Introducción: La batalla por la libertad de la tierra había llegado a su fin. Luego de muchos esfuerzos y sacrificios Gabriel había logrado encerrar al Diablo en el Abismo. La paz, sin embargo no aparecía. No faltaba tanto para que las cosas empeoraran, pero había algo en el ambiente que lo ponía nervioso. Extrañas neblinas, la falta de ánimo en mucha gente y múltiples asesinatos extraños encerraban una conexión que él presentía. Un llamado de David le aviso que debía presentarse en el Vaticano cuanto antes. Cuando fue, se le comunicó que una sociedad secreta y gigantezca estaba haciendo que la tierra se condenara al infinito infierno. Su misión, como ángel protector, era acabar con todos los vestigios de esa oscura comunidad y terminar, tambien al mayor exponente de esa cultura diábolica: el siniestro y oscuro Lord Voldemort. Sabía que planearian un ataque a una casa junto con sus secuaces, era todo cuestion de que lo pudiese encontrar a tiempo para darle fin a su malefica vida.
La Primera batalla:
Cuando el muchacho y sus amigos estuvieron listos, salieron en diferentes direcciones y con desiguales vehículos. La ingesta de la poción de multijugos le habían dado la aparecía del joven aprendiz, con lo que pensaron que podrían despistar a los Mortífagos. Ya en el aire, se vieron rodeados y comenzaron a volar en diferentes direcciones. En el fondo de la calle de Privet Drive, el sonido del motor a reacción de la motocicleta de Gabriel hizo que los vidrios del lugar temblaran un poco. Al detenerse, miró hacía arriba y comenzó a esforzar la vista. Sus anteojos especiales pasaron a la función de binoculares y pudo observar la gran pelea que se estaba llevando a cabo en el cielo.
- Ahí estan...- Murmuró.
Sin pensarlo mucho, tomó su reloj y discó, para poder guardar la motoclicleta adentro. Luego miró hacía arriba. Su traje negro, su cabellera corta y la expresión en su cara eran característicos de él. Ya no era el mismo desde que se había enfrentado al Diablo. Su fuerza era otra y su velocidad tambien. Cerró los puños y de su espalda salieron unas alas grandes, de color celeste y blanco, que casi brillaban en la oscuridad de la tarde. Se sacó los anteojos y tomó sus pistolas calibre .48. Hizo sonar su cuello y dobló sus piernas. Con un impulso impresionante, salió despedido contra aquellos individuos, que ignoraban su destino. Las alas abiertas hicieron un fuerte aleteo y comenzó a volar en circulos, alrededor de la batalla.
- ¡¡Desmaius!!- Gritó un muchacho de anteojos.
Los cuatro perseguidores se abrieron para eludir el ataque. Cuando Gabriel pudo ver con claridad, se dió cuenta de que lo que el chico montaba no era mas que el acoplado de una gran moto negra, manejada por un hombre corpulento. Miró que era al que mas perseguían, por lo que dedujo que ese era el original. Una pared de ladrillos apareció de la nada y se le cruzó en el camino. Vió que un hombre en escoba se estrelló contra él. Con su puño cerrado la atraveso sin problema, ya que ese tipo de cosas no le ofrecían resistencia. En unos segundos, una red verdosa lo atrapó aunque solo por unos segundos, porque cedió al prenderse fuego. Sintió un leve escalofrió y miró a su derecha. No muy lejos vió un tipo que volaba sin escoba...
- Voldemort.- Gabriel abrió fuego contra aquel mago tenebroso.
Las balas pasaban rozando a aquel personaje, el cual le respondió con una lluvia de rayos verdes. Uno de ellos impacto contra su ala, lo que le hizo perder altitud. Cuando alzó la vista, vió que la moto salía despedida hacía adelante, con un fuego blanco y celeste.
- ¿Nitro?- Se dijo Gabriel.- No importa, no se me van a escapar.-.
Dejó sus pistolas guardadas en su cinturón y puso sus manos a los costados de su cuerpo. De ellas emergió un fuego intenso, que lo propulsó a gran velocidad. Volvieron a estar en su rango visual, pero vió que la caja donde estaba el acompañante se había soltado, y unos segundos despues, explotado. Sin darle mucha importancia, volvió a propulsarse, porque la motocicleta había agarrado nuevamente velocidad. Despues de unos segundos de agitada persecución, el chico desapareció cuando caía en picada al suelo. Gabriel se dirijió hacía allí, pero un rayo verde le dió en la espalda y se precipitó a tierra.
El chico se levantó del suelo, entre los restos de aquella lujosa motocicleta. Se acercó a su curpulento amigo, el cual estaba boca arriba en el suelo.
- ¡Hagrid!¡Hagrid, dime algo!- El chico se acercó al bulto, el cual no se movió.
Unas pisadas le hicieron levantar la vista. Dos mortífagos habían llegado a donde estaba él.
- ¡Que buenos son los sortilegios de protección!- Dijo uno, en tono de burla.
- ¿No te parece raro que se hallan desactivado?- Le preguntó el otro.
- No sé ni mi interesa.- Levantó la vista y vió al mucahcho de rodillas, frente a su amigo.- Matemos a Potter de una vez...-.
Un sonido como el de un golpe seco los hizo darse la vuelta. Gabriel tenía un rasguño en la frente y los miraba con sus ojos de manera sombría.
-No se atrevan a nada...- Dijo, tomando sus pistolas.- Rindansé.-.
Uno de los hombres se hecho a reír.
- ¿Tú?- Le dijo, levantando la varita.- ¿Un mugroso muggle? Muerete.-.
Un rayo verde impacto contra él, que cayó al piso de espaldas. Las risotadas de los Mortífagos causaban una sensación de asco en Harry, que los observaba. Pero esas risas se callaron cuando aquel muchacho se volvió a levantar.
- Sus profecías advirtieron mi llegada.- Dijo, mientras se hacía sonar el cuello.- Soy el que acabará con toda la magia que existe.-.
Uno de ellos se puso pálido. Abrió los labios para decir algo, pero luego los cerró. Hizo eso un par de veces, hasta que habló.
- Pero esa profecía... El mismo ministerio la dismintió hace años...-.
- ¿Que dices?- Lo miró el otro, con el ceño fruncido.
- Dijieron que era de muy mala fuente y que no podía existir tal cosa...-.
- Ese es su problema: Se creen mucha cosa, cuando son un montón de escoria.- Gabriel levantó sus pistolas.- Sabiamos que no se tomaron en serio nuestra profecía, por lo que dedujimos que no estarían preparados para su fin.-.
- ¿Fin?- El mago mas alto se cansó.- ¿De que hablas?-.
- De esto.- Gabriel le voló la rodilla de tal forma, que la rótula quedó hecha añicos.
El hombre cayó al suelo, agarrandose el resto de pierna que le colgaba de unos pocos ligamentos. El otro se cayó al suelo del susto y comenzó a caminar para atrás.
Estando un poco mas lejos, quiso hablar, pero por miedo, no produjo sonido alguno.
- El fin de la magia esta cerca.- Gabriel metió la mano en su sobretodo y tomó un objeto verde de adentro.- Soy su verdugo.-.
La granada cayó sobre el pecho del mago que se lamentaba del dolor. La explosión fue bastante fuerte. Lo suficiente para que a Harry le llegara un poco de sagre en la cara. Cuando el humo se disipó, Gabriel se dirijió al mago que estaba pálido.
- Dile a tu "amo" que la era de los magos esta por terminar.- Se puso al frente de él.- Y que lo voy a buscar.-.
- Si...si...- Dijo el otro con un hilo de voz.
El chico le dió una patada, con la cuál el mago se levantó a su altura. Le dió una patada mas fuerte, con la cuál, el tipo salió volando hacía afuera de los límites del lugar y del sortilegio de protección. Gabriel se volteó y miró a Harry.
- Pronto.- Le dijo, desplegando sus alas.- Muy pronto.-.
Salió volando con fuerza y desapareció en los límites del sortilegio.
Con algo de cansancio, Gabriel se estiró sobre la cama de aquel motel. Estaba algo adolorido por la cantidad de maleficios que había recibido ese día. Sin embargo, tenía la sensación de que algo no estaba del todo bien. La idea de que miles de magos vivieran en secreto lo había puesto molesto. El problema erradicaba que la magia utlizada por los magos malos era diabolica, por lo que debía detenerlos cuanto antes. Sabía con exactitud que eso podría provocar la ruptura de las puertas de abismo, donde él, con mucho esfuerzo, había encerrado al mismisimo Diablo. Otro problema que había detectado era que no le había pedido la Espada de los Tormentos a Drake, por lo que no podía fusionar las fuerzas de ambas y, por ende, no podría sacar todo su poder para pelear. Con eso en la cabeza, telefoneó a Rodrigo.
- ¿Y como va tu super misión secreta?- Le respondió una voz gruesa a traves del celular.
- Bueno, son un poco jodidos, pero nada de otro mundo.- Se miró al espejo del baño, examinandose el golpe de la otra noche.- Usan escobas para volar y esas huevadas.-.
- Unos cursis de mierda...- Se escuchó una voz de fondo.- Pregunta Maxi si necesitas ayuda.-.
- No, estoy bien. No me pasó nada.-.
- Como quieras. Pero vos sabes que cualquier cosa, acá estamos...- Se escuchó como si el telefono pasara de manos.- Hola.-.
- ¿Jessica?- Gabriel se sonrió.- ¿Todo bien por allá?-.
- Si, estabamos esperando tu llamada...- La voz armoniosa de una chica habló.- ¿Son muchos?-.
- Son una tracalada.- Miró por la ventana de su cuarto.- Y estan en todas partes. Pero no te preocupes, porque solo saben hacer magia.-.
- Claro, y como vos sos inmune... ¿Y a donde vas a ir ahora?-.
- Sé que el chico se me escapo. Pero tuve el presentimiento de saber a donde fue.- Cerró los ojos y vió una casa que de madera de varios pisos, que parecía estar mal apilada.- No estoy muy lejos, que digamos. Con el Crock y mi persepción, seguro lo encuentro.-.
Hubo un silencio y se escuchó una voz de fondo.
- Pregunta Maxi si hay chicas lindas por ahí.- Otro sonido mas de fondo.- Y Marcos quiere saber si hay algún mostruo.-.
- Decile a esos dos que no se preocupen, que cuando vea algo de su interes, los voy a llamar.-.
- OK.-.
- Bueno, tengo que seguir. Ya dormí suficiente y comí como para tres días mas.- Sonrió nuevamente.- Te quiero.-.
- Yo tambien.- Le pareció escuchar el grito de sus amigos diciendo "¡¡¡Acá Tambien!!!".- Chau.-.
- Chau.- Apagó el celular y lo guardó en su bolsillo.- Hay que seguir...-.
Salió de aquél lugar y miró a su alrededor. Sentía la neblina mas fría que de costumbre. Lo atrapó la idea de que lo hubiesen encontrado, pero se relajo al recordar que estaba en aquel cuarto calentito y el cambio de temperatura le hubiese dado esa idea. Camino unos pasos y vió su motocicleta estacionada. Se sentó en ella y encendió la luz para la niebla. Salió a toda velocidad de allí, para alejarse lo suficiente para poder hacer aparecer su nave. Al estar a unos dos o tres kilometros, salió del camino y guardó su moto. En un destellló enorme de luz verde, el imponente Crock apareció, reposado en la hierba. Subió a él y salió a gran velocidad, hacia el lugar donde el traslador había enviado al joven con la cicatriz en la frente: "La Madriguera".
Ron dormía a pata tendida en su cama, mientras que Harry estaba de costado. La cicatriz le dolía mucho y de a momentos, le parecía sentir lo mismo que El Inombrable. Cuando cerró los ojos, comenzó a ver un corta escena.
Vió a aquel mago que lo había perseguido aquella vez. Estaba pálido y tembloroso.
- ¡¿Que dijiste?!- Le gritó la voz horrible de Lord Voldemort.
- Es la profecia final, señor... La que el ministerio desmintió hace años...- El hombre parecía estar muerto del miedo.- Lo ví con mis propios ojos...-.
- Sobrevivió a un hechizo mortal...- Parecía estar pensativo.- Que le dió en el pecho, sin ninguna protección.-.
- Si, si mi señor...- Los ojos se le llenaron de lágrimas.- Mató a Kumplinks sin ningún problema... Usando armas Muggle...-.
- Debe ser algún engaño de la Orden. No importa, no existe nada que sea completamente inmune a la magia.- Le pasó la mano por la cabeza a una enorme serpiente.- Es solo un truco.-.
- Si... Mi señor...-.
Un fuerte sonido lo hizo despertar. Aunque ya estaba amaneciendo, ese ruido no era nada que él conociera. Era como si un enorme viento pasara por un tubo gigante. Se levantó de un salto, vió que Ron estaba a su lado y que Fred y George habían entrado al cuarto.
- ¡Vengan rápido!- Les gritaron los dos, mientras se iban nuevamente.
Harry corrió por las escaleras, con el pantalon torcido y los anteojos en las manos. Salió afuera y se llevó una gran sorpresa.
- ¿Qué es eso?- La señora Weasley estaba pálida.
Era el Crock, que estaba aterrizando suavemente sobre la hierba de aquel lugar. La nave era triangular de color negro y redondeada. Tres patas salieron de la parte de abajo para poder acomodarse en su lugar. Al tocar la tierra, los espectadores sintieron como esta se sacudía. Cuando estuvo completamente apoyada, el sonido impresionante de su motor se fue apagando. Una puerta se abrió y dejó desplegar una trampilla que llegó hasta el suelo. Una figura negra emergió de aquel avión.
- ¡Ya está aquí!- Grito el señor Weasley, que venía acomodandose la ropa.- Traten de no asustarlo.-.
Gabriel caminó tranquilamente hasta donde estaba ellos, que estaban bastante asustados. Arthur fue el primero en hablar.
- Hola.- Le estrechó la mano.- Perdone la improlijidad, pero estamos escondidos.-.
- No, esta bien.- Le hecho una hojeada a la todos los presentes.- Espero no haberlos asustado...-.
- No hay problema.- Miró a los demás y habló un poco mas fuerte.- Son mis familiares: Esposa, mis cinco hijos, Hermione, Fleur y Harry Potter.-.
- Lo conozco.- Dijo Gabriel.- Es a él al que quieren.-.
- Tú...- Harry estaba soprendido.- Tú mataste a aquel mortífago...-.
Hubo un silencio incomodo. Todos estaban confundidos, sin saber si quiera quien era ese chico.
- Él se llama Gabriel, y es el enviado de la Asociación para ayudarnos.-.
- ¿Asociación?- Fred estaba mas confundido aún.
- Somos un grupo de personas con habilidades especiales que luchamos por la paz.- Explicó Gabriel.- Yo soy socio hace unos tres años...-.
- ¿Habilidades especiales?- Era George el que preguntaba ahora.
- Bueno, lo que pasa es que aparte de los magos hay otro tipo de diferenciación entre los Muggles.- Arthur vió como Gabriel se cruzaba de brazos.- Y esos son los mutantes.-.
Si antes estaban confundidos, ahora lo estaban peor. Harry era el único que no estaba perdido: Estando en una casa en la que vivia Dudley, era imposible que no se supiera nada de ello. Aunque a sus padres no les gustaba que fuera un fanático de Duperman, esas cosas habían pasado desapercibidas durante toda su vida. Ahora se daba cuenta de que las personas comúnes eran mas variadas de lo que Voldemort o Dumblendore hubiesen imaginado.
- Agrdecería que no le dijieras "Muggles" a las personas comunes.- Se sacó sus anteojos, para dejar sus ojos café al descubierto.- Pasa que me suena a "Mugres".-.
- Esta bien, voy a intentarlo...- Arthur le dirijió un severa mirada a todos.- ¿Vamos adentro?-.
Fueron caminando a la madriguera, en silencio. Una vez allí, le acercaron un poco de whisky de fuego a Gabriel y se sentaron. Él comenzó a sacar cosas de su reloj, con las cuáles, empezó a explicarles las magnitud del asunto.
- Bueno, por lo que sé, Voldemort no es lo peor que puede pasar ahora.- Sacó unos planos bastante elaborados.- Hay una corporacion llamada Total Control que planea crear un arma capaz de destruir todo lo que se interponga en su camino. Han estado investigando la energía mágica por muchos años y han descubierto que es una fuente inagotable de energía. El proyecto se llama DragunWeapon y esta caratulado como super clasificado.-.
- ¿Que tiene que ver eso con el Inombrable?-.
- Imaginate que ellos consiguen atraparlo y estudiar su fuente de energía mágica. Podrían terminar el proyecto y sería un gran peligro para todos nosotros.- Se volvió a cruzar de brazos.- Ademas, Voldemort esta atacando a gente inocente y eso me revienta. Lo mejor que podemos hacer es matarlo.-.
- ¿Matar al Inombrable?-.
- Si... ¿Porque Inombrable?-.
- Es que, dicen que decir su nombre trae mala suerte...- Habló Fred.
- Cuando se lo nombra, suele pasar algo extraño...- Aclaró George.
- Para mí es un tipo estupido con una varita.- Se sonrió.- Nada que un buen balazo en medio de la frente no pueda arreglar.-.
Todos quedaron atónitos. Nunca habían escuchado a nadie hablar así del Inombrable.
- ¿Sabes el poqueg que tiene él?- Le increpó Fleur.
- Yo me enfrenté a seres mas fuertes que él. No tengo ni la mas minima duda de que solo es un tipo que hace magia.- Tomó su celular, que empezó a sonar.- No me da nada de miedo... ¿Podrían esperar unos minutos?-.
Atendió, antes de que volviese a sonar.
- Un Hunter se dirije a la posición de protección. Vamos a intervenir su señal para que no te vean.- La voz inconfundible de David sonó por el altoparlante.- Es lo mejor que podemos hacer.-.
- Yo me encargo...- Miró a los Weasley, que estaban conversando entre ellos.- ¿Viene por el paquete?-.
- Eso parece.- Bajó un poco mas el tono de voz.- Si ellos saben que estas allí, tambien lo ha de saber Voldemort.-.
- Mierda...- Tomó su crucifijo.- Espero que no puedan pasar la protección.-.
Colgó y se volteó para decirles lo que estaba pasando.
- ... Con ese aparato, puede comunicarse con cualquier persona que tenga uno igual ¿Entienden?- Explicaba el señor Weasley.- ¿Que pasa?-.
- Nos atacan.- Se sacó el crucifijo.- Escondanse en un sótano, yo me encargo.-.
Salió sin dar muchas explicaciones mas. En la lejania, pudo ver al robot que se dirijia hacia allí: Era un Bushido V.3. era muy grande, con cuatro patas, cuatro brazos con espadas y con un sistema de propulsión electromagnética, sin mecionar el escudo de plasma reforzado y el blindaje. Era un enemigo formidable. A su lado, apareció Harry, que sostenía la varita en alto.
- Voy a ayudarte con los mortífagos.- Estaba listo para luchar.
- No son mortífagos.- La maquina estaba cada vez mas cerca.- No te expongas.-.
Pero fue tarde, porque un cohete venía volando en dirección a ellos. Gabriel extendió su mano y un impresionante choque de aire desvió el misil. El robot se paró al frente de ellos y se quedó observandolos.
- Bueno, parece que voy a tener que cagarlo a palos.- Gabriel saltó al ataque, despelgando su crucifijo, que se transformó en la Espada de los Cuatro Elementos.- ¡AAAAhhh!-.
El primer espadazo fue rechazado por el robot, con una de sus cuatro espadas de doble filo. En un giro en el aire, Gabriel piso la cabeza de la maquina y se impulso, para caer sobre ella, con una estocada feroz, pero el Hunter retrocedió con su sistema magnético. Gabriel cayó al suelo, para luego desaparecer y reaparecer detrás del robot. Pero como el Bushido tenía dos caras, fue como si lo hubiese atacado de frente. Un chillazo pasó rozando su abdomen, pero otro le hizo un corte en la cara.
Harry se sentía impotente por no poder ayudar, por lo que lanzó el primer hechizo que se le vino a la mente.
- ¡Expellarmus!- Una bola de energía salió hacia el robot, que lo rechazó con un espadazo.- ¡!-.
Gabriel aprovecho la distracción, para atacar. Logró causarle un daño importante a un brazo superior, pero se estrelló contra la casa cuando recibió un feo manotazo. Quedó boca arriba, tendido en el suelo.
- Suficiente.- Se levantó y dejó que su poder recorriera su cuerpo.- Ahora vas a ver, hijo de puta.-.
Harry vió una roca y la hechizo.
- ¡Wingardium Leviosa!- La roca se elevó.- ¡Toma eso!-.
La maquina siquiera se movió con el impacto de la roca, aunque se quedó observando unos segundos el lugar de donde la atacaron.
Gabriel salió con una fuerza arrolladora contra el Hunter que intentó detenerlo, pero solo logró que ese golpe no lo destruyera por completo. Dos de sus brazos salieron volando, con varios pedazos de su blindaje. El robot dió unos pasos hacia atrás, hasta que Gabriel le cortó una de las piernas. Con un golpe de aire, lo lanzó por los aires.
- Hijos de puta...- Extendió su brazo, para apuntarle con la espada.- ¡AAAAHHHH!-.
Un rayo blanco salió de su espada y fulminó al robot, en el aire. Hubo un fuerte extallido y el cielo se iluminó. Todo quedó en silencio y Gabriel cayó de rodillas al suelo, respirando con dificultad. Harry no podía creer lo que había visto.
- Uff...- Resopló Gabriel.- Mierda que son jodidos, ¿No?-.
Y se quedaron en silencio, mirandose mutuamente.
Hogwarts en llamas:
Gabriel estaba recostado en el sillón de la sala de estar de los Weasley. Estaba bastante cansado por la batalla de hacia solo unas horas. Si Total Control iba a estar metida en esto, no había ni la menor duda de que necesitaría ayuda de la Octava fuerza, su equipo que siempre lo había acompañado. Miró hacia atrás y vió que la pared estaba reparada. La magia facilitaba la vida, pero no era lo que a él le gustaba. Le daba la impresión que esa gente estaba muy desgastada físicamente y que no parecía hacer nada mas que levantar esa varita y decir un par de palabras para resolver los problemas de la vida cotidiana.
- Deben vivir embolados...-.
Estaba bastante mareado. Era inmune a la magia, por lo que él ambiente inundado de la misma lo hacía sentirse mal. Tenía mucho sueño. Sintió algo y se dió la vuelta. Era una chica que lo observaba. Tenía el cabello enrulado y de un color rojizo, con ojos verdes. Se había sentado a su lado.
- Hola.- Le dijo timidamente.- ¿Como estas?-.
- Hola.- Gabriel miró su reloj, que cada tanto le mostraba su presión arterial y su frecuencia cardiaca.- Por ahora bien...-.
- No pude evitar notar que no te agradamos.- Le dijo ella, perdiendo la poca timidez que había demostrado.- No le hablaste muy bien al señor Weasley.-.
- Perdón si hable medio fuerte, pero pasa que yo viví mucho tiempo con que la magia era algo diabólico. Ahora sé que depende de la energía vital que la persona tenga...- Cerró los ojos.- Por eso es que me incomoda estar cerca de gente de su tipo.-.
- ¿Diabólica...?-.
- Bueno, resulta que la energía que usan es la que les proporciona su alma. Yo uso la mía y ustedes la suya.- Empezó a sentir que se dormia.- Somos diferentes.-.
- ¿Y eres un mutante, en realidad?-.
- No, yo no soy un mutante.- Gabriel abrió un poco los ojos, para ver el techo de a casa.- Soy un ángel.-.
- ¿Un Ángel...?- Ella quedó mirandolo.- ¿No son esos seres mitológicos con alas?-.
- Yo pensaba que los magos no existían, pero acá estoy, cuidandolos.- Su tono resultó un poco amezante, pero se serenó un poco.- No soy un ser mitológico.-.
- Perdón, no quise...-.
- Esta bien, si ustedes no han de saber nada. No importa, mejor así.- Dió un giro en el sillón.- Es demasiado complicado.-.
- ¿Me estás tratando de tonta?-.
- ¿Yo? No, no te hagas problema. No pienso que VOS seas tonta.-.
- ¿Insinuas que los magos son tontos?- Ella frunció el entrecejo.- Perdón, pero nosotros no estamos tan mal como ustedes.-.
- Mientras ustedes se escondían y se burlaban de la gente que no tenía magia, esta evolucionó para poder conseguir que su vida sea mejor.- Gabriel la miró a los ojos.- Hace millones de años que abandonamos los palitos como herramientas.-.
- ¿Y tú piensas que no hemos evolucionado?-.
- Se esconden porque saben que nosotros ya no somos los mismos tontos inofencivos de antes. Si nos joden, les tiramos un par de bombas nucleares y asunto zanjado.- Tomó una de sus pistolas.- Esto no tiene extracto de unicornio ni baba de licantropo, pero tiene tanto o mas poder que muchos hechizos que ustedes se saben.-.
Ella quedó en silencio. Su cara demostraba enojo, pero a la vez, tambien demostraba que estaba pensando en lo que él le había dicho.
- Y ahora, tengo que estar acá porque hay uno de los suyos que esta armando quilombo.- Gabriel metió la mano en su bolsillo y sacó una foto pequeña.- Podría estar con Jessica ahora.-.
- ¿Y quien es ella?-.
- Mi novia.- Gabriel le paso la foto.- Hace unos cuantos años que estoy con ella.-.
- Ah...- Ella se dió cuenta de qué ya no quería hablar del tema.- Bueno, ¿Tiene alguna idea de que hacer si vemos al Inombrable?-.
- Si: Saco la pistola y le meto un balazo en medio de la cabeza.- Volvió a acomodarse.- Encontrarlo personalmente es lo unico que me parece que me va a costar.-.
- De todas formas, no sabemos si ya sabe donde estamos escondidos.- Se acomodó tambien, en la silla.- Eso sería un verdadero problema.-.
- Pero yo esoy acá.- Sintió que algo vibraba en su bolsillo.- Me estan llamando...-.
Tomó su teléfono y vió que era el numero de Jessica. atendió con una sonrisa en su cara.
- Hola.- Dijo.- ¿Como andas, mi amor?-.
- Bien... Te llamó porque los chicos estan saliendo para allá...-.
- ¡¿Qué?!- Gabriel se sentó de un salto.- ¿Como es eso?-.
- La Asociación les acaba de pedir su apoyo, porque TC sabe que estan involucrados. Mi papá me dejó ir con ustedes, asi que yo tambien voy.-.
- ... - Miró a su alrededor.- ¿Y saben donde estoy?-.
- Si. Mateo te encontró, por lo que ya estamos saliendo para allá.-.
- ¿Y cuanto van a tardar?-.
- Poco: Vamos a usar el Crock que dejaste en la bahía, con el Dr. Mireck.- Sintió ruidos de fondo.- Llevamos relojes atómicos y Artimagia para todos.-.
- Ah, bien, entonces me quedo mas tranquilo...- Se pasó la mano por el pelo.- Si traen la Artimagia, todo bien.-.
- Bueno, te corto, porque ya estamos saliendo.-.
- Nos vemos...-.
- Chau...-.
Gabriel dejó el teléfono a un lado y miro a la chica. Con toda la Octava fuerza con él, el trabajo sería mucho mas fácil.
- ¿Que es la Artimagia?- Le preguntó ella.
- ¿La Artimagia...? Es una enzima que cohibe la energía mágica de las personas y la de las fuentes exteriores.- Trató de simplificarlo, ya que ella frunció el entrecejo.- Es una cosa que se injecta en la sangre y te vuelve inmune a la magia por cuatro horas.-.
- ¿Eso exíste?-.
- Si, claro. Es algo muy complicado de hacer, pero ahora somos inmunes cuando es necesario.- Se levantó.- Yo no lo necesito, porque mi cuerpo la genera por sí solo.-.
- ¿Y no es peligrosa?-.
- No, pero a mí si me lastima. Lo que hace es transformar la magia en electricidad y, como yo tengo mucha en todo el cuerpo, me quema.-.
- Si te lanzan muchos embrujos...-.
- Mi piel se vuelve una costra quemada.- Caminó unos pasos y vió que el señor Weasley estaba haciendo algo en la cocina.- Tengo que hablar con Arthur...-.
- Ve.-.
- No me dijiste tu nombre.-.
- Soy Hermione.- Ella le dedicó una sonrisita.- Hermione Granger.-.
Gabriel le respondio la sonrisa. Caminó a la cocina. Debía decirle al señor Weasley que sus amigos llegarían en solo unas horas.
To be Continued...