que Pedro vivió veinticinco años en Roma. Fue detenido y condenado al martirio al mismo tiempo que Pablo, otro compañero de Jesús. Pablo, ciudadano romano, es decapitado; Pedro es condenado como su maestro a ser crucificado. Es ejecutado cabeza abajo, ya que no se siente digno de ser martirizado en la misma posición que Cristo. El apóstol habría muerto entonces en el circo de Nerón que se encontraba en el lugar donde fue construida la basílica de San Pedro. Sin embargo, es posible que el lugar que servía de centro de culto y de peregrinajes en honor a Pedro desde el siglo I no sea realmente el lugar donde fue inhumado, sino solamente un sitio consagrado posteriormente al santo y mártir. La tumultuosa historia de la ciudad avala esta hipótesis: Roma es devastada por las hordas de invasores bárbaros en el siglo V, luego, a fines del siglo X, un enorme incendio deteriora la basílica; finalmente, en 1547, la ciudad es nuevamente devastada, esta vez por los alemanes. La reliquia pudo ser movida entonces por los fieles para protegerla o pudo haber desaparecido en el curso de los sucesivos disturbios o durante las primeras persecuciones cristianas.

Los arqueólogos al rescate de la Santa Sede
Dirigidos por Monseñor Kaas, los trabajos encargados por Pío XII tienen por objetivo excavar las fundaciones de la basílica en el sector llamado " confesión " de San Pedro, es decir, el lugar habilitado en el Renacimiento para que los fieles pudieran honrar al apóstol.


Inscripciones del siglo III, tributo a los santos apóstoles Pedro y Pablo.


Las búsquedas arqueológicas deben entregar la prueba de que, en el siglo IV, el emperador Constantino eligió efectivamente edificar la primera basílica en el sitio del martirio y de la sepultura de San Pedro. No obstante, los resultados de las excavaciones revelan una cosa muy diferente. Bajo las fundaciones de la Basílica encontramos una inmensa necrópolis y no los restos de un circo romano: decenas de tumbas, en su mayoría paganas, han sido descubiertas allí. Es muy posible que Pedro haya sido enterrado en este cementerio: los arqueólogos descubrieron efectivamente ahí una zona vacía sin tumbas y es un hecho extraordinario que este espacio se encuentre precisamente bajo la "confesión" de San Pedro. Por otro lado, las excavaciones revelan que en el siglo I se levantó un muro pintado de rojo para delimitar la zona y que en el siglo siguiente el muro fue elevado y reforzado. Hay pruebas de que existió un espacio sagrado que se quiso delimitar con una barrera de protección. El lugar elegido por Constantino para construir la basílica no es difícil de adivinar: sobre la propia tumba de San Pedro, el fundador de la Iglesia Romana.

La basílica de San Pedro Construida en el 324 bajo el reinado de Constantino, en el emplazamiento del monumento que conmemora la sepultura de San Pedro, la primera basílica es una inmensa construcción de cinco naves. Ha mantenido este plano inicial durante once siglos, a pesar de las ampliaciones y de los hermoseamientos.
El Renacimiento. En 1452, amenaza con caer en ruinas y a partir de comienzos del siglo XVI, con los auspicios del papa Julio II, es transformada por completo. Un magnífico proyecto basado en una inmensa cúpula sostenida por una "cruz griega" (los cuatro brazos de la nave tenían el mismo largo) es propuesto por Bramante. El arquitecto muere antes de haber terminado su obra, y los trabajos son continuados por Giuliano de Tangello, luego por Rafael (hasta el 1520) y finalmente por Miguel Ángel. Al morir Miguel Ángel en 1564, los dos brazos del crucero, la ábside y el sector que sostiene la cúpula (tambor) ya están terminados y Giacomo della Porta es quien sigue con esta inmensa faena.
Otras transformaciones. A comienzos del siglo XVIII, en la época de la Contrarreforma, el papa Pablo V ordena transformar la cruz griega en cruz latina. La nave es alargada por Carlo Maderno. El esplendor de la construcción se completa cuando Bernini edifica al interior el baldaquín, obra maestra del arte barroco (1623-1633).
Alrededor de la basílica. En el exterior, la propia plaza de San Pedro es un himno al poder de Roma. Al centro, se levanta un obelisco, en el lugar mismo donde otrora se levantaba el circo de Nerón, lugar de martirio de los primeros cristianos.
¿Un misterio resuelto?
El informe que dio término a las investigaciones del inicio de las excavaciones concluyó que la tumba del apóstol se encontraba bajo la basílica. Sin embargo, ¿qué sucedió con el cuerpo? Se han descubierto osamentas en los nichos secretos cavados en este muro de color rojo. ¿Por qué se habrán escondido restos humanos si no eran los de un personaje importante de quien se querían preservar a toda costa las reliquias en un período de desórdenes como el de las invasiones bárbaras?
El misterio del que depende la primacía de Roma sobre la Cristiandad parece resuelto. Es la primera vez que la arqueología apoya una tradición que se temía fuera puramente legendaria...




Glosario

Ábside: El ábside es la parte de la iglesia situada en la cabecera. Generalmente tiene planta semicircular pero puede ser también poligonal.
Coturno: El coturno era un antiguo calzado alto de suela de corcho sujetos por cintas de cuero u otro material utilizado en el periodo de la antigua Roma.
Derviches: Un derviche es, en el sentido más habitual de la palabra, un miembro de una tariqa, es decir, una cofradía religiosa musulmana de carácter ascético o místico.
Dicotomía: Dividido en dos partes o bipartición.
Farmacopea: La farmacopea se refiere a libros recopilatorios de recetas de productos con propiedades medicinales reales o supuestas, en los que se incluyen elementos de su composición y modo de preparación, editados desde el Renacimiento y, que más tarde, serían de obligada tenencia en las oficinas de farmacia.
Laya: Calidad, especie, género.
Pábulo: Pasto, comida, alimento para la subsistencia o conservación.



Que no se te olvide ver tambien todos estos otros enigmas.









































Sigueme si no te quieres perder mis proximos posts de engimas de la humanidad.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
4,395visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

a
asterisco25🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts31
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.