No quiero quererte, porque aunque para mí sea imposible dejar de hacerlo, tú ni en un millón de años llegarías a quererme. Quiero que tú me quieras a mí. Sólo así sabré que en algún momento del tiempo, en algún lugar del mundo, en algún ser de esta gran colonia de personas, vidas e historias entrelazadas por finas hebras de acontecimientos tejidas al azar, alguien me quiso.
No quiero recordarte, porque aunque tú para mí seas el único recuerdo digno de ser recordado, yo sé que para ti dejé de ser un recuerdo hace mucho tiempo. Quiero que tú me recuerdes a mí. Sólo así sabré que fui alguien importante en tu vida, y que no sólo fui uno más.
Pero aún así, te quiero abrazar y besar durante todo el tiempo que me sea posible, tenerme en mis recuerdos hasta mi último suspiro, y especialmente, recordarte... Recordarte especialmente porque sé que lo más cerca que estaré de abrazarte o besarte será recordar ésos besos y ésos abrazos. ¿Qué será de mí el día que ya no los recuerde? ¿Que será de mí el día que ya no recuerde tu dulce voz, ni tus besos, ni tus abrazos? ¿En que me convertiré?
Continuará...

No quiero recordarte, porque aunque tú para mí seas el único recuerdo digno de ser recordado, yo sé que para ti dejé de ser un recuerdo hace mucho tiempo. Quiero que tú me recuerdes a mí. Sólo así sabré que fui alguien importante en tu vida, y que no sólo fui uno más.
Pero aún así, te quiero abrazar y besar durante todo el tiempo que me sea posible, tenerme en mis recuerdos hasta mi último suspiro, y especialmente, recordarte... Recordarte especialmente porque sé que lo más cerca que estaré de abrazarte o besarte será recordar ésos besos y ésos abrazos. ¿Qué será de mí el día que ya no los recuerde? ¿Que será de mí el día que ya no recuerde tu dulce voz, ni tus besos, ni tus abrazos? ¿En que me convertiré?
Continuará...
