En una derivación del sano debate que venimos desarrollando surgió el tema de las trolitas.
Delimitación del objeto de estudio.
Hoy: La trolita adolescente.
La trolita nacional no es una p... en el sentido machista del término. No se anda regalando por dinero, aunque bien lo podría hacer por una jarra loca, un viaje en remise, una cena en Puerto Madero o un finde en Colonia del Sacramento o Ushuaia, pero no por trolita, sino para pasarla bien.
La trolita nativa es ante todo una exhibicionista. Casi inofensiva. Casi que da lástima.
El trolaje argentino tiene diversas variantes. La más llamativa y visible es la niña que se toma una foto en ñocorpi y la sube al fotolog. Esa vendría a ser la histérica con aires de diva. En su interior sabe que nunca será famosa, pero se conforma con calentar a sus amigos y conocidos.
Para la existencia de este espécimen su audiencia requiere de conexión a Banda Ancha y la capacidad de escribirle cosas como "Ferchu, Diosa, sos divina jajs jajaja!!!
La trolita en red necesita cámara de al menos 4 megapixeles, no un cuerpo sugestivo. Sino actitud. La función de recalentamiento hormonal de la audiencia masculina surge de lo que podría ser, no de lo que es y de lo que podría mostrar, no de lo que efectivamente muestra.
La herida narcisista sumada a la carencia de referencias emocionales y pocos días de clase con maestros de cuarta, la convierten en la tradicional calienta pavas.
Su tipología admite dos variantes definidas la morocha argentina, con o sin flequillo y la rubia. Las rubias son la versión femenina de los polaquitos. Esa fauna suburbana de morochazos nacionales que no dudan en tirarse dos litros de agua oxigenada en el marote. Feazas si las hay. Pero rubias.
La trolita viste el paisaje y jerarquiza el viaje en subte con su desparpajo y frescura. Mueve a la fantasía a miles de tipos que apiñados viajan en el bondi sabedores que cuando vuelvan a la noche lo mejor que les podría pasar es que la patrona estuviera cariñosa.
La trolita nacional debería ser declarada Monumento Natural y protegida convenientemente. No como hace este gobierno con los Glaciares, la Quebrada de Humahuaca o los cauces de los ríos de las minas de oro y plata.
Deshinibida, dueña de su cuerpo y de todo lo que produce entre el pajerismo nacional. Rendimos el justo homenaje que se merecen. ¡Salud compañeras!
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