… Y qué mejor manera de finalizar el año con un articulito relacionado
con todo esto de las fechas y el calendario.
Lo primero que hay que objetar de esta falaz conclusión es que los
términos “antes y después de Cristo” fueron establecidos a mediados del
siglo VI.
El papa Juan I (que reinó entre el 523 y el 526) encargó a Dionisio “el
exiguo” el establecimiento del año de nacimiento de Jesucristo como año
primero de la era cristiana. Desgraciadamente, Dionisio se equivocó en
el cálculo, entre cuatro y siete años al datar el reinado de Herodes I
el Grande, deduciendo que Jesús nació el año 753 después de la fecha de
la fundación de Roma, cuando en realidad debió ser el 748. Dionisio
utilizó el término /Anno Dómini/ para identificar las Pascuas en su
tabla de Pascuas, pero no lo usó para datar ningún suceso histórico.
Cuando inventó su tabla, los años del calendario juliano se
identificaban con los nombres de los cónsules que habían oficiado en ese
año. Por ejemplo, declara que el «año actual» es «el consulado de
Flavius Probus», el cual sucedió 525 años «después de la encarnación de
Nuestro Señor Jesucristo». No se sabe cómo llegó a ese número. Él
inventó un nuevo sistema de numeración de los años para reemplazar los
años Dioclecianos que se usaban en las viejas tablas de Pascua, porque
no quería continuar la memoria de un dictador que había perseguido a los
cristianos. Este sistema /Anno Dómini/ se volvió dominante en Europa
Occidental sólo después de que lo utilizó el Venerable Beda para fechar
los sucesos en su “Historia eclesiástica de los ingleses”, que completó
en el 731. Dionisio el Exiguo no proporcionó a nuestra era de un año
cero. No es asombroso, porque en la Europa alto-medieval nadie conocía
la cifra o el número cero. En Europa se debió esperar hasta el segundo
milenio antes de que se pudiera disponer del número cero.
Así que, amigo Cristiano, ese popular “a.C y d.C” fueron cálculos
realizados por un monje Católico que se basó en la fecha de la Muerte de
Herodes y no en ninguna fecha relacionada con Jesús. Así que este
argumento no es valido.
_____________________________________
Pero, dejando a un lado esto y suponiendo que el establecimiento de esta
medida de tiempo que ha permanecido en uso durante un periodo
considerable sea una prueba de la existencia de Jesús; esto debería ser
valido en otras situaciones y fechas.
Por ejemplo si usted dice que el “Antes y después de Cristo” es una
prueba de la existencia de Dios o Jesús; yo también le diría basado en
su mismo razonamiento que el Dios “Ares” (Marte para los Romanos) existe
porque el mes de Marzo tomó su nombre de este Dios; por cierto muy
anterior a Jesús…
La gran mayoría de las denominaciones de los sistemas de cálculo del
paso del tiempo tienen su nombre de Dioses muy diferentes al Dios
Judeo-Cristiano.
con todo esto de las fechas y el calendario.
Lo primero que hay que objetar de esta falaz conclusión es que los
términos “antes y después de Cristo” fueron establecidos a mediados del
siglo VI.
El papa Juan I (que reinó entre el 523 y el 526) encargó a Dionisio “el
exiguo” el establecimiento del año de nacimiento de Jesucristo como año
primero de la era cristiana. Desgraciadamente, Dionisio se equivocó en
el cálculo, entre cuatro y siete años al datar el reinado de Herodes I
el Grande, deduciendo que Jesús nació el año 753 después de la fecha de
la fundación de Roma, cuando en realidad debió ser el 748. Dionisio
utilizó el término /Anno Dómini/ para identificar las Pascuas en su
tabla de Pascuas, pero no lo usó para datar ningún suceso histórico.
Cuando inventó su tabla, los años del calendario juliano se
identificaban con los nombres de los cónsules que habían oficiado en ese
año. Por ejemplo, declara que el «año actual» es «el consulado de
Flavius Probus», el cual sucedió 525 años «después de la encarnación de
Nuestro Señor Jesucristo». No se sabe cómo llegó a ese número. Él
inventó un nuevo sistema de numeración de los años para reemplazar los
años Dioclecianos que se usaban en las viejas tablas de Pascua, porque
no quería continuar la memoria de un dictador que había perseguido a los
cristianos. Este sistema /Anno Dómini/ se volvió dominante en Europa
Occidental sólo después de que lo utilizó el Venerable Beda para fechar
los sucesos en su “Historia eclesiástica de los ingleses”, que completó
en el 731. Dionisio el Exiguo no proporcionó a nuestra era de un año
cero. No es asombroso, porque en la Europa alto-medieval nadie conocía
la cifra o el número cero. En Europa se debió esperar hasta el segundo
milenio antes de que se pudiera disponer del número cero.
Así que, amigo Cristiano, ese popular “a.C y d.C” fueron cálculos
realizados por un monje Católico que se basó en la fecha de la Muerte de
Herodes y no en ninguna fecha relacionada con Jesús. Así que este
argumento no es valido.
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Pero, dejando a un lado esto y suponiendo que el establecimiento de esta
medida de tiempo que ha permanecido en uso durante un periodo
considerable sea una prueba de la existencia de Jesús; esto debería ser
valido en otras situaciones y fechas.
Por ejemplo si usted dice que el “Antes y después de Cristo” es una
prueba de la existencia de Dios o Jesús; yo también le diría basado en
su mismo razonamiento que el Dios “Ares” (Marte para los Romanos) existe
porque el mes de Marzo tomó su nombre de este Dios; por cierto muy
anterior a Jesús…
La gran mayoría de las denominaciones de los sistemas de cálculo del
paso del tiempo tienen su nombre de Dioses muy diferentes al Dios
Judeo-Cristiano.