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El Imperio Romano: Todo lo que tenes que saber

Ciencia Educacion10/11/2010
Hola amigos les traigo un interesante post sobre el imperio romano espero que les guste ideal para el cole o la facu.

saber
Introducción

El Imperio romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica caracterizada por una forma de gobierno autocrática. El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando, llegando a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, abarcando desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Caspio, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,5 millones de km².
El término es la traducción de la expresión latina Imperium Romanum, que no significa otra cosa que el dominio de Roma sobre dicho territorio. Polibio fue uno de los primeros cronistas en documentar la expansión de Roma aún como República. Durante casi tres siglos antes de César Augusto, Roma había adquirido numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Su principal competidora en aquella época fue la ciudad púnica de Cartago cuya expansión rivalizaba con la de Roma y por ello fue la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas obligaron a Roma a salir de sus fronteras naturales, la península Itálica, y poco a poco adquirió nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc.
Los dominios de Roma se hicieron tan extensos que pronto fueron difícilmente gobernables por un Senado incapaz de moverse de la capital ni de tomar decisiones con rapidez. Asimismo, un ejército creciente reveló la importancia que tenía poseer la autoridad sobre las tropas, de cara a obtener réditos políticos. Así fue como surgieron personajes ambiciosos cuyo objetivo principal fue el poder. Este fue el caso de Julio César, quien no sólo amplió los dominios de Roma conquistando la Galia, sino que desafió la autoridad del Senado romano.
El Imperio romano como sistema político surgió tras las guerras civiles que siguieron a la muerte de Julio César, en los momentos finales de la República romana. Se alzó como mandatario absoluto en Roma, haciéndose nombrar Dictator (dictador). Tal osadía no agradó a los miembros del Senado romano, que conspiraron contra él asesinándole durante los Idus de marzo en las mismas escalinatas del Senado, restableciendo así la república, pero su retorno sería efímero. El precedente no pasó desapercibido para el joven hijo adoptivo de César, Octavio Augusto, quien sería enviado años más tarde a combatir contra la ambiciosa alianza de Marco Antonio y Cleopatra.
A su regreso victorioso, la implantación del sistema político imperial sobre un imperio territorial que de hecho ya existía, resulta inevitable, aun manteniendo las formas republicanas. Augusto aseguró el poder imperial con importantes reformas y una unidad política y cultural (civilización grecorromana) centrada en los países mediterráneos, que mantendrían su vigencia hasta la llegada de Diocleciano, quien trató de salvar un imperio que caía hacia el abismo. Fue éste último quien, por primera vez, dividió el imperio para facilitar su gestión. El imperio se volvió a unir y a separar en diversas ocasiones siguiendo el ritmo de guerras civiles, usurpadores y repartos entre herederos al trono hasta que, a la muerte de Teodosio I el Grande, quedó definitivamente dividido.
Finalmente en 476 el hérulo Odoacro depuso al último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo. El senado envía las insignias a Constantinopla, la capital de Oriente, formalizándose así la capitulación del imperio de Occidente. El imperio oriental proseguiría varios siglos más bajo el nombre de Imperio bizantino, hasta que en 1453 Constantinopla cayó bajo el poder otomano.
El legado de Roma fue inmenso, tanto es así que varios fueron los intentos de restauración del imperio, al menos en su denominación. Destaca el intento de Justiniano I, por medio de sus generales Narsés y Belisario, el de Carlomagno así como el del propio Sacro Imperio Romano Germánico, pero ninguno llegó jamás a reunificar todos los territorios del Mediterráneo como una vez lograra la Roma de tiempos clásicos.
Con el colapso del Imperio de Occidente finaliza oficialmente la Edad Antigua dando inicio la Edad Media.

Extensión del Imperio Romano
lo

imperio
Historia: Rómulo y Remo

romano

Según la tradición romana, la ciudad de Roma fue fundada en el año 753 a.C. por los gemelos Rómulo y Remo a las orillas del Tíber, esta pequeña ciudad floreció y se desarrolló hasta llegar a ser considerada durante la época previa a la República, superior a sus vecinos, haciéndose cada vez más fuerte a medida que se apoderaba de mas territorios. Ya en la República, alrededor del año 270 a.C. Roma dominaba toda la península Itálica y seguía su expansión. Este imperio que a partir del s. I a.C. sería gobernado por emperadores, creció y absorbió ciudades y territorios que hoy en día comprenden mas de 40 países con 5.000 Km., de un extremo a otro.

¿Como un pequeño pueblo agrícola situado a las orillas del Tíber pudo crear el imperio más poderoso de Occidente? y ¿Una vez creado por que se vino abajo? Esas preguntas no podemos contestarlas sin antes observar detenidamente el carácter de esta sociedad, que contenía un gran afán por la guerra y la dominación de otros pueblos que contrastaba en gran medida con un gran amor por la vida rural. De lo que no cabe duda es que la conquista del imperio se llevó en su mayor parte a la fuerza y en ocasiones con la más extrema brutalidad.

La creación de una entidad política resistente, la concesión de la ciudadanía que igualaba a todos los ciudadanos sin importar si eran griegos, hispanos o romanos, llegando a tener el cargo de emperador lo mismo un hispano que un africano, y la gran tarea de asimilación de los pueblos conquistados por Roma explican la durabilidad de este imperio, superando a lo largo de su historia revueltas y guerras civiles que hubieran llevado al declive a otros imperios.

La caída del Imperio Romano ya es un tema más complicado, ya que se debe a múltiples factores que agrupados propiciaron la decadencia y la caída definitiva del Imperio Occidental.

De lo que no cabe duda es de que Roma y su imperio han dejado una gran huella en nuestra sociedad actual, en temas que abarcan desde la arquitectura y la construcción hasta la literatura, el derecho e incluso en pequeños detalles de la vida cotidiana.

Rómulo y Remo

Que
Sociedad y Política

La sociedad romana original(comienzos de la República) se configura de dos clases sociales que tenían la ciudadanía romana: una aristocracia de propietarios (patricii, patricios) y una clase popular que luchaba por conseguir derechos (plebs, plebeyos). Como ya se ha dicho anteriormente, la economía estaba basada en el sistema de producción esclavista, donde la mayoría de los esclavos eran prisioneros de guerra. Existían mercados de esclavos donde se comerciaba con ellos como si fuesen simples mercancías.
Así pues la sociedad romana en su orígenes estaba dividida en:
Patricios: la clase dominante que poseía todos los privilegios tanto fiscales, como judiciales, políticos y también culturales.
Plebeyos: eran el pueblo que no gozaba de todos los derechos ni privilegios.
Esclavos: no tenían derechos y eran posesión de sus amos. El esclavismo era toda una institución social en Roma. No fue un esclavismo de raza, como sí lo sería siglos después. En Roma cualquiera podía ser esclavo; la fuente de esclavos provenía sobre todo de pueblos conquistados, pero también de delincuentes u otra gente que fuera degradada a esa clase social por algún motivo. En realidad el esclavismo no era más que la clase social más baja. Y como toda clase, también era posible ascender a veces comprando la propia libertad, o simplemente por el deseo expreso del amo que se formalizaba con el acto de manumisión, un privilegio exclusivo de todo propietario que convertía al esclavo en liberto (esclavo liberado).
Al evolucionar la República y convertirse en Imperio, esta sociedad evolucionó con ella dando origen a nuevos grupos o transformando otros. Ya hacia finales del siglo IV a.C se había formado la clase de los optimates(o aristocracia patricio-plebeya), resultado de la fusión de los antiguos patricios con los plebeyos más ricos.
En la medida que Roma entró en el gran circuito económico del Mediterráneo se desarrolló la clase de los caballeros(u orden ecuestre), dedicada a los negocios(empresarios mineros, grandes comerciantes, prestamistas, etc).
Por su parte, la antigua clase media campesina, propietaria de tierras en Italia, se arruinó con las guerras y con la competencia de los latifundios y los productos agrícolas a bajo precio venidos de las provincias. Los campesinos pobres que la formaban emigraron a Roma y a las grandes ciudades de Italia, transformándose en el proletariado romano, una masa ociosa y llena de vicios, cuyos integrantes solían engrosar la clientela de los políticos profesionales y a quienes vendían sus votos. El proletariado fue sostenido por el aporte económico de sus patrones y, durante el Imperio, por las arcas fiscales y los recursos de los emperadores.
La sociedad siguió evolucionando durante el Imperio...

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La economía

La República de Roma dominaba una vasta extensión de tierra con enormes recursos naturales y humanos. Como tal, la economía en la antigua Roma se mantuvo concentrada en la agricultura y el comercio. El comercio agrícola libre cambió el panorama italiano, y por el siglo I a.C., las enormes haciendas dedicadas al cultivo de la vid, de los cereales y de la oliva propiedad de grandes terratenientes habían estrangulado a los pequeños agricultores, que no pudieron igualar el precio del grano importado. La anexión de Egipto, Sicilia y Cartago (actual Túnez) proporcionó un suministro continuo de cereales. A su vez, el aceite de oliva y el vino fueron las principales exportaciones de Italia. Ya por entonces se practicaba la rotación de dos hojas, pero la productividad agrícola en general fue baja: alrededor de 1 tonelada por hectárea.

1) Agricultura
La agricultura era una actividad que estaba muy bien considerada dentro de la sociedad romana, al contrario de lo que sucedía con la artesanía. Roma, en sus orígenes, había sido una comunidad de pastores y agricultores, por lo que la tradición hacía de esta actividad una profesión casi sagrada. Incluso los Patricios se dedicaban al cultivo de la tierra y a la cría del ganado: estos patricios eran propietarios de grandes haciendas cuyo mantenimiento y explotación recaía en la mano de obra esclava que vivía en estas fincas durante todo el año al cuidado de un capataz que, a su vez, era un esclavo de confianza del propietario. Estas enormes fincas producían todo tipo de alimentos. Si se daba el caso de que la explotación se encontraba cerca de alguna ciudad, los frutos de la cosecha se trasladaban diariamente a su mercado y se vendían, ya que solían ser productos que se estropeaban con el paso del tempo, tales como frutas, hortalizas y verduras frescas, que eran muy apreciadas por las gentes de las grandes ciudades.
Por el contrario, si la explotación agrícola se encontraba muy alejada de las urbes, los productos frescos eran utilizados para el consumo inmediato de los propietarios (que solían vivir en las fincas alejadas, apartados del bullicio de las ciudades) y trabajadores libres y, en menor medida, esclavos de la explotación. Los productos que se vendían en la civitas (ciudad) eran los que no perecían con el paso del tiempo, tales como vino, uvas, aceite, aceitunas, trigo, cebada, avena etc., cultivos a los que se dedicaba la mayor cantidad de terreno para su producción.
Existían también campesinos libres que cultivaban su propia tierra con la ayuda de sus propias familias, o bien los que arrendaban parcelas a los Patricios (cuyas posesiones podían extenderse ininterrumpidamente durante kilómetros y kilómetros) a cambio de dinero o a cambio de pagos en especie, generalmente una fracción de la cosecha que el campesino producía.
La técnica que los romanos usaban al cultivar la tierra ha perdurado, en lo esencial, hasta nuestros días. En primer lugar, como en todos los países mediterráneos de la actualidad, se practicaba la rotación de dos hojas. Esta rotación consistía, y consiste, en cultivar y dejar en barbecho los campos alternativamente, para mantener la fertilidad del suelo y acumular humedad. Este tipo de rotación se adaptaba a los suelos arenosos y a los veranos largos y secos de la cuenca mediterránea, aunque no a los del Noroeste de Europa (en la Galia), donde los suelos son más compactos y el arado romano, debido a su debilidad, no podía levantar la tierra. Por ello cultivaban las tierras arenosas calizas de las lomas, dotadas de su drenaje natural, y evitaban los suelos más compactos, pero más fértiles, de valles y mesetas.


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El comercio

a) Comercio romano
El comercio romano fue el motor que condujo a la economía de finales de la República y principios del Imperio. Modas y tendencias de la historiografía y cultura popular han tendido a no ocuparse de la base económica del imperio en favor de la lingua franca que fue el latín y las hazañas de las legiones. Tanto la lengua como las legiones fueron apoyadas por el comercio, siendo al mismo tiempo parte de su espina dorsal. Los romanos eran hombres de negocios y la longevidad de su imperio se debió a su comercio.
Debido a que, ya en el último siglo de la República (y no digamos en la época imperial), la península italiana no podía mantener a una población tan numerosa solamente con los recursos locales, se importaban los productos necesarios para la manutención y el buen funcionamiento de la industria y la vida romana de las provincias donde se producían. Gracias a la denominada Pax Romana, el comercio se desarrolló en las condiciones más favorables.

Los vinos eran excelentes por eso era uno de sus mejores productos

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La religión

La religión de los romanos era politeísta (adoraban un gran número de dioses). Los más venerados eran Júpiter, Minerva y Juno. En honor a ellos se construyeron templos y se ofrecieron sacrificios de animales. El emperador era adorado como un dios y en todo el Imperio se practicaba el culto imperial.
También veneraban, en casa, a los dioses protectores del hogar y de la familia; en cada casa había un altar dedicado a esos dioses. Además, los romanos eran muy supersticiosos y, antes de tomar una decisión consultaban la voluntad de los dioses, expresada por medio de los oráculos.

La diosa Diana


Arquitectura

Las ciudades romanas eran el centro de la cultura, la política y la economía de la época. Base del sistema judicial, administrativo y fiscal eran también muy importantes para el comercio y a su vez albergaban diferentes acontecimientos culturales. Es importante destacar que Roma fue, a diferencia de otros, un imperio fundamentalmente urbano.
Las ciudades romanas estaban comunicadas por amplias calzadas que permitían el rápido desplazamiento de los ejércitos y las caravanas de mercaderes, así como los correos. Las ciudades nuevas se fundaban partiendo siempre de una estructura básica de red ortogonal con dos calles principales, el cardo y el decumano que se cruzaban en el centro económico y social de la ciudad, el foro alrededor del cual se erigían templos, monumentos y edificios públicos. También en él se disponían la mayoría de las tiendas y puestos comerciales convirtiendo el foro en punto de paso obligado para todo aquel que visitase la ciudad. Así mismo un cuidado sistema de alcantarillado garantizaba una buena salubridad e higiene de la ciudad romana.
Curiosamente, este riguroso ordenamiento urbanístico, ejemplo del orden romano, nunca se aplicó en la propia Roma, ciudad que surgió mucho antes que el imperio y que ya tenía una estructura un tanto desordenada. El advenimiento del auge del poder imperial motivó su rápido crecimiento con la llegada de multitud de nuevos inmigrantes a la ciudad en busca de fortuna. Roma nunca fue capaz de digerir bien su grandeza acentuándose más aún el caos y la desorganización. La capital construía hacia lo alto, el escaso espacio propició la especulación inmobiliaria y muchas veces se construyó mal y deprisa siendo frecuentes los derrumbes por bloques de pisos de mala calidad. Famosos eran también los atascos de carros en las intrincadas callejuelas romanas. La fortuna sin embargo quiso que la capital imperial se incendiara el año 64 dC, durante el mandato de Nerón. La reconstrucción de los diferentes barrios se realizó conforme a un plan maestro diseñado a base de calles rectas y anchas y grandes parques lo que permitió aumentar muchísimo las condiciones higiénicas de la ciudad.
Por lo demás toda ciudad romana trataba de gozar de las mismas comodidades que la capital y los emperadores gustosos favorecían la propagación del modo de vida romano sabedores de que era la mejor carta de romanización de las futuras generaciones acomodadas que jamás desearían volver al tiempo en que sus antepasados se rebelaban contra Roma. Por ello, allí donde fuera preciso se construían teatros, termas, anfiteatros y circos para el entretenimiento y el ocio de los ciudadanos. También muchas ciudades intelectuales gozaban de prestigiosas bibliotecas y centros de estudio, así fue en Atenas por ejemplo ciudad que siempre presumió de su presuntuosa condición de ser la cuna de la filosofía y el pensamiento racional.
Para traer agua desde todos los rincones se construían acueductos si era preciso, el agua llegaba a veces con tal presión que era necesario construir abundantes fuentes por todas partes lo que aun aumentaba más el encanto de dichas ciudades que aun construidas en tierras secas recibían la llegada de las bien planificadas canalizaciones romanas.
Las casas típicas eran las insulae (isla). Solían estar hechas de adobe normalmente de unos tres o cuatro pisos aunque en Roma o en otras ciudades de gran densidad se llegaban a construir verdaderos rascacielos cuya solidez muchas veces fue más que dudosa. La gente rica y de dinero, patricios de buena familia o ricos comerciantes plebeyos que habían hecho fortuna se alojaban en casa de una sola planta con patio interior (impluvium) recubierto de mosaicos llamadas domus.
En honor a las victorias se construían columnas, arcos de triunfo, estatuas ecuestres y placas conmemorativas que solían hacer siempre referencia al emperador reinante y sus gloriosas victorias conseguidas en pos de la salvaguarda de la pax romana de la que gozaban inconscientes los ciudadanos de la urbe. Era un motivo que se recordaba constantemente para dar sentido a la recaudación imperial, sin dinero no hay ejército, sin ejército no hay seguridad y sin seguridad no hay ciudades ni comercio. Algo que quedaría patente a finales del bajo imperio.
Con la llegada de la crisis del siglo tercero y, particularmente, ya en el tardío imperio cristiano la seguridad de la que disfrutaron durante tiempo las ciudades romanas había desaparecido. Y muchas de ellas, sobre todo las más fronterizas con los limes acechados por los pueblos germanos se vieron obligadas a amurallarse y recluirse en fortificaciones sacrificando calidad de vida por seguridad. Fue un paso hacia atrás que se materializaría con la desaparición del imperio de occidente, la ruralización, el fin de las actividades comerciales y el surgimiento de los castillos medievales.

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El Alto Imperio

Augusto
Con la victoria de Octavio sobre Marco Antonio, la República se anexionó de facto las ricas tierras de Egipto, aunque la nueva posesión no fue incluida dentro del sistema regular de gobierno de las provincias, ya que fue convertida en una propiedad personal del emperador, y como tal, legable a sus sucesores. A su regreso a Roma el poder de Octavio es enorme, tanto como lo es la influencia sobre sus legiones.
En el año 27 a. C. se estableció una ficción de normalidad política en Roma, otorgándosele a Augusto, por parte del Senado, el título de Imperator Caesar Augustus (emperador César Augusto). El título de emperador, que significa «vencedor en la batalla» le convertía en comandante de todos los ejércitos. Aseguró su poder manteniendo un frágil equilibrio entre la apariencia republicana y la realidad de una monarquía dinástica con aspecto constitucional (Principado), en cuanto compartía sus funciones con el Senado, pero de hecho el poder del príncipe era completo. Por ello, formalmente nunca aceptó el poder absoluto aunque de hecho lo ejerció, asegurando su poder con varios puestos importantes de la república y manteniendo el comando sobre varias legiones. Tras su muerte Octaviano fue consagrado como hijo del Divus (divino) Julio César, lo cual le convertiría, a su muerte, en dios.
En el plano militar Augusto estabilizó las fronteras del Imperio romano en lo que el consideraba debían ser sus límites máximos de extensión en el norte. El limes Elba-Danubio. Asimismo, finalizó la conquista de Hispania doblegando las últimas tribus del Norte de las montañas cantábricas: cántabros y astures, que permanecían aún al margen del control militar romano. Esta sangrienta lucha final sería conocida como las Guerras Cántabras. Tan difícil fue la tarea que Augusto se trasladó personalmente con toda su corte a la península ibérica estableciendo Tarraco como capital provisional imperial[cita requerida]. En este periodo la urbe experimentó un gran crecimiento urbanístico. Hacia el 17 a. C. Hispania pasa a dominio romano por completo, quedando el territorio organizado en tres provincias: Lusitania, Tarraconensis y Baetica, además de la provincia Transduriana, que organizaba los territorios recién conquistados del Noroeste, y de cuya existencia tenemos noticia por un epígrafe, aparecido en El Bierzo, recientemente descubierto: el Edicto del Bierzo.
En el sur, en Egipto batalló contra las tropas unidas de Marco Antonio y Cleopatra, a las que venció en la batalla de Actium(14d.c). Más tarde, la conquista de las tierras de los Ptolomeo, el general que gobernó Egipto cuando murió Alejandro Magno, y cuyo linaje era ostentado por Cleopatra, fue finalizada desde Alejandría hasta casi el desierto del Sahara.
En el norte, Augusto también obtuvo grandes victorias adquiriendo para el Imperio Germania Magna cuyos límites se extendían a lo largo del Río Elba. Pero esta situación no duraría mucho, Augusto confió la dirección de la provincia a un inexperto gobernador Publio Quintilio Varo. Su ineptitud y su poco entendimiento de las culturas locales, nada acostumbradas a plegarse frente a un conquistador incrementaron los recelos de los lugareños. Así fue como el 9 a. C. una rebelión protagonizada por Arminio aniquiló las tres legiones de Varo en una brutal emboscada conocida como la batalla del bosque de Teutoburgo. La reacción romana permitió evacuar no sin problemas el resto cuerpos militares acantonados en Germania. Augusto escandalizado ante el desastre militar exclamaría ¡Quintilio Varo devuélveme mis legiones!. Finalmente y, a pesar de los deseos iniciales de Augusto, las legiones se retiraron a defender el frente del Rin. Así el sistema de límites nórdico se mantendría estable hasta el colapso del Imperio en la menos firme frontera Rin-Danubio. Augusto recomendó a su sucesor Tiberio que no tratara de extender más allá sus fronteras.



Tiberio
Tiberio era hijo de Livia Drusilla y de Tiberio Claudio Nerón. El 18 de septiembre de 14, tras la muerte de Octavio, quedó sólo en la regencia que había obtenido con la acumulación de títulos los años anteriores. No adoptó el título de Imperator, y demostró su desapego al poder desde inicios de su reinado. Una de sus primeras decisiones fue reformar las instituciones, para lo cual aumentó el poder del Senado dándole la facultad de nombrar magistrados, con lo que los Comicios, instituciones cuya principal tarea era ésta, fueron debilitadas. Al aumentar el poder del Senado y anular el del pueblo, Tiberio buscó equilibrarlos, aumentando de 3 a 9 cohortes los efectivos pretorianos y asignándole un campamento permanente en Roma, la castra praetoria. El Senado comenzó la publicación de numerosas leyes, recuperando su antiguo poder, al mismo tiempo que se volvía en la entidad fiscalizadora sobre los gobernadores de las provincias romanas. Fue pocos años de iniciado su reinado que, en las regiones de Panonia y Germania, los legionarios se sublevaron exigiendo pagos no realizados. Germánico, un joven y brillante general, y el hijo de Tiberio, Julio César Druso, fueron enviados para sofocarla. Así, Germánico unió a los rebeldes a su causa y emprendió una campaña en Germania, atravesando el Rin. Estos hechos, unidos a que Germánico recuperó las águilas de las legiones destruidas en la Batalla del Bosque de Teutoburgo, generaron gran contento entre el pueblo y la popularidad de Germánico se disparó. En 17, tras decenas de años sin triunfos, Germánico conmemoró el suyo. En 19, Germánico murió envenenado, sin conocerse asesino, aunque muchas sospechas recayeron en Tiberio. En 23, tras la muerte de su hijo, Tiberio se sumió en un estado depresivo, y lentamente fue delegando poderes en su Prefecto del Pretorio, quien ejercía el cargo desde 15, Lucio Elio Sejano, hasta que, finalmente, en 26, Tiberio se retira a la isla de Capri, dejando el poder absoluto en Sejano, a quien estimaba mucho. Los 9.000 hombres que Sejano tenía a su mando le daban el poder de Roma. La muerte de Livia Drusilla, la temible mujer, envalentonó al, hasta entonces, moderado Sejano. Comenzó una serie de juicios contra sus enemigos, ejecutándolos y robando sus propiedades, y desterró a la descendencia de Germánico en 30. En 31, se volvió cónsul junto a Tiberio. Ese mismo año, un complot senatorial lo llevó a juicio y posteriormente, a la muerte. Fue reemplazado por el Prefecto del Pretorio, Nevio Sutorio Macro. Al enterarse de esto, Tiberio volvió raudo a Roma e inició una carnicería, diezmando las filas senatoriales y ejecutando a casi todos sus miembros. Muchos otros patricios fueron ejecutado, exiliados o encarcelados, debido a la caída de Sejano, amigo personal de Tiberio. En ese tiempo, comenzaron a salir a la luz rumores de supuestos actos indebidos de Tiberio durante su estancia en Capri, entre ellos, de perversión sexual. Tras terminar sus ejecuciones, Tiberio se retiró del poder y se aisló completamente, dejando que el Imperio andara por sí solo. Finalmente, muere en Miseno, el 16 de marzo de 37, supuestamente asesinado, o por Macro, o por Calígula, a quien dejaría el poder en su testamento por ser hijo de Germánico, junto a su nieto, Tiberio Gemelo.


Calígula
Calígula asume el 13 de marzo de 37. El testamento de Tiberio le dejaba el poder junto al nieto de Tiberio, Tiberio Gemelo. Con la ayuda del Prefecto del Pretorio, Nevio Sutorio Macro, éste anuló el testamento y se declaró emperador. Calígula había estado junto a Tiberio en su estancia en Capri y se había congraciado con él. El 28 de marzo, hacía una entrada triunfal a Roma, debido a que el recuerdo de su padre, el gran general Germánico, unido a la alegría del fin de reinado de Tiberio y a que su juventud hacía augurar buenos tiempos. Los primeros seis meses fueron bastantes prometedores. Calígula repartió una serie de recompensas monetarias a los pretorianos, a las tropas urbanas y a las fronterizas. Absolvió a todos los condenados y exiliados del régimen de Tiberio, alentándolos a volver a Roma. Pero, tras seis meses de reinado, cae gravemente enfermo, cambiando radicalmente su forma de gobernar, aunque no se conoce qué enfermedad padeció. Sin embargo, Calígula continuó con sus buenos actos, publicando sus gastos personales y reformando profundamente las políticas económicas del Imperio. Sin embargo, ordenó una serie de asesinatos sin juicio, incluyendo a Macro, quien lo elevó al trono. Entre el 38 y el 39, se desató una grave crisis económica debido a la bancarrota del emperador, quien había vaciado las Arcas Imperiales en numerosos juegos, banquetes, recompensas monetarias y en la construcción de obras públicas. Comenzó a multar e incluso a asesinar a muchos senadores y caballeros romanos para arrebatarles su patrimonio y así solventar su alicaída situación. Así mismo, puso impuestos a las bodas, prostíbulos y juicios. Además, comenzó a mendigar públicamente en los actos del circo ante el pueblo, rebajando su dignidad. Tergiversó muchos testamentos para recibir los bienes que en ellos se establecían. Los centuriones devolvieron sus propiedades recibidas en saqueos, y funcionarios públicos fueron multados por corrupción e incompetencia. Se desató una enorme hambruna que asoló el Imperio, debido, según muchos historiadores, al mismo Calígula y sus mandatos. En obras públicas, reconstruyó los puertos de Regium y Sicilia, y terminó el Teatro Pompeyo y el Templo de Augusto. Se construyeron los canales de Aqua Claudia y Anio Novus. Con el ascenso de Calígula, el Senado perdió el poder adquirido con Tiberio, lo que agravó sus relaciones. Ejecutó o humilló a numerosos senadores sin motivo alguno. En el plano militar, Calígula conquistó Mauritania y preparó la invasión a Britania. Desde 40, Calígula comenzó a aparecer en público caracterizado como dios o semidiós. Así, construyó tres templos en su honor y comenzó a reemplazar a los dioses romanos por su propia imagen. En su vida privada, Calígula fue un verdadero maniaco sexual, embarazando y prostituyendo a sus hermanas, e, incluso, se dice que quiso que Incitato, su caballo, fuera cónsul y sacerdote. Casio Querea, finalmente, en 41, lo asesinó con apoyo del Senado tras un año de homicidios por parte del demente emperador. Cae el 24 de enero de 41.


Claudio
Claudio era el tío de Calígula, e hijo de Antonia Minor y Nerón Claudio Druso. Los días posteriores a la muerte de Calígula, fue proclamado emperador por la Guardia Pretoriana, frustrándose los planes de Casio Querea de asesinar a la familia imperial. Había permanecida alejado de la política debido a que padecía de cojera, tartamudez, numerosas enfermedades respiratorias, y un carácter tímido. Sólo fue cuando Calígula lo nombró cónsul y senador que asumió algo de protagonismo. Su nombramiento, el 24 de agosto de 41, se realizó con la aprobación del Senado. Éste había sido nombrado porque se le creyó un sujeto fácilmente manipulable. En vez de eso, Claudio demostró ser uno de los emperadores más grandes de la historia romana, siendo un hábil juez, eexcelente legislador, un genio militar, y una persona autoritaria, pero también piadosa, humilde y amable. La expansión militar fue notable, anexándose Tracia, Nórico, Licia, Panfilia y Judea. En el año 43, Claudio envió al general Aulo Plaucio, junto a 4 legiones, a preparar la invasión de Britania, que constituiría el mayor logro militar de Claudio. Finalmente, la victoria romana fue celebrada en 44. En obras públicas, terminó los acueductos o canales de Aqua Claudia y Anio Novus. Construyó el puerto de Ostia, facilitando el transporte de suministros a Roma. En materia judicial, llegó a juzgar numerosos pleitos, ya agilizó el sistema judicial. Comenzó a invitar a la aristocracia de otros pueblos, bárbaros incluidos, a venir a Roma e incluso nombró a algunos senadores. Llegó a decretar 20 edictos por día. Favoreció los derechos de los esclavos en detrimento de los señores, prohibiendo la eutanasia por parte de éstos hacia sus esclavos. Con el Senado, se mostró humilde, negándose a ocupar su trono en medio de la sala y sentándose con el resto de los senadores. Además, les concedió el control de antiguas provincias imperiales, les permitió acuñar sus propias monedas y hasta incluso rechazó todos los títulos que merecía para ganárselos cuando fuera el momento. Formó un Senado más eficiente y representativo. Aún así, muchos senadores intentaron derrocarlo, generando una dura respuesta de Claudio, quien ejecuta a muchos sediciosos. Concedió un lugar especial a los libertos, dándoles una amplia plataforma de acción en los órganos burocráticos. En 38, se casó con Valeria Mesalina. Durante su matrimonio, se conocieron numerosos escándalos de Mesalina, quien era libertina en demasía. Sin embargo, el escándalo que la llevaría a la muerte fue cuando se casó con Cayo Silio públicamente en Roma, en 48. Para evitar la humillación, la mandó a ejecutar. Se casa, por cuarta vez, siendo esta vez la elegida Agripina la Menor, en 49. El 13 de octubre de 54, muere, según muchos, envenenado por su esposa, Agripina.


Nerón
Nerón asumió el trono tras la muerte de su padrastro, Claudio, gracias a las conjuras de su madre, Agripina la Menor, esposa del difunto emperador, en reemplazo del real heredero, Británico, quien, por ser hijo de Claudio, tenía mejor derecho que Nerón, quien era hijo de Ahenobarbo. Tras asumir el trono, el 13 de octubre, fue realmente su madre quien tomó el poder, mientras que Nerón tomaba las decisiones nominalmente. Los 5 primeros años de su gobierno fueron moderados, debido en gran parte a la influencia que en él ejercían el filósofo y su tutor personal, Séneca, y el Prefecto de la Guardia Pretoriana, Sexto Afranio Burro. Entre sus medidas estuvo tratar de frenar la corrupción que se había instalado en el Senado. Sin embargo, pronto quiso tomar las riendas del poder con sus propias medidas, y fue arrebatando a su madre la influencia. Agripina, despechada, intentó conspirar contra Nerón, intentando, ahora, derrocar a su hijo y suplantarlo por Británico. Sin embargo, Nerón, adelantándose a su madre, manda envenenar en un banquete a Británico, acabando con el único sucesor posible, cuando éste hubo cumplido 14 años, el 12 de febrero de 55. Fue en ese entonces, cuando Nerón expulsó a Agripina del Palatino, la residencia imperial. Durante ese tiempo, aburrido de su matrimonio con Claudia Octavia, hija de Claudio, inició un famoso romance con una de sus libertas, Claudia Actea. Tras la expulsión de su madre, su autonomía aumentó y comenzó a imponer su voluntad, reduciendo el papel de Burro y Séneca a moderadores. En 58, inicia un romance con Popea Sabina, esposa del general Marco Salvio Otón. En el 59, queriendo librarse de su madre, la mandó asesinar, lográndolo al tercer intento. Con esto, comenzó a bajar su popularidad. En 62, muere Burro y Séneca es acusado de corrupción, por lo que se retira de la vida pública. Tras esto, el mismo año, se divorcia y destierra a Octavia y contrae matrimonio con Popea. Asume Cayo Ofonio Tigelino como Prefecto del Pretorio, siendo un hábil secuaz y maléfico alentador de los planes malvados de Nerón. En 64, se produce el famoso incendio de Roma, que destruiría por completo la ciudad. Muchos testigos aseguran que vieron a pretorianos prendiendo fuego en distintos puntos de la ciudad, y la creencia de que Nerón cantó un poema viendo el incendio de Roma, emulando el de Troya, confirma la creencias de que Nerón fue el incendiario. Éste, para librarse, culpa a los cristianos e inicia una feroz persecución contra ellos. Las sospechas son confirmadas cuando comienza una serie de remodelaciones al Palatino, con costo de más de 100 millones de sestercios, tras el incendio. En 65, es descubierta una conjura del senador Cayo Calpurnio Pisón para derrocarlo, debido a su exceso de poder y su tiranía. Tras ser ejecutados muchos patricios, Séneca se suicidó tras adimitir que había escuchado de la conspiración. En esa época, muere Popea, asesinada accidentalmente por Nerón tras propinarle una patada en el vientre, ella embarazada. El arrepentimiento de Nerón se ve en su búsqueda infructuosa de un amante que la reemplazara, llegando a buscar homosexuales y travestis. Nerón se vuelve famoso debido a su creencia de que era un excelente cantor, poeta y actor, cuando su habilidad era terrible. Sus humillantes actos en Roma y otras partes del imperio, indignaron a la aristocracia romana, llegando incluso a actuar desnudo de Hércules en Grecia, y muchos otros papeles haría. Un año antes, el 66, había estallado en Judea una poderosa revuelta aplastada oportunamente por el general Tito Flavio Vespasiano. En 60, la reina bárbara Boudica se había sublevado contra el imperio, siendo sofocada la rebelión. Entre el 67 y el 68, el gobernador de la Galia Lugdunensis, Cayo Julio Vindex, sublevó a sus tropas contra Nerón. Lucio Verginio Rufo, gobernador de Germania Superior, lo derrotó, teniendo que suicidarse. En junio del 68, el gobernador de la Hispania Tarraconense, Servio Sulpicio Galba, se subleva y el Senado lo declara emperador, declarando al mismo tiempo a Nerón enemigo de Roma. Nerón huye y se suicida el 9 de junio del 68.
todo


El ejército

El servicio afectaba a los ciudadanos entre 17 y 60 años de edad. Hasta los 45 participaban en las campañas, y los mayores defendían las ciudades y formaban la reserva. Por lo general las clases altas no intentaban rehuir el servicio militar, ya que su cumplimiento era imprescindible para poder acceder a las magistraturas del Estado y hacer carrera política (el cursus honorum).
La organización política básica en aquella época era la gens. La leva obligaba a cada gens a proporcionar un cierto número de hombres armados más otros hombres de apoyo. El requisito básico era ser ciudadano romano (infantería o caballería pesadas) o bien ciudadano de algún pueblo bajo domino romano (velites y caballería ligera), lo que contribuía a que el ejército tuviese una moral elevada y un gran fervor patriótico. No se tenían en cuenta otros factores como la religión o el color de la piel. Por el contrario, lo habitual entre los pueblos y civilizaciones de la época era un ejército formado por mercenarios profesionales sin importar su origen.
La leva sólo era obligatoria en tiempos de guerra, pero las continuas guerras en las que Roma se veía implicada hacían que en la práctica la leva siempre estuviese en vigor. Aunque los soldados percibían una paga (no muy elevada) sus campos de cultivo quedaban desatendidos, lo que inevitablemente les causaba pérdidas si la campaña se alargaba.
Con el tiempo los criterios de sangre noble se fueron relajando. A mediados del siglo VI a. C. el rey Servio Tulio puso la riqueza personal por delante del criterio de sangre en relación a los derechos y deberes de los ciudadanos. Entre estos derechos y deberes se encontraba el ejército. Servio Tulio dividió Roma en treinta tribus, y agrupó a los ciudadanos en cinco clases sociales, subdivididas en un total de ciento noventa y tres centurias.


La legión
En los primeros tiempos no había distinción entre ejército y legión, Roma disponía de una sola legión de hasta tres mil infantes y trescientos caballeros. Sin embargo las guerras en aquella época eran escaramuzas limitadas que acababan con el invierno, y es dudoso que alguna vez se llegara a reunir el ejército al completo. Ni siquiera era un cuerpo permanente, se reclutaba y licenciaba según las necesidades.
Los trescientos caballeros (centuriae flexuntes o centuriae celeres) formaban la caballería del ejército de la Antigua Roma. Estaban bajo el mando de tres tribunos de la Caballería (Tribuni Celerum) y el jefe supremo de la Caballería era el Magister Equitum.
La aristocracia al principio y las clases ricas posteriormente ocupaban la primera línea como muestra de su liderazgo del pueblo, y también porque podía pagarse el mejor equipamiento, con lo que sus unidades eran muy eficaces y bien armadas. Muy pocos miembros de las clases más bajas podían costeárselo con su paga de soldado.
Con el crecimiento de la población de Roma y las mayores necesidades militares el número de legiones aumentó primero a dos y posteriormente a cuatro.
El mando supremo de la caballería correspondía a un Magister Equitum, y el de la caballería de cada legión a los Tribunos de la Caballería.
El mando supremo de los infantes correspondía inicialmente al rey y después a los Cónsules o Dictadores (o a los Legatus). El mando de los infantes de cada legión correspondía a los Tribunos de la Milicia.
Los infantes fueron divididos en cinco clases según su armamento (en función de la riqueza personal) siendo las tres primeras llamadas hoplitas (por la armadura) y las otras dos Velites (auxiliares).

imperio


Armamento
Como cada soldado debía pagarse el equipo, éste dependía de a cuál de las cinco clases establecidas por Servio Tulio pertenecía el hombre. La mejor armada era la primera clase:
Escudo: circular, llamado scutum
Muñequra: muñequera de metal que contenia un cuchillo para atacar por sorpresa en un mano a mano, llamado muñecum
Cuerpo: corseles de cuero, pectorales de bronce, grebas. Había tres tipos de pectorales en el ejército romano: la loriga hamata, hecha de cota de malla; la loriga scamata, hecha de escamas de bronce y la más famosa de todas, la loriga segmentata , hecha de segmentos de metal unidos entre si.
Yelmo: casco cónico de bronce.
Armas: gladius (espada corta), pilum, era arrojadiza (jabalina).
Sandalias: reforzadas por una suela de piel gruesa de unos dos centímetros. También llamadas caliga, de ahí el nombre del emperador Calígula
Las demás clases llevaban progresivamente menor equipamiento, de acuerdo con el poder adquisitvo. La segunda clase carecía de coraza y el escudo era oval, la tercera carecía además de grebas, la cuarta sólo tenía pilum y gladius y la quinta eran honderos (arrojaban piedras).



476: Caída del Imperio

En el año 451, el debilitamiento del Imperio era evidente. El rey huno Atila, había estado arrasando Europa y el Imperio de Oriente. Una carta de amor por parte de la hermana del emperador occidental, (Valentiniano III), Honoria, pedía al bárbaro que la rescatara de los muros de Roma y se casara con ella. Atila, viendo las ventajas que ello podría conllevar, marchó contra Roma.
El general romano Flavio Aecio, conocido como «el último gran romano», marchó hacia la frontera, en Galia, y estableció alianzas con diferentes tribus bárbaras (Visigodos, francos, alanos, burgundios y sármatas) en lo que se estima un ejército de alrededor de entre 100.000 y 200.000. Atila, con un ejército numéricamente superior, formado por hunos, ostrogodos, gépidos, hérulos y turingios, de medio millón de hombres, avanzó. Fue así como el 20 de junio del año 451, se enfrentaron en Ch"lons. La Batalla de los Campos Cataláunicos sería épica. Se calcula que las bajas fueron cuantiosas en ambos bandos, siendo un total de 300.000 muertos. La victoria se inclinaría a favor de Aecio, tras derrotar moralmente a un, hasta ahora, invencible Atila.
En el año 452 Atila lanzaría una poderosa contraofensiva que lo llevaría hasta las mismas puertas de Roma. Allí, el papa León I se reunió en secreto con él, y tras esto, Atila ordenó la retirada de sus tropas sin ninguna explicación. Todavía no se sabe qué pasó entre ellos dos, aunque probablemente Atila se retirara debido a las hambrunas y epidemias que sufría su ejército, y que le impediría mantener un asedio sobre Roma.
Dentro de poco, las fuerzas de Atila serían aniquiladas por una gran peste y los hunos desaparecerían. Tras la desaparición de Atila, Valentiniano III comenzó a dudar de la importancia de Aecio, y de su lealtad, asesinándolo a traición el 454. Un año después, en el 455, el senador Petronio Máximo, junto a amigos de Aecio, asesinaron a Valentiniano III y tomaron el poder. En el 455, el rey bárbaro Genserico desembarcó en Italia y saqueó Roma, matando a Petronio Máximo.
Por aquel entonces, estaba claro que el destino del Imperio Romano de Occidente estaba más que sellado. Valentiniano había muerto sin ningún heredero, el saqueo de Roma había supuesto un golpe brutal, sobre todo a la moral romana, los ejércitos carecían de un líder capaz tras el asesinato de Aecio a manos de Valentiniano y los romanos descubrieron que los hunos y los visigodos, no eran sus mayores enemigos. Tras el autoproclamado emperador Petronio Máximo, llegó el saqueo de Genserico, que fue más brutal que el del godo Alarico, esclavizando a los habitantes y saqueando todo aquello que poseyera riquezas, aunque gracias al Papa Leon I Magno, los vándalos de Genserico no cometieron las acciones que acompañaban a los saqueos, como incendios o violaciones.
Tras el saqueo y con la marcha de Genserico, fue elegido emperador Avito, que ya había sido magister militum con Petronio Máximo, Avito nombró magister militum a Ricimero y este llevó a cabo algunas campañas exitosas en Panonia y contra los vándalos en nombre del emperador, aunque ni de lejos consiguió bloquear el poderío naval de estos. Aprovechando una serie de revueltas en Roma, y sabiendo lo que le solía ocurrir a los militares exitosos, además de contar con el apoyo del Senado, Ricimero y su asociado Mayoriano se rebelaron contra Avito y lo depusieron.
Tras el depuesto Avito, llegó Mayoriano, que había sido coronado por Ricimero, pero Mayoriano resultó ser demasiado independiente para lo que Ricimero quería y después del fracaso de Mayoriano en dirigir una expedición contra los vándalos que culminó en el desastre de la Batalla de Cartagena (el fracaso tuvo mucho que ver con Ricimero y muchos oficiales romanos), Mayoriano fue obligado a abdicar por sus propios soldados.
Tras deponer a Mayoriano, Ricimero coronó a Libio Severo que resultó ser más manipulable que su antecesor, aunque este moriría pronto, bien envenenado por Ricimero o bien por causas naturales. Le sucedería el considerado último emperador capaz, Antemio. El reinado de Antemio comenzó bien, ya que era el candidato del emperador oriental y con la buena predisposición de Ricimero. Ricimero dirigió junto al Imperio Romano de Oriente una expedición contra los vándalos que acabó en fracaso, Antemio enfermó y según se dice, entró en un estado de locura, Ricimero lo aprovechó para levantarse contra él, este ejecutó a Antemio tras derrotarlo y le sucedió Anicio Olibrio, el candidato de Ricimero, y su ahora aliado, Genserico.
El reinado de Anicio Olibrio solo duraría unos meses, tras este llegarían Glicerio, un ilirio llamado Julio Nepote y finalmente el último emperador de occidente, Rómulo Augústulo, que era tan solo un niño. Después de que este fuera depuesto por un líder bárbaro llamado Odoacro, el Imperio Romano de Occidente desapareció. Pese a que el año 476 es considerado el fin del Imperio Romano de Occidente y el comienzo de la Edad Media, Julio Nepote seguiría reclamando sus pretensiones al trono imperial hasta su muerte en el año 480.


tenes


maurax







Y así llegamos al final del post espero que les haya interesado mucho, sepan valorar el esfuerzo. Me voy despidiendo saludos a todos.


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