sincronicidad ¿fuera de sincro?
la “sincronicidad”, la coincidencia de eventos significativos sin aparente explicación. Ahondemos sin hundirnos demasiado.
En principio, hay sucesos que parecen confirmar la sincronicidad. Varios péndulos puestos a oscilar, más temprano que tarde coincidirán en sus ritmos, aunque difieran en tamaños y radios. Los aplausos en una sala, con el suficiente tiempo, son un simultáneo chocar de palmas; las aves parecieran coordinar el batir de sus alas; las luciérnagas sincronizan, acaso sin saberlo, sus encendidas, como un aviso de neón silvestre.
Hay en las series y arreglos sociales determinismos que pueden describirse o preverse, pero carentes de causas precisas. Carl Jung (quien acuñó el término) se refería a la sincronicidad como “un principio de conexión no-causal”.
¿Una muestra? La “Regla del Doomsday”. Al saber qué día es hoy (viernes, por ejemplo) y qué fecha (5 de enero de 2007, por decir algo) podemos ubicar qué día cae el último de febrero. Si no tenemos calendario hay que saber si el año es o no bisiesto (no lo es, 2008 sí). Esto para asignar el fin de mes de febrero al 28º o al 29º día según el caso.
El 28 de febrero de 2007 es miércoles. Eso significa que el día de cualquier mes que coincida con su orden anual será miércoles. El 4 de abril (04/04); el 8 de agosto (08/08) o el 12 de diciembre (12/12) caen miércoles. Si queremos saber, verbigracia, por el 25 de diciembre basta avanzar 13 días más y averiguar que es lunes. Con otras fórmulas más complejas, se puede incluso llegar a los días con menos información aún.
¿Es este algoritmo predeterminado o mera coincidencia? Recuérdese que un calendario eficiente, como el Gregoriano que usamos por estos lares, no se basa en suposiciones humanas sino en mediciones de movimientos y ciclos astronómicos. ¿Por qué la suma de los excedentes de horas de cada cuatro años suman un día más? ¿Por qué ese día adicional no afecta en absoluto la predicción del día de una fecha según la Regla del Doomsday?
En ámbito estrictamente humano, algunos fenómenos de sincronía inexplicable se pretenden descifrar con las “teorías de redes”, que muestran las características y consecuencias de la conexión, interacción y comunicación entre personas, organizaciones, dispositivos y otros “nodos”. Los rumores son un buen ejemplo: información que se propaga y deforma de acuerdo con dinámicas impredecibles, excepto la certeza de que ocurrirá.
Será interesante examinar cómo los eventos, incluso los que creemos muy apartados o desconectados, pertenecen a un mismo continium. Según la especie, todos los elementos están conectado, sólo que en proporciones que van de 0 a 100%. También revisaremos algunas interpretaciones y especulaciones (filosóficas pero también fisiológicas) sobre el fascinante mundo de lo conectado significativo pero que no podemos explicar.