InicioCiencia EducacionGrandes Enigmas de la Humanidad. Parte 11.
Antes que nada les cuento que aquí en mi casa coleccionamos algunos de los fascículos que vienen en los diarios. Hace un tiempo transcribí uno de los mas interesantes que tenemos y he decidí compartirlo con uds. Disfruten estos nuevos 5 enigmas de la humanidad.

En este post veremos:
*¿Existió Homero ?
*El incierto destino de Juana de Arco
*Niños y hombres salvajes
*Los extraños poderes de los lamas
*¿Murió envenenado Napoleón I?


Y les adelanto que en la parte 12 de los Grandes Enigmas de la Humanidad veremos:

*El enigma del Temple
*El abominable hombre de las nieves
*Mesmer y el mesmerismo
*¿Quién asesinó a Kennedy?
*El poblamiento de la Polinesia




Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 11.


¿Existió Homero ?
Un monumento literario sin autor seguro

La Ilíada y La Odisea , dos poemas que forman el más antiguo y el más conocido de los textos clásicos. Sin embargo, ¿quién es el autor? La tradición nos describe a un viejo narrador ciego cantando sus versos en las plazas públicas; los historiadores piensan en una obra colectiva, forjada a través de los años.

Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves, cumplíase la voluntad de Zeus, desde que se separaron disputando el Atrida, rey de hombres, y el divino Aquiles.

Con estas líneas comienza La Ilíada el primero de los dos poemas atribuidos a Homero . Relata en veinticuatro cantos versificados, la guerra de Troya, provocada por el rapto de Helena, esposa del rey Menelao. Los griegos sitian Troya. Aquiles combate para vengar a su amigo Patroclo, muerto por el troyano Héctor. El segundo poema homérico, La Odisea , tiene por héroe a Ulises, rey de Itaca, personaje secundario en La Ilíada. De regreso de Troya, Ulises se extravía en medio de tempestades y, durante diez años, recorre el Mediterráneo, enfrentando monstruos y hechiceros.

El nacimiento de la Historia
Aunque La Ilíada y La Odisea son estudiadas por los jóvenes griegos desde el siglo V a.C., la visión de la Historia que entregan es pronto discutida. Muy tempranamente, ambos relatos son considerados como una interpretación poética de hechos elevados a la categoría de la mitología. El primer autor que puede ser calificado como historiador es Hecateo de Mileto, en el siglo VI a.C. Sin embargo el que lleva el nombre de “Padre de la Historia” es Heródoto, nacido en Asia Menor en el 435 a.C. Dando la espalda a los mitos, Heródoto viaja, indaga, recoge testimonios y redacta nueve volúmenes que se refieren a Grecia, al Imperio persa, a Egipto y a las guerras médicas. No obstante, Heródoto carece aún de método, los relatos que recolecta son a menudo falsos o imprecisos. Veinticinco años más joven que él, Tucídides es el sucesor de Heródoto. Retomando el género inaugurado por este último, aporta el sentido crítico, el análisis y una visión más “científica” de la Historia. En menos de una generación, los fundamentos quedan planteados, la Historia se transforma en una disciplina por sí misma.


Homero
Homero , busto romano (Nápoles, Museo Nacional)


El primero de los clásicos
Durante el siglo VII antes de Cristo, aedos, poetas y bardos recorren Grecia cantando las dos nuevas epopeyas. Por todas partes sus relatos obtienen un éxito resonante y son pronto conocidos por todos.
En el siglo VI, Atenas es la primera en organizar una lectura pública integral. Además de sus cualidades literarias, expresan la unidad cultural griega: constituyen de alguna manera el símbolo de una civilización. En el siglo IV, el conquistador Alejandro Magno tiene siempre consigo un ejemplar de La Ilíada y La Odisea , donde quiera que sus campañas lo lleven.
Por supuesto, los dos poemas fueron ampliamente copiados y difundidos. Así, se conservan actualmente varios centenares de versiones de La Ilíada, cada una ligeramente diferente, hasta que el texto fuera depurado en la época alejandrina.

¿Cómo fechar la obra?
La sucesión de intervenciones de los diferentes copistas no facilita ciertamente en nada este trabajo. La tradición hizo por largo tiempo de Homero un hombre del siglo X ó IX. Sin embargo, las primeras lecturas reconocidas de sus dos poemas tuvieron lugar recién durante el siglo VII. El alemán Schadewaldt sitúa la gestación de las dos obras durante la segunda mitad del siglo VIII, precisamente en los alrededores del 720 a.C. Algunos datos arqueológicos parecen confirmar esta fecha. Efectivamente, Homero , que narra hechos que se desarrollaron supuestamente en la época micénica, comete numerosos anacronismos. Así, los jarrones fenicios que describe son del siglo VIII. Sucede lo mismo con todos los demás objetos de la vida cotidiana.
Sin embargo, los anacronismos no significan que la obra sea una mera ficción, ni que un solo hombre - Homero - la haya creado de golpe. Una tradición oral pudo haberse mantenido, los relatos que narraban los hechos de la guerra de Troya pasaban de boca en boca, luego esta tradición fue puesta por escrito, en el siglo VIII, gracias a la reciente invención de la escritura en Grecia.

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La Apoteosis de Homero , de J. A. Dominique Ingres (1827. Museo del Louvre, Paris). Pero ¿existió realmente el aedo griego?


¿Un poeta o dos?
Hasta el siglo XVII, nadie dudaba de la existencia histórica de Homero . La tradición lo ve nacer en Colofón. A menos que haya sido en Quío, Esmirna, Eos o Cymera... Varias ciudades se disputan el honor de haber sido su patria. La misma tradición quiere que haya sido ciego y haya vivido durante el siglo X ó IX a.C.
Sin embargo, en 1670, en sus Conjeturas Académicas, el abad de Auhignac denuncia las incoherencias de los poemas homéricos. Por primera vez pone en duda la existencia de un autor único, pero sus afirmaciones no recogen ningún eco. No obstante, un siglo más tarde, en 1795, el erudito alemán Friedrich-August Wolf publica una obra, Prolegomena ad Homerum, donde plantea las mismas interrogantes. Nos encontramos entonces en el siglo de las Luces, el espíritu crítico hacia los clásicos se ha desarrollado y pronto se abre el debate: ¿no se esconderán varios autores anónimos detrás de un pseudónimo colectivo?
La composición de los dos poemas es analizada. La Ilíada es una obra acabada, irreprochable en su composición. La Odisea parece, en comparación, más desordenada y falta de unidad. Grandes diferencias de fondo y de espíritu separan los dos textos. La Ilíada es un relato épico, su autor posee una visión grandiosa cósmica, los dioses son omnipresentes. Utiliza esquemas fijos en la estructura de ciertas escenas, como los combates y los encuentros. Se acerca a la tradición oral de los aedos: antiguas epopeyas y poesías genealógicas.
En cambio, el autor de la Odisea aprecia los temas fantásticos: monstruos, hechiceras, magos y sirenas. Los dioses, por el contrario, están casi ausentes. Incluso Atenea, que protege a Ulises durante La Ilíada, no se aventura con él en el Mediterráneo occidental; ésta no reaparece sino durante el regreso a Itaca. La Odisea da gran importancia a las escenas de la vida cotidiana, en búsqueda de la paz y la dulzura de vivir. No se encuentra el espíritu guerrero que marca a La Ilíada.
Actualmente, se admite que el autor de La Ilíada no es, sin duda, el de La Odisea . El análisis del lenguaje, así como de la visión poética, revela dos caracteres diferentes. El autor de La Ilíada vivió seguramente durante el siglo VIII; mientras que el de La Odisea lo hizo más bien en el siglo VII: las características de su poema revelan a un griego abierto a la navegación y al descubrimiento del Mediterráneo.
Tiene una nueva visión del rol de los dioses que ya no son "superhombres" omnipresentes. Los defectos de estructura y la falta de unidad de La Odisea permiten pensar que el texto es obra de diferentes narradores, la adaptación de varios relatos de tradición oral reunidos por un hábil redactor.

La Grecia micénica, un descubrimiento tardío
Homero y la arqueología. Hasta el siglo XIX, los historiadores hacen comenzar la historia de Grecia en el 800 antes de Cristo. Pero, a finales del siglo, los descubrimientos de un arqueólogo alemán ponen en duda estas fechas. Apasionado desde su infancia por La Ilíada y La Odisea , el autodidacta Heinrich Schliemann se lanza, a partir de 1866, en una aventura a la que consagrara su vida: probar la existencia de la civilización descrita por Homero .
Schliemann, descubridor de Troya. En 1870, sobre la colina de Hissarlik, en Asia Menor, encuentra, para sorpresa de sus contemporáneos, la ciudad de Troya, hasta entonces considerada como imaginaria. Sus excavaciones sacan a la luz las diferentes épocas de la ciudad y permiten reconstituir la anécdota que inspiró al aedo: la gran guerra de diez años fue en realidad una incursión de piratas y el caballo un exvoto de los asaltantes. Alentado por su descubrimiento, Schliemann prosigue sus excavaciones en Micenas, en búsqueda de la realidad histórica en la que Homero basó su ficción. Las excavaciones, aunque torpes y carentes de rigor, revelaron un periodo hasta entonces ignorado: la Grecia del segundo milenio a.C.
Las excavaciones del siglo XX. Numerosos arqueólogos se lanzaron en la brecha abierta por Schliemann. En 1939, el norteamericano Bregan encuentra, no lejos de la costa occidental del Peloponeso, un yacimiento que corresponde al palacio de Néstor, evocado en el tercer canto de La Odisea . En Chipre, el arqueólogo Karageorghis exhuma sepulturas que, una vez analizadas, muestran que el rito funerario empleado es exactamente el descrito en el canto XXIII de La Ilíada para la inhumación de Patroclo. Sin embargo, este rito que Homero presta a los micénicos es, en realidad, contemporáneo del aedo.




El incierto destino de Juana de Arco
¿Quemaron realmente a la Doncella de Orleáns?

El anuncio de la muerte de Juana de Arco en la hoguera de Ruán, el 30 de mayo de 1431, causó tal horror entre sus seguidores que muchos de ellos no quisieron convencerse del hecho. ¿Tuvieron ellos la razón? Cuatro años más tarde, en 1435, una joven que dice ser Juana es reconocida por la familia y amigos de la virgen guerrera.
El 23 de mayo de 1430, a la cabeza de una pequeña tropa, Juana de Arco intenta en vano levantar el sitio de Compiègne y es capturada por Juan de Luxemburgo, un mercenario al servicio del duque de Beaulieu. Encarcelada en el castillo de Beaulieu, en Vermandois, intenta una fuga desesperada saltando desde una torre, pero es recapturada herida. El duque de Luxemburgo la vende a los ingleses, quienes desean desprestigiar a la heroína que dio a Francia la fuerza para liberarse. La Universidad de París, en manos de los ocupantes, pide que Juana sea juzgada por herética ante un tribunal de la Santa Inquisición. Se constituye una corte especial con asiento en Ruán. La preside el obispo de Beauvais, Pierre Cauchon., quien goza de toda la confianza del duque de Bedford.

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Juana de Arco, por Ingres (París, Museo del Louvre)


La epopeya de la Doncella de Orleáns

Nace en el año 1412, en una familia campesina acomodada en Domrémy. Juana tiene apenas 16 años cuando, en mayo de 1428, se presenta ante el capitán Roberto de Baudricout, asegurándole estar investida de una misión divina: expulsar a los ingleses de Francia. Después de varios meses de vacilación, Baudricout decide enviar a Juana con el rey Carlos en Chinon. En febrero de 1429, ella convence al rey de su misión. En mayo de 1429, convertida en guerrera, participa en la defensa de Orleáns, en la recuperación de Jargeau, de Meung, de Beaugency y en la victoria de Patay, el 18 de julio. Su historia se difunde y se convierte en la heroína del pueblo. El 17 de julio, Juana está al lado de Carlos VII en su coronación en Reims. Es el día de su triunfo. En septiembre, resulta herida durante el sitio de París. Juana aún participa en algunas pequeñas operaciones, pero en mayo de 1430 es capturada por los hombres del duque de Borgoña frente a Compiègne. Su proceso se abre en enero de 1431. El 30 de mayo es quemada en la hoguera en la plaza del mercado viejo de Ruán.


Extraña ejecución
El 9 de enero de 1431, se abre el proceso en Ruán. Después de seis meses de sumario y debates, el 14 de mayo, Juana de Arco es acusada de idólatra, invocadora de demonios, cismática y herética. Le ordenan abjurar públicamente de sus errores y, a cambio, ella salvará su vida. Juana, agotada, acepta el compromiso y abjura, pero tres días después se retracta. En un rápido proceso se la declara relapsa: se levanta la hoguera. En la mañana del 30, una mujer con la cara oculta por un velo y una mitra es conducida a la plaza del mercado de Ruán. Ochocientos soldados ingleses impiden que se acerquen los diez mil espectadores. A las nueve, el verdugo enciende la hoguera. Algunos minutos después, la ajusticiada muere. El verdugo retira las antorchas para que los presentes puedan ver el cuerpo semi-calcinado. Luego enciende otra vez la hoguera y el cadáver se convierte poco a poco en cenizas. Una mujer fue quemada viva pero nada demuestra que se trate de Juana. Se rumorea que la Doncella de Orleáns se escapó y que la ejecución fue sólo un simulacro:
Francia quiere creer que la joven aún vive.

Juana es conducida a la hoguera, pintura de Patrois, 1867, Museo de Bellas Artes


El retorno de Juana
Durante el verano de 1435, una mujer vestida de soldado se presenta en Saint-Privey, en Lorena. Busca a Pedro de Lys y a Juan el Pequeño, los dos hermanos de Juana, quienes constatan con estupor que están, sin duda alguna, frente a su hermana. La sobreviviente cuenta que escapó de su prisión ruanesa y se ocultó posteriormente usando el nombre de Claudia. El relato termina por convencer a los dos hombres. Ella permanece junto a ellos como miembro de la familia. Esta situación no dura mucho. La joven atrae la atención de un señor de Lorena, Roberto des Armoises, quien la desposa en 1436. En ningún momento el esposo pone en duda la identidad de su mujer: para él, ella es Juana de Lys, la Doncella de Orleáns. Cuando Roberto amplía su castillo de Jualny, hace grabar las armas de Juana junto con las suyas. Este reconocimiento privado no es suficiente para la esposa y, a partir de agosto de 1436, comienza a enviar mensajeros para anunciar que sigue con vida, a las ciudades de Orleáns, Blois y Loches, siguiendo los pasos del rey. Luego su hermano Juan acude a Orleáns, donde se le recibe con honores.

Juana des Armoises
Carlos, sin embargo, se abstiene de responder a los mensajes de Juana. Cansada, la joven se dedica a la vida de familia. Después de dar a luz a dos varones decide, en 1439, volver a Orleáns. Ahí es reconocida y aclamada por el pueblo. La municipalidad organiza festines en su honor e, incluso, le concede una asignación de 210 libras por los servicios prestados en la época del sitio. Su amigo de siempre y fiel confidente, Gilles de Rais, viaja para verla. La reconoce sin titubear y pone sus soldados a su disposición.
Pero el rey no le concede ninguna audiencia. En 1440 se dirige a París y, sorpresivamente, sin que ningún obstáculo o desmentido haya puesto en duda sus aseveraciones, la esposa de Des Armoises confiesa que no es la Doncella de Orleáns. Vuelta a ser Claudia, cuenta su verdadera historia ante los magistrados de la capital. Aventurera, viuda de un caballero, cuenta haber combatido por un tiempo en el ejército pontificio. De vuelta a Francia, se le ocurrió hacerse pasar por Juana. Arrepentida, pide perdón por su impostura. Esta historia convence apenas más que la anterior: no explica ni el cambio brusco de Juana a Claudia y menos aún, el hecho que tantos familiares de la Doncella hayan reconocido en la usurpadora a la heroína supuestamente muerta en Ruán. ¿Quién es realmente Claudia, si Juana fue de verdad quemada en la hoguera? ¿Qué originó esta repentina confesión? Estas preguntas permanecen sin respuesta.

Juana la hechicera San Miguel y Santa Catalina.

La misión de Juana empieza en 1428, cuando San Miguel y Santa Catalina se comunican con ella. Las voces le revelan un detalle secreto que deberá convencer a Carlos VII. De hecho, en Chinon, aunque el rey intercambia trajes con un miembro de su corte, Juana, quien no lo ha visto nunca antes, lo reconoce en seguida.
Un arma mágica. En 1429, cuando viste su armadura, ella pide la espada que Catalina le había preparado. En una visión, Juana se entera que la espada está en la capilla de Fierbois, cerca de Tours. Dos escuderos encuentran, enterrada detrás del altar, una espada oxidada. Desde entonces, el arma adquiere fama de mágica. El óxido se desprende fácilmente, mostrando una hoja brillante marcada con un emblema de cinco cruces; se dice que seria el arma de Du Guesclin, de San Luis o de Carlos Martel. Juana libera a Orleáns y se lanza al asalto de París. Al ser capturada, su espada desaparece. Los observadores no dejan de ver en aquello una maldición,
Junto a Juana, Gilles de Rais. mariscal de Francia, brazo derecho de Juana en todas sus batallas, fue el amigo más fiel de la Doncella y, para la historia, uno de los asesinos más monstruosos de todos los tiempos. Después de la muerte de Juana, se retira a su castillo de Tiffauges, en Vendée, donde organiza abominables orgías en las que niños son violados y degollados. Gilles de Rais reconoció más de 150 crímenes y fue quemado en la hoguera, diez años después de Juana.




Niños y hombres salvajes
Una ”esquimal” en la campiña francesa

¿Puede el hombre volver al estado animal? Esta perspectiva., a la vez fascinante y repulsiva, es sostenida por una serie de relatos y observaciones que se remontan a los tiempos más antiguos.
Para que el “hombre salvaje” ya no provocara miedo y se conviniera en un ser "aceptable", fue necesaria la intervención de la ficción, la creación de un héroe como Tarzán, capaz de conservar su humanidad mientras desarrollaba al mismo tiempo un cuerpo de atleta y adquiría los sentidos aguzados de los animales.
La realidad es muy diferente: los casos conocidos son dramáticos, dan lástima. Le recuerdan dolorosamente al hombre que el barniz de la civilización es delgado y que la bestialidad siempre resurge a la primera ocasión.

Juana De Arco
Tarzán cabalgando un bisonte, ilustración para la colección de E. Rice Burroughs


La “esquimal” de la Champaña
En septiembre de 1731, en Francia, una niña de unos 10 años de edad llega al poblado de Sogny, cerca de Chalons-sur-Marne. Está descalza, vestida con pieles de animales y lleva un pedazo de calabaza a modo de sombrero. Armada con un garrote, logra matar a un perro que un campesino lanzó contra ella. Luego de su captura, se descubre que tiene pulgares muy desarrollados y que su piel, bajo la mugre, es blanca. Los testigos le encuentran un tipo físico parecido al de los esquimales.
Durante un tiempo la niña permanece muda. Su régimen alimentario se compone entonces básicamente de pequeños animales que atrapa y come crudos. A medida que pasa el tiempo, la niña termina por aprender a hablar y finalmente se conocen detalles acerca de su vida pasada. De este modo, parece que durante su vida salvaje tuvo por compañero a otra niña, aparentemente una negrita, a quien le rompió el trineo durante una pelea. De hecho, algunos campesinos dicen haber divisado en una oportunidad e intentado en vano capturar a una niña negra. La "esquimal" cuenta también haber sido recogida por una mujer que le dio ropa. Anteriormente, parece haber vivido desnuda.
Más adelante las “ventajas” de la civilización parecen tener efectos negativos en la niña. No se acostumbra al régimen alimentario de los que la adoptaron. Pierde los dientes y se enferma con frecuencia. Algunos médicos poco inspirados ven en esto una rebelión de su naturaleza salvaje y le practican sangrías para debilitarla... La salvajuela casi muere de verdad, y luego todo termina por normalizarse. Ingresa a un convento parisino, destino común de los niños perdidos. Entrada en la normalidad, se pierde su pista.

iliada
Una niña caminando en cuatro patas, los miembros están deformados por esta larga e insólita postura... la "esquimal" de Champaña, sin duda que se le parecía


La estrella de los hombres salvajes El estadounidense Edgar Rice Burroughs (1875-1950) supo crear, con Tarzán, a un personaje que dejó la literatura para constituir un mito moderno, y el de marca registrada. Ampliamente inspirado en las aventuras africanas de Allan Quatermain, del escritor inglés Sir Henry Rider Haggard (siendo la más famosa, Las Minas del rey Salomón ), la saga del hombre mono se desarrolla, sin embargo, en una África puramente imaginarla donde la exactitud está totalmente ausente. Esa África, casi tan foránea como el planeta Marte de la otra gran serie de Burroughs (el ciclo de John Carter), es el lugar de las aventuras generalmente fantásticas en el transcurso de las cuales Tarzán encuentra civilizaciones perdidas, dinosaurios, se ve reducido a un tamaño de 50 cm, etc., La primera novela, Tarzán de los monos , es publicada en revistas, en 1912 y luego como libro en 1914. Veintiún otros libros, de interés muy desigual, se publican en vida del autor, y dos póstumamente. Popularizadas en los años 30 por las películas protagonizadas por Johnny Weissmüller, las aventuras del famoso superhombre de la jungla encantan a un público que se está innovando constantemente ya sea en librería, en el cine o en la televisión.


Víctor, otro niño salvaje, encontrado en el Aveyron en 1800


Un origen sin dilucidar
Que la niña haya logrado sobrevivir al estado salvaje en la campiña francesa del siglo XVIII constituye más un récord de resistencia física (desgraciadamente acompañada de un deterioro mental) que un misterio. El verdadero enigma es el origen de los dos niños, ya que la salvajuela es incapaz de decir algo acerca de su vida antes de llegar a Francia, si efectivamente fuese de origen extranjero. Sólo recuerda a un gran animal que vivía en el agua y haber cruzado el mar en dos oportunidades. El animal acuático podría constituir una pequeña prueba adicional que pertenecía a una población de esquimales, que se dedicaban a cazar cetáceos y focas. Su compañera negra y la indicación que había cruzado el mar en dos oportunidades apoyan la idea de un origen norteamericano y no noreuropeo. Quizás ambas niñas sólo eran “recuerdos” de viaje traídos a Francia, luego perdidos, por un viajero procedente del Nuevo Mundo... Sea lo que fuere, la "esquimal" de Champaña alimenta a tal punto la crónica de la época, que el gran naturalista sueco Carl von Linné la incluye entre sus nueve especímenes de homo sapiens ferus, una subespecie de la humanidad creada por él, en su trabajo Systema naturae, publicado en 1758.

Niños criados por animales
Existen dos tipos de niños salvajes: aquellos que deben sobrevivir por si mismos, como la "esquimal" de Champaña, o el niño salvaje del Aveyron (1800), héroe de una película de François Truffaut, y aquellos que realmente parecen haber sido criados por animales. La posibilidad de esta educación animal fue rebatida por mucho tiempo por los escépticos, hasta el caso de los niños-lobos de Midnapore (India. 1920), que aportó una prueba convincente a este expediente, del que se extraen aquí algunos casos recientes.
Animales en lugar de padres. La edición del 5 de septiembre de 1937 del American Weekly relata el descubrimiento de una niña, en un asilo de locos en Turquía, que parece haber pasado ocho años viviendo con una familia de osos antes de ser capturada por un cazador. A su llegada al asilo, la niña se comporta de una manera exactamente igual a la de sus padres adoptivos. En el Daily Mirror inglés, del 1 de febrero de 1971, aparece el relato de los encuentros con un niño-gacela que se desplazaba a saltos y era aceptado por esos animales en el Sahara español. Hecho que fue confirmado por el antropólogo francés Jean- Claude Armen, que vio al extraño pequeño lamer la frente de las gacelas como signo de reconocimiento. Esta vez, fue imposible capturar al niño en cuestión.
Padres más salvajes que los animales. En 1833, el gran criminalista alemán Von Feuerbach describe a una muchacha-cerda de 22 años, que había sido criada por una porqueriza. Una de sus piernas estaba muy deformada, gruñía como un cerdo para expresarse, y le costaba desplazarse como un ser humano. Tan terrible como ése resultó ser el destino, relatado en los Anales de lo Extraño de 1981, de una pequeña portuguesa de nueve años que fue descubierta en 1980 viviendo en un gallinero donde su madre la encerró desde su nacimiento. Manifiesta las mismas reacciones que las gallinas, duerme en el suelo y camina de una manera muy extraña, moviendo sus brazos como si fueran alas. Mas todo se paga en esta vida: la madre fue encerrada a su vez...




Los extraños poderes de los lamas
Cuando las ideas adquieren forma

La ideas según la cual el espíritu es superior a la materia y distinto de ella aparece en numerosas civilizaciones. Los religiosos tibetanos, especialmente, creen en la existencia de un principio espiritual capaz de crear formas mentales visibles para todos, las tulpas.
Hasta muy avanzado el siglo veinte, el Tíbet, "el país de las nieves" como lo han llamado sus habitantes, y, en particular, su capital Lhassa permanecieron prohibidos para los extranjeros. Por lo mismo son escasos los viajeros que lograron entrar y beneficiarse con las enseñanzas entregadas por los religiosos tibetanos, los lamas. Alejandra David-Neel estuvo entre estos privilegiados y ella fue testigo de extraños fenómenos.

¿Alucinación o realidad?
Lo primero que viene a la mente de los occidentales es que la forma física llamada tulpa por los tibetanos es el producto de una simple alucinación. Pero habría que creer que esta alucinación es colectiva, puesto que, en muchos casos, la tulpa es vista no solamente por quien la origina, sino también por los que lo rodean. En el mismo mundo tibetano se interpreta la tulpa de distinta manera. Para algunos lamas es una forma física cuya existencia es incontestable, lo que significa que el espíritu es capaz de suscitar formas físicas. Para otros, sin embargo, el pensamiento de quien ha creado una tulpa se impone sobre los otros y logra hacerles ver lo que él mismo percibe, en cuyo caso la creación de una tulpa es más bien el efecto de una fuerte sugestión.


¿Es el universo entero una construcción mental?
Después de una larga estadía en los contrafuertes de los Himalayas, en junio de 1912 esta francesa de cuarenta y cuatro años alcanza las "Tierras altas", el Tíbet propiamente tal. Ella anotó sus recuerdos de este viaje y de los siguientes en numerosas obras siendo la primera, El Viaje de una parisina a Lhassa, publicada en 1927. Numerosos pasajes de su libro están consagrados a un fenómeno extraordinario que los tibetanos llaman "tulpa".
La tulpa es para los tibetanos, la proyección material de una forma concebida por el espíritu. Es un "fantasma" si se quiere, creado por un monje o un iniciado al término de una larga meditación. Puede tomar la forma, indistintamente, de un animal, de un paisaje, de un objeto o de un ser humano. No es una simple visión, sino un fenómeno dotado de consistencia física, capaz de emitir olores y sonidos. etc. Según escribe Alejandra David-Neel en Míticos y magos del Tíbet (1929): El olor de un rosal fantasma llegará muy lejos; una casa fantasma será capaz de recibir viajeros de carne y hueso, etc.
Los lamas tibetanos explican la creación de tulpas de la siguiente forma. Según su concepción del mundo, el universo que nos rodea es una simple visión mental, no hay ningún fenómeno que exista si no es concebido por el espíritu humano. El objetivo de la iniciación religiosa es, entonces, aumentar la capacidad de concepción del espíritu humano, su aptitud de hacer pasar desde el orden potencial del vacío físico, al orden de lo tangible, o fenomenal, el mayor número de realidades posibles.

Grandes Enigmas de la Humanidad. Parte 11.
Alejandra David-Neel (1867-1968). La primera europea llegó a Lhassa, escribió unos relatos asombrosos


La enseñanza de los lamas
Aumentar el potencial de producción mental es por lo tanto el centro de la enseñanza religiosa de los tibetanos. Los ejercicios que constituyen la formación de un joven monje tibetano se basan en el dominio de la respiración (que le permite alcanzar la serenidad de espíritu) y una práctica intensa de la meditación. Esta se apoya en el Kylkhor, diagrama diseñado sobre una tela, escrito sobre un papel o grabado en una piedra.

Homero
Tanka himalayo, (París, Museo Guimet) Representación del mundo que el monje budista es capaz de animar con la fuerza de su meditación.


Algunos kylkhor más elaborados que otros, representan verdaderos mundos en miniatura. Al centro de ellos se encuentra un personaje, a menudo una divinidad tutelar, llamado yidam. A medida de que va progresando, el joven monje logra dar vida a sus kylkhor, es decir, hacer que las escenas que están allí dibujadas y sobre las cuales aplica su meditación, se vuelvan realidad. El alumno logra, al finalizar su iniciación, comprender que todo fenómeno en este mundo no es más que un espejismo que surge de la imaginación. De este modo logra dominar sus temores y sus sensaciones.
Se considera que un lama que alcanza este estado puede, de este modo, resistir al frío al punto de sobrevivir una noche, desnudo en la nieve, ya que el sentimiento de calor o de frío aparece, en efecto, por lo que es: una ilusión del espíritu que él combate con otra ilusión, estimulando con su voluntad el calor interno de su cuerpo. El espíritu, por lo tanto, nada tiene que temer a la materia, ya este la controla completamente y puede burlarse de ella (actuando en consecuencia). La proyección de tulpas esta inserta en esta lógica.

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Lama budista orando


La creación de tulpas
Las sesiones durante las cuales nacen las tulpas "no tiene punto de comparación con las del “espiritismo occidental” ya que pueden realizarse a pleno sol y no tienen ninguna necesidad de la presencia de un médium en trance. Alejandra David-Neel cuenta que fue testigo de la creación de estas formas mentales. En una de estas ocasiones vio aparecer el doble exacto del hombre que realizaba el experimento y pudo incluso tocarlo. La forma que se originó tenía, sin embargo poca consistencia y se desvaneció poco a poco. En otro caso, vio aparecer al doble de un lama que ella conocía y que se encontraba entonces a unos kilómetros de ahí. Ella misma se preocupó de verificar la posibilidad de lograr este tipo de creación. Después de algunos meses de intensa concentración, logró hacer aparecer un personaje que, según su relato, también fue visto por testigos. Pero su espíritu poco experimentado le hizo perder el control de su creación, por lo que su aspecto se fue modificando hasta llegar a ser en extremo inquietante. Con gran esfuerzo, Alejandra logró alejarla de su espíritu y desapareció para siempre. Pero, según dicen los tibetanos, a veces sucede que la aparición sigue existiendo por si misma y lleva una vida independiente de su creador.




¿Murió envenenado Napoleón I?
Sospechas sobre la muerte del Emperador

En 1821, Napoleón I, ex emperador de los franceses, muere en Santa Helena, a consecuencias de una úlcera estomacal. 140 años más tarde, un dentista sueco, el doctor Forshufvud, publica un libro titulado "¿Fue envenenado Napoleón I? " obra que, al principio, pasa inadvertida.
Pero, cuando el departamento de medicina forense de Glasgow examina cinco muestras de cabellos del Emperador, enviadas por personas distintas, todas contienen cantidades no despreciables de arsénico.
En la primavera de 1965, después del "Sunday Telegraph", el primero en hacerse eco de experimentos que han utilizado incluso al reactor nuclear de Harlow, "Paris Express", "France-Soir" y "Le Journal de dimanche" se apoderan del asunto. La opinión pública se conmociona. En la frontera belga, unos aduaneros encierran al historiador francés André Castelot en su compartimiento del tren para conocer su opinión acerca del asunto.

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Máscara mortuoria de Napoleón I, cuyo molde fue sacado de aquella en yeso tomada por Antommarchi en Santa Helena (Paris, colección particular).


La autopsia del Emperador
9.- He observado que la adherencia de la cara cóncava del lóbulo izquierdo del hígado formaba un agujero del diámetro de cerca de tres líneas (es decir 6 mm 3/4) en la cara anterior del estómago, cerca de su extremidad derecha.
10.- Al abrir el estómago detrás de su curvatura mayor, he observado que estaba lleno en parte de una sustancia líquida negruzca, de olor picante y desagradable.
11.- Al sacar dicho liquido, he observado una úlcera cancerosa muy extendida que ocupaba específicamente la parte superior de la cara interna del estómago.
12- Sobre el borde de esta úlcera y hasta el píloro he reconocido este agujero producido por la corrosión ulcerosa de las paredes del está mago.
13.- Las paredes ulcerosas del estómago estaban considerablemente hinchadas y endurecidas..."
Extracto del informe del médico Francisco Antommarchi.


Una historia de arsénico
Los informes de la autopsia hablan de una gran ulceración estomacal que degeneró en un cáncer. En 1961, Forshufvud deja de lado la úlcera, que no es la causa directa de la muerte, y se concentra en el cáncer, pero lo abandona rápidamente.
Un tumor maligno habría hecho adelgazar considerablemente a la víctima, pero la capa de grasa sobre el vientre del cadáver de Napoleón tenía todavía cerca de cinco centímetros. En cambio, las victimas de una intoxicación lenta por arsénico suben de peso; en pequeñas dosis, el veneno se utilizó por mucho tiempo como estimulante. Por lo demás, un médico inglés señalaba que el cuerpo del Emperador casi no tenía vello, lo que podría ser también un síntoma de envenenamiento por arsénico, al igual que el buen estado de conservación del cuerpo en 1840, cuando fue exhumado para ser llevado a Francia. Es cierto que sus entrañas habían sido retiradas, lo que significa que había sido sometido a un principio de embalsamamiento.
Valiéndose de estos indicios, el dentista sueco atribuye al arsénico todos los problemas de salud de Napoleón: sufrió una extraña crisis, cercana a la epilepsia, en 1805, algunas semanas antes de Austerlitz: dolores de estómago, angustias y un lagrimeo abundante en 1809; una tos seca y una jaqueca espantosa en 1812, con ocasión de la batalla de Moskova; nuevos dolores de estómago en 1813, eccema en la Isla de Elba; somnolencia y dificultades urinarias en Waterloo, y malestares múltiples que marcaron su último exilio, hasta la enfermedad final...Ciertamente, cada vez, el detalle de sus problemas puede hacer pensar en un envenenamiento, pero existen muchas otras explicaciones posibles.

historia
Vista de la Isla de Santa Helena (grabado del siglo XIX)


Extrañas complicaciones
Forshufvud regresa a las conclusiones de la autopsia que señalan que el estómago de Napoleón estaba lleno de una suerte de zurrapa de café. Concluye que tuvo una hemorragia mortal ocasionada por la corrosión de toda la pared estomacal, características de todos los envenenamientos por mercurio. Supone, pues que después de años de intoxicación con arsénico, el asesino usó otro veneno. Se trataría esta vez muy precisamente de cianuro de mercurio, un compuesto temible que se formó en el mismo estómago del enfermo por la unión entre un medicamento llamado calomelanos, prescrito en grandes dosis con la esperanza de aliviar los intestinos y de una bebida que el Emperador consumió efectivamente, un jarabe de horchata a base de almendras amargas. A falta de la horchata y de las almendras amargas, la simple sal de cocina habría podido producir la misma reacción.
Falta encontrar un culpable y un móvil. Las inglesas casi no podían llegar hasta su prisionero y pocos compañeros suyos se quedaron con él de principio a fin. El gran mariscal Bertrand queda, unánimemente, fuera de sospecha. Queda el general Montholon, que habría seguido a Napoleón para huir de sus acreedores, para actuar como agente de la monarquía francesa restaurada, que no se sentía tranquila mientras viviera Napoleón, y para intentar ser incluido en un interesante testamento. Por otra parte, durante las primeras semanas, los males del Emperador se calmaron mientras redactaba su última voluntad, como si el arsénico le hubiese sido quitado por algún tiempo. Se puede agregar que otras personas, sin la menor prueba por lo demás, comentaron sobre las relaciones entre Napoleón y la esposa del general, vodevil que pudo degenerar en drama.
El problema es que Montholon no abjuró jamás de su bonapartismo. Además, no estuvo cerca del Emperador antes de 1815 y no puede, por lo tanto, haber sido el misterioso envenenador que actuaba desde hacia diez años.

Una explicación demasiado simple
En estas condiciones, ¿por qué ver en todas partes manos criminales, complots y asesinatos? La vida de Napoleón, sus cabalgatas, sus costumbres alimentarias que no se adecuaban a los preceptos de la dietética actual, todo esto podría haber desgastado el organismo del Emperador. La medicina del siglo XIX era apenas un poco menos titubeante que en los tiempos de Molière. Una úlcera iba a matar a Napoleón, un mal que ya venía de antes y que puede explicar sin duda un ademán bien conocido, el de la mano puesta entre dos botones de su chaleco, como para calentar el estómago. La unión entre un purgante peligroso y el jarabe de horchata no hizo más que precipitar un fin inevitable.
Aún queda la cuestión del arsénico en sus cabellos, objeción que es de gran importancia. Demasiados mechones, traídos por distintas islas, hacen imposible pensar en un error, los métodos empleados para la investigación son los más modernos. Sin embargo, el historiador Alain de Decaux ha propuesto una solución, que satisface todas las interrogantes. Se ha visto que el arsénico, en pequeñas dosis, se prescribía como estimulante. Las necesidades de su vida pudieron empujar a Napoleón a usar y abusar de él, incluso hasta sentir, algunas veces, los efectos secundarios. Es este arsénico el que los científicos ingleses han puesto en evidencia... Es una solución simple, quizás demasiado, pero mucho más convincente que las hipótesis que requieren de muchos venenos y de muchos envenenadores.

odisea
Mechón de cabellos de Napoleón (París, Museo Carnavalet)


El fin de Napoleón
Después de su derrota en 1814 frente a la coalición europea, Napoleón fue exiliado a la isla de Elba, cerca de las costas toscanas. El 1 de marzo de 1815 escapa de allí y aprovechándose de las torpezas de los realistas, nuevos dueños de Francia, y de las disputas entre los vencedores, retoma el poder en París. Pero está cansado, no cree en su buena fortuna y sus mejores generales han muerto. Los ingleses y los prusianos lo derrotan una vez más en Waterloo, el 18 de junio de 1815. Es forzado a abdicar en París y un nuevo tratado de paz hace retroceder a Francia a sus fronteras de 1792. El Emperador caído se rinde a los ingleses, esperando que sean magnánimos. Ellos lo envían al exilio en una isla perdida en el Océano Atlántico: cerca del Trópico de Capricornio. Santa Helena, un islote volcánico de 6 km por 11, en la que no puede salir de un perímetro aún más restringido. Tres mil oficiales y soldados lo vigilan. Llega a la isla el 15 de octubre de 1815 y allí muere el 5 de mayo de 1821.




Glosario:

Cismática: (cisma) Cisma es una palabra que significa división, discordia o desavenencia entre los individuos de una misma comunidad
Exvoto: Un exvoto es una ofrenda que los gentiles hacían a sus dioses.
Mitra: La mitra es el tocado o prenda con que los obispos, arzobispos, cardenales y el papa cubren su cabeza durante los oficios litúrgicos.











































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