GIF aviones, lo que es evidente por los destellos intermitentes de los focos de las alas, pero en otras ocasiones es más complicado dar una respuesta. En ese momento es cuando la imaginación vuela se comienzan a dar respuestas fantasiosas e inician las teorías de conspiración. Este verano de 2017 tenemos en el cielo algunas luces que se pueden explicar sin problemas y son dos las más interesantes de todas. Cada noche, algunas luces se mueven Vayamos en orden de interés en estas luces que se mueven. Dejemos los aviones a un lado, que son los más fácilmente identificables por las luces intermitentes de las alas. Claro, al reconocerlos se pierde toda posibilidad de que sea algo asombroso fuera de este planeta. Sin misterio, el encanto se pierde. Otras luces que no causan dudas son las estrellas fugaces. Aparecen sin aviso y desaparecen tan rápido que los que voltean al ser avisados normalmente no alcanzan a ver nada. Es en pocas ocasiones cuando el meteoro es tan grande que su paso por el cielo dura más de dos segundos y el espectáculo es realmente bello. Cuando su tamaño es aún mayor pueden impactar en la superficie terrestre se les llama meteoritos. Por lo general no son más que pequeñas piedras del tamaño de un frijol o menores que se queman al entrar a la atmósfera. Contrario a lo que podría pensarse, no es la fricción del pequeño pedazo de piedra con la atmósfera la que causa el súbito brillo. Al entrar a la atmósfera, choca con los gases, comprimiéndolos a su paso y la presión ejercida por la velocidad de varios kilómetros por segundo es lo que calienta los gases enfrente, a tal grado que se ionizan, es decir, se cargan eléctricamente y brillan, un proceso llamado ionización. La cercanía con ese punto caliente termina calentando el meteoro y se desintegra. Los satélites son otras luces que se ven al comenzar la noche. Esto es porque cuando el sol está debajo del horizonte, a temprana hora sus rayos aún llegan a la parte alta de la atmósfera, por donde pasan los satélites. No llevan luces propias, pero al ser iluminados por el Sol, pueden distinguirse en el cielo como pequeños puntos luminosos que cruzan el firmamento en pocos minutos. Su brillo depende tanto de su tamaño como de la altura de su órbita. Cuando el cono de sombra de la Tierra está sobre nosotros los rayos del Sol dejan de iluminarlos, por lo que a media noche ya no se ven. Por lo mismo, al amanecer, antes de la luz de la mañana, también es posible verlos. Nuestro planeta se encuentra rodeado de miles de satélites artificiales (satélites de telecomunicaciones, geolocalización, militares, meteorológicos, científicos, etc). El número exacto es un auténtico enigma, ya que no existe un listado (por lo menos no un listado público) en el que aparezcan todos. Sin embargo, seguro que mucha gente ha visto, en alguna ocasión, pequeños puntos luminosos recorrer el cielo durante la noche. ¿Qué son estos puntitos brillantes? ¿estrellas fugaces?, ¿aviones?, ¿extraterrestres?… Nada más lejos de la realidad. Son satélites artificiales, es decir, naves espaciales fabricadas en la Tierra y enviadas al espacio para realizar distintas tareas. Hay gran cantidad de ellos y cumplen con diversas funciones. Los hay militares, de telecomunicaciones, científicos, etc. Desde que la antigua Unión Soviética pusiera en órbita el Sputnik I en 1957, primer satélite artificial que marcó un antes y un después en la carrera espacial, se han sucedido miles de lanzamientos, los cuales nos permiten cosas tan cotidianas como ver la televisión, conectarnos a internet o usar el GPS del coche. El problema es saber reconocerlos y diferenciarlos de otro tipo de objetos como aviones y estrellas fugaces. De los primeros se diferencian en que las luces de los aviones -balizas- parpadean, y de los segundos en que los meteoros (o estrellas fugaces) duran escasos segundos y su recorrido es breve. Por su parte, los satélites artificiales se observan como pequeños puntos de luz que recorren el cielo a una velocidad constante. Y es que todas las noches pasan por encima de nuestras cabezas cientos (quizá miles) de satélites, unos no llegan a ser visibles a simple vista, pero muchos sí, y algunos son muy llamativos. Sorprende que, desde aquí abajo, podamos ver algunos tan curiosos como la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés), el Telescopio Espacial Hubble (HST) o un peculiar tipo de satélites de comunicaciones, los Iridium. La Estación Espacial Internacional (ISS) En la fotografía, tomada con una cámara réflex sobre un simple trípode, se puede ver el recorrido que realizó la Estación durante 20 segundos. Resulta llamativa la gran velocidad a la que cruza el firmamento, completando una vuelta a la Tierra en aproximadamente una hora y media, lo que hace que se pueda ver incluso varias veces a lo largo de la noche. Los Iridium Otro de los satélites que se pueden observar son los Iridium, un grupo de 66 satélites de telecomunicaciones que producen unos llamativos destellos al reflejar los rayos de Sol en sus antenas de telecomunicaciones. Este tipo de satélites aumentan su brillo durante unos segundos produciendo un gran destello (“flare” en inglés), que supera en mucho su brillo normal, pudiendo alcanzar magnitudes de -9 (unas 30 veces más brillante que Venus). Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno son los cinco planetas del sistema solar que podemos observar a simple vista sin necesidad de utilizar ningún tipo de artilugio como un telescopio. Ver planetas en el cielo es una tarea bastante difícil, y necesitamos ciertas condiciones para que nuestros ojos puedan apreciar estas maravillas de la galaxia. Algunas condiciones son: Un cielo despejado. La apertura hacia el infinito sin ningún tipo de precipitación ni obstáculo nos permitirá una mejor percepción de los astros. Noche sin luna. En las noches donde hay menos luna, el cielo se llena de estrellas y nos es mucho más fácil observar todo el cosmos. Alejarnos de las luces artificiales de las ciudades hace que las estrellas resalten más por sí solas, y de la misma manera los planetas.Tiempo. Contar con tiempo, detenimiento y paciencia son factores fundamentales para concentrarnos y poder encontrar estos planetas ocultos a la vista normal. Podemos ver estos cinco planetas y no los demás, ya que solo ellos cuentan con el brillo suficiente para que el ojo humano pueda captarlo. Algunos de ellos se pueden ver con más facilidad que otros. Por ejemplo, Marte solo nos visita cada dos años, mientras que Mercurio es muy difícil de encontrar por su cercanía al sol. Tambien podemos ver constelaciones... Aldebarán es la estrella más brillante de la constelación de Tauro y la decimotercera más brillante del cielo nocturno. De magnitud aparente +0,85, es de color rojo anaranjado.
No todo lo que ves en el cielo nocturno son estrellas, pasa!
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