Argentina conmemora este jueves el 35 aniversario del golpe que dio paso a la última dictadura militar, en momentos en que sus jerarcas cumplen prisión perpetua y el grueso de las causas por crímenes de lesa humanidad están en etapa de instrucción.
En estos 35 años han muerto 273 de los 1.706 militares, policías y civiles acusados por secuestros, torturas y desapariciones, entre otros delitos cometidos por el régimen, según organismos humanitarios que han organizado actos "por la memoria y la verdad" en todo el país.
Bajo la consigna "Consolidemos un país con Memoria, Verdad y Justicia", los organismos humanitarios marcharán mañana hacia la Casa Rosada, sede del Gobierno, para insistir en el reclamo por "juicio y castigo a los cómplices e ideólogos civiles de la dictadura", el principal acto conmemorativo.
Los manifestantes portarán banderas con los rostros de los desaparecidos y reclamarán "por la restitución de la identidad" de niños robados por los represores y por la "aparición con vida" del albañil Jorge López, desaparecido en 2006 luego de ser testigo de cargo en un juicio por crímenes del régimen.
El enjuiciamiento de los crímenes de la dictadura es un asunto "de Estado" que va "más allá" de cualquier Gobierno, ha declarado en estos días el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, al ratificar el compromiso de la justicia para llevar adelante los procesos.
Este año están previstos un total de nueve juicios orales y públicos, entre ellos el que comenzó en febrero e involucra a los exdictadores Jorge Videla y Reinaldo Bignone en 33 casos de robo de bebés a jóvenes detenidas por la dictadura (1976-1983).
Tanto Videla, de 85 años, quien encabezó el golpe del 24 de marzo de 1976 y gobernó hasta 1980, como Bignone, de 83, último presidente "de facto", ya han sido condenados por delitos de lesa humanidad y tienen otras causas pendientes.
También tiene procesos pendientes el exgeneral Luciano Menéndez, de 83 años, señalado como uno de los símbolos del terrorismo de Estado y sobre quien ya pesan cinco condenas a prisión perpetua.
Los procesos por crímenes de lesa humanidad se reactivaron en 2003, cuando el Parlamento declaró nulos los indultos dictados en 1990, durante el gobierno de Carlos Menem.
Los crímenes de la dictadura militar han sido en estos días motivo de jornadas de debate sobre terrorismo de Estado y sobre el Plan Cóndor, como se conoce a la represión coordinada en los años 70 por los regímenes que imperaban en el Cono Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay).
La del Plan Cóndor, que tuvo como imputado al fallecido exdictador chileno Augusto Pinochet, es una de las 263 causas que están en etapa de instrucción, el 72,5 por ciento del total de las 363 que se ventilan en los tribunales, según el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), organismo humanitario querellante en la mayoría de esos procesos.
Hasta ahora, solo hay tres condenas con sentencia firme corroboradas por la Corte Suprema de Justicia, entre ellas las de prisión perpetua dictadas al médico policial Miguel Etchecolatz, en 2006, y al año siguiente al sacerdote Christian Von Wernich, por delitos de lesa humanidad cometidos en la provincia de Buenos Aires.
El año pasado concluyeron 19 juicios en los que se dictaron severas condenas a 196 represores, entre ellos Videla, Bignone y Menéndez, de acuerdo a la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por Violaciones de los Derechos Humanos.
Para este año, se espera la sentencia en la megacausa por secuestro, torturas y desaparición de personas en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó la mayor cárcel clandestina de la dictadura.
El ex marino Alfredo Astiz, apodado "el ángel de la muerte" y cuya extradición han pedido sin éxito Francia, España y Suecia, es uno de los acusados.
La magnitud de los delitos cometidos en la ESMA es tal que esta causa se ha dividido en once secciones para otros tantos juicios, entre ellos los referidos al secuestro de la joven sueca Dagmar Hagelin y por el rapto y asesinato de las monjas francesas Leoni Duquet y Alice Domon, víctimas de paramilitares liderados por Astiz.