Inventos de Argentinos usados en todo el mundo
Según datos del Foro Argentino de Inventores, la Argentina está en
el puesto número 14, a nivel mundial, en lo que se denomina
Coeficiente de Inventiva, que se determina por el número de
solicitudes de patentes nacionales por cada 10.000 habitantes.
Birome/Bolígrafo
En Argentina y Uruguay es conocido, además de como "lapicera", por birome, que es el nombre comercial con que se vendieron los primeros bolígrafos del mundo, fabricados en la Argentina en los años 1940; de modo similar, en muchos países europeos, así como en Australia y Nueva Zelanda, los bolígrafos son conocidos como biros. En Panamá y en Puerto Rico se conoce como bolígrafo o pluma. En distintos países como México, Chile y Venezuela, el término bolígrafo es coloquialmente intercambiable, pues se lo conoce informalmente también como pluma, lápiz pasta y lapicero (lapicera en Chile), respectivamente. En Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, República Dominicana y Perú también se lo conoce como lapicero. En la Región Costa de Ecuador se llama pluma, pero en la Sierra y en ciertas partes de Colombia es también conocido como esfero. En algunas regiones colombianas como la costa caribe recibe igualmente el nombre de plumero o el ya mencionado lapicero. En Bolivia es conocido al igual que en Argentina y Uruguay como lapicera . En España se emplea bolígrafo, acortado a boli. En Brasil también es conocido como caneta esferográfica.
Inventado en 1938 por los hermanos húngaros, Laszlo Biro y George Biro.
La historia cuenta que Laszlo estaba molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando ésta se le atascaba en medio de un reportaje y que obtuvo la idea de su invento observando a unos niños mientras jugaban con bolitas en la calle. En algún momento, una de ellas atravesó un charco y al salir siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía entonces en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño. Con esta idea Biro patentó en Hungría, en 1938, bajo licencia británica, un prototipo. Pero nunca se llegó a comercializar.
En 1940 Laszlo, junto a su hermano mayor, y a su socio y amigo Meyne, quien le ayudara a escapar de la persecución nazi, emigraron a la Argentina, donde adquirirían la nacionalidad de ese país. La principal razón por la que habían elegido ese destino fue que en 1938, Agustín Pedro Justo, quien era Presidente de la Nación, lo había invitado a radicarse en la Argentina cuando de casualidad lo conoció en momentos en que Biro estaba en Yugoslavia haciendo notas para un periódico húngaro. Agustín Justo lo vio escribiendo con un prototipo del bolígrafo y maravillado por esa forma de escribir se puso a charlar con él. Biro le habló de la dificultad para conseguir una visa y Justo, que no le había dicho quien era, le dio una tarjeta con su nombre y su ocupación: Presidente de la Nación.
El 10 de junio formaron la compañía Biro-Meyne-Biro. En un garaje con 40 operarios y con un bajo presupuesto perfeccionaron su invento y lo lanzaron al mercado bajo el nombre comercial de Birome (Acrónimo formado por la unión de Biro y Meyne). Al principio los modelos eran sumamente costosos, compitiendo en precio casi con la Parker 51, la estilográfica más costosa en ese momento. Existían varios modelos: dorado, con camisa de oro sellado, de plata, platil, etc. Pero la variante "estudiantil" fue la que obtuvo numerosos premios en el mundo y por ser más económica se puso al alcance del público. Inicialmente, existía el problema que la recarga de tinta debía ser hecha por especialistas, lo que era incómodo y antieconómico. Casi inmediatamente lanzaron el "tanque deslizante", que permitía extraer el tanque vacío desde la puntera y reponerlo con uno nuevo.
Cuando comenzaron a promocionarse se les llamaba esferográfica, nombre patentado, y se hacía hincapié en que siempre estaba cargada, secaba en el acto, permitía hacer copias con papel carbónico, era única para la aviación y su tinta era indeleble. Al respecto, en su última entrevista antes de fallecer, Biro afirmó: "Mi «juguete» dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra sino del cerebro".
En 1943 licenció su invento en la entonces extraordinaria suma de USD 2.000.000 al fabricante de instrumentos de escritura Eversharp, de los Estados Unidos, que fue adquirida a su vez por Parker Pen, la que instaló su planta de la Argentina y sus oficinas comerciales en las que ocupaba Birome y en 1951 a Marcel Bich, de Francia. Este último desarrolló, bajo la marca BIC, un bolígrafo de bajo costo que contribuyó enormemente a la popularización del invento.
En 1945 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos hizo un pedido de 20.000 unidades. Biro no había patentado su invento en Estados Unidos, lo que provocó fuerte competencia. En el mismo año Milton Reynolds desarrolló su propio modelo, y Franz Seech inventó la tinta que seca en contacto con el aire, conocida comercialmente como paper mate.
La sociedad formada por Biro y sus socios quebró, aquejada por falta de financiación y por nuevos inventos que no tuvieron éxito comercial. Un antiguo proveedor, Francisco Barcelloni, independientemente de los desarrollos de Bich, intentó entusiasmar a Biro para fabricar un bolígrafo de bajo costo. No logró convencerlo y se instaló por su cuenta; mejoró el flujo de tinta y ensayó una bolilla de triple dureza. Posteriormente, Barcelloni contrató a Biro para la dirección de la nueva fábrica, cuyo nombre era Sylvapen.
Entre otros inventos Biro diseñó un perfumero usando el mismo principio que el bolígrafo. Más tarde, con el mismo principio se crearon los desodorantes a bolilla o roll-on.
Dulce de Leche
Se dice que el dulce de leche se originó en la Argentina en el año 1829, en la provincia de Cañuelas en Buenos Aires. Se juntaron el General Lavalle y el General Manuel de Rosas para terminar una guerra. El General Lavalle llegó muy cansado al campamento del General Manuel de Rosas, quien no estaba en el campamento. El General Lavalle entró en la tienda del General Manuel de Rosas para esperarlo, y tomó una siesta.
Mientras tanto, una sierva estaba preparando la lechada para el campamento (la lechada es cuando se mezcla leche y azúcar y luego se hierve). Ella fue a hablar con el General Manuel de Rosas en su tienda, pero encontró al gran enemigo, el General Lavalle. La sierva se fue corriendo para buscar soldados. El General Manuel de Rosas llegó antes de la mujer y paró a los soldados antes de que entraran a la tienda. Debido a la confusión en el campamento, la sierva se olvidó de la lechada.
Cuando ella se acordó de la lechada, ésta se había convertido en un tipo de jalea marrón. Se dice que un soldado muy valiente y con mucha hambre probó la jalea y así nació el dulce de leche.
Las huellas digitales
El Sistema Dactiloscópico
Juan Vucetich, desarrolló y puso por primera vez en práctica un sistema eficaz de identificación de personas por sus huellas digitales.
El 1 de septiembre de 1891 Vucetich hizo las primeras fichas dactilares del mundo con las huellas de 23 procesados. Luego de verificar el método con 645 reclusos de la cárcel de La Plata, en 1894 la Policía de Buenos Aires adoptó oficialmente su sistema. En 1905, su sistema dactiloscópico (inicialmente denominado “icnofalangometría”) fue incorporado por la Policía Federal de Argentina. En 1907 la Academia de Ciencias de París informó públicamente que el método de identificación de personas desarrollado por Vucetich era el más exacto conocido en ese momento. En 1911, cuando se sancionó la Ley 8129 de enrolamiento militar y régimen electoral, se adoptó este sistema para la identificación de los varones argentinos mayores de 16 años.
El bypass cardíaco
La intervención para tratar obstrucciones del corazón fue creada por René Favaloro en 1967.
A los 40 años se fue a trabajar como Residente de Cirugía a la Clínica Cleveland, donde llegó a Cirujano de Planta. En ese lapso desarrolló la técnica del By-Pass Aorto-Coronario, para lo cual fue fundamental la contribución de su compañero de trabajo Mason Sones, quien desarrolló la cinecoronariografía, estudio indispensable previo a la cirugía.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco.
A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del "bypass" o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
Su aporte fue resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de largas horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.
El Doctor Favaloro fue el primero, que satisfactoriamente realizó la cirugía del bypass de la arteria coronaria del corazón. Substituyó la obstrucción de la arteria coronaria de una mujer de 51 años en mayo de 1967 con un pedazo de vena saphenous en la Clínica de Cleveland. Esto fue "el principio" de la cirugía del bypass, que gradualmente se ha ido mejorando con la nueva tecnología. Favaloro indudablemente ha cambiado la historia de la enfermedad coronaria.
La Jeringa Autodescartable
".....una Cosa es una jeringa descartable, Y otra muy distinta, una jeringa autodescartable. La primera hay que descartarla. La segunda, se descarta si o si. Esa pequeña diferencia es la enorme distancia que separa a las jeringas descartables comunes, de la que acaba de inventar Carlos Arcusin, empresario, que se define a si mismo "Creativo y curioso.
El invento de Arcusin consiste en una jeringa que incluye una jeringa inseparable, Primer hallazgo para evitar el intercambio de agujas ( común entre drogadictos) de consecuencias muchas veces fatales por contagio del virus de SIDA. La segunda cualidad del invento, es el embolo que extrae y empuja el liquido a ser inyectado.
Ese disco se separa automáticamente del vástago que lo sostiene, una vez hechos los dos movimientos elementales de la aplicación. Hasta hoy los modelos de jeringas descartables, se descartan por voluntad del usuario, lo que no sucede con el modelo de Carlos Arcusin, que se autoinutiliza inevitablemente tras la primera, y ultima aplicación. Para Arcusin "la jeringa es uno de los principales medios de contagio de la hepatitis B y del Sida".
Este modelo evita que la jeringa vuelva a ser usada y que los virus que generalmente quedan dentro de ella pasen a otra persona. La patente ya fue enviada a Italia y a Estados Unidos, donde se esta estudiando este prototipo argentino".
Helicoptero
El primer vuelo de un helicóptero medianamente controlable fue realizado por el argentino Raúl Pateras de Pescara en 1916 en Buenos Aires, Argentina.
Colectivos de Buenos Aires
Su origen en la ciudad de Buenos Aires se remonta a 1928, en que un grupo de taxistas decidieron realizar un recorrido fijo anunciándolo con un cartel en su parte delantera y permitiendo subir a más de un pasajero.
El nacimiento del colectivo en la ciudad de Buenos Aires fue una consecuencia de la merma, hacia fines de la década del 20, de los pasajes de taxis debido a la gran competencia de los ómnibus y tranvías. En efecto, el 20 de agosto de 1922 se había creado la primera línea de ómnibus de larga distancia que prestó un servicio continuo en la ciudad. A partir de entonces se habían creado varias compañías y el 13 de diciembre de 1923 fue aprobada la ordenanza general sobre servicios de ómnibus. En enero de 1924 ya existían 16 empresas de ómnibus y otras 16 con solicitud de permiso. Por otra parte, el tranvía, llamado tramway por los porteños de aquella época, fue durante 20 años el único medio masivo de transporte y siguió siendo el dueño de la mayoría de las calles de Buenos Aires aun cuando en otras partes del mundo ya había comenzado su declinación.
Entonces los taxistas se las ingeniaron para atraer clientes realizando servicios especiales, como por ejemplo llevar gente al hipódromo o a las canchas de fútbol los días domingos, cobrando una tarifa fija a cada pasajero.
En 1928, en el Café La Montaña, de Carrasco y Rivadavia (algunos en realidad dicen que fue en la esquina de Rivadavia y Lacarra), se reunían en tertulias algunos taxistas. De entre los más entusiastas, como Desiderio Rodríguez, Manuel Pazos y Lorenzo Forte, surgió la idea de poner en práctica el "auto-colectivo". La primera línea de la ciudad circuló el 24 de septiembre de 1928. Partía desde Primera Junta, paraba en Plaza Flores y finalizaba en Lacarra y Rivadavia. Al poco tiempo los servicios se unieron en una empresa denominada Primera (El historiador Julio A. Luqui Lagleyze sostiene que si bien este fue efectivamente el primer colectivo de la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, en el conurbano, más precisamente en el Vicente López, la idea del colectivo ya había nacido en 1924.
Los auto-colectivos de esa primera línea llegaron a ser 40. Llevaban hasta 5 pasajeros y no cobraban boleto al subir: recién cuando llegaban a destino los pasajeros pagaban el viaje (10 centavos hasta Plaza Flores, 20 de punta a punta del recorrido). Al principio, temerosos de sufrir multas o secuestros de vehículos, escribían con tiza en la carrocería las terminales del recorrido. Luego un tablero de madera sobre el parabrisas anunciaba el recorrido y el mismo taxista era el que elegía el número de línea. Así, a la primera línea, le siguió la "8": desde Nazca y Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Pero eligieron un mal día para la inauguración: 12 de octubre de 1928, fecha en la que asumió como presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen, hecho que les impidió terminar el viaje pues la policía cortó el tránsito para poder realizar la ceremonia de asunción del mando.
Como las mujeres eran reacias a subirse a los colectivos, los dueños contrataron a algunas que viajaban para animar a las demás a hacerlo. Hubo también líneas exclusivas para damas, siendo la que hacía el servicio a Plaza Flores una de las primeras en tener esta modalidad. Comenzaron además a colgar un reloj de bolsillo en el tablero para poder verlo y cumplir con el horario de llegada a los destinos. Había taxistas que no gustaban de la innovación, ya que se trabajará más, y el auto podía romperse más fácil por el exceso de peso.
Al poco tiempo se vieron en la necesidad de carrozar los coches para incluir más pasajeros. Fue de José Fonte y José Chiofalo el primer colectivo en tener este tipo de carrocería, y las misma fue realizada por Calzón y Rodríguez Hnos. De esta manera podían entrar 11 pasajeros: tres atrás, tres en el medio, uno adelante, dos en sendos transportines de cada lado, y dos más al junto al "chofer". Si el que estaba en el fondo tenía que bajar los demás debían descender para dejarlo pasar.
Bastón Blanco para ciegos
Cuentan los historiadores que el mediodía del 22 de junio de 1921, Fallótico vio a una persona, a la cual entendió que se trataba de un ciego, que se encontraba esperando para cruzar en la esquina de la calle Medrano y Lezica de la Ciudad de Buenos Aires. Fallótico ayudó al discapacitado, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿Cómo hacer para distinguir a un ciego y poder ayudarlo?
La idea siguió a este santafesino, que por aquel entonces vivía en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, hasta que dio con la solución que consultó en la Biblioteca Argentina para Ciegos: un bastón blanco serviría para distinguirlo.
José Fallótico nunca patentó su invento, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.
La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el "Día Internacional del Bastón Blanco", pero desconociendo quién es el inventor.
Historia contada por la nieta del inventor:
“En el año 1921 mi tío abuelo iba caminando por Buenos Aires, cuando en la esquina de Medrano y Lezica, observó que iba a cruzar un hombre que, después entendió, era un ciego. La persona amagaba, intentaba cruzar y no podía; y los coches pasaban por adelante de él. A partir de allí se le ocurrió algo: fue hasta su casa, buscó un bastón y lo pintó de blanco con la idea de que eso identifique a los ciegos”, relata Isabel.
Con la idea del bastón blanco, José Fallótico concurrió hasta la Biblioteca Argentina para Ciegos y conversó con quien en ese entonces era el presidente, Agustín Ferregufo, quien dio la aprobación institucional para que el dispositivo se convirtiera en un instrumento de uso distintivo para las personas que no pueden ver.
Así nació en nuestro país el bastón blanco, y el primero en usarlo fue un señor llamado Fidel.
José Fallótico nunca patentó su invento, “él era un persona muy humilde”, destaca su sobrina.
Fueron los norteamericanos quienes de algún modo se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.
La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. “Como con todo, los norteamericanos celebran el Día Internacional del Bastón Blanco, pero no saben quién es el inventor”, cuestionó Isabel Fallótico.
El semaforo para ciegos
Mario Dávila patentó en 1983 el primer semáforo para ciegos.
Pochoclos libres de grasas
Carlos Arcusín (56) patentó su primera creación en 1986, y desde entonces no paró. En 1989 dio a luz una jeringa que impide su reutilización. Ese invento ganó una medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y en 2003 fue adoptado y recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Por estos días, Arcusín se ocupa de sus últimas creaciones, pochoclos libres de grasa, y un proceso de bajo costo para fabricar dulce de leche. “Los pochoclos para el microondas vienen recubiertos de grasa, que es lo que hace que los granos exploten. Yo, de casualidad, descubrí que se podía lograr lo mismo con otra sustancia libre de grasa”, explica Arcusín. Sus pochoclos se venden ahora en Brasil, Uruguay, Chile, España, Bulgaria y Grecia. En cuanto a su sistema de producción de dulce de leche, ya está siendo adoptado por Chocolates Kopenhagen, una firma brasileña con más de 200 sucursales.
Sacacorchos cómodo y seguro
El Descorjet es un lujoso sacacorchos para usar con una sola mano que evita que el corcho de las botellas de vinos espumantes salga despedido. Lo crearon Hugo Olivera y Eduardo Fernández.
Todo empezó cuando en una fiesta, un mozo conocido le dijo a Hugo: “Estoy muerto, tuve que descorchar más de cien botellas de champán; por qué no inventás algo para solucionar esto”. Olivera tomó nota. Hoy ya se han producido unas 300.000 unidades del Descorjet, que recogió varios premios internacionales y se vende en 25 países.
“No creemos ni en las ideas, ni en la suerte, ni en la inspiración; inventar es, ante un problema técnico concreto que es a la vez una oportunidad de negocio, hacer posible lo necesario”, dice Eduardo Fernández, que es director de la Escuela Argentina de Inventores.
Señalador siglo XXI
Nicolás Di Prinzio (37) tuvo la idea que le cambiaría su vida una madrugada, cuando abrió el libro que estaba leyendo y se le cayó el señalador. Entonces se le ocurrió mejorar los señaladores. La idea era demasiado sencilla, por eso desconfió de ella. Pero siguió adelante y creó Flaps, un indicador magnético de página y renglón que no se cae de los libros y que es a la vez un espacio publicitario. Con él ganó, entre otros, un premio de la OMPI.
Años atrás, Di Prinzio tuvo que rechazar un pedido de 250 mil unidades por no poder producirlas, hoy su empresa puede fabricar hasta tres millones de Flaps mensuales, que vende en el país y en Europa.
Envases que son ladrillos
Luis Pittau (63) es el creador del Emium (Envase Modular Interconectable de Usos Múltiples). Se trata de envases plásticos descartables que, una vez vacíos, pueden funcionar como módulos encastrables entre sí, para aplicar a diferentes estructuras recreativas o funcionales.
El Emium, creado por Pittau para reducir los desechos plásticos, recogió una larga lista de premios nacionales e internacionales, y fue incluido entre los cien productos que cambiarán el mundo en el nuevo milenio.
“Brazo” para cámaras de fotos
Marcos Shayo (46), de la Asociación Argentina de Inventores, entidad que cumplió ayer 20 años, también es de los inventores seriales. Una de sus últimas creaciones es el Spaghetti Click!, un alambre flexible (una especie de “brazo”) para adosar a cámaras de fotos y que, según la forma que se le dé, puede ser un trípode, un extensor, o servir para colgar la cámara.
Otra de las creaciones de Shayo es la Jabonera Banus, una jabonera que se coloca en el interior de los lavabos y que evita que el jabón “ensucie” las mesadas. Estos productos se venden en el país, en EE.UU. y en Europa. Shayo destaca que los inventores deben sumarle diseño a sus creaciones, “así podrán llevarlas a su máximo potencial”, dice.
Según datos del Foro Argentino de Inventores, la Argentina está en
el puesto número 14, a nivel mundial, en lo que se denomina
Coeficiente de Inventiva, que se determina por el número de
solicitudes de patentes nacionales por cada 10.000 habitantes.
Birome/Bolígrafo
En Argentina y Uruguay es conocido, además de como "lapicera", por birome, que es el nombre comercial con que se vendieron los primeros bolígrafos del mundo, fabricados en la Argentina en los años 1940; de modo similar, en muchos países europeos, así como en Australia y Nueva Zelanda, los bolígrafos son conocidos como biros. En Panamá y en Puerto Rico se conoce como bolígrafo o pluma. En distintos países como México, Chile y Venezuela, el término bolígrafo es coloquialmente intercambiable, pues se lo conoce informalmente también como pluma, lápiz pasta y lapicero (lapicera en Chile), respectivamente. En Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, República Dominicana y Perú también se lo conoce como lapicero. En la Región Costa de Ecuador se llama pluma, pero en la Sierra y en ciertas partes de Colombia es también conocido como esfero. En algunas regiones colombianas como la costa caribe recibe igualmente el nombre de plumero o el ya mencionado lapicero. En Bolivia es conocido al igual que en Argentina y Uruguay como lapicera . En España se emplea bolígrafo, acortado a boli. En Brasil también es conocido como caneta esferográfica.
Inventado en 1938 por los hermanos húngaros, Laszlo Biro y George Biro.
La historia cuenta que Laszlo estaba molesto por los trastornos que le ocasionaba su pluma fuente cuando ésta se le atascaba en medio de un reportaje y que obtuvo la idea de su invento observando a unos niños mientras jugaban con bolitas en la calle. En algún momento, una de ellas atravesó un charco y al salir siguió trazando una línea de agua sobre la superficie seca de la calle. La dificultad de trasladar ese mecanismo a un instrumento de escritura residía entonces en la imposibilidad para desarrollar esferas de un tamaño suficientemente pequeño. Con esta idea Biro patentó en Hungría, en 1938, bajo licencia británica, un prototipo. Pero nunca se llegó a comercializar.
En 1940 Laszlo, junto a su hermano mayor, y a su socio y amigo Meyne, quien le ayudara a escapar de la persecución nazi, emigraron a la Argentina, donde adquirirían la nacionalidad de ese país. La principal razón por la que habían elegido ese destino fue que en 1938, Agustín Pedro Justo, quien era Presidente de la Nación, lo había invitado a radicarse en la Argentina cuando de casualidad lo conoció en momentos en que Biro estaba en Yugoslavia haciendo notas para un periódico húngaro. Agustín Justo lo vio escribiendo con un prototipo del bolígrafo y maravillado por esa forma de escribir se puso a charlar con él. Biro le habló de la dificultad para conseguir una visa y Justo, que no le había dicho quien era, le dio una tarjeta con su nombre y su ocupación: Presidente de la Nación.
El 10 de junio formaron la compañía Biro-Meyne-Biro. En un garaje con 40 operarios y con un bajo presupuesto perfeccionaron su invento y lo lanzaron al mercado bajo el nombre comercial de Birome (Acrónimo formado por la unión de Biro y Meyne). Al principio los modelos eran sumamente costosos, compitiendo en precio casi con la Parker 51, la estilográfica más costosa en ese momento. Existían varios modelos: dorado, con camisa de oro sellado, de plata, platil, etc. Pero la variante "estudiantil" fue la que obtuvo numerosos premios en el mundo y por ser más económica se puso al alcance del público. Inicialmente, existía el problema que la recarga de tinta debía ser hecha por especialistas, lo que era incómodo y antieconómico. Casi inmediatamente lanzaron el "tanque deslizante", que permitía extraer el tanque vacío desde la puntera y reponerlo con uno nuevo.
Cuando comenzaron a promocionarse se les llamaba esferográfica, nombre patentado, y se hacía hincapié en que siempre estaba cargada, secaba en el acto, permitía hacer copias con papel carbónico, era única para la aviación y su tinta era indeleble. Al respecto, en su última entrevista antes de fallecer, Biro afirmó: "Mi «juguete» dejó 36 millones de dólares en el tesoro argentino, dinero que el país ganó vendiendo productos no de la tierra sino del cerebro".
En 1943 licenció su invento en la entonces extraordinaria suma de USD 2.000.000 al fabricante de instrumentos de escritura Eversharp, de los Estados Unidos, que fue adquirida a su vez por Parker Pen, la que instaló su planta de la Argentina y sus oficinas comerciales en las que ocupaba Birome y en 1951 a Marcel Bich, de Francia. Este último desarrolló, bajo la marca BIC, un bolígrafo de bajo costo que contribuyó enormemente a la popularización del invento.
En 1945 la Fuerza Aérea de los Estados Unidos hizo un pedido de 20.000 unidades. Biro no había patentado su invento en Estados Unidos, lo que provocó fuerte competencia. En el mismo año Milton Reynolds desarrolló su propio modelo, y Franz Seech inventó la tinta que seca en contacto con el aire, conocida comercialmente como paper mate.
La sociedad formada por Biro y sus socios quebró, aquejada por falta de financiación y por nuevos inventos que no tuvieron éxito comercial. Un antiguo proveedor, Francisco Barcelloni, independientemente de los desarrollos de Bich, intentó entusiasmar a Biro para fabricar un bolígrafo de bajo costo. No logró convencerlo y se instaló por su cuenta; mejoró el flujo de tinta y ensayó una bolilla de triple dureza. Posteriormente, Barcelloni contrató a Biro para la dirección de la nueva fábrica, cuyo nombre era Sylvapen.
Entre otros inventos Biro diseñó un perfumero usando el mismo principio que el bolígrafo. Más tarde, con el mismo principio se crearon los desodorantes a bolilla o roll-on.
Dulce de Leche
Se dice que el dulce de leche se originó en la Argentina en el año 1829, en la provincia de Cañuelas en Buenos Aires. Se juntaron el General Lavalle y el General Manuel de Rosas para terminar una guerra. El General Lavalle llegó muy cansado al campamento del General Manuel de Rosas, quien no estaba en el campamento. El General Lavalle entró en la tienda del General Manuel de Rosas para esperarlo, y tomó una siesta.
Mientras tanto, una sierva estaba preparando la lechada para el campamento (la lechada es cuando se mezcla leche y azúcar y luego se hierve). Ella fue a hablar con el General Manuel de Rosas en su tienda, pero encontró al gran enemigo, el General Lavalle. La sierva se fue corriendo para buscar soldados. El General Manuel de Rosas llegó antes de la mujer y paró a los soldados antes de que entraran a la tienda. Debido a la confusión en el campamento, la sierva se olvidó de la lechada.
Cuando ella se acordó de la lechada, ésta se había convertido en un tipo de jalea marrón. Se dice que un soldado muy valiente y con mucha hambre probó la jalea y así nació el dulce de leche.
Las huellas digitales
El Sistema Dactiloscópico
Juan Vucetich, desarrolló y puso por primera vez en práctica un sistema eficaz de identificación de personas por sus huellas digitales.
El 1 de septiembre de 1891 Vucetich hizo las primeras fichas dactilares del mundo con las huellas de 23 procesados. Luego de verificar el método con 645 reclusos de la cárcel de La Plata, en 1894 la Policía de Buenos Aires adoptó oficialmente su sistema. En 1905, su sistema dactiloscópico (inicialmente denominado “icnofalangometría”) fue incorporado por la Policía Federal de Argentina. En 1907 la Academia de Ciencias de París informó públicamente que el método de identificación de personas desarrollado por Vucetich era el más exacto conocido en ese momento. En 1911, cuando se sancionó la Ley 8129 de enrolamiento militar y régimen electoral, se adoptó este sistema para la identificación de los varones argentinos mayores de 16 años.
El bypass cardíaco
La intervención para tratar obstrucciones del corazón fue creada por René Favaloro en 1967.
A los 40 años se fue a trabajar como Residente de Cirugía a la Clínica Cleveland, donde llegó a Cirujano de Planta. En ese lapso desarrolló la técnica del By-Pass Aorto-Coronario, para lo cual fue fundamental la contribución de su compañero de trabajo Mason Sones, quien desarrolló la cinecoronariografía, estudio indispensable previo a la cirugía.
Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco.
A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del "bypass" o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis, publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria. Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.
Su aporte fue resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de largas horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.
El Doctor Favaloro fue el primero, que satisfactoriamente realizó la cirugía del bypass de la arteria coronaria del corazón. Substituyó la obstrucción de la arteria coronaria de una mujer de 51 años en mayo de 1967 con un pedazo de vena saphenous en la Clínica de Cleveland. Esto fue "el principio" de la cirugía del bypass, que gradualmente se ha ido mejorando con la nueva tecnología. Favaloro indudablemente ha cambiado la historia de la enfermedad coronaria.
La Jeringa Autodescartable
".....una Cosa es una jeringa descartable, Y otra muy distinta, una jeringa autodescartable. La primera hay que descartarla. La segunda, se descarta si o si. Esa pequeña diferencia es la enorme distancia que separa a las jeringas descartables comunes, de la que acaba de inventar Carlos Arcusin, empresario, que se define a si mismo "Creativo y curioso.
El invento de Arcusin consiste en una jeringa que incluye una jeringa inseparable, Primer hallazgo para evitar el intercambio de agujas ( común entre drogadictos) de consecuencias muchas veces fatales por contagio del virus de SIDA. La segunda cualidad del invento, es el embolo que extrae y empuja el liquido a ser inyectado.
Ese disco se separa automáticamente del vástago que lo sostiene, una vez hechos los dos movimientos elementales de la aplicación. Hasta hoy los modelos de jeringas descartables, se descartan por voluntad del usuario, lo que no sucede con el modelo de Carlos Arcusin, que se autoinutiliza inevitablemente tras la primera, y ultima aplicación. Para Arcusin "la jeringa es uno de los principales medios de contagio de la hepatitis B y del Sida".
Este modelo evita que la jeringa vuelva a ser usada y que los virus que generalmente quedan dentro de ella pasen a otra persona. La patente ya fue enviada a Italia y a Estados Unidos, donde se esta estudiando este prototipo argentino".
Helicoptero
El primer vuelo de un helicóptero medianamente controlable fue realizado por el argentino Raúl Pateras de Pescara en 1916 en Buenos Aires, Argentina.
Colectivos de Buenos Aires
Su origen en la ciudad de Buenos Aires se remonta a 1928, en que un grupo de taxistas decidieron realizar un recorrido fijo anunciándolo con un cartel en su parte delantera y permitiendo subir a más de un pasajero.
El nacimiento del colectivo en la ciudad de Buenos Aires fue una consecuencia de la merma, hacia fines de la década del 20, de los pasajes de taxis debido a la gran competencia de los ómnibus y tranvías. En efecto, el 20 de agosto de 1922 se había creado la primera línea de ómnibus de larga distancia que prestó un servicio continuo en la ciudad. A partir de entonces se habían creado varias compañías y el 13 de diciembre de 1923 fue aprobada la ordenanza general sobre servicios de ómnibus. En enero de 1924 ya existían 16 empresas de ómnibus y otras 16 con solicitud de permiso. Por otra parte, el tranvía, llamado tramway por los porteños de aquella época, fue durante 20 años el único medio masivo de transporte y siguió siendo el dueño de la mayoría de las calles de Buenos Aires aun cuando en otras partes del mundo ya había comenzado su declinación.
Entonces los taxistas se las ingeniaron para atraer clientes realizando servicios especiales, como por ejemplo llevar gente al hipódromo o a las canchas de fútbol los días domingos, cobrando una tarifa fija a cada pasajero.
En 1928, en el Café La Montaña, de Carrasco y Rivadavia (algunos en realidad dicen que fue en la esquina de Rivadavia y Lacarra), se reunían en tertulias algunos taxistas. De entre los más entusiastas, como Desiderio Rodríguez, Manuel Pazos y Lorenzo Forte, surgió la idea de poner en práctica el "auto-colectivo". La primera línea de la ciudad circuló el 24 de septiembre de 1928. Partía desde Primera Junta, paraba en Plaza Flores y finalizaba en Lacarra y Rivadavia. Al poco tiempo los servicios se unieron en una empresa denominada Primera (El historiador Julio A. Luqui Lagleyze sostiene que si bien este fue efectivamente el primer colectivo de la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, en el conurbano, más precisamente en el Vicente López, la idea del colectivo ya había nacido en 1924.
Los auto-colectivos de esa primera línea llegaron a ser 40. Llevaban hasta 5 pasajeros y no cobraban boleto al subir: recién cuando llegaban a destino los pasajeros pagaban el viaje (10 centavos hasta Plaza Flores, 20 de punta a punta del recorrido). Al principio, temerosos de sufrir multas o secuestros de vehículos, escribían con tiza en la carrocería las terminales del recorrido. Luego un tablero de madera sobre el parabrisas anunciaba el recorrido y el mismo taxista era el que elegía el número de línea. Así, a la primera línea, le siguió la "8": desde Nazca y Rivadavia hasta Plaza de Mayo. Pero eligieron un mal día para la inauguración: 12 de octubre de 1928, fecha en la que asumió como presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen, hecho que les impidió terminar el viaje pues la policía cortó el tránsito para poder realizar la ceremonia de asunción del mando.
Como las mujeres eran reacias a subirse a los colectivos, los dueños contrataron a algunas que viajaban para animar a las demás a hacerlo. Hubo también líneas exclusivas para damas, siendo la que hacía el servicio a Plaza Flores una de las primeras en tener esta modalidad. Comenzaron además a colgar un reloj de bolsillo en el tablero para poder verlo y cumplir con el horario de llegada a los destinos. Había taxistas que no gustaban de la innovación, ya que se trabajará más, y el auto podía romperse más fácil por el exceso de peso.
Al poco tiempo se vieron en la necesidad de carrozar los coches para incluir más pasajeros. Fue de José Fonte y José Chiofalo el primer colectivo en tener este tipo de carrocería, y las misma fue realizada por Calzón y Rodríguez Hnos. De esta manera podían entrar 11 pasajeros: tres atrás, tres en el medio, uno adelante, dos en sendos transportines de cada lado, y dos más al junto al "chofer". Si el que estaba en el fondo tenía que bajar los demás debían descender para dejarlo pasar.
Bastón Blanco para ciegos
Cuentan los historiadores que el mediodía del 22 de junio de 1921, Fallótico vio a una persona, a la cual entendió que se trataba de un ciego, que se encontraba esperando para cruzar en la esquina de la calle Medrano y Lezica de la Ciudad de Buenos Aires. Fallótico ayudó al discapacitado, pero quedó obsesionado con una pregunta: ¿Cómo hacer para distinguir a un ciego y poder ayudarlo?
La idea siguió a este santafesino, que por aquel entonces vivía en el barrio de Flores en la Ciudad de Buenos Aires, hasta que dio con la solución que consultó en la Biblioteca Argentina para Ciegos: un bastón blanco serviría para distinguirlo.
José Fallótico nunca patentó su invento, fueron los estadounidenses quienes se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.
La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. Curiosamente los estadounidenses celebran el "Día Internacional del Bastón Blanco", pero desconociendo quién es el inventor.
Historia contada por la nieta del inventor:
“En el año 1921 mi tío abuelo iba caminando por Buenos Aires, cuando en la esquina de Medrano y Lezica, observó que iba a cruzar un hombre que, después entendió, era un ciego. La persona amagaba, intentaba cruzar y no podía; y los coches pasaban por adelante de él. A partir de allí se le ocurrió algo: fue hasta su casa, buscó un bastón y lo pintó de blanco con la idea de que eso identifique a los ciegos”, relata Isabel.
Con la idea del bastón blanco, José Fallótico concurrió hasta la Biblioteca Argentina para Ciegos y conversó con quien en ese entonces era el presidente, Agustín Ferregufo, quien dio la aprobación institucional para que el dispositivo se convirtiera en un instrumento de uso distintivo para las personas que no pueden ver.
Así nació en nuestro país el bastón blanco, y el primero en usarlo fue un señor llamado Fidel.
José Fallótico nunca patentó su invento, “él era un persona muy humilde”, destaca su sobrina.
Fueron los norteamericanos quienes de algún modo se adueñaron de la novedad, cuando George Benham, presidente del Club de Leones de Illinois, propuso para uso de los discapacitados visuales un bastón blanco con extremo inferior rojo, a fin de que se les otorgue prioridad de paso.
La propuesta fue aceptada y en poco tiempo el uso de dicho elemento se hizo universal. “Como con todo, los norteamericanos celebran el Día Internacional del Bastón Blanco, pero no saben quién es el inventor”, cuestionó Isabel Fallótico.
El semaforo para ciegos
Mario Dávila patentó en 1983 el primer semáforo para ciegos.
Pochoclos libres de grasas
Carlos Arcusín (56) patentó su primera creación en 1986, y desde entonces no paró. En 1989 dio a luz una jeringa que impide su reutilización. Ese invento ganó una medalla de oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), y en 2003 fue adoptado y recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
Por estos días, Arcusín se ocupa de sus últimas creaciones, pochoclos libres de grasa, y un proceso de bajo costo para fabricar dulce de leche. “Los pochoclos para el microondas vienen recubiertos de grasa, que es lo que hace que los granos exploten. Yo, de casualidad, descubrí que se podía lograr lo mismo con otra sustancia libre de grasa”, explica Arcusín. Sus pochoclos se venden ahora en Brasil, Uruguay, Chile, España, Bulgaria y Grecia. En cuanto a su sistema de producción de dulce de leche, ya está siendo adoptado por Chocolates Kopenhagen, una firma brasileña con más de 200 sucursales.
Sacacorchos cómodo y seguro
El Descorjet es un lujoso sacacorchos para usar con una sola mano que evita que el corcho de las botellas de vinos espumantes salga despedido. Lo crearon Hugo Olivera y Eduardo Fernández.
Todo empezó cuando en una fiesta, un mozo conocido le dijo a Hugo: “Estoy muerto, tuve que descorchar más de cien botellas de champán; por qué no inventás algo para solucionar esto”. Olivera tomó nota. Hoy ya se han producido unas 300.000 unidades del Descorjet, que recogió varios premios internacionales y se vende en 25 países.
“No creemos ni en las ideas, ni en la suerte, ni en la inspiración; inventar es, ante un problema técnico concreto que es a la vez una oportunidad de negocio, hacer posible lo necesario”, dice Eduardo Fernández, que es director de la Escuela Argentina de Inventores.
Señalador siglo XXI
Nicolás Di Prinzio (37) tuvo la idea que le cambiaría su vida una madrugada, cuando abrió el libro que estaba leyendo y se le cayó el señalador. Entonces se le ocurrió mejorar los señaladores. La idea era demasiado sencilla, por eso desconfió de ella. Pero siguió adelante y creó Flaps, un indicador magnético de página y renglón que no se cae de los libros y que es a la vez un espacio publicitario. Con él ganó, entre otros, un premio de la OMPI.
Años atrás, Di Prinzio tuvo que rechazar un pedido de 250 mil unidades por no poder producirlas, hoy su empresa puede fabricar hasta tres millones de Flaps mensuales, que vende en el país y en Europa.
Envases que son ladrillos
Luis Pittau (63) es el creador del Emium (Envase Modular Interconectable de Usos Múltiples). Se trata de envases plásticos descartables que, una vez vacíos, pueden funcionar como módulos encastrables entre sí, para aplicar a diferentes estructuras recreativas o funcionales.
El Emium, creado por Pittau para reducir los desechos plásticos, recogió una larga lista de premios nacionales e internacionales, y fue incluido entre los cien productos que cambiarán el mundo en el nuevo milenio.
“Brazo” para cámaras de fotos
Marcos Shayo (46), de la Asociación Argentina de Inventores, entidad que cumplió ayer 20 años, también es de los inventores seriales. Una de sus últimas creaciones es el Spaghetti Click!, un alambre flexible (una especie de “brazo”) para adosar a cámaras de fotos y que, según la forma que se le dé, puede ser un trípode, un extensor, o servir para colgar la cámara.
Otra de las creaciones de Shayo es la Jabonera Banus, una jabonera que se coloca en el interior de los lavabos y que evita que el jabón “ensucie” las mesadas. Estos productos se venden en el país, en EE.UU. y en Europa. Shayo destaca que los inventores deben sumarle diseño a sus creaciones, “así podrán llevarlas a su máximo potencial”, dice.