hace rato viene hinchando las pelotas en Internet acerca de que va a haber una supernova (estrella que se extingue) muy próxima a la tierra y que vamos a ser boleta, bueno buscando un poco de info acerca del tema encontré esto y lo comparto con ustedes, pero antes vamos a ver que es una supernova.
¿Qué es una Nova y Supernova?
Nova y supernova (en latín stella nova, ‘estrella nueva’), son dos clases de fenómenos explosivos que tienen lugar en algunas estrellas.
Una nova es una estrella que aumenta enormemente su brillo de forma súbita y después palidece lentamente, pero puede continuar existiendo durante cierto tiempo. Una supernova exhibe el mismo tipo de comportamiento, pero la explosión destruye o altera de forma profunda a la estrella. Las supernovas son mucho más raras que las novas, que se observan con bastante frecuencia en las fotografías del cielo.
NOVA
Antes de la era de la astronomía, a una estrella que aparecía súbitamente donde antes no se había visto nada, se le llamaba nova, o ‘estrella nueva’. Éste es un nombre inapropiado, ya que estas estrellas existían mucho antes de que se pudieran ver a simple vista. Los astrónomos consideran que quizá existan una docena de novas en la Vía Láctea, la galaxia de la Tierra, cada año, pero dos o tres de ellas están demasiado lejos para poder verlas o las oscurece la materia interestelar.
En efecto, a las novas se las observa con más facilidad en otras galaxias cercanas que en la nuestra. Se les llama novas de acuerdo con el año de su aparición y la constelación en la que surgen.
De forma característica, una nova incrementa en varios miles de veces su brillo original en cuestión de días o de horas. Después entra en un periodo de transición, durante el cual palidece, y cobra brillo de nuevo; a partir de ahí palidece poco a poco hasta llegar a su nivel original de brillo.
Las novas son estrellas en un periodo tardío de evolución. Se puede considerar que son un tipo de estrellas variables. En apariencia se comportan así porque sus capas exteriores han formado un exceso de helio mediante reacciones nucleares y se expande con demasiada velocidad como para ser contenida. La estrella despide de forma explosiva una pequeña fracción de su masa como una capa de gas (la causa del aumento de brillo) y entonces se normaliza. La estrella restante es típicamente una enana blanca y por lo general se cree que es el miembro más pequeño de un sistema binario (dos estrellas), sujeto a una continua disminución de materia de la estrella más grande. Quizá este fenómeno suceda siempre con las novas enanas, que surgen una y otra vez a intervalos regulares de unos cientos de días. Véase Estrella: Evolución de las estrellas.
Las novas en general muestran una relación entre su máximo brillo y el tiempo que tardan en palidecer en una cierta cantidad de magnitudes. Mediante mediciones de las novas más cercanas de las que conocemos la distancia y el brillo, los astrónomos pueden utilizar las novas de otras galaxias como indicadores de la distancia de esas galaxias.
SUPERNOVA
La explosión de una supernova es mucho más espectacular y destructiva que la de una nova y mucho más rara. Estos fenómenos son poco frecuentes en nuestra galaxia, y a pesar de su aumento de brillo en un factor de miles de millones, sólo unas pocas se pueden observar a simple vista. Hasta 1987 sólo se habían identificado realmente tres a lo largo de la historia, la más conocida de las cuales es la que surgió en 1054 d.C. y cuyos restos se conocen como la nebulosa del Cangrejo. Las supernovas, al igual que las novas, se ven con más frecuencia en otras galaxias. Así pues, la supernova más reciente, que apareció en el hemisferio sur el 24 de febrero de 1987, surgió en una galaxia satélite, la Gran Nube de Magallanes. Esta supernova, que exhibe algunos rasgos insólitos, es hoy objeto de un intenso estudio astronómico.
Los mecanismos que producen las supernovas se conocen menos que los de las novas, sobre todo en el caso de las estrellas que tienen más o menos la misma masa que el Sol, las estrellas medias. Sin embargo, las estrellas que tienen mucha más masa explotan a veces en las últimas etapas de su rápida evolución como resultado de un colapso gravitacional, cuando la presión creada por los procesos nucleares dentro de la estrella ya no puede soportar el peso de las capas exteriores. A esto se le denomina supernova de Tipo II.
Una supernova de Tipo I se origina de modo similar a una nova. Es un miembro de un sistema binario que recibe el flujo de combustible puro al capturar material de su compañero.
De la explosión de una supernova quedan pocos restos, salvo la capa de gases que se expande. Un ejemplo famoso es la nebulosa del Cangrejo; en su centro hay un púlsar, o estrella de neutrones que gira a gran velocidad (véase Estrella: Púlsares y estrellas de neutrones). Las supernovas son contribuyentes significativos al material interestelar que forma nuevas estrellas.
(Enciclopedia Encarta y selección de Yugurta Domingo)
Bueno ahora si!
El cielo no tendrá dos soles..
Estas noches de enero, la constelación de Orión refulge en el cielo invernal. Su silueta, que en la mitología astronómica evoca al Gran Cazador, es fácil de identificar si miramos hacia el sur en una noche despejada, incluso desde ciudades como Valencia, Alicante o Castelló. La mayoría de las estrellas de Orión muestra una gama de colores desde el blanco a un azul pálido, pero hay una excepción: Betelgeuse. La podemos encontrar en la parte superior izquierda de esta figura celeste, con un color anaranjado que contrasta con el tono blanco azulado de sus compañeras de constelación. En las últimas semanas, Betelgeuse ha sido el blanco de uno de los típicos camelos que circulan por internet. Se dice por ahí que ha habido alteraciones en esta estrella que la abocan a que, en muy breve plazo, explote y se convierta en una supernova, lo que supondría un peligro para la Tierra.
Pero la noticia es falsa, como la que hace algunos años apareció en la red y pregonaba que Marte se iba a aproximar tanto a la Tierra que podríamos verlo en el cielo como si fuese una segunda luna, lo que evidentemente no se cumplió ni se cumplirá, porque ningún planeta se aproxima lo suficiente para que su tamaño aparente en el firmamento nos permita apreciar su forma de esfera. Los planetas sólo los vemos a ojo desnudo como puntos de luz, algunos, eso sí, muy brillantes, como son los casos de Venus, Júpiter y Marte en las épocas más favorables.
Y se dice ahora que cuando Betelgeuse se transforme en supernova tendremos dos soles en el cielo. Pues olvídense y tranquilícense, porque no hay nada de ello ni nada que temer acerca de Betelgeuse. Lo malo es que este nuevo bulo internauta le va a quitar encanto a las expectativas acerca de Betelgeuse, porque lo que sí es verdad es que los astrónomos la consideran una de las estrellas de la Vía Láctea candidatas a convertirse algún día en supernova. Pero es mentira que en los últimos meses haya habido alguna novedad que permita saber que explotará de forma inmediata, y también es falso que, en el supuesto de que Betelgeuse se convierta en supernova, haya riesgos para la Tierra.
Esta estrella se halla a unos 500 o 600 años luz de distancia del Sistema Solar, por lo que si se convierte en supernova sólo disfrutaremos de un espectáculo cósmico, el que llevan cuatro siglos esperando los astrónomos desde que se produjo el último estallido estelar de tal magnitud en la Vía Láctea. Eso sucedió en 1604, cuando Johannes Kepler, el ilustre astrónomo al que debemos las leyes que describen los movimientos planetarios, fue testigo ocular de la última supernova acontecida en nuestra galaxia. Todas las que se han visto después de aquélla han tenido lugar en otras galaxias, por lo que la ciencia aguarda expectante a que suceda este acontecimiento en la Vía Láctea. Betelgeuse es una de las candidatas, pero ya lo era hace cuatrocientos años, y a ella hay que añadir nombres de estrellas muy inestables como Eta Carinae. Pero ninguna de ellas es un riesgo, porque todas están a más de 32 años luz, la distancia que marca el umbral de peligro en caso de aparición de una supernova.
Lástima que este tipo de mentiras le robe magia al espectáculo de los cielos que nos brindan estrellas como Betelgeuse, una supergigante roja de inconcebible tamaño. A su lado, el Sol es una canica insignificante. Si el Sistema Solar tuviera en su centro Betelgeuse en lugar del Sol, la Tierra y Marte estarían dentro de la estrella. Como decía siempre Arthur C. Clarke, la realidad supera a la ficción.
El día que Betelgeuse muera en forma de supernova, resplandecerá de forma extraordinaria y brillará en el cielo más que cualquier otra estrella, y probablemente se verá a pleno día. Un espectáculo increíble, sí, sobre el que hay que recordar, en cualquier caso, que se verá en la Tierra con 500 o 600 años de retraso debido a su distancia. La luz de la explosión tardará todo ese tiempo en recorrer a 300.000 kilómetros por segundo el trecho entre Betelgeuse y la Tierra. O sea que si explota y se transforma en supernova en el año 2030 querrá decir que el estallido, realmente, se produjo hacia el año 1530.
(Levante-emv.com/El Mercantil valenciano en Google noticias y selección de Yugurta Domingo).
¿Qué es una Nova y Supernova?
Nova y supernova (en latín stella nova, ‘estrella nueva’), son dos clases de fenómenos explosivos que tienen lugar en algunas estrellas.
Una nova es una estrella que aumenta enormemente su brillo de forma súbita y después palidece lentamente, pero puede continuar existiendo durante cierto tiempo. Una supernova exhibe el mismo tipo de comportamiento, pero la explosión destruye o altera de forma profunda a la estrella. Las supernovas son mucho más raras que las novas, que se observan con bastante frecuencia en las fotografías del cielo.
NOVA
Antes de la era de la astronomía, a una estrella que aparecía súbitamente donde antes no se había visto nada, se le llamaba nova, o ‘estrella nueva’. Éste es un nombre inapropiado, ya que estas estrellas existían mucho antes de que se pudieran ver a simple vista. Los astrónomos consideran que quizá existan una docena de novas en la Vía Láctea, la galaxia de la Tierra, cada año, pero dos o tres de ellas están demasiado lejos para poder verlas o las oscurece la materia interestelar.
En efecto, a las novas se las observa con más facilidad en otras galaxias cercanas que en la nuestra. Se les llama novas de acuerdo con el año de su aparición y la constelación en la que surgen.
De forma característica, una nova incrementa en varios miles de veces su brillo original en cuestión de días o de horas. Después entra en un periodo de transición, durante el cual palidece, y cobra brillo de nuevo; a partir de ahí palidece poco a poco hasta llegar a su nivel original de brillo.
Las novas son estrellas en un periodo tardío de evolución. Se puede considerar que son un tipo de estrellas variables. En apariencia se comportan así porque sus capas exteriores han formado un exceso de helio mediante reacciones nucleares y se expande con demasiada velocidad como para ser contenida. La estrella despide de forma explosiva una pequeña fracción de su masa como una capa de gas (la causa del aumento de brillo) y entonces se normaliza. La estrella restante es típicamente una enana blanca y por lo general se cree que es el miembro más pequeño de un sistema binario (dos estrellas), sujeto a una continua disminución de materia de la estrella más grande. Quizá este fenómeno suceda siempre con las novas enanas, que surgen una y otra vez a intervalos regulares de unos cientos de días. Véase Estrella: Evolución de las estrellas.
Las novas en general muestran una relación entre su máximo brillo y el tiempo que tardan en palidecer en una cierta cantidad de magnitudes. Mediante mediciones de las novas más cercanas de las que conocemos la distancia y el brillo, los astrónomos pueden utilizar las novas de otras galaxias como indicadores de la distancia de esas galaxias.
SUPERNOVA
La explosión de una supernova es mucho más espectacular y destructiva que la de una nova y mucho más rara. Estos fenómenos son poco frecuentes en nuestra galaxia, y a pesar de su aumento de brillo en un factor de miles de millones, sólo unas pocas se pueden observar a simple vista. Hasta 1987 sólo se habían identificado realmente tres a lo largo de la historia, la más conocida de las cuales es la que surgió en 1054 d.C. y cuyos restos se conocen como la nebulosa del Cangrejo. Las supernovas, al igual que las novas, se ven con más frecuencia en otras galaxias. Así pues, la supernova más reciente, que apareció en el hemisferio sur el 24 de febrero de 1987, surgió en una galaxia satélite, la Gran Nube de Magallanes. Esta supernova, que exhibe algunos rasgos insólitos, es hoy objeto de un intenso estudio astronómico.
Los mecanismos que producen las supernovas se conocen menos que los de las novas, sobre todo en el caso de las estrellas que tienen más o menos la misma masa que el Sol, las estrellas medias. Sin embargo, las estrellas que tienen mucha más masa explotan a veces en las últimas etapas de su rápida evolución como resultado de un colapso gravitacional, cuando la presión creada por los procesos nucleares dentro de la estrella ya no puede soportar el peso de las capas exteriores. A esto se le denomina supernova de Tipo II.
Una supernova de Tipo I se origina de modo similar a una nova. Es un miembro de un sistema binario que recibe el flujo de combustible puro al capturar material de su compañero.
De la explosión de una supernova quedan pocos restos, salvo la capa de gases que se expande. Un ejemplo famoso es la nebulosa del Cangrejo; en su centro hay un púlsar, o estrella de neutrones que gira a gran velocidad (véase Estrella: Púlsares y estrellas de neutrones). Las supernovas son contribuyentes significativos al material interestelar que forma nuevas estrellas.
(Enciclopedia Encarta y selección de Yugurta Domingo)
Bueno ahora si!
El cielo no tendrá dos soles..
Estas noches de enero, la constelación de Orión refulge en el cielo invernal. Su silueta, que en la mitología astronómica evoca al Gran Cazador, es fácil de identificar si miramos hacia el sur en una noche despejada, incluso desde ciudades como Valencia, Alicante o Castelló. La mayoría de las estrellas de Orión muestra una gama de colores desde el blanco a un azul pálido, pero hay una excepción: Betelgeuse. La podemos encontrar en la parte superior izquierda de esta figura celeste, con un color anaranjado que contrasta con el tono blanco azulado de sus compañeras de constelación. En las últimas semanas, Betelgeuse ha sido el blanco de uno de los típicos camelos que circulan por internet. Se dice por ahí que ha habido alteraciones en esta estrella que la abocan a que, en muy breve plazo, explote y se convierta en una supernova, lo que supondría un peligro para la Tierra.
Pero la noticia es falsa, como la que hace algunos años apareció en la red y pregonaba que Marte se iba a aproximar tanto a la Tierra que podríamos verlo en el cielo como si fuese una segunda luna, lo que evidentemente no se cumplió ni se cumplirá, porque ningún planeta se aproxima lo suficiente para que su tamaño aparente en el firmamento nos permita apreciar su forma de esfera. Los planetas sólo los vemos a ojo desnudo como puntos de luz, algunos, eso sí, muy brillantes, como son los casos de Venus, Júpiter y Marte en las épocas más favorables.
Y se dice ahora que cuando Betelgeuse se transforme en supernova tendremos dos soles en el cielo. Pues olvídense y tranquilícense, porque no hay nada de ello ni nada que temer acerca de Betelgeuse. Lo malo es que este nuevo bulo internauta le va a quitar encanto a las expectativas acerca de Betelgeuse, porque lo que sí es verdad es que los astrónomos la consideran una de las estrellas de la Vía Láctea candidatas a convertirse algún día en supernova. Pero es mentira que en los últimos meses haya habido alguna novedad que permita saber que explotará de forma inmediata, y también es falso que, en el supuesto de que Betelgeuse se convierta en supernova, haya riesgos para la Tierra.
Esta estrella se halla a unos 500 o 600 años luz de distancia del Sistema Solar, por lo que si se convierte en supernova sólo disfrutaremos de un espectáculo cósmico, el que llevan cuatro siglos esperando los astrónomos desde que se produjo el último estallido estelar de tal magnitud en la Vía Láctea. Eso sucedió en 1604, cuando Johannes Kepler, el ilustre astrónomo al que debemos las leyes que describen los movimientos planetarios, fue testigo ocular de la última supernova acontecida en nuestra galaxia. Todas las que se han visto después de aquélla han tenido lugar en otras galaxias, por lo que la ciencia aguarda expectante a que suceda este acontecimiento en la Vía Láctea. Betelgeuse es una de las candidatas, pero ya lo era hace cuatrocientos años, y a ella hay que añadir nombres de estrellas muy inestables como Eta Carinae. Pero ninguna de ellas es un riesgo, porque todas están a más de 32 años luz, la distancia que marca el umbral de peligro en caso de aparición de una supernova.
Lástima que este tipo de mentiras le robe magia al espectáculo de los cielos que nos brindan estrellas como Betelgeuse, una supergigante roja de inconcebible tamaño. A su lado, el Sol es una canica insignificante. Si el Sistema Solar tuviera en su centro Betelgeuse en lugar del Sol, la Tierra y Marte estarían dentro de la estrella. Como decía siempre Arthur C. Clarke, la realidad supera a la ficción.
El día que Betelgeuse muera en forma de supernova, resplandecerá de forma extraordinaria y brillará en el cielo más que cualquier otra estrella, y probablemente se verá a pleno día. Un espectáculo increíble, sí, sobre el que hay que recordar, en cualquier caso, que se verá en la Tierra con 500 o 600 años de retraso debido a su distancia. La luz de la explosión tardará todo ese tiempo en recorrer a 300.000 kilómetros por segundo el trecho entre Betelgeuse y la Tierra. O sea que si explota y se transforma en supernova en el año 2030 querrá decir que el estallido, realmente, se produjo hacia el año 1530.
(Levante-emv.com/El Mercantil valenciano en Google noticias y selección de Yugurta Domingo).