ENLAZA AL VÍDEO
Sencillamente, señalo un hecho extraño en la historia; no es el único hecho extraño en la historia que no ha dejado de intrigar a muchos pensadores y que de hecho ha sido la causa de cientos de libros. En este capítulo lo único que haré será seguir a rasgos generales Ia historia y los hechos de este pueblo a lo largo de los siglos, sino únicamente los reseñaré sin juzgarlos y trataré lo más posible de conservar la neutralidad de tantos juicios encontrados como este pueblo ha merecido a lo largo de su prolongada y fecundísima historia.
En otro capítulo, trataré de enjuiciar a la luz de la ovnística, todos los hechos que se reseñen en este capítulo; y no será hasta el fin del libro cuando me atreva a hacer algún juicio sobre la existencia y los hechos del pueblo judío.
A Israel le pasa lo contrario que a muchas naciones modernas: éstas llegaron a los principios de este siglo, ya perfectamente constituidas y con una sólida cohesión cultural lingüística y mental; sin embargo, sus orígenes fueron mucho más recientes y mucho menos precisos que los de Israel; la mayor parte de ellas tardaron siglos en hacerse y no lo lograron sino después de mil batallas entre señores feudales o pequeños reinos vecinos.
Sencillamente, señalo un hecho extraño en la historia; no es el único hecho extraño en la historia que no ha dejado de intrigar a muchos pensadores y que de hecho ha sido la causa de cientos de libros. En este capítulo lo único que haré será seguir a rasgos generales Ia historia y los hechos de este pueblo a lo largo de los siglos, sino únicamente los reseñaré sin juzgarlos y trataré lo más posible de conservar la neutralidad de tantos juicios encontrados como este pueblo ha merecido a lo largo de su prolongada y fecundísima historia.
En otro capítulo, trataré de enjuiciar a la luz de la ovnística, todos los hechos que se reseñen en este capítulo; y no será hasta el fin del libro cuando me atreva a hacer algún juicio sobre la existencia y los hechos del pueblo judío.
A Israel le pasa lo contrario que a muchas naciones modernas: éstas llegaron a los principios de este siglo, ya perfectamente constituidas y con una sólida cohesión cultural lingüística y mental; sin embargo, sus orígenes fueron mucho más recientes y mucho menos precisos que los de Israel; la mayor parte de ellas tardaron siglos en hacerse y no lo lograron sino después de mil batallas entre señores feudales o pequeños reinos vecinos.