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Asi planea pagar la deuda la oposicion (segun ellos mismos)

Offtopic3/7/2010

PRO: gasto eficiente mas nueva deuda

“El esfuerzo de un presupuesto inteligente” es la fórmula que postula el partido que encabeza el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. La alternativa Unión-PRO, según explicó el diputado nacional Jorge Triaca, es “analizar los niveles de gasto, la estructura de subsidios a los servicios públicos y normalizar el Indec. Se debe adecuar el gasto hacia un sistema de generación productiva”. De acuerdo con las estimaciones que manejan los primeros dos puntos, permitirían obtener más de 40 mil millones de pesos. Si bien no precisaron de dónde provendría ese dinero, anticiparon algunas fuentes: “Fútbol para todos, los aviones de Aerolíneas y los subsidios en gas y transporte nos permitirían obtener más de 48 mil millones de pesos. Hay que modificar la estructura de subsidios para que los pudientes paguen y lo reciban quienes realmente lo necesitan”. A su vez, “recuperar la confianza en el organismo estadístico habilitaría una caída en la tasa de interés en el mercado internacional”, apuntó el legislador.

La alternativa Unión-PRO propone un ajuste fiscal. La mayor eficiencia al momento de gastar que reclaman implica reducir las erogaciones públicas en un momento del ciclo económico donde se requiere la fórmula inversa. El nivel del gasto agregado para enfrentar la desaceleración en el nivel de actividad debe aumentar y no contraerse.

Macri, De Narváez y Pinedo proponen una política fiscal contractiva disfrazada de progresista al postular la necesidad de revisar la desigual distribución de los subsidios para que “recaigan sobre quienes realmente lo necesitan. No puede ser que se subsidie la compra de aviones de Aerolíneas Argentinas y el consumo de gas a lo largo de la Avenida Libertador”, señaló Triaca. Más allá de ese escudo protector contra el impacto redistributivo de modificar los subsidios, el PRO plantea bajar el nivel de gasto. La reducción eficiente PRO del consumo público tendría un impacto negativo amplificado en materia de recaudación y nivel de actividad.

Lo paradójico del caso planteado es que, para pagar la deuda, una vez que se reduce el gasto, todavía estaría pendiente la necesidad de obtener los dólares requeridos para el pago de las obligaciones denominadas en esa moneda. De Narváez propone comprarlos “del excedente del intercambio comercial”. Para eso el Tesoro debe recurrir al Banco Central y comprar las divisas con la consecuente caída en las reservas. Los compromisos se cancelan, las reservas caen de todas formas y, fundamentalmente, se reduce el gasto público.

La receta PRO parte del diagnóstico elaborado por el economista Carlos Melconian, quien sostiene que la macroeconomía argentina se encuentra en una situación “cuasi ochentista”. El análisis del también ex candidato a ministro de Economía de Carlos Menem, parece no registrar algunos elementos distintivos de la economía post-convertibilidad.

Otra alternativa novedosa dentro del PRO la postula el diputado Federico Pinedo: “Endeudarse a tasas razonables –alrededor del 5 por ciento– en el mercado internacional patrocinados por Brasil” (?). Pinedo no explica qué motivaciones tendría el país vecino para aceptar esa iniciativa o cuál sería el atractivo para el variopinto mercado internacional para colocar deuda en un joint venture entre Argentina y Brasil. Colocar deuda a esa tasa en la actual coyuntura parece imposible.

osea, nos suben las tarifas, se congelan salarios y se toma deuda ( al 15% por que al 5 es imposible por riesgo pais) encima los pesos "ahorrados" por el ajuste no sirven para pagar, por que los yanquis no creo que acepten pesos, entonces hay que pasarlos a dolares, como se hace esto? se le compran US$ al banco central: conclusion : igual bajarian las reservas sagradas.





UCR - CC emitir deuda , ajustar y bajar reservas

Dentro del radicalismo se evalúan distintas opciones. En una línea similar a la postura del PRO, una facción de la UCR busca revisar la política de subsidios y reformular el Presupuesto. Entienden que hay partidas sobrevaloradas y una subestimación de la recaudación, por no contemplar enteramente el proceso inflacionario. “No vamos a dejar que el kirchnerismo se lleve todo, extorsionando a los gobernadores”, manifestó el diputado Miguel Angel Giubergia. Por otro lado, el economista Mario Brodersohn, asesor radical, elaboró un documento donde asegura que la mejor opción es la colocación de Letras del Tesoro, experiencia que ya se realizó a fines de los ochenta con consecuencias negativas.

Los radicales que pretenden revisar el Presupuesto entienden que en la ley sancionada el año pasado “hay 16 mil millones de pesos que no tienen justificación, dedicados a Aerolíneas Argentinas, subsidios al transporte, los ferrocarriles, la Oncca y Fútbol para todos”. Consideran que tales entes funcionan mal o son innecesarios, sin evaluar las posibles consecuencias que la eliminación de tales erogaciones pudiera tener en la provisión de los servicios afectados ni el impacto en la distribución del ingreso por la reducción de subsidios. También aseguran que habrá mayor recaudación, producto del aumento en la inflación. A la vez, se inclinan por renegociar la deuda que vence y está en poder de los bancos. Aseguran que “no van a aceptar el ajuste”, pero la baja en los gastos podría conducir a ello, aunque el partido centenario no lo considere.

Por su parte, Brodersohn muestra otra línea dentro del radicalismo. La operatoria normal del Central para acumular reservas requiere comprar los dólares provenientes del excedente comercial y, para no expandir la base monetaria, el BCRA esteriliza los pesos que envía al mercado a través de la colocación de Letras del Banco Central (Lebacs). El economista radical propone que para absorber los pesos el Central venda una Letra que emita el Tesoro (Letes). Con los pesos que obtiene el Tesoro a partir de la colocación de deuda entre privados, que le compre al Central los dólares para pagar deuda externa. conclusion: bajan las reservas!

En definitiva, se trata de una estrategia en que el Estado cambia deuda externa por interna. “Vale decir que nuestra propuesta implica que no sea el BCRA el que financia el déficit del Estado, sino que sea el sector privado mediante la compra de Letes”, aclara el informe. También destaca que evitaría los embargos de parte de los fondos buitres. Sin embargo, el stock de deuda se mantendría –aunque con una composición distinta–, propuesta diferente a la del Fondea, con el cual el oficialismo busca el desendeudamiento.

Otro tema a analizar sería si el sector privado está en condiciones de absorber tal masa de recursos y a qué tasa. En el caso de que sólo acepten esos títulos a un precio muy alto, podría incentivar la especulación financiera, desestimulando la actividad productiva, por el alza en las tasas de referencia. Además, la colocación masiva de títulos podría desincentivar el ya de por sí escaso crédito productivo. La operatoria se presenta como una reedición del “festival de bonos” en el que derivó la política sugerida por Brodersohn como secretario de Hacienda del ministro de Economía Juan Sourrouille, en el gobierno de Alfonsín, el cual no logró los objetivos buscados originalmente y derivó en una bicicleta financiera especulativa.


proyecto sur:


En Proyecto Sur están de acuerdo con la utilización de reservas, pero pretenden destinarlas a otro fin. Desde su perspectiva, los recursos para pagar la deuda pueden salir del presupuesto nacional a partir de la suba de impuestos a grandes empresas y reducción de subsidios. Además, plantean llevar adelante un refinanciamiento de la deuda pública en manos de las entidades financieras locales. Con ello, aseguran que los compromisos pueden afrontarse y en paralelo mantener el gasto en materia social, infraestructura, salarios, entre otros. Con las reservas excedentes, crear un fondo para el desarrollo. Evalúan que no habría impacto en los precios ni apreciación cambiaria, algo que sin medidas adicionales podría ser difícil de lograr. Al avalar la utilización de reservas, la diferencia con el oficialismo parece pasar por los cambios que proponen en la estructura tributaria.

Encuentran dos opciones para, de forma inmediata, mejorar las cuentas fiscales. Por un lado, la restitución de las contribuciones patronales a los niveles de 1993, exceptuando a las pymes. A su entender, esto permitiría que el sistema previsional recaude 15 mil millones de pesos adicionales, masa de recursos que se liberarían de los gastos corrientes gubernamentales. Además, indican que el Estado podría dejar de destinar unos 17 mil millones de pesos reduciendo la política de subsidios a grandes empresas exportadoras, mineras y de transporte.

En tercer lugar, buscan que el año que viene se replantee el esquema impositivo, eliminando exenciones que existen en materia de ganancias, IVA, combustibles y otros regímenes de promoción económica, además de gravar la renta financiera. A partir de ello, aseguran que podrían recaudar adicionalmente unos 11 mil millones de pesos que hoy se llevan petroleras, mineras y exportadoras.

El plan no indica qué consecuencias podrían tener estas medidas sobre los precios, dado que las grandes empresas a las que se afectará son los más poderosos formadores de precios. Sin un control adicional, posiblemente estos conglomerados se lo “cobren” a los consumidores. Tampoco mencionan el impacto distributivo que podría acarrear la baja en los subsidios a servicios como el transporte ante el incremento en las tarifas. Ni cómo afectaría a las negociaciones paritarias una imposición de mayor carga de aportes sobre los salarios que pagan los principales conglomerados empresarios.

Sin embargo, admiten que igualmente aplicando estas medidas se necesitaría financiamiento, para lo cual pretenden “replantear el vínculo con el sistema financiero local”, el cual es acreedor de buena parte de los Boden y los préstamos garantizados. Proponen postergar vencimientos, reemplazando esa deuda con Letras del Tesoro.

El resultado final, indican, es que la necesidad de reservas cae a 2 mil millones, cuyo uso para afrontar compromisos avalan. El resto de las reservas de libre disponibilidad pretenden usarlas para confeccionar un fondo para el desarrollo, para la recuperación de los ferrocarriles y la modernización productiva.

Teniendo en cuenta que coinciden en el uso de reservas, la diferencia con la propuesta del oficialismo es en el plano fiscal, en donde plantean una reforma. Por su parte, el Gobierno pretende que los dólares en el Central se utilicen directamente para afrontar vencimientos. Proyecto Sur busca pagarlos con recursos adicionales generados internamente y las divisas aplicarlas para el estímulo a la producción, para lo cual deberían utilizar pesos; una operatoria que además podría generar tensiones hacia la apreciación del peso.

Algunos especialistas remarcan que la estrategia puede ser ineficiente, puesto que se busca afrontar compromisos en pesos –fondo de desarrollo– mediante el uso de reservas y deuda en dólares con moneda local, a partir del alza recaudatoria. A su vez, se cuestionan que el proyecto de desarrollo dependa del volátil flujo de dólares antes que de recursos corrientes nominados en pesos.







Raúl Dellatorre
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