¿Guerra bacteriológica británica en la II Guerra Mundial?
Cólera, tifus, disentería y enfermedades bucales habrían empeorado bastante las cosas en la Segunda Guerra Mundial. Los planes de dispersarlas por algunos países, sin embargo, estaban sobre la mesa de discusión de los jerarcas de la armada británica (cuya bandera apreciamos arriba), según han revelado algunos documentos secretos desclasificados recientemente.
Estos archivos secretos del gobierno británico revelan la labor de investigación científica por parte de algunos científicos británicos para impulsar una guerra bacteriológica, algo que iba en contra del Protocolo de Genova de 1925.
Los investigadores británicos estaban realizando experimentos con animales para conocer sus reacciones ante las enfermedades, pero los mismos no alcanzaron resultados sólidos porque los animales se negaban a consumir alimentos infectados con estos virus.
Los archivos, que se liberaron a los National Archives del Reino Unido, explican que la guerra bacteriológica no era vista como un ataque primario, sino que más bien como una acción defensiva o de represalias ante un ataque, pero que si bien no era una de las primeras opciones a llevar a cabo, lo cierto era que sí se consideraba posible.
Fuente [/align]