Difundan!! COLAPSO DEL PROCESO DE PODER EN LA SOCIEDAD MODERNA 59. Dividimos los impulsos humanos en tres grupos: (1) aquellos impulsos que pueden ser satisfechos con un esfuerzo mínimo; (2) aquellos que pueden ser satisfechos pero sólo con el coste de un esfuerzo serio; (3) aquellos que no pueden ser satisfechos adecuadamente, sin importar cuanto esfuerzo hagamos. Cuantos más impulsos haya en el tercer grupo habrá más frustración, cólera, eventualmente derrotismo, depresión, etc. 60. En la sociedad industrial moderna los impulsos humanos naturales tienden a ser desplazados al primer y al tercer grupo, y el segundo grupo tiende a consistir cada vez más en impulsos creados artificialmente. 61. En las sociedades primitivas, las necesidades físicas generalmente pertenecen al grupo 2: pueden ser obtenidas, pero sólo con el coste de un esfuerzo serio. Pero la sociedad moderna cuida el garantizar las necesidades físicas de todo el mundo a cambio de un mínimo esfuerzo, por tanto las necesidades físicas son desplazadas al grupo 1. Dejamos aparte a la clase baja, estamos hablando de la tendencia principal. (Puede haber desacuerdo sobre si el esfuerzo necesario para mantener un trabajo es «mínimo»; pero normalmente, en trabajos de grado medio o bajo, todo el esfuerzo que se requiere es meramente la obediencia. Te sientas o te levantas donde te ha sido dicho que lo hagas y haces lo que se te ha encargado de la manera que se te manda. Raramente tienes que esforzarte seriamente, y en cualquier caso escasamente tienes autonomía en el trabajo, así que la necesidad por el proceso de poder no está bien cumplida). 62. Las necesidades sociales, tales como el sexo, el amor y la posición social, a menudo permanecen en el grupo 2 en la sociedad moderna, dependiendo de la situación de la persona. Algunos científicos sociales, educadores, profesionales de la «salud mental», están haciendo lo imposible para desplazar los impulsos sociales al grupo 1 intentando hacer ver que todo el mundo tiene una vida social satisfactoria. Pero, excepto para las personas que tienen un impulso particularmente fuerte por la posición social, el esfuerzo requerido para complacer los impulsos sociales es insuficiente para satisfacer adecuadamente la necesidad por el proceso de poder. 63. Así se han creado ciertas necesidades artificiales a fin de que correspondan al grupo 2, por tanto sirven para la necesidad del proceso de poder. Se han desarrollado técnicas de publicidad y mercado para que mucha gente sienta que necesita cosas que sus abuelos nunca desearon o incluso soñaron. Requiere un serio esfuerzo el ganar suficiente dinero para satisfacer estas necesidades artificiales, por tanto corresponden al grupo 2. (Ver párrafos 80-82). El hombre moderno.debe satisfacer su necesidad por el proceso de poder en gran parte a través de la persecución de necesidades artificiales creadas por la industria publicitaria y de mercado y a través de actividades sustitutorias. ¿Es el impulso por la adquisición ilimitada de bienes materiales una creación artificial de la industria de la publicidad y de mercado? Ciertamente no hay un impulso innato en el hombre por la adquisición de bienes materiales. Ha habido muchas culturas en las que la gente ha deseado pequeñas riquezas materiales más allá de lo que era necesario para satisfacer sus necesidades físicas básicas (aborígenes australianos, campesinos mejicanos de cultura tradicional, algunas culturas africanas). Por otro lado también ha habido muchas culturas preindustriales en las que la adquisición material ha tenido un importante papel. Por lo tanto no podemos pretender que la cultura de la adquisición, naciente hoy en día, es exclusivamente una creación de la industria de la publicidad y de mercado. Pero es claro que ésta ha tenido una parte importante en la creación de esta cultura. Las grandes corporaciones que gastan millones en publicidad no estarían invirtiendo esa cantidad de dinero sin pruebas sólidas de que la reembolsarán incrementando las ventas. Un miembro de FC conoció un par de años atrás a un director de ventas que fue lo suficientemente sincero como para decirle, «Nuestro trabajo es hacer que la gente compre cosas que no quiere ni necesita». Luego describió como un novato sin experiencia podía presentar las realidades de un producto, y no hacer ninguna venta en absoluto, mientras que un vendedor profesional entrenado y con experiencia hubiera hecho muchas ventas a la misma gente. Esto demuestra que ésta es manipulada para comprar cosas que realmente no quiere. 64. Parece ser que para alguna gente, puede que para la mayoría, estas formas artificiales del proceso de poder son insuficientes. Un tema que aparece repetidamente en los escritos de las críticas sociales de la segunda mitad del siglo XX es la sensación de la falta de objetivos que aflige a bastantes en la sociedad moderna. (Esta falta de objetivos es frecuentemente llamada «anomic» o «vacío de la clase media»). Sugerimos que la llamada «crisis de identidad» es actualmente una búsqueda del sentido de propósito, frecuentemente comprometido a una actividad sustitutoria conveniente. Puede que el *existencialismo sea en gran parte una respuesta a la falta de objetivos de la vida moderna. El problema de la falta de objetivos parece haberse convertido en menos serio durante los últimos 15 años aproximadamente, porque ahora la gente siente menos seguridad física y emocional que antes y la necesidad de seguridad les proporciona una finalidad. Pero la falta de objetivos ha sido sustituida por la frustración sobre la dificultad de obtener seguridad. Enfatizamos el problema de la falta de objetivos porque los liberales y los izquierdistas desearían resolver nuestros problemas sociales por medio de garantizar la seguridad de todos a través de la sociedad; pero si eso pudiera hacerse sólo traería de nuevo el problema de la falta de objetivos. El problema real no es si la sociedad proporciona bien o pobremente la seguridad a las personas, la molestia es que la gente depende del sistema para su seguridad antes que tenerla en sus propias manos. Esto, dicho sea de paso, es parte de la razón de porque algunos se exaltan sobre el derecho a portar armas, la posesión de un arma pone ese aspecto de su seguridad en sus propias manos. En la sociedad moderna está muy extendida la búsqueda de la «realización», pero pensamos que para la mayoría una actividad cuya principal finalidad es la realización (esto es, una actividad sustitutoria) no trae una realización completamente satisfactoria. En otras palabras, no satisface completamente la necesidad por el proceso de poder. (Ver párrafo 41). Esa necesidad puede ser completamente satisfecha sólo por medio de actividades que tienen alguna finalidad externa, tales como necesidades físicas, sexo, amor, posición social, venganza, etc. 65. Además, donde las finalidades son perseguidas enteramente por ganar dinero, ascender en la posición social o funcionar como parte del sistema de cualquier otro modo, muchos no están en una posición de perseguir sus finalidades AUTóNOMAMENTE. La mayoría de los trabajadores son los empleados de alguien y, como señalamos en el párrafo 61, deben emplear sus días haciendo lo que les dicen de la manera que les es dicho. Incluso el que tiene un negocio propio tiene una autonomía limitada. Una queja crónica de los pequeños comerciantes y empresarios es que sus manos están atadas por las excesivas regulaciones del gobierno. Algunas de estas regulaciones son indudablemente innecesarias, pero la mayor parte son esenciales y partes inevitables de nuestra extremadamente compleja sociedad. Una gran porción de los pequeños negocios de hoy operan con el *sistema de franquicia. En el Wall Street Journal se narraba hace unos años que muchas de las compañías adjudicatarias de franquicias pedían a los solicitantes de estas pasar una prueba de personalidad que está ideada para EXCLUIR a aquellos que tienen creatividad e iniciativa, porque tales personas no son suficientemente dóciles como para seguir obedientemente con el sistema de franquicia. Esto excluye de pequeños negocios a muchos que más necesidad tienen de autonomía. 66. Hoy en día la gente vive más por la eficacia de lo que el sistema hace POR ellos o PARA ellos que por la eficacia de lo que hacen por ellos mismos. Y lo que hacen por ellos mismos lo es cada vez más por los cauces establecidos por el sistema. Las oportunidades tienden a ser aquéllas que el sistema proporciona y éstas deben ser explotadas de acuerdo con las reglas y regulaciones, y se han de seguir las técnicas prescritas por los expertos, si ha de encontrarse una oportunidad de éxito. Los esfuerzos de los conservadores por disminuir la cantidad de las regulaciones del gobierno son de escaso beneficio para el hombre medio. Por un lado, sólo una fracción de estas pueden ser eliminadas porque la mayoría son necesarias. Por otro lado, la mayoría de las regulaciones afectan a los hombres de negocios antes que a la persona media, por lo que el principal efecto es el de quitar poder al gobierno para dárselo a las corporaciones privadas. Lo que esto significa para el hombre medio es que la interferencia del gobierno en su vida es reemplazada por la interferencia de las grandes corporaciones, lo que puede ser permitido, por ejemplo, para verter más productos químicos que penetran en su suministro de agua y le producen cáncer. Los conservadores toman al hombre medio por un mamón, explotando su resentimiento por el Gran Gobierno para promover el poder de la Gran Empresa. 67. Así el proceso de poder se colapsa en nuestra sociedad a causa de una deficiencia de finalidades reales y de autonomía en la persecución de dichas finalidades. Pero es también colapsado por aquellos impulsos humanos que pertenecen al grupo 3: los impulsos que uno no puede satisfacer adecuadamente, sin importar cuanto esfuerzo haga. Uno de estos impulsos es la necesidad de seguridad. Nuestra vida depende de decisiones hechas por otras personas; no tenemos control sobre estas decisiones e incluso normalmente no sabemos las personas que las toman. («Vivimos en un mundo en el que relativamente poca gente -puede que 500 o 1000- toma las decisiones importantes» -Philip B. Heymann del colegio de leyes de Harvard, citado por Anthony Lewis, New York Times , 21 de Abril, 1995). Nuestras vidas dependen de si el modelo de seguridad está debidamente mantenido en una central nuclear; o de cuanto pesticida está permitido que penetre en nuestros alimentos o de cuanta polución en nuestro aire; en cómo es de hábil (o de incompetente) nuestro médico; si perdemos o conseguimos un trabajo puede depender de las decisiones hechas por los economistas gubernamentales o de los ejecutivos de una corporación; y así sucesivamente. La mayor parte de las personas no están en una posición de asegurarse contra estas amenazas más allá de un alcance muy limitado. Las personas que buscan seguridad están por eso frustradas, lo que las conduce a un sentimiento de impotencia. 68. Se puede objetar que el hombre primitivo estaba físicamente menos seguro que el hombre moderno, como se puede ver por su corta expectativa de vida; por tanto el hombre moderno está más seguro de lo que es normal en seres humanos. Pero la seguridad psicológica no corresponde estrechamente con la seguridad física. Lo que nos hace SENTIRNOS seguros no es tanto la seguridad objetiva como la sensación de confianza en nuestra habilidad de hacernos cargo de nosotros mismos. El hombre primitivo amenazado por un animal fiero o por el.hambre, podía luchar para defenderse o viajar para buscas alimento. No tenía la certeza de tener éxito en estos esfuerzos, pero por término medio no estaba indefenso contra las cosas que le amenazaban. Por otro lado la persona moderna está indefensa ante muchas de las cosas que le amenazan; accidentes nucleares, agentes cancerígenos en la comida, polución ambiental, guerra, aumento de los impuestos, invasión de su vida privada por grandes organizaciones, fenómenos sociales o económicos a lo ancho del país que pueden desorganizar su modo de vida. 69. Es cierto que el hombre primitivo era impotente ante algunas de las cosas que le amenazaban; la enfermedad por ejemplo. Pero podían aceptar el riesgo de la enfermedad estoicamente. Es parte de la naturaleza de las cosas, no es culpa de uno, a no ser que sea la culpa de algo imaginario, un demonio impersonal. Pero los temores de la persona moderna tienden a estar HECHOS POR EL HOMBRE. Ya no son el resultado del azar, son IMPOSICIONES de otras personas, en cuyas decisiones, como individuo, es incapaz de influir. Consecuente-mente se siente frustrado, humillado y furioso. 70. De este modo el hombre primitivo tiene su seguridad en la mayor parte en sus propias manos (tanto como persona como parte de un grupo PEQUEÑO). Mientras que la seguridad del hombre moderno está en manos de personas u organizaciones demasiado remotas o grandes como para influir personalmente sobre ellas. Así el impulso del hombre moderno por la seguridad tiende a pertenecer a los grupos 1 y 3; en algunas áreas (comida, refugio, etc.) su seguridad está confiada al coste de un esfuerzo trivial, mientras que en otras áreas no puede conseguir seguridad. (Lo precedente simplifica enormemente la situación real, pero indica toscamente y de manera general como la condición del hombre moderno difiere de la del hombre primitivo). 71. La gente tiene muchos impulsos transitorios que son necesariamente frustrados en la vida moderna, así que corresponden al grupo 3. Uno puede enfadarse, pero la sociedad moderna no puede permitir el enfrentamiento físico. Incluso en muchas situaciones no permite la agresión verbal. Yendo a algún sitio uno puede tener prisa, o puede estar de humor para viajar despacio, pero generalmente no hay elección y ha de moverse con el tráfico y obedecer las señales. Uno puede querer hacer su trabajo de un modo diferente, pero normalmente sólo se puede trabajar de acuerdo a las reglas impuestas por su jefe. De otras muchas maneras también, el hombre moderno está subordinado a la red de reglas y regulaciones (explícitas o implícitas) que frustran muchos de estos impulsos y de esta manera interfieren con el proceso de poder. La mayoría de estas regulaciones no pueden ser eliminadas, porque son necesarias para el funcionamiento de la sociedad industrial. 72. La sociedad moderna es en ciertos aspectos extremadamente permisiva. En cuestiones que son irrelevantes para el funcionamiento del sistema podemos generalmente hacer lo que queramos. Podemos creer en cualquier religión que nos guste (en tanto que no fomente comportamientos que sean peligrosos para el sistema). Podemos acostarnos con quien queramos (en tanto que practiquemos «sexo seguro»). Podemos hacer todo lo que queramos en tanto que sea TRIVIAL. Pero en todas cuestiones IMPORTANTES el sistema tiende a incrementar las regulaciones sobre nuestro comportamiento. 73. El comportamiento no sólo está regulado a través de reglas explícitas y no sólo por el gobierno. El control está frecuentemente ejercido a través de coerción indirecta o de presión o manipulación psicológica, y por otras organizaciones a parte del gobierno, o por el sistema como conjunto. Muchas grandes organizaciones usan alguna forma de propaganda para manipular la actitud o el comportamiento del público. Cuando alguien acepta el propósito para el que la propaganda está siendo usada en un caso determinado, generalmente la llama «educación» o le aplica algún eufemismo similar. Pero la propaganda es propaganda independientemente para el propósito que sea usada. Ésta no está limitada únicamente a los «clientes» y a los anuncios, e incluso algunas veces no es conscientemente intencionada por la gente que la hace. Por ejemplo, el contenido de la programación de entretenimiento es una forma poderosa de propaganda. Un ejemplo de coerción indirecta: no hay ninguna ley que diga que tengamos que ir a trabajar todos los días y seguir las órdenes de nuestro jefe. Legalmente no hay nada para evitar que vayamos a vivir a la naturaleza como la gente primitiva o de entrar en los negocios por nuestra cuenta. Pero en la práctica hay muy poco campo salvaje, y en la economía sólo hay sitio para un número limitado de pequeños propietarios de negocios. Por tanto muchos de nosotros sólo podemos sobrevivir como el empleado de algún otro. 74. Sugerimos que la obsesión del hombre moderno por la longevidad, y con el mantenimiento del vigor físico y el atractivo sexual hasta una edad avanzada, es un síntoma de la irrealización resultante de la privación con respecto al proceso de poder. La «crisis de los cincuenta» también es un síntoma semejante. Tal es la falta de interés por tener hijos que es bastante común en la sociedad moderna pero casi inaudito en la sociedad primitiva. 75. En las sociedades primitivas, la vida es una sucesión de etapas. Habiendo realizado las necesidades y propósitos de una, no había ninguna aversión en pasar a la siguiente. Un hombre joven atravesaba el proceso de poder convirtiéndose en cazador, cazando no por deporte o realización, sino por la carne que era necesaria para alimentarse (en las mujeres jóvenes el proceso es más complejo, con gran énfasis en el poder social; no discutiremos esto aquí). Habiendo atravesado esta.fase con éxito, el hombre joven no tenía aversión en arraigar las responsabilidades de fundar una familia. (En contraste, alguna gente moderna pospone indefinidamente el tener hijos porque están demasiado ocupados buscando algún tipo de «realización». Sugerimos que la realización que necesitan es experimentar adecuadamente el proceso de poder con finalidades reales en vez de finalidades artificiales de actividades sustitutorias). De nuevo, teniendo prosperidad criando a sus hijos, atravesando el proceso de poder proporcionándoles las necesidades físicas, el hombre primitivo sentía que su trabajo estaba hecho y que estaba preparado para aceptar la edad anciana (si sobrevivía hasta entonces) y la muerte. Mucha gente moderna, por otra parte, está perturbada por la perspectiva de la muerte, como se ve por la cantidad de esfuerzo que pasan intentando mantener su condición física, apariencia y salud. Argumentamos que esto es debido a la falta de realización resultado del hecho de no haber puesto nunca en uso sus fuerzas físicas, nunca han atravesado el proceso de poder usando sus cuerpos de una manera seria. No es el hombre primitivo, que ha usado diariamente su cuerpo para motivos prácticos, el que teme el deterioro por la edad, sino el hombre moderno, que nunca ha tenido un uso práctico para su cuerpo más allá de andar del coche a su casa. Es el hombre cuya necesidad por el proceso de poder ha sido satisfecha durante su vida el que está mejor preparado para aceptar el final de esta. 76. En respuesta al argumento de esta sección alguien dirá, «la sociedad debe encontrar una manera de dar a la gente la oportunidad de atravesar el proceso de poder». Para tales personas el valor de la oportunidad está perdido por el mismo hecho de que la sociedad se la proporcione. Lo que necesita es encontrar o crear sus propias oportunidades. En tanto el sistema se las DE todavía las tendrá con una correa. Para conseguir autonomía deben quitársela. CÓMO SE AMOLDA ALGUNA GENTE 77. No todo el mundo en la sociedad tecnológico-industrial sufre problemas psicológicos. Alguna gente incluso declara estar bastante satisfecha de la sociedad tal y como es. Ahora discutiremos alguna de las razones de porque la gente difiere tanto en su respuesta a la sociedad moderna. 78. Primero, sin duda hay diferencias en la intensidad del impulso por el poder. Personas con un impulso débil pueden tener relativamente poca necesidad de atravesar el proceso de poder, o al menos relativamente poca necesidad de autonomía en el proceso de poder. Estos son tipos dóciles que hubieran sido felices en una plantación de negritos en el Viejo Sur. (No queremos burlarnos de las «plantaciones de negritos» del Viejo Sur. A su apreciación, la mayoría de los esclavos NO estaban contentos con su servidumbre. Nos burlamos de la gente que ESTÁ contenta con la servidumbre). 79. Alguna gente puede tener un impulso excepcional por perseguir lo que satisface su necesidad por el proceso de poder. Por ejemplo, aquéllos que tienen un impulso inusualmente fuerte por la posición social pueden pasar toda su vida subiendo de escala social sin cansarse nunca con ese juego. 80. La gente varía en la susceptibilidad a los anuncios y a las técnicas de mercado. Algunos son tan susceptibles que, incluso si ganan gran cantidad de dinero, no pueden satisfacer su constante deseo por los nuevos y relucientes juguetes que la industria de mercado pone ante sus ojos. Por lo que siempre se sienten financieramente oprimidos, incluso si sus ingresos son grandes. Y sus deseos se ven frustrados. 81. Otros tienen una susceptibilidad baja a los anuncios y técnicas de mercado. Son la gente que no está interesada por el dinero. Las necesidades materiales no cumplen su necesidad por el proceso de poder. 82. La gente que tiene una susceptibilidad media a los anuncios y a las técnicas de mercado son capaces de ganar el suficiente dinero como para satisfacer su deseo de bienes y servicios, pero sólo al coste de un esfuerzo serio (haciendo horas extras, teniendo un segundo trabajo, adquiriendo promociones, etc). Así las adquisiciones materiales cumplen su necesidad por el proceso de poder. Pero no se sigue necesariamente que sus necesidades estén completamente satisfechas. Puede que no tengan suficiente autonomía en el proceso de poder (su trabajo puede consistir en seguir órdenes) y algunos de sus impulsos pueden ser frustrados (ejemplo, seguridad, agresión). (Somos culpables de simplificar demasiado en los párrafos 80-82 porque asumimos que el deseo de adquisiciones materiales es enteramente una creación de los anuncios y de las técnicas de mercado. Por supuesto no es así de simple). (Ver párrafo 63). 83. Alguna gente satisface en parte su necesidad por el proceso de poder identificándose con una organización poderosa o con un movimiento de masas. El poder o las finalidades que le faltan a una persona se unen a un movimiento o a una organización, adopta sus finalidades como propias, y trabaja por ellas. Cuando se consigue alguna de las finalidades, la persona, incluso si su esfuerzo ha jugado sólo una parte insignificante en la consecución de estas, se siente (por su identificación con el movimiento o con la organización) como si hubiera atravesado el proceso de poder. Este fenómeno fue explotado por los fascistas, por los nazis y por los comunistas. Nuestra sociedad también lo usa, aunque menos cruelmente. Ejemplo: Manuel Noriega era irritante para los EE.UU. (finalidad: castigar a Noriega). Los EE.UU. invaden Panamá (esfuerzo) y castigan a Noriega (consecución de la finalidad). Los EE.UU. atravesaron el proceso de poder y muchos americanos, por.su identificación con los EE.UU., lo hicieron indirectamente. Por consiguiente el dilatado público está conforme con la invasión de Panamá; lo que da a la gente una sensación de poder. (No estamos aprobando o desaprobando la invasión de Panamá. Sólo la usamos para ilustrar un punto). Vemos el mismo fenómeno en ejércitos, corporaciones, partidos políticos, organizaciones humanitarias, movimientos religiosos o ideológicos. En particular los movimientos izquierdistas tienden a atraer gente que está buscando satisfacer su necesidad por el poder. Pero para mucha gente la identificación con una gran organización o un movimiento de masas no satisface por completo la necesidad por el poder. 84. Otra manera en que la gente satisface su necesidad por el proceso de poder es a través de necesidades sustitutorias. Tal y como explicamos en los párrafos 38-40, una actividad sustitutoria es una actividad que va directamente detrás de una finalidad artificial, que la persona persigue por la razón del «reconocimiento» que consigue por perseguir dicha finalidad, no porque necesite alcanzarla en sí misma. Por ejemplo, no hay un motivo práctico para desarrollar músculos enormes, golpear una pequeña pelota dentro de un agujero o adquirir una serie completa de sellos de correos. Sin embargo mucha gente en nuestra sociedad se consagra con pasión al culturismo, al golf o a la filatelia. Alguna gente es más «manipulable» que otra y por eso darán más importancia a actividades sustitutorias simplemente porque la gente de su alrededor las trata como importantes o porque la sociedad les dice que son importantes. Es por eso por lo que alguna gente se pone muy seria sobre actividades esencialmente triviales como el deporte o el *bridge, o el ajedrez, o los ejercicios de arcanos eruditos, mientras que otros que tienen la vista más clara nunca ven estas cosas como algo más que las actividades sustitutorias que son, consecuentemente nunca les asignan suficiente importancia como para satisfacer en esa dirección su necesidad por el proceso de poder. Esto nos recuerda que en muchos casos la forma de una persona de utilizar una vivencia es también una actividad sustitutoria. No una actividad sustitutoria PURA desde que parte del motivo para la actividad es adquirir necesidades físicas y (para algunas personas) posición social y las suntuosidades que los anuncios les hacen querer. Pero bastante gente pone en su trabajo mucho más esfuerzo del necesario para ganar todo el dinero y la posición que requieren, y este esfuerzo extra constituye una actividad sustitutoria. Este, junto con la inversión emocional que lo acompaña, es una de las fuerzas más potentes que actúan hacia el continuo desarrollo y perfeccionamiento del sistema, con consecuencias negativas para la libertad individual (ver párrafo 131). Especialmente, para los científi-cos e ingenieros más creativos, cuyo trabajo tiende a ser en gran parte una actividad sustitutoria. Este punto es tan importante que merece un.debate propio, que abordaremos en un momento (párrafos 87-92). 85. En esta sección hemos explicado cuanta gente satisface su necesi-dad por el proceso de poder en la sociedad moderna en mayor o menor extensión. Pero pensamos que para la mayoría de la gente la necesi-dad por el proceso de poder no está totalmente satisfecha. En primer lugar, aquellos que tienen un impulso insaciable por la posición social, o aquellos que se sienten firmemente «enganchados» a una actividad sustitutoria, o los que se identifican lo suficientemente fuerte con un movimiento o una organización para satisfacer su necesidad por el poder de esa forma, son personajes excepcionales. Otros no están satisfechos con las actividades sustitutorias o con la identificación con una organización (ver párrafos 41, 64). En segundo lugar, el sistema impone demasiado control a través de regulaciones explícitas o de la socialización, lo que resulta en una deficiencia de autonomía, y en frustración debida a la imposibilidad de conseguir ciertas finalidades y la necesidad de reprimir demasiados impulsos. 86. Pero si la mayoría de la gente en la sociedad tecnológico-industrial estuviera satisfecha, nosotros (FC) aún nos opondríamos a esta forma de sociedad, porque (entre otras razones) lo consideramos rebajarse para realizar la propia necesidad por el proceso de poder a través de actividades sustitutorias o a través de la identificación con una organi-zación, antes que a través de la persecución de finalidades reales. LOS MOTIVOS DE LOS CIENTíFICOS 87. La ciencia y la tecnología nos proporcionan los ejemplos más importantes de actividades sustitutorias. Algunos científicos pretenden estar motivados por la «curiosidad»; esa idea es simplemente absurda. Muchos científicos trabajan en problemas altamente especializados que no son el objeto de ninguna curiosidad normal. Por ejemplo, ¿tiene un astrónomo, un matemático o un entomólogo curiosidad por las propie dades del isopropiltrimetilmetano? Por supuesto que no. Sólo un químico tiene curiosidad sobre tal cosa, y la tiene sólo porque la química es su actividad sustitutoria. ¿Tiene un químico curiosidad sobre la apropiada clasificación de una nueva especie de escarabajo? No. Esa pregunta es sólo del interés del entomólogo, y lo está porque la entomología es su actividad sustitutoria. Si el químico y el entomólogo tuvieran que esforzarse seriamente para obtener las necesidades físicas, y si el esfuerzo ejercitara sus habilidades de una manera interesante pero en algún empeño no científico, entonces les traería sin cuidado el isoprepilmetilmetano o la clasificación de los escarabajos. Supongamos que la falta de fondos para la educación de postgraduado hubiera dejado al químico convertirse en un corredor de seguros en vez de en químico. En ese caso hubiera estado muy interesado en problemas de seguros pero no le hubiera importado nada a cerca del isopropilmetilmetano. En cualquier caso, no es normal.poner en la satisfacción de la mera curiosidad la cantidad de tiempo y esfuerzo que los científicos ponen en su trabajo. La explicación de la «curiosidad» por la motivación científica simplemente no se mantiene en pie. 88. La explicación del «beneficio para la humanidad» tampoco funciona mucho mejor. Algunos trabajos científicos tienen una relación inconcebible con el bienestar de la raza humana la mayor parte de los arqueólogos o lingüistas comparativos por ejemplo. Algunas de las otras áreas de la ciencia presentan obviamente posibilidades peligrosas. Sin embargo los científicos de estas áreas son simplemente tan entusiastas sobre su trabajo como aquellos que desarrollan vacunas o estudios de la polución del aire. Consideremos el caso del Dr. Edward Teller, el cual tenía un obvio compromiso emocional con la promoción de centrales nucleares. ¿Este compromiso contenía un deseo de beneficiar a la humanidad? De ser así, entonces, ¿por qué el Dr. Teller no adquiría este compromiso con otras causas «humanitarias»? ¿Si era tan humanitario por qué ayudo a desarrollar la bomba H? Como con otras muchas proezas científicas, cabe preguntar cómo las centrales nucleares benefician actualmente a la humanidad. ¿La electricidad barata compensa la acumulación de desperdicios y el riesgo de acci-dente? El Dr. Teller enseñó sólo una parte de la cuestión. Su compromiso emocional claramente no despierta de un deseo de «beneficio a la humanidad» sino de una realización personal que consigue con su trabajo y viendo como este es puesto en práctica. 89. Lo mismo podría decirse de todos los científicos en general. Con posibles raras excepciones, sus motivos no son ni la curiosidad ni el deseo de beneficiar a la humanidad sino la necesidad de atravesar el proceso de poder: tener una finalidad (un problema científico que resolver), hacer un esfuerzo (investigación) y conseguir la finalidad (solución del problema). La ciencia es una actividad sustitutoria porque los científicos trabajan principalmente por la realización que consiguen del trabajo en si. 90. Por supuesto, no es así de sencillo. Otros motivos juegan un papel para muchos científicos. El dinero y la posición social por ejemplo. Algunos pueden ser personas del tipo que tienen un insaciable impulso por la posición social (ver párrafo 79) y esto puede proporcionar mucha de la motivación por su trabajo. Sin duda, la mayoría, como la mayoría de la población en general, son más o menos susceptibles a los anuncios y a las técnicas de empresa y necesitan dinero para satisfacer el deseo de bienes y servicios. Así, la ciencia no es una actividad sustitutoria PURA. Pero es en gran parte una actividad sustitutoria. 91. Así mismo, la ciencia y la tecnología constituyen un movimiento de masas poderoso, y muchos científicos gratifican su necesidad por el poder a través de la identificación con este movimiento de masas (ver.párrafo 83). 92. Así la ciencia camina en la ceguera, sin mirar el verdadero beneficio de la raza humana o a cualquier otro modelo, obedeciendo únicamente a las necesidades psicológicas de los científicos, de los funcionarios del gobierno y de los ejecutivos de corporaciones los cuales poseen los fondos para la investigación. LA NATURALEZA DE LA LIBERTAD 93. Vamos a argumentar que la sociedad tecnológico-industrial no puede ser reformada de tal modo, como para prevenirla del progresivo estrechamiento de la esfera de la libertad humana. Pero, porque «libertad» es una palabra que puede ser interpretada de muchas maneras, debemos dejar claro primero en qué clase de libertad estamos interesados. 94. Con «libertad» nos referimos a la oportunidad de atravesar el proceso de poder, con finalidades reales, no las finalidades artificiales de las actividades sustitutorias, y sin interferencias, manipulaciones o supervisión de nadie, especialmente de ninguna gran organización. Libertad significa tener control (tanto como una persona o como miembro de un grupo PEQUEÑO) de los problemas de la vida y de la muerte de la existencia de uno; comida, vestido, refugio y defensa contra cualquier temor que pueda haber en nuestro medio. Libertad significa tener poder, no el poder de controlar a otra gente sino el poder de controlar la propia vida. Uno no tiene libertad si cualquier otro (especialmente una gran organización) tiene poder sobre ti, no importa la benevolencia, la tolerancia y la permisividad con que el poder pueda ser ejercido. Es importante no confundir libertad con la mera permisividad (ver párrafo 72). 95. Se dice que vivimos en una sociedad libre porque tenemos un cierto número de derechos constitucionalmente garantizados. Pero esto no es tan importante como parece. El grado de libertad personal que existe en una sociedad está más determinado por la estructura económica y tecnológica de la sociedad que por sus leyes o por su forma de gobier-no. Cuando las colonias americanas estaban bajo el gobierno británico había menos garantías legales de libertad y de menor efectividad que después de que la Constitución americana entrara en efecto, sin embargo había más libertad en la América preindustrial, ambas antes y después de la Guerra de la Independencia, que después de que la Revolución Industrial tomara asiento en este país. Citamos de Violencia en América: Perspectiva Histórica y Comparativa, editado por Hugh Davis Graham y Ted Robert Gurr, capítulo 12 por Roger Lane, páginas 476-478: «El progresivo aumento del nivel de propiedad, y con él el incremento de la seguridad en el oficial de ejecución de la ley (en la América del siglo XIX)... era común a toda la sociedad... El cambio en el comportamiento social es en términos tan prolongados y tan extendidos como para sugerir una conexión con el proceso social contemporáneo más fundamental; aquel de la urbanización industrial en sí misma...» «Masachuset en 1835 tenía aproximadamente una población de 660, 940, el 81% rural, abrumadoramente preindustrial y nativa. Sus ciudadanos disfrutaban de una libertad personal considerable. Fueran tronquistas, granjeros o artesanos, todos estaban acostumbrados a dirigir sus propios inventarios, y la naturaleza de su trabajo los hacía físicamente independientes los unos de los otros... Los problemas individuales, faltas o incluso crímenes, no estaban causados generalmente por asuntos sociales lejanos...» «Pero el impacto de los movimientos de hermanamiento hacia la ciudad y también hacia la fábrica, simplemente ambas reuniones forzadas en 1835, tuvieron un efecto gradual en el comportamiento personal a lo largo de los siglos XIX y XX. La fábrica demandaba regularidad de comportamiento, una vida gobernada por la obediencia a los ritmos del reloj y del calendario, las demandas del capataz y del supervisor. En la ciudad o villa, las necesidades de vivir en barrios estrechamente encajonados impide muchas acciones preliminarmente irreprochables. Ambos empleados de cuello azul-y blanco-dependían mutuamente en grandes establecimientos de sus compañeros; al igual que el trabajo de un hombre encajaba en el de otro, así el negocio de éste no sería por más tiempo propio». «Los resultados de la nueva organización de la vida y del trabajo eran claros hacia 1900. Cuando cerca del 76% de los 2.805.346 residentes de Masachuset eran clasificados como urbanitas. Mucho comportamiento violento o irregular que había sido tolerable en una sociedad ocasional e independiente no fue aceptable por más tiempo en la atmósfera más formalizada y cooperativa del periodo más tardío... El movimiento a las ciudades había producido, en resumen, una generación más dócil, más socializada y más ‘civilizada’ que sus predecesoras». Muchas de las naciones indias de Nueva Inglaterra eran monárquicas, y muchas de las ciudades de la Italia renacentista eran controladas por dictadores. Pero leyendo sobre esas sociedades a uno le queda la impresión de que permitían más libertad personal que la nuestra. En parte era porque faltaban mecanismos eficientes para ejecutar la voluntad del gobernante: no había fuerzas policiales modernas bien organizadas, comunicaciones rápidas de larga distancia, cámaras de vigilancia, historiales de información sobre la vida de los ciudadanos medios. Por tanto era relativamente fácil evadir el control. 96. En cuanto a nuestros derechos constitucionales, consideremos por ejemplo eso de la libertad de prensa. Ciertamente no queremos acabar con ese derecho: es una herramienta muy útil para limitar la concentración de poder político y para mantener a aquéllos que lo tienen en línea exponiendo públicamente cualquier mala conducta por su parte. Pero la libertad de prensa es de muy poca utilidad para el ciudadano medio.como individualidad. Los medios de masas están en su mayor parte bajo el control de grandes organizaciones que están integradas en el sistema. Cualquiera que tenga un poco de dinero puede imprimir algo, o puede distribuirlo en Internet o de alguna otra manera, pero lo que tenga que decir será sumergido por el vasto volumen de material lanzado por los medios, por tanto no tendrá un efecto práctico. Es por eso casi imposible para muchas personas y grupos pequeños el hacer un efecto en la sociedad con palabras. Tomémonos (FC) como ejemplo. Si no hubiéramos hecho nada violento y hubiéramos presentado los presentes escritos a un editor, probablemente no hubieran sido aceptados. Si hubieran sido aceptados y publicados, probablemente no hubieran atraído muchos lectores, porque es más divertido ver el entretenimiento lanzado por los medios que leer un ensayo sobrio. Incluso si estos escritos hubieran tenido muchos lectores, la mayoría hubieran olvidado pronto lo que habían leído porque sus mentes habrían sido anegadas por la masa de material a que los medios las exponen. A fin de presentar nuestro mensaje ante el público con alguna oportunidad de crear una impresión duradera, tuvimos que matar gente. 97. Los derechos constitucionales son útiles hasta cierto punto, pero no sirven para garantizar mucho más que lo que puede ser llamada la concepción burguesa de la libertad. Según la concepción burguesa, un hombre «libre» es esencialmente un elemento de una maquinaria social y tiene sólo una cierta serie de libertades prescritas y delimitadas; libertades que son designadas para servir a las necesidades de la máquina social más que aquellas de la persona. Así el hombre «libre» burgués tiene libertad económica porque eso promueve el crecimiento y el progreso; tiene libertad de prensa porque la crítica del público restringe la mala conducta por parte de los líderes políticos; tiene derecho a un juicio imparcial porque la prisión al antojo del poderoso sería mala para el sistema. Esta era claramente la actitud de Simón Bolívar. Para él, la gente merece libertad sólo si la usa para promover el progreso (progreso como lo conciben los burgueses). Otros pensadores burgueses han tomado un punto de vista similar de la libertad, como mero medio para finalidades colectivas. Chester C. Tan, «Pensamiento Político Chino en el Siglo XX», página 202, explica la filosofía del líder del *Kuomitang, Hu Han-min: «Una persona tiene concedidos derechos porque es un miembro de la sociedad y la vida de su comuni-dad requiere tales derechos. Con comunidad Hu quiere decir la totali-dad de la sociedad de la nación». Y en la página 259, Tan declara que, de acuerdo con Carsum Chang (Chang Chung-mai, cabeza del Partido Socialista Estatal en China), la libertad debe ser usada en interés del Estado y de las personas como conjunto. Pero, ¿qué libertad tiene uno si sólo puede ser usada como algún otro prescribe? La concepción de libertad de FC no es como la de Bolívar, Hu, Chang u otros teóricos burgueses. El problema con tales teóricos es que han hecho del desarrollo y la aplicación de teorías sociales su actividad sustitutoria. Consecuentemente, las teorías están ideadas para servir las necesidades de los teóricos más que las necesidades de cualquier persona que pueda tener tan poca suerte como para vivir en una sociedad en que las teorías son impuestas. 98. Debemos tener en cuenta un punto más en esta sección: no debe ser asumido que una persona tiene suficiente libertad simplemente porque DIGA que tiene suficiente. La libertad está en parte restringida por el control psicológico del que la gente es inconsciente, y además muchas ideas de lo que constituye la libertad son gobernadas más por la convención social que por sus necesidades reales. Por ejemplo, es probable que muchos izquierdistas del tipo sobresocializado dirían que mucha gente, incluidos ellos mismos, están muy poco socializados antes que demasiado, sin embargo los izquierdistas sobresocializados pagan un precio psicológico fuerte por su alto nivel de socialización. ALGUNOS PRINCIPIOS DE LA HISTORIA 99. Pensad en la historia como la suma de dos componentes: uno errático que consiste en eventos inapreciables que siguen una norma no discernible y un componente regular que consiste en tendencias históricas de periodos largos. Aquí estamos interesados en estas últimas. 100. PRIMER PRINCIPIO. Si se hace un PEQUEÑO cambio que afecte a una tendencia histórica de periodo largo, entonces el efecto del cambio será casi siempre transitorio-la tendencia pronto retrocederá a su estado original. (Ejemplo: Un movimiento de reforma designado para limpiar la corrupción política en una sociedad raramente tendrá más que un efecto de duración corto, tarde o temprano los reformistas se relajaran y la corrupción se deslizará otra vez dentro. El nivel de corrupción política en una sociedad dada tiende a permanecer constante o cambia despacio sólo con la evolución de la sociedad. Normalmente, una limpieza política sólo será permanente si va acompañada de cambios sociales generales, un PEQUEÑO cambio en la sociedad no será suficiente). Si un pequeño cambio en una tendencia histórica de periodo largo se presenta como permanente, es sólo porque el cambio actúa en la dirección con que la tendencia se estaba moviendo de antemano, así la tendencia no se ve alterada, pero sí empujada socialmente un paso adelante. 101. El primer principio es casi una *tautología. Si una tendencia no fuera estable con respecto a pequeños cambios, vagaría al azar antes que seguir una dirección definida; en otras palabras, no sería una tendencia de periodo largo. 102. SEGUNDO PRINCIPIO. Si se hace un cambio que es lo suficientemente grande como para alterar permanentemente una tendencia.histórica de periodo largo, eso alterará la sociedad en su conjunto. En otras palabras, una sociedad es un sistema en que todas sus partes están interrelacionadas, y no puedes cambiar permanentemente ninguna parte importante sin cambiar también todas las otras. 103. TERCER PRINCIPIO. Si se hace un cambio que es lo suficientemente grande como para alterar permanentemente una tendencia de periodo largo, entonces las consecuencias para la sociedad como conjunto no pueden predecirse de antemano. (A no ser que varias sociedades hayan pasado a través del mismo cambio y hayan experimentado todas las mismas consecuencias, en tal caso uno, puede predecir en terrenos empíricos que otra sociedad que pase por el mismo cambio probablemente experimentará consecuencias similares). 104. CUARTO PRINCIPIO. Un nuevo tipo de sociedad no se puede diseñar en el papel. Esto es, no puedes planear un nuevo tipo de sociedad por adelantado, entonces construirla y esperar que funcione para lo que se ha diseñado. 105. El tercer y el cuarto principio resultan de la complejidad de las sociedades humanas. Un cambio en el comportamiento humano afectará a la economía de una sociedad y a su medio físico; la econo-mía afectará el medio y viceversa, y los cambios en la economía y el medio afectarán al comportamiento humano de una manera compleja e imprevisible. La red de causas y efectos es demasiado compleja para ser desenmarañada y entendida. 106. QUINTO PRINCIPIO. La gente no elige conscientemente y racionalmente la forma de su sociedad. Las sociedades se desarrollan a través del proceso de evolución social que no está bajo el control racional humano. 107. El quinto principio es una consecuencia de los otros cuatro. 108. Como ilustración: por el primer principio, hablando en general, una tentativa de reforma social actúa en la dirección en que la sociedad se está desarrollando de todas maneras (así que simplemente acelera el cambio que hubiera ocurrido en cualquier caso) pues de otro modo sólo tiene un efecto transitorio, de modo que la sociedad pronto volverá a su vieja rutina. Para hacer un cambio duradero en la dirección del desarrollo de cualquier aspecto importante de una sociedad, la reforma es insuficiente y se requiere una revolución. (La cual no envuelve necesariamente un levantamiento armado o el derribo de un gobierno). Por el segundo principio, una revolución nunca cambia sólo un aspecto de una sociedad; y por el tercer principio el cambio que ocurre no hubiera sido esperado o deseado por los revolucionarios. Por el cuarto principio, cuando los revolucionarios o utópicos organizan una nueva clase de sociedad, nunca funciona como la planearon. 109. La Revolución americana no nos proporciona un contraejemplo. La «Revolución» americana no fue una revolución en nuestro sentido de la palabra, sino una guerra de independencia seguida de, más bien, una reforma política de mucha extensión. Los Padres Fundadores no cambiaron la dirección del desarrollo de la sociedad americana, tampoco aspiraron a hacerlo. Sólo liberaron el desarrollo de la sociedad americana del efecto retardante del gobierno británico. Su reforma política no cambió ninguna tendencia básica, sólo impulsó la cultura política americana a lo largo de su dirección natural de desarrollo. La sociedad británica, de la cual la sociedad americana era un retoño, se estuvo moviendo bastante tiempo en la dirección de la democracia representativa. Y antes de la Guerra de la Independencia los americanos estaban ya practicando en un grado significativo ésta en las asambleas de las colonias. El sistema político establecido por la Constitución fue modelado en el sistema británico y en las asambleas coloniales, con mayor alteración, para estar seguro-no hay duda de que los Padres Fundadores subieron un escalón importante. Pero era un escalón a lo largo del camino que el mundo de habla inglesa estaba ya haciendo. La prueba es que Gran Bretaña y sus colonias que estaban pobladas predominantemente por gente de descendencia británica terminaron con sistemas de democracia representativa esencialmente similares a los Estados Unidos. Si los Padres Fundadores hubieran perdido su valor y hubieran rechazado la firma de la Declaración de Independencia, nuestra forma de vida hoy no hubiera sido significativamente diferente. Igual hubiéramos tenido algunos lazos más estrechos con Gran Bretaña, y hubiéramos tenido Parlamento y Primer Ministro en vez de Congreso y Presidente. Ningún gran cambio. Así la Revolución americana no nos proporciona un contraejemplo para nuestros principios pero sí una buena ilustración de ellos. 110. No obstante, uno tiene que usar el sentido común en la aplicación de los principios. Están expresados en un lenguaje impreciso que permite amplitud para la interpretación y se pueden encontrar excepciones a ellos. Así que los presentamos no como normas inviolables sino como reglas sencillas, o guías para pensar, que pueden proporcionar un antídoto parcial a las ideas ingenuas a cerca del futuro de la sociedad. Los principios deben estar constantemente en la mente, y cuando quiera que uno alcance una conclusión que entre en conflicto con ellos uno debe reexaminar cuidadosamente su pensamiento y sólo retener la conclusión si tiene buenas y sólidas razones para hacerlo. PARTES: Parte 3: https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/20124596/La-sociedad-industrial-y-su-futuro---T-Kaczynski-Parte-3.html Parte 4: https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/20124599/La-sociedad-industrial-y-su-futuro---T-Kaczynski-Parte-4.html Parte 5: https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/20124600/La-sociedad-industrial-y-su-futuro---T-Kaczynski-Parte-5.html
La sociedad industrial y su futuro - T. Kaczynski (Parte 2)
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