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Hombre mandado a otra dimension, desaparece...

Ciencia Educacion5/19/2010
EXPERIMENTO FILADELFIA



Es un poco largo
pero la otra vez en una reunion alguien nombro que los norteamericanos en un experimento basandose en la teoria de nicola tessla mandaron a un tipo a otra dimension y nunca mas supieron nada de él...asique
busque un poco de informacion y espero que les guste.....

Leanlo todo



El secreto se hace público.


Los detalles de este suceso, se hacen públicos de una forma un tanto particular. La única fuente que transmitió lo sucedido fue el susodicho Carl Allen en sus misivas al astrónomo Morris K. Jessup, al que únicamente había visto en una audiencia en la que éste ofreció una lectura de uno de sus libros. Por alguna razón, debió pensar que podía confiar en él aquel secreto.

El 13 de enero de 1955, éste recibió una carta de un tal Carlos Miguel Allende en la que se informaba de un extraño suceso ocurrido unos años atrás y del que él mismo fue testigo. Detallaba la aparición y desaparición del U.S.S. Eldridge, como lo vio todo desde el buque mercante en el que servía, el S.S. Andrew Furuseth, mencionaba a otros miembros de la tripulación con la que sirvió, a fin de dar credibilidad a su historia, e incluso narraba los destinos de algunos de los tripulantes del buque sometido al experimento, incluyendo el caso de uno de ellos, que durante una pelea en un bar, desapareció por completo.



Jessup respondió a Allende vía postal, demandándole más evidencias para corroborar la historia, como por ejemplo fechas y detalles específicos de una historia que cuanto menos, se aventuraba fantástica. La respuesta llegó unos meses después, si bien ahora quien remitía la carta era Carl Michael Allen e informaba que no disponía de las pruebas demandadas pero que se sometería a una sesión de hipnosis en la que podría, seguramente, transmitir de forma fehaciente lo acontecido. Jessup decidió acabar con aquello, y cortó la correspondencia con el supuesto testigo.

En la primavera de 1957, la Office of Naval Research, contacta con Jessup y le pide estudiar el contenido de un paquete que habían recibido. Al presentarse, un atónito Jessup encuentra que en el paquete hay una copia en papel de un libro sobre OVNIS que él mismo escribió años atrás y que se había enviado a la Office of Naval Research envuelto en un papel que ponía Felices Pascuas. El libro contenía anotaciones en los márgenes, escritas en tres colores de tinta diferentes, pertenecientes a tres individuos diferentes, de los cuales sólo uno anotó su nombre: Jemi.



Los otros dos sujetos, fueron clasificados como Mr. A y Mr. B y las anotaciones hacían referencia a dos tipos de “personas” viviendo en el espacio y discuten las afirmaciones plasmadas por Jessup en su libro, discurriendo hasta relacionarlas con el Experimento Philadelphia. Basándose en la escritura, se pudo identificar a Mr. A como Carlos Allende, de quien Jessup había recibido dos cartas. En base a esto, la Office of Naval Research pidió a Jessup que les proporcionara la dirección de Carlos Allende, pero comprobaron que ésta correspondía a una granja abandonada.

También le informaron que una empresa denominada Varo Corporation iba a publicar de nuevo su libro con las misteriosas anotaciones (el libro se llamaba The case for the UFO) y las dos cartas que había recibido. Parece ser que la edición no superó las 100 copias y únicamente se distribuyeron entre personal seleccionado de la Armada. El propio Jessup recibió tres para su uso personal.

¿Es real la historia?
Los detractores, escépticos y otros buscadores de la verdad, encuentran en esta historia, numerosos indicios sobre su falsedad, ya que realmente parece sacada de una película de ciencia ficción.

Para empezar, tenemos el hecho de que la única fuente que atestigua todo lo ocurrido es una única persona, que no aporta pruebas que puedan corroborar la historia y nunca se ha podido disponer de alguna de ellas (si existiera). Todos los escritos posteriores, como los del conocido Charles Berlitz, contienen material copiado de libros de ciencia ficción. En un artículo publicado en la revista Fate Magazine, en 1980, Robert Goerman (el articulista) afirmaba que Carlos Allende / Carl Allen, era en realidad Carl Meredith Allen, de New Kensington, Pennsylvania, un personaje muy inteligente pero mentalmente inestable, capaz de haberse inventado una historia tan fantástica como aquella. Si es cierto, la verdad es que entonces difícilmente podría alguien creer semejantes hechos como reales.

Si vamos al aspecto científico de lo sucedido, nos encontramos con hechos que son todavía más discutibles. Si bien Albert Einsteisn nunca desarrolló por completo su teoría de los campos unificados, si llegó a realizar diferentes variaciones de ésta hasta que falleció en 1955. Un profundo estudio de la física durante ese período y posteriormente, demuestra que las teorías de Einstein son del todo imposibles, con lo que sabiendo que formaban parte de la base del proyecto, éste nunca pudo producir un resultado satisfactorio e incluso un “accidente” como el de la teletransportación. A día de hoy sabemos que no existe mecanismo conocido por el que un campo eléctrico o magnético o tan siquiera cualquier otro tipo de fuerza en la Tierra pueda curvar o reflectar la luz.
Una de las pocas imágenes que existen del único testigo "oficial" de lo ocurrido en el astillero de Philadelphia: Carlos Miguel Allende.
Una de las pocas imágenes que existen del único testigo "oficial" de lo ocurrido en el astillero de Philadelphia: Carlos Miguel Allende.

En esa línea, la teoría del ingeniero Nikola Tesla sobre la dinámica de la gravedad, que contenía indicios sobre la posibilidad de realizar un viaje espacio – tiempo, y que fue otra de las bases del Experimento Philadelphia, ha sido rebatida en la actualidad por diferentes estamentos de la comunidad científica que a raíz de todo lo aportado desde el punto de vista científico, consideran el proyecto desde otra perspectiva.

Para éstos, los generadores que se adaptaron al buque, no fueron diseñados para distorsionar el tiempo o conceptos similares. Esos generadores estarían concebidos para crear un efecto “espejismo”, convirtiendo al buque en invisible al ojo humano. Estos generadores de alta frecuencia, calentarían el aire y el agua alrededor del barco, provocando que el espejismo fuera real y ocultara el buque de la vista, siendo físicamente detectable únicamente por la estela que se apreciaba detrás de la niebla verde se afirma se vio en el lugar.

Hay que decir que existen otros científicos que afirman lo contrario, ya que la descripción del sistema montado en el U.S.S. Eldridge, que emplearía la gravedad como forma de combar la luz alrededor del buque, es en teoría posible, ya que el Sol provoca precisamente eso, que la luz se curve ligeramente a su alrededor debido a la masa que posee y según la teoría, el tiempo; al igual que un agujero negro, cuya masa es tan elevada y su poder de atracción gravitacional tan alto, que absorbe por completo a la luz. Pero obviamente, sería necesario conseguir un poder gravitacional superior al del Sol o de un agujero negro, algo que podemos considerar como imposible.

Otro punto que se considera como parte rebatible de la historia, es el desarrollo temporal de la misma. El U.S.S. Eldridge permaneció en el puerto de Nueva York hasta septiembre de 1943. El experimento de octubre habría tenido lugar cuando el buque se encontraba tomando parte en sus maniobras de las Bahamas. Además, en una reunión de veteranos del U.S.S Eldridge celebrada en abril de 1999, estos confirmaron que jamás recalaron en Philadelphia. Corrobora este hecho la existencia, a disposición del público en general, del informe de acción en la II Guerra Mundial del buque, que incluye las anotaciones del cuaderno de bitácora, en un microfilm, codificado como objeto # NRS-1978-26 en el U.S. Naval Historical Center situado en el Washington Navy Yard.

Sin embargo, la Armada norteamericana, ha negado siempre el acceso a los documentos relacionado con el caso, de forma completa, lo que ha servido únicamente para convencer a los interesados en el caso de que los hechos fueron realmente ciertos y que existe (y existió) una conspiración para tratar de ocultar la verdad. ¿Por qué motivos? Entre otros, porque la tecnología empleada es de común uso actualmente en el ejército norteamericano o, por ejemplo, por las millonarias indemnizaciones que demandarían las familias de los afectados.

¿Qué pudo suceder? Explicaciones alternativas.
El investigador Jacques Valle, descubrió que a bordo del U.S.S. Engstrom, que se hallaba anclado al lado del Eldridge en 1943, fue puesto a disposición de las autoridades navales para proceder a realizarle una operación de degaussing, con el objetivo de hacerlo indetectable a los torpedos y minas magnéticas. Valle explica que lo trabajos realizados en el Engstrom, de una forma un tanto enrevesada podrían haber influenciado en la historia del Experimento Philadelphia.

Un veterano que sirvió a bordo del Engstrom, confirmó que el Eldridge podría haber viajado de Philadelphia a Norfolk y volver en un solo día en aquella época, cuando para los mercantes era imposible. La razón la encontramos en un secreto de guerra: existía una serie de canales (el Chesapeake y el Delaware) que unían ambos puntos y que se encontraban vedados únicamente para el uso militar y con un conocimiento de su existencia limitado para los civiles, ya que se pretendía ocultar su existencia debido a que en aquella zona se habían avistado recientemente submarinos alemanes, con lo que para poder proteger a la flota, se movía a los buques por estos canales de forma continua.

Este mismo veterano, afirmaba ser, además, el mismo hombre que Allende afirmaba haber visto desaparecer en la pelea del bar. La explicación para este hecho es muy sencilla: cuando la pelea finalizó, los camareros, amigos suyos, le sacaron por la puerta de atrás del bar antes de la llegada de la policía, porque era menor de edad. Ellos mismos declararon que el muchacho había desaparecido, sencillamente para no meter en líos al chico.

En términos más especulativos y paranormales, un personaje, Al Bielek, que realmente se llama Edward A. Cameron, proclamó que se encontraban en el muelle en el momento en que el Eldridge se encontraba en el “hiperespacio” vía Norfolk, cuando él también dio un salto dimensional espacio – tiempo y acabó, tras un período de severa desorientación, en la estación de la Fuerza Aérea de Mountauk Point, Long Island en 1983, habiendo experimentado no sólo la teletransportación, sino un salto en el tiempo. Pero en el año 2003 se le desmontó la historia cuando un equipo de investigadores le siguió la pista y averiguó que todo era una patraña.

Sea cierto o no, lo cierto es que aún a día de hoy, el conocido como Experimento Philadelphia, sigue provocando acaloradas discusiones entre los defensores y los detractores de lo sucedido, dejando la puerta abierta a la posibilidad de que realmente, los viajes espacio – tiempo, sean una realidad.

EL UNICO TESTIGO DE TAL EXPERIMENTO FUE ESTE HOMBRE:




MIGUEL ALLENDE...



bueno eso es todo si consigo algo mejor...o mas info lo agrego


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