Hace pocos días se otorgó el Premio Nobel de Medicina a tres médicos, que trabajan en Estados Unidos, por su búsqueda en torno a los cromosomas de las células. Los investigadores centraron sus estudios en los telómeros de los cromosomas, que son pequeñas partes del ADN ubicadas en los extremos de los mismos, los cuales evitan la degradación de las células. También incluyeron la identificación y el estudio de la acción de la enzima telomerasa, encargada de formar los telómeros. El aporte de los investigadores ha sido la comprensión de cómo el acortamiento de los telómeros se liga al envejecimiento de las células. Para la alegría de los aspirantes a la inmortalidad, estas investigaciones tienen repercusión directa en el tratamiento de varios tipos de cáncer y el retardamiento de la muerte de las células. Me imagino en este momento a Mr. Ray Kurzweil. Por si no conocen a este señor, se le ha llamado "el sucesor y legítimo heredero de Thomas Edison"; también fue citado por la revista Forbes como "la máquina racional suprema". Además fue seleccionado por la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos como uno de los 18 pensadores más influyentes para identificar los retos tecnológicos más grandes de la humanidad en el siglo que acaba de comenzar. Es, además, uno de los cinco miembros del Army Science Advisory Group, que aconseja al ejército estadounidense sobre prioridades de investigación científica. Mr. Kurzweil, de 61 años de edad, ingiere diariamente 250 comprimidos para llegar vivo al 2029. Según cree, para ese entonces se podrá transferir su mente a una máquina y convertirse en inmortal. En este caso no se salvaría su cuerpo, pero tendrá toda una eternidad para pensar en cómo sustituirlo. Un caso distinto es el de la gente de Alcor Life Extension Foundation, una organización sin fines de lucro que se dedica a preservar, utilizando muy bajas temperaturas, personas legalmente muertas, o animales, para una posible reanimación, cuando la ciencia y la tecnología futura puedan remediar toda enfermedad y revertir el daño debido al proceso de criopreservación. Varios famosos cuentan con un lugarcito en esos nichos supercongelados, como la estrella del béisbol Ted Williams o también cuenta una vieja leyenda que Walt Disney le estaría haciendo compañía. A diferencia de los casos anteriores, en su autobiografía La historia de mis experimentos con la verdad, Mahatma Ghandhi cuenta que la finalidad de su dieta, sus ayunos, la medicina naturista y su celibato tenían como objetivo el llegar a vivir 125 años, porque ése era el tiempo que necesitaba para cambiar la mentalidad de los hindúes. Sabía que no podría igualar las clases sociales, pero con que los ricos fueran menos avaros y los pobres menos envidiosos, hubiese justificado su esfuerzo. Sin hacer pronósticos futuristas sobre las consecuencias socio-económicas de la extensión de la vida útil del ser humano, éste ha demostrado en distintas épocas ser capaz de sobreponerse a todo: catástrofes, enfermedades, hambre y miseria; todo menos a la muerte (sobre todo si se trata de la propia). Nadia Filiberti http://contactosemanal.com/blogs/nadia_contra_nadie/archive/2009/10/12/nadia-contra-nadie-esperando-la-inmortalidad-se-nos-va-la-vida.aspx
Esperando la inmortalidad se nos va la vida
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