Científicos encontraron enzima que agiliza muerte de tejidos cerebrales y un fármaco para desactivarla. Los accidentes cerebro vasculares (ACV) son la segunda causa de muerte a nivel mundial.
Una de las razones de su alta letalidad y de las lesiones que deja en los sobrevivientes se debe a que tras el bloqueo del oxígeno al cerebro (que provoca la muerte masiva de neuronas), existe poco tiempo para lograr intervenir el proceso y evitar que el daño se expanda. Los actuales fármacos sólo entregan una ventana de tiempo de tres horas, desde que ocurre el ataque, lo que suele resultar insuficiente.
Ahora, la investigación de un equipo de científicos alemanes y holandeses promete aumentar ese rango de tiempo considerablemente, al descubrir no sólo la enzima clave en la formación de las lesiones cerebrales, sino cómo su desactivación -a través de un fármaco experimental- reduce drásticamente el daño cerebral y preserva las funciones de este órgano, aun cuando han transcurrido más de tres horas.
En su trabajo -que publica la revista Plos Biology-, los científicos de la U. de Maastricht de Holanda y de la U. de Würzburg de Alemania descubrieron que la enzima NOx4 está presente en el tejido cerebral de las personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, porque es fundamental en el proceso que ocurre posterior a un ataque -el estrés oxidativo-, donde se producen las mayores lesiones en el cerebro debido a la acumulación de sustancias que dañan tejidos, proteínas e incluso el ADN.
Pero no sólo eso. Probaron en ratones -a los que se les provocó un ACV- que basta con inhibir o desactivar esta enzima a través de un fármaco experimental llamado VAS2870, para retrasar durante horas la aparición del estrés oxidativo y, por tanto, frenar el daño cerebral. Otro dato: en los ratones genéticamente modificados para que no expresaran el NOX4, el ataque cerebral inducido no ocasionó consecuencia física alguna, por lo que los investigadores creen que la terapia que no causará efectos colaterales.
"Hemos descubierto un mecanismo fundamental y aportamos pruebas de que el estrés oxidativo es el mayor problema en el accidente cerebro vascular y que su tratamiento puede tener un beneficio masivo", dijo al diario chileno La Tercera Harald Schmidt investigador principal del estudio.
El científico holandés dice que aunque faltan pruebas para su aplicación en humanos, los resultados del hallazgo son más que prometedores, considerando que actualmente se han probado sin éxito unas 100 terapias para limpiar las consecuencias del estrés oxidativo tras un ACV. "Actualmente, sólo el 5% de los pacientes con este problema se puede tratar con el único medicamento existente (T-PA), un fármaco que disuelve los coágulos sanguíneos, pero puede causar una hemorragia cerebral grave. Además, existe un límite de tiempo de tres horas para aplicarlo", dice Schmidt, quien agrega que esa ventana se amplía considerablemente con esta nueva terapia (en los ratones fue de 12 horas), por lo que ya alistan la etapa clínica del fármaco.
Los expertos no descartan, además, que otras enfermedades de la misma familia, como los ataques al corazón o neurodegenerativas puedan ser tratadas con esta técnica.
La Tercera.
Una de las razones de su alta letalidad y de las lesiones que deja en los sobrevivientes se debe a que tras el bloqueo del oxígeno al cerebro (que provoca la muerte masiva de neuronas), existe poco tiempo para lograr intervenir el proceso y evitar que el daño se expanda. Los actuales fármacos sólo entregan una ventana de tiempo de tres horas, desde que ocurre el ataque, lo que suele resultar insuficiente.
Ahora, la investigación de un equipo de científicos alemanes y holandeses promete aumentar ese rango de tiempo considerablemente, al descubrir no sólo la enzima clave en la formación de las lesiones cerebrales, sino cómo su desactivación -a través de un fármaco experimental- reduce drásticamente el daño cerebral y preserva las funciones de este órgano, aun cuando han transcurrido más de tres horas.
En su trabajo -que publica la revista Plos Biology-, los científicos de la U. de Maastricht de Holanda y de la U. de Würzburg de Alemania descubrieron que la enzima NOx4 está presente en el tejido cerebral de las personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, porque es fundamental en el proceso que ocurre posterior a un ataque -el estrés oxidativo-, donde se producen las mayores lesiones en el cerebro debido a la acumulación de sustancias que dañan tejidos, proteínas e incluso el ADN.
Pero no sólo eso. Probaron en ratones -a los que se les provocó un ACV- que basta con inhibir o desactivar esta enzima a través de un fármaco experimental llamado VAS2870, para retrasar durante horas la aparición del estrés oxidativo y, por tanto, frenar el daño cerebral. Otro dato: en los ratones genéticamente modificados para que no expresaran el NOX4, el ataque cerebral inducido no ocasionó consecuencia física alguna, por lo que los investigadores creen que la terapia que no causará efectos colaterales.
"Hemos descubierto un mecanismo fundamental y aportamos pruebas de que el estrés oxidativo es el mayor problema en el accidente cerebro vascular y que su tratamiento puede tener un beneficio masivo", dijo al diario chileno La Tercera Harald Schmidt investigador principal del estudio.
El científico holandés dice que aunque faltan pruebas para su aplicación en humanos, los resultados del hallazgo son más que prometedores, considerando que actualmente se han probado sin éxito unas 100 terapias para limpiar las consecuencias del estrés oxidativo tras un ACV. "Actualmente, sólo el 5% de los pacientes con este problema se puede tratar con el único medicamento existente (T-PA), un fármaco que disuelve los coágulos sanguíneos, pero puede causar una hemorragia cerebral grave. Además, existe un límite de tiempo de tres horas para aplicarlo", dice Schmidt, quien agrega que esa ventana se amplía considerablemente con esta nueva terapia (en los ratones fue de 12 horas), por lo que ya alistan la etapa clínica del fármaco.
Los expertos no descartan, además, que otras enfermedades de la misma familia, como los ataques al corazón o neurodegenerativas puedan ser tratadas con esta técnica.
La Tercera.