Opinión
Me declaro culpable
Por Marcelo Herrera
Unos pocos días, de miles en su vida, el Niño es homenajeado por su condición natural, de niño.
Usualmente, “los que saben”, consideran Niños a los Niños de hasta 12 o 13 años, más allá deben ser judicialmente imputables, por lo tanto no son Niños, dicen.
Sumados los cumpleaños, día de Reyes, Navidad y lo que llamamos Día del Niño, el Niño es especialmente recordado y homenajeado con un regalo en, a lo sumo, 52 días de su existencia de Niño; 52 días de los 4748 días infantiles que se suceden a lo largo de ésos 13 años de niñez.
El día del Niño son todos los días, dicen algunos, de la misma manera que dicen tener un amigo gay, luego de un comentario homo fóbico.
La hipocresía es poderosa y también homicida, hasta genocida, diría. Así como “la boludez mata más gente que todas las guerras” como dice el aforismo popular, la hipocresía se hace cargo de otro tanto. ¿O los hipócritas son boludos? Toda una pregunta.
Lo cierto es que la realidad mortal que no queremos ver, salvo por Telenoche, nos está dejando del lado de los villanos en ésta ficción que protagonizamos.
Ey! Ud. señor clase media. Ey! Ud. señor chacarero, entiendo que la situación está jodida y les propine aumentos de costos en los servicios, estrés laboral, las paritarias no los favorecieron, los chicos les piden la Play o la Wii, sino la moto, los rindes no son lo que eran, las retenciones esto, el gas oil lo otro. Pero hay Niños que se calefaccionan quemando basura y donde viven no hay luz, a no ser que se cuelguen de algún vecino, sus padres no trabajan, además nadie los defiende si hacen changas, si van al hospital, probablemente les cobren un análisis o una ecografía o radiografía, entonces lo dejan para más adelante, cuando ya será tarde. Hay Niños que piden cenar, aunque sea noche por medio. La bolsa de mercadería de la municipalidad, ya no es lo que era. Dormir en el piso de tierra, esto, caminar por el barro, lo otro.
El segundo domingo de agosto nunca será El Día del Niño, será solamente un domingo durante el cual muchos chicos recibirán regalos y besos de sus amorosos padres. Otros recibirán besos de sus amorosos padres. Otros recibirán regalos donados y besos, de extraños. Otros recibirán regalos mal habidos y besos de funcionarios.
Algunos comerán torta y churros con chocolate y golosinas y habrá música y payasos y disfrutarán al máximo el día, porque al siguiente el mate cocido de cena, el humo maloliente, el barro, el frío y el dolor, vuelven.
¿Un día de felicidad, licua la pobreza? ¿Hace más feliz a un Niño? ¿Qué es la felicidad de un Niño? Van otras tres preguntas.
Hasta las pancitas felices el domingo, sufren el lunes por la súper ingesta no acostumbrada.
Por lo tanto me declaro absolutamente culpable de haber festejado el sobreactuado día del Niño. Hasta que me dí cuenta, no hace muchos años, de la hipocresía.
Al leer esto, algunos dirán que es un golpe bajo.
Así es, apunto ahí abajo, adonde tenemos la conciencia.
Marcelo F. Herrera
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