cuento
El loco
En los jardines de un hospicio conocí a un joven de rostro pálido y hermoso, allí internado.
Y sentándome junto a él en el banco le pregunté:
- ¿Por qué estás aquí?
Me miró asombrado y respondió:
- No es una pregunta adecuada, sin embargo, la contestaré. Mi padre quiso convertirme en una copia de sí mismo; también mi tío. Mi madre deseaba que fuera la imagen de su ilustre padre. Mi hermana me mostraba a su esposo navegante como el ejemplo perfecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelente atleta.
" Y mis profesores, como el doctor de filosofía, el de música y el de lógica, ellos también fueron terminantes, y cada uno quiso que fuera el reflejo de sus propios rostros en un espejo.
"Por eso vine a este lugar. Lo encontré más sano. Al menos puedo ser yo mismo.
Enseguida se volvió hacia mí y dijo:
- Pero dime, ¿te condujeron a este lugar la educación y el buen consejo?.
- No, soy un visitante, -respondí.
- Oh, -añadió él-, tú eres uno de los que vive en el hospicio del otro lado del muro.
KHALIL GIBRAN
reflexión
De verdad nunca te has preguntado cuáles son los límites de la locura y de la cordura?. De veras nunca has mirado hacia los muros que te envuelven, hacia los límites de tu pequeño (aunque te parezca enorme) mundo?. Muchas veces hemos escuchado aquello tan conocido de "Hay más locos fuera que dentro". Quizás habría que comenzar por plantearse bajo qué parámetros o arquetipos debemos medir la realidad para considerarla dentro o fuera de normas. De las normas que la sociedad nos marca. "Cuidado, muchacho, ésta es la línea, no te desvíes de ella, porque... más allá, hacia una de las vertientes, da igual cuál de ellas, serás genial, o loco... o las dos cosas. La otra puede llevarte a la santidad, al ensalzamiento social... Pero fácilmente serás para unos lo contrario a lo que serás considerado por otros; por ello, hijo... mantente en la estrecha línea que marca este filo de la navaja. No mires a los lados, no te plantees nada, ni tan siquiera te cuestiones si tengo o no tengo razón... ves?...estas canas me dan experiencia, autoridad y sabiduría. Hazme caso y haz lo que te digo".
Y los maestros dicen... "Mira, niño... debes aprender todas estas fechas, unas son de guerras, otras de armisticios, acontecimientos gloriosos de la historia de Tu Patria (y parece incluso que suenan clarines adornando la verborrea)... también tienes que aprender que cuando dos cosas se multiplican, se hacen más grandes. Y que la sal no se llama sal, si no cloruro sódico, incluso ClNa"...
Y te hablan de las Termópilas, y de las integrales, mitocondrias o metáforas, que debes conocer a pies juntillas, al pie de la letra.
Pero el chico quería saber del brillo de las estrellas, de la simpleza de las entregas porque sí, del color de un anochecer o del perfume de la madrugada.
Quería saber de la libertad.
Todos somos, sin duda, un calco moldeado de nuestro entorno, todos han querido expandirse, prolongarse, ramificarse, en nosotros mismos... padres, hermanos, amigos, profesores... No podemos evitar, nadie, ser lo que somos. Un poco ellos, algo nosotros mismos y mucho infinito. La diferencia está, precisamente, en la proporción exacta que nos compone, que nos conforma. La dosis de libertad que nos late en el pecho. La cantidad de amor que somos capaces de dar y recibir. Amor es locura. Libertad es locura.
No importa si estamos a uno u otro lado del muro. Pero sí importa, al menos, saber que éste existe. Ser conscientes de lo que somos, de dónde estamos y por qué.
Lo demás, es puro límite impuesto. Moldeamiento en arcilla. Escayola. O corazón.
Fuente:
me encanto y quería compartirlo....