Medía 2 metros de altura, tenía una poderosa cola que le servía como tripode para mantenerse equilibrado mientras comía plantas, tiene un abundante pelo rojizo, y según algunas fuentes que aseguran haberlo visto, emite un poderoso hedor nauseabundo, y han habido numerosos avistamientos por cazadores y por nativos de la zona.
La criatura, cuyo nombre en idioma indígena significa "defensor de los bosques", también ha sido avistada por cazadores que se aventuran en el Suroeste de Brasil. Muchos de estos testimonios llegaron a oídos de David Oren, un ornitólogo de la Universidad de Harvard (EE.UU.) que llegó a la zona en 1977 para estudiar las aves locales.
Según contó el investigador a La Tercera, para él las historias no eran más que parte del folklore indígena. Hasta que a fines de los, 80, cuando realizaba una de sus investigaciones de campo, escuchó un terrible rugido que hizo huir a casi todos los que lo acompañaban: "Al escucharlo, quieres escapar. Aún hoy, el animal es avistado periódicamente y muchas personas piensan que se han topado cara a cara con el diablo".
La criatura, cuyo nombre en idioma indígena significa "defensor de los bosques", también ha sido avistada por cazadores que se aventuran en el Suroeste de Brasil. Muchos de estos testimonios llegaron a oídos de David Oren, un ornitólogo de la Universidad de Harvard (EE.UU.) que llegó a la zona en 1977 para estudiar las aves locales.
Según contó el investigador a La Tercera, para él las historias no eran más que parte del folklore indígena. Hasta que a fines de los, 80, cuando realizaba una de sus investigaciones de campo, escuchó un terrible rugido que hizo huir a casi todos los que lo acompañaban: "Al escucharlo, quieres escapar. Aún hoy, el animal es avistado periódicamente y muchas personas piensan que se han topado cara a cara con el diablo".