LA RAZA HUMANA EN UNA ENCRUCIJADA 161. Pero nos hemos adelantado en nuestra historia. Una cosa es desarrollar en el laboratorio una serie de técnicas psicológicas o biológicas para manipular el comportamiento humano y otra el integrar estas técnicas dentro del funcionamiento de un sistema social. El segundo problema es el más difícil de los dos. Por ejemplo, mientras que las técnicas de educación psicológicas funcionan indudablemente bastante bien en los «colegios laboratorio» donde son desarrolladas, no es necesariamente fácil el aplicarlas efectivamente a lo largo de nuestro sistema educativo. Todos sabemos como son muchos de nuestros colegios. Los profesores están demasiado ocupados quitando a los niños cuchillos y pistolas como para someterlos a las últimas técnicas para convertirlos en primos de los ordenadores. Así, a pesar de todos sus avances técnicos referentes al comportamiento humano, el sistema hasta la fecha no ha sido notablemente afortunado en controlar a los seres humanos. La gente cuyo comportamiento es bastante bueno bajo el control del sistema son aquellos del tipo que puede ser llamado «burgués». Pero hay un número creciente de personas quienes de un modo u otro son rebeldes al sistema: sanguijuelas del bienestar, bandas de jóvenes, cultistas, satanistas, nazis, medioambientalistas radicales, milicianos, etc. 162. Actualmente, el sistema está ocupado en una lucha desesperada para superar ciertos problemas que amenazan su supervivencia, entre los cuales los más importantes son los del comportamiento humano. Si prospera en adquirir el control suficiente sobre éste lo bastante deprisa, probablemente sobrevivirá. De otra manera fracasará. Pensamos que el problema será resuelto, lo más probable, dentro de las próximas.décadas, digamos de 40 a 100 años. 163. Supongamos que el sistema sobrevive a la crisis de las próximas décadas. Para entonces tiene que tener resuelto, o al menos sometido a control, los principales problemas a los que se enfrenta, en particular aquel de la «socialización» de los seres humanos; esto es, hacer a la gente lo suficientemente dócil como para que su comportamiento no lo amenace por más tiempo. Llevándose eso a cabo, no parece que habría ningún nuevo obstáculo al desarrollo de la tecnología, y presumiblemente avanzaría hacia su conclusión lógica, que es el control total sobre todo en la Tierra, incluyendo seres humanos y el resto de organismos importantes. El sistema se puede convertir en una organización unitaria y monolítica, o puede estar más o menos fragmentado y constituir un número de organizaciones que coexistan en una relación que incluya elementos tanto de cooperación como de competición, exactamente como ocurre hoy con el gobierno, las corporaciones y otras grandes organizaciones que tanto cooperan como compiten las unas con las otras. Casi toda la libertad humana habrá desaparecido, porque los individuos y los grupos pequeños serán impotentes respecto de las grandes organizaciones armadas con supertecnología y un arsenal de herramientas psicológicas y biológicas avanzadas para manipular a los seres humanos, además de instrumen-tos de vigilancia y coacción física. Sólo un pequeño número de gente tendrá algún poder real y probablemente incluso estos tendrán una libertad muy limitada, porque su comportamiento también será regulado; exactamente como ocurre hoy con nuestros políticos y ejecutivos de corporaciones que pueden mantener sus posiciones de poder sólo en tanto que su comportamiento permanezca dentro de ciertos límites bastante estrechos. 164. No imagines que el sistema parará de desarrollar nuevas técnicas para controlar a los seres humanos y a la naturaleza una vez halla terminado la crisis de las próximas décadas y el incremento del control no sea necesario por más tiempo para su supervivencia. Al contrario, una vez hallan terminado los tiempos duros, el sistema incrementará el control más rápidamente, porque no le estorbarán las dificultades del tipo que ha experimentado actualmente. La supervivencia no es el motivo principal del control. Como explicamos en los párrafos 87-90, los técnicos y los científicos continúan con su trabajo en gran parte como una actividad sustitutoria, satisfacen su necesidad de poder resolviendo problemas técnicos. Continuarán haciendo esto con entusiasmo inmoderado y entre los problemas más interesantes y desafiantes de resolver para ellos serán aquellos del entendimiento del cuerpo y la mente humana e intervenir en su desarrollo. Por «el bien de la humanidad», por supuesto. 165. Pero supongamos, por otra parte, que la tensión de las décadas.venideras pueda ser demasiado para el sistema. Si se colapsa puede haber un periodo de caos, un «tiempo de problemas» tales como aquellos que la historia ha experimentado en varias épocas en el pasado. Es imposible predecir que surgirá de ese tiempo de problemas, pero, sea como sea, a la raza humana se le dará una nueva oportunidad. El mayor peligro es que la sociedad industrial pueda empezar a reconstituirse por sí misma dentro de los primeros años después del colapso. Desde luego habrá mucha gente (especialmente del tipo hambrientos de poder) que estará ansiosa por volver a poner en marcha las fábricas. 166. Por lo tanto aquellos que odian la servidumbre a la que el sistema industrial está reduciendo a la raza humana se enfrentarán a dos tareas. En primer lugar, tenemos que trabajar para aumentar la tensión social dentro del sistema así como incrementar la probabilidad de que se colapse o sea debilitado lo suficiente para que una revolución contra él sea posible. En segundo lugar, es necesario desarrollar y propagar una ideología que se oponga a la tecnología y al sistema industrial. Tal ideología puede convertirse en las bases de una revolución contra la sociedad industrial siempre y cuando el sistema se debilite lo suficiente. Y tal ideología ayudará a asegurar que, siempre y cuando la sociedad industrial se colapse, sus restos sean hechos pedazos irreparables, por lo que no podrá ser reconstruida. Las fábricas deben ser destruidas, los libros técnicos quemados, etc. SUFRIMIENTO HUMANO 167. El sistema industrial no se colapsará puramente como resultado de una acción revolucionaria. No será vulnerable al ataque revolucionario a no ser que sus propios problemas internos de desarrollo lo lleven a dificultades muy serias. Por lo que si el sistema se colapsa lo hará también espontáneamente o a través de un proceso que es en parte espontáneo pero ayudado por los revolucionarios. Si el colapso es repentino, mucha gente morirá, ya que la población mundial se ha vuelto tan overblown que no puede alimentarse a sí misma por más tiempo sin tecnología avanzada. Incluso si el colapso es lo suficientemente gradual para que la reducción de la población pueda suceder más a través de la reducción de la tasa de nacimiento que a través del ascenso de la tasa de muerte, el proceso de desindustrialización probablemente será muy caótico e implicará mucho sufrimiento. Es ingenuo pensar que probablemente la tecnología puede reducirse por etapas arreglándoselas suavemente, de un modo ordenado, especialmente desde entonces los tecnófilos lucharán tercamente es cada escalón. ¿Por lo tanto es cruel trabajar para el colapso del sistema? Puede, pero puede que no. En primer lugar, los revolucionarios no serán capaces de colapsar el sistema a no ser que éste ya esté con bastantes problemas para que haya una buena oportunidad de su eventual colapso por si mismo de todas maneras; y cuanto más crezca, más desastrosas serán las consecuencias del colapso, por lo que puede ser que los revolucionarios, acelerando el comienzo, estarán reduciendo la extensión del desastre. 168. Uno tiene que contrapesar el luchar y morir contra la pérdida de la libertad y la dignidad. Para muchos de nosotros, la libertad y la dignidad son más importantes que una vida larga o el evitar el sufrimiento físico. Además, todos tenemos que morir alguna vez y puede ser mejor morir luchando para sobrevivir, o por una causa, que vivir una vida larga pero vacía y carente de sentido. 169. En tercer lugar, no es en absoluto cierto que la supervivencia del sistema llevará a un menor sufrimiento de lo que lo hará su colapso. El sistema ya ha causado, y continuará causando, un sufrimiento intenso en todo el mundo. Las culturas antiguas que dieron a la gente unas relaciones interpersonales y con su medio satisfactorias durante cientos o miles de años, han sido hechas pedazos por el contacto con la sociedad industrial, y el resultado ha sido un catálogo entero de problemas económicos, ambientales, sociales y psicológicos. Uno de los efectos de la intrusión de la sociedad industrial ha sido que muchos de los controles tradicionales de la población en el mundo se han desequilibrado, provocando la explosión demográfica, con todo lo que implica. Además, hay un sufrimiento psicológico que está extendido por todos los supuestamente afortunados países de occidente (ver párrafos 44-45). Nadie sabe lo que pasará como resultado de la reducción del ozono, del efecto invernadero y de otros problemas ambientales que todavía no se pueden prever. Y, como la proliferación nuclear enseñó, la nueva tecnología no puede mantenerse fuera de las manos de dictadores y de las naciones irresponsables del tercer mundo. Te gustaría especular sobre lo que Iraq o Korea del Norte harán con la ingeniería genética. 170. «¡Oh!» dicen los tecnófilos, «¡la ciencia va ha arreglar todo eso! ¡Venceremos el hambre, eliminaremos el sufrimiento psicológico, haremos a todo el mundo saludable y feliz!» Sí, seguro. Eso es lo que dijeron hace 200 años. Se supone que la Revolución Industrial iba a eliminar la pobreza, hacer a todo el mundo feliz, etc. El resultado actual ha sido completamente diferente. Los tecnófilos son desesperadamente ingenuos (o se engañan a sí mismos) en su comprensión de los problemas sociales. No se dan cuenta (o eligen ignorar) el hecho de que cuando se introducen grandes cambios, incluso los aparentemente beneficiosos, en una sociedad, llevan a una larga secuencia de otros cambios, muchos de los cuales son imposibles de predecir (párrafo 103). El resultado es el colapso de la sociedad. Por lo que es muy probable que, en sus intentos por acabar con la pobreza y la enferme-dad, el ingeniero dócil, las personalidades contentas y todo eso, los.tecnófilos crearán sistemas sociales que son terriblemente agitados, incluso más que el presente. Por ejemplo, los científicos presumen de que acabarán con el hambre creando nuevas plantas alimenticias genéticamente. Pero esto permitirá a la población humana continuar expandiéndose indefinidamente, y es bien sabido que el hacinamiento conduce a incrementar la tensión y la agresión. Esto es meramente un ejemplo de los problemas PREDECIBLES que se presentarán. Enfatizamos que, como ha mostrado la experiencia pasada, el progreso técnico conducirá a otros nuevos problemas que NO pueden predecirse por anticipado (párrafo 103). De hecho, después de la Revolución Industrial, la tecnología ha estado creando nuevos problemas a la sociedad bastante más rápidamente de lo que ha estado resolviendo los viejos. Así llevará a los tecnófilos un periodo largo y difícil de ensayo y error el resolver los microbios de su Mundo Feliz (si alguna vez lo consiguen). En el tiempo intermedio habrá un gran sufrimiento. Por lo que no está claro que la supervivencia de la sociedad industrial implicará menos sufrimiento que su colapso. La tecnología tiene a la raza humana en un aprieto del cual no es probable que haya ninguna salida fácil. EL FUTURO 171. Pero supongamos ahora que la sociedad industrial sobrevive las próximas décadas y que los microbios a la larga salen del sistema, por lo que funciona suavemente. ¿Qué clase de sistema será? Considere-mos algunas posibilidades. 172. Primero permítenos postular que los científicos de ordenadores son afortunados desarrollando máquinas inteligentes que pueden hacer todo mejor que los seres humanos. En ese caso presumiblemente todo el trabajo lo harán enormes sistemas de máquinas altamente organizadas y no será necesario ningún esfuerzo humano. Cualquiera de los dos casos puede ocurrir. Se puede permitir a las máquinas que tomen sus propias decisiones sin supervisión humana o se puede retener el control humano de las máquinas. 173. Si se permite a las máquinas tomar sus propias decisiones no podemos hacer ninguna conjetura hasta los resultados, porque es imposible adivinar como se comportarán. Sólo señalamos que la suerte de la raza humana estará a su merced. Se puede argumentar que nunca será tan estúpida como para entregar todo el poder a las máquinas. Pero no estamos sugiriendo que la raza humana voluntariamente transfiera el poder a las máquinas ni que estas se apoderen de él deliberadamente. Lo que sugerimos es que fácilmente se permita derivar a una posición de tal dependencia que no tendría elección práctica sino aceptar todas sus decisiones. Como la sociedad y los problemas con que se enfrenta se vuelven más y más complejos y las máquinas más y más inteligentes, la gente dejará que tomen cada vez.más decisiones por ellos, simplemente porque éstas conducirán a mejores resultados que las hechas por los seres humanos. A la larga se puede alcanzar una etapa en que las decisiones necesarias para mantener el sistema en marcha serán tan complejas que los seres humanos serán incapaces de tomarlas inteligentemente. En esa etapa las máquinas poseerán el control efectivo. La gente no podrá simplemente apagarlas, porque tendrán tal dependencia que desenchufarlas equivaldría al suicidio. 174. Por otra parte es posible que se conserve el control humano sobre las máquinas. En ese caso el hombre medio puede tener control sobre ciertas máquinas propias, tales como su coche o su ordenador personal, pero el control sobre grandes sistemas de máquinas estará en las manos de una minúscula élite simplemente como es hoy, pero con dos diferencias. Debido a la mejora de las técnicas la élite tendrá mayor control sobre las masas y, como no será necesario por más tiempo el trabajo humano, las masas serán superfluas, una carga inútil en el sistema. Si la élite es despiadada, simplemente decidirán exterminarlas. Si son humanos, pueden usar propaganda u otras técnicas psicológicas o biológicas para reducir la tasa de nacimiento hasta que se extingan, dejando el mundo a la élite. O, si ésta consiste en liberales bondadosos, pueden decidir desempeñar el papel de buenos pastores del resto de la humanidad. Para esto, se encargarán de que todo el mundo satisfaga sus necesidades físicas, que todos los niños se críen bajo condiciones psicológicamente higiénicas, que todo el mundo tenga una afición sana para mantenerlo ocupado y que cualquiera que pueda estar insatisfecho reciba un «tratamiento» para curar su «problema». Por supuesto, la vida estará tan vacía de sentido que la gente tendrá que estar diseñada biológica o psicológicamente, ya sea para extirpar su necesidad por el proceso de poder o para hacerlos «sublimar» su impulso por el poder en una afición inofensiva. Estos seres humanos diseñados pueden ser felices en tal sociedad, pero desde luego la mayoría no serán libres. Habrán sido reducidos a la categoría de animales domésticos. 175. Pero supongamos ahora que los científicos de ordenadores no son afortunados desarrollando la inteligencia artificial, por lo que el trabajo humano seguirá siendo necesario. Aún así, las máquinas cuidarán de cada vez más tareas simples por lo que habrá un excedente de trabajadores humanos en los niveles más bajos de habilidad. (Vemos que esto ya está pasando. Hay bastante gente que encuentra difícil o imposible encontrar un trabajo, porque por razones intelectuales o psicológicas no pueden adquirir el nivel de entrenamiento necesario para hacerse útiles en el presente sistema). Para aquellos que están empleados las exigencias irán siempre en aumento: necesitarán más y más entrenamiento, más y más habilidad, y tendrán que ser incluso más fieles, conformistas y dóciles, porque serán cada vez más como células de un organismo gigante. Sus tareas serán cada vez más especializadas, por lo que su trabajo estará, en un sentido, fuera de contacto con el mundo real, estando concentrados en una minúscula porción de realidad. El sistema tendrá que usar cualquier medio que pueda, sea psicológico o biológico, para diseñar a la gente para ser dócil, para tener las habilidades que requiera el sistema y «sublimar» su impulso por el poder en alguna tarea especializada. Pero la afirmación de que la gente de tal sociedad tendrá que ser dócil puede requerir reservas. Esta puede encontrar útil la competitividad, siempre que se encuentren maneras de dirigirla dentro de canales que sirvan a las necesidades del sistema. Imaginamos una sociedad futura en la que hay una competición inacabable por la posición de prestigio y poder. Pero muy poca gente alcanzará la cima, donde está el verdadero poder. (Ver el final del párrafo 163). Una sociedad en la cual una persona puede satisfacer su necesidad de poder sólo empujando a gran cantidad de otra gente fuera del camino y privándolos de SU oportunidad por el poder es muy repugnante. 176. Uno puede imaginar escenarios que incorporen aspectos de más de una de las posibilidades que acabamos de tratar. Por ejemplo, puede ser que las máquinas se encarguen de la mayoría del trabajo que sea de importancia real y práctica, pero que se mantengan ocupados a los seres humanos dándoles trabajos relativamente triviales. Se ha sugerido, por ejemplo, que un gran desarrollo de las industrias de servicios puede dar trabajo a los seres humanos. Así, la gente pasaría su tiempo limpiándose los zapatos unos a otros, llevándose unos a otros en taxi, haciéndose artesanía, esperando en la mesa de otros, etc. Nos parece una manera profundamente despreciable de terminar, y dudamos que mucha gente encuentre su vida realizante en tal atareado trabajo sin sentido. Buscarán otras peligrosas salidas (drogas, crimen, «cultos», grupos de odio) a no ser que estén diseñados biológica o psicológicamente para adaptarse a semejante clase de vida. 177. Huelga decir que los escenarios arriba esbozados no agotan todas las posibilidades. Sólo indican la clase de resultados que nos parecen más probables. Pero podemos imaginar escenarios inverosímiles que son más aceptables que los que acabamos de describir. Es arrolladoramente probable que, si el sistema tecnológico-industrial sobrevive los próximos 40 a 100 años, habrá desarrollado para ese tiempo ciertas características generales: las personas (al menos aquellas del tipo «burgués», que están integradas en el sistema y lo hacen funcionar y quienes, por lo tanto, tienen todo el poder) serán más dependientes que nunca de las grandes organizaciones, estarán más «socializados» que nunca y sus cualidades físicas y mentales a una extensión significativa (posiblemente a una muy grande) serán aquellas.diseñadas para ellos antes que el resultado del azar (o la voluntad de dios, o lo que sea); y lo que quede de naturaleza salvaje será reducido a restos preservados para el estudio científico y mantenidos bajo la supervisión y dirección de estos (por lo tanto no será nunca más verdaderamente salvaje). A la larga (digamos a pocos siglos de ahora) es probable que ni la raza humana ni ninguno de los otros organismos importantes existan tal y como los conocemos hoy, porque una vez empiezas a modificar organismos a través de la ingeniería genética no hay razón para parar en ningún punto en particular, por lo que las modificaciones probablemente continuarán hasta que el hombre y otros organismos hallan sido transformados completamente. 178. El caso puede ser cualquier otro, pero es seguro que la tecnología está creando un nuevo ambiente físico y social radicalmente diferente al espectro de medios a los que la selección natural ha adaptado a la raza humana física y psicológicamente. Si el hombre no se adapta a ese nuevo ambiente, siendo rediseñado artificialmente, entonces lo hará a través de un proceso largo y doloroso de selección natural. Lo primero es bastante más probable que lo segundo. 179. Sería mejor deshacerse de todo el fétido sistema y aguantar las consecuencias. ESTRATEGIA 180. Los tecnófilos nos están llevando a un viaje totalmente imprudente a lo desconocido. Mucha gente entiende algo de lo que el progreso tecnológico nos está haciendo sin embargo toma una actitud pasiva porque piensa que es inevitable. Pero FC no piensa que lo sea. Pensamos que se puede parar, y daremos aquí algunas indicaciones de como arreglárselas para pararlo. 181. Como afirmamos en el párrafo 166, las dos tareas principales para el presente son promover la tensión social y la inestabilidad en la sociedad industrial y desarrollar y propagar una ideología que se oponga a la tecnología y al sistema industrial. Cuando el sistema esté suficientemente inestable y con tensión, puede que sea posible una revolución contra la tecnología. El modelo sería similar al de la Revolución Francesa y Rusa. La sociedad francesa y la rusa, algunas décadas anteriores a sus respectivas revoluciones, mostraron un incremento de los signos de tensión y debilidad. Mientras tanto, se desarrollaron ideologías que ofrecían una nueva visión del mundo que eran bastante diferentes a la vieja. En el caso ruso, los revolucionarios trabajaban activamente para minar el viejo orden. Entonces, cuando el viejo sistema fue puesto bajo suficiente tensión adicional (por medio de una crisis financiera en Francia y en Rusia por una derrota militar) fue barrido por los revolucionarios. Lo que proponemos es algo en la misma línea. 182. Se objetará que la Revolución Francesa y Rusa fracasaron. Pero muchas revoluciones tienen dos finalidades. Una es destruir una forma vieja de sociedad y la otra es establecer la nueva forma imaginada por los revolucionarios. La revolución Francesa y Rusa fracasaron (afortunadamente) en crear la nueva clase de sociedad que soñaban, pero fueron bastante afortunadas destruyendo la vieja sociedad. No tenemos ilusiones a cerca de la facilidad de crear una nueva forma de sociedad ideal. Nuestra finalidad es sólo destruir la forma existente. 183. Pero una ideología, con objeto de ganar apoyo entusiasta, tiene que tener un ideal positivo así como uno negativo; tiene que estar A FAVOR de algo así como CONTRA algo. El ideal positivo que proponemos es la Naturaleza. Esto es, naturaleza SALVAJE: aquellos aspectos del funcionamiento de la Tierra y sus cosas vivientes que son independientes de la administración humana y libres de su interferencia y control. Y con la naturaleza salvaje incluimos la naturaleza humana, con lo que queremos decir aquellos aspectos del funcionamiento de la persona que no están sujetos a regulaciones por la organización social sino que son productos del azar, o del libre albedrío, o dios (dependiendo de tus opiniones religiosas o filosóficas). 184. La naturaleza hace de contraideal perfecto a la tecnología por varias razones. La naturaleza (aquélla que está fuera del poder del sistema) es lo opuesto de la tecnología (que busca expandir infinitamente el poder de este). Mucha gente estará de acuerdo con que la naturaleza es hermosa, desde luego tiene un tremendo encanto popular. Los ambientalistas radicales YA sostienen una ideología que exalta la naturaleza y se opone a la tecnología. Una ventaja adicional de la naturaleza como contraideal a la tecnología es que, en mucha gente, inspira la clase de reverencia que está asociada con la religión, de modo que la naturaleza quizá puede ser idealizada en bases religiosas. Es cierto que en muchas sociedades la religión ha servido como soporte y justificación del orden establecido, pero también es cierto que a menudo ha proporcionado una base para la rebelión. Así, puede ser útil introducir un elemento religioso en la rebelión contra la tecnología, the more so porque hoy la sociedad occidental no tiene una base religiosa fuerte. En nuestros días, también se usa como un soporte barato y transparente para el egoísmo intolerante y miope (algunos conservadores la usan de esta manera), o incluso es explotada cínicamente para hacer dinero fácil (por muchos evangelistas), o ha degenerado a un irracionalismo tosco (sectas protestantes fundamentalistas, «cultistas»), o está simplemente estancada (catolicismo, línea principal del protestantismo). La cosa más cercana a una religión fuerte, extendida y dinámica que occidente ha visto en tiempos recientes ha sido la casi religión del izquierdismo, pero hoy está fragmentado y no tiene finalidades claras, unificadas e inspiradas. Así, hay un vacío religioso en nuestra sociedad que igual puede llenarse por una religión enfocada en la naturaleza en oposición a la tecnología. Pero sería un error intentar confeccionar artificialmente una para llenar este papel. Algo semejante a una religión inventada probablemente sería un fracaso. Tomemos la religión «Gaía» por ejemplo. ¿Sus partidarios creen REALMENTE en ella o simplemente están actuando? Si están actuando, será al final un fracaso. Probablemente es mejor no intentar introducir la religión en el conflicto de la naturaleza contra la tecnología a no ser que REALMENTE creas en ella y encuentres que despierta una respuesta profunda, fuerte y genuina en otra mucha gente. No es necesario por el motivo de la naturaleza establecer alguna utopía quimérica o ningún nuevo tipo de orden social. Ella cuida de sí misma; fue una creación espontánea que existía mucho antes que cualquier sociedad humana, y por incontables siglos muchas sociedades humanas diferentes coexistieron con ella sin hacerle excesivo daño. Sólo con la Revolución Industrial el efecto se hizo realmente devastador. Para aligerar la presión sobre la naturaleza no es necesario crear una clase especial de sistema social, sólo es necesario deshacerse de la sociedad industrial. Por supuesto, esto no resolverá todos los problemas. La sociedad industrial ya ha hecho un daño tremendo y las heridas tardarán mucho tiempo en curarse. Además, incluso las sociedades preindustriales pueden hacer un daño significativo a la naturaleza. Sin embargo, deshacerse de la sociedad industrial sería un gran trato. Aligeraría la peor presión por lo que las heridas podrían empezar a curarse. Quitaría la capacidad a la sociedad organizada de continuar incrementando su control sobre la naturaleza (incluyendo la humana). Cualquier clase de sociedad puede existir después de la desaparición del sistema industrial, lo cierto es que mucha gente vivirá cerca de la naturaleza, porque en la ausencia de tecnología avanzada no hay otra forma en que la gente PUEDA vivir. Para alimentarse tienen que ser campesinos o pastores o pescadores o cazadores etc. Y, hablando en general, la autonomía local debería tender a incrementarse, porque la falta de tecnología avanzada y comunicaciones rápidas limitarán la capacidad de los gobiernos u otras grandes organizaciones de controlarlas. 185. Y en cuanto a las consecuencias negativas de eliminar la sociedad industrial bueno, no puedes comerte el pastel y al mismo tiempo tenerlo. Para ganar una cosa tienes que sacrificar otra. 186. Mucha gente odia el conflicto psicológico. Por esta razón odia cualquier pensamiento serio sobre cuestiones sociales difíciles, y les gusta que tales asuntos les sean presentados en términos simples: ESTO es todo bueno y AQUÉLLO es todo malo. Por lo tanto, la ideolo-gía revolucionaria debe desarrollarse en dos niveles. 187. En el nivel más sofisticado debe dirigirse a personas que sean inteligentes, pensativas y racionales. El objetivo debe ser crear un.núcleo de personas que se opondrían al sistema industrial con bases racionales y sensatas, con total apreciación de los problemas y ambigüedades implicadas, y el precio que hay que pagar para deshacerse del sistema. Es particularmente importante atraer a gente de este tipo, ya que son gente capaz y contribuirán a influir a otras. Esta gente debe ser dirigida a un nivel tan racional como sea posible. Nunca deben deformarse los hechos intencionadamente y debe eludirse el lenguaje inmoderado. Esto no quiere decir que no se puede apelar a las emociones, pero se debe tener cuidado para evitar falsificar la verdad o hacer alguna otra cosa que destruyera la respetabilidad intelectual de la ideología. 188. En el segundo nivel, debe propagarse de una forma simplificada que permita a la mayoría poco pensante ver el conflicto de la tecnología contra la naturaleza en términos que no sean ambiguos. Pero, incluso en este segundo nivel, la ideología no se debe expresar en un lenguaje demasiado malo, inmoderado o irracional que aliene a las personas del tipo pensativo y racional. Algunas veces la propaganda mala e inmoderada alcanza ganancias de periodo corto impresionantes, pero será más ventajoso a largo plazo el mantener la lealtad de un pequeño número de personas inteligentes y comprometidas que despertar las pasiones de una multitud poco pensante e inconstante que cambiará su actitud tan pronto como alguien venga con un truco de mejor propaganda. De cualquier manera, puede ser necesaria propa-ganda del tipo populacho entusiasta cuando el sistema esté cerca del punto de colapsarse y haya una lucha final entre ideologías rivales para determinar cuál se convertirá en dominante cuando la vieja visión del mundo se hunda. 189. Antes de esa lucha final, los revolucionarios no deben esperar tener una mayoría de personas a su lado. La historia está hecha por minorías activas y resueltas, no por la mayoría, que rara vez tiene una idea clara y consistente de lo que realmente quiere. Hasta que llegue el momento del empujón final para la revolución, la tarea será menos ganar el apoyo superficial de la mayoría que el construir un núcleo pequeño de gente profundamente comprometida. Ya que para la mayoría, será suficiente el hacerles conscientes de la existencia de la nueva ideología y recordárselo frecuentemente; aunque por supuesto sería deseable tener un apoyo mayoritario hasta el punto de que esto se pueda hacer sin debilitar al núcleo de gente comprometida seriamente. 190. Cualquier clase de conflicto social ayuda a desestabilizar el sistema, pero uno debe ser cuidadoso sobre la clase de conflicto que estimula. La línea de conflicto se debe dibujar entre la masa de gente y la élite que sostiene el poder en la sociedad industrial (políticos, científicos, ejecutivos de negocios de alto nivel, funcionarios gubernamentales, etc.). NO se debe dibujar entre los revolucionarios y la masa de gente. Por ejemplo, sería mala estrategia el condenar a los americanos por sus hábitos de consumo. En vez, al americano medio debe retratársele como a una víctima de los anuncios de la industria de mercado, que lo han absorbido para comprar mucha basura que no necesita y que es una compensación muy pobre a cambio de su libertad perdida. Cualquier aproximación de las dos es consecuente con los hechos. Es meramente una cuestión de actitud si culpas a la industria publicitaria de manipular al público o al público por permitir ser manipulado. Por una cuestión de estrategia generalmente uno debe evitar culpar al público. 191. Uno se lo debe pensar dos veces antes de estimular cualquier otro conflicto social que el de la élite que sustenta el poder (la cual maneja la tecnología) y el público en general (sobre los que la tecnología ejerce su poder). Por un lado, otros conflictos tienden a distraer la atención del problema importante (entre el poder de la élite y la gente normal, entre la tecnología y la naturaleza); por otro lado, a la larga otros conflictos pueden tender a estimular la tecnologización, porque cada lado en tal conflicto quiere usar el poder tecnológico para aventajar a su adversario. Esto se ve claramente en la rivalidad entre naciones. También aparece en conflictos étnicos dentro de éstas. Por ejemplo, en América muchos líderes negros están ansiosos por ganar poder para los afroamericanos situando personas negras en la élite tecnológica. Los quieren ahí para que haya muchos funcionarios gubernamentales, científicos y ejecutivos de corporaciones negros, y así sucesivamente. En ese sentido, están ayudando a que la subcultura afroamericana sea absorbida por el sistema tecnológico. Hablando en general, uno debe estimular sólo aquellos conflictos sociales que puedan encajar en el marco del conflicto del poder de la élite contra la gente normal, de la tecnología contra la naturaleza. 192. Pero la forma de oponerse al conflicto étnico NO es a través de la militancia partidaria de los derechos de las minorías (ver párrafos 21, 29). En vez, los revolucionarios deben enfatizar que éstas también sufren más o menos desventajas, y que son de una trascendencia periférica. Nuestro enemigo real es el sistema tecnológico-industrial y en la lucha contra él las distinciones étnicas no tienen importancia. 193. La clase de revolución que tenemos en mente no implica necesariamente un alzamiento armado contra algún gobierno. Puede o no suponer violencia física, pero no será una revolución POLÍTICA. Su foco estará en la tecnología y en la economía, no en la política. Se puede concebir (remotamente) que la revolución pueda consistir sólo en un cambio masivo de actitudes hacia la tecnología resultando en una desintegración relativamente gradual y sin dolor. Pero, si esto pasa, seremos muy afortunados. Es bastante más probable que la transición.a una sociedad no tecnológica sea muy difícil y esté llena de conflictos y desastres. 194. Probablemente los revolucionarios deben incluso EVITAR asumir poder político, sea por medios legales o ilegales, hasta que el sistema industrial tenga la suficiente tensión hasta un punto peligroso y haya probado ser un fracaso a los ojos de mucha gente. Supongamos por ejemplo que algún partido «verde» ganara el control del congreso de Estados Unidos en una elección. Para evitar traicionar o aguar su propia ideología deberían tomar medidas vigorosas para volver el crecimiento económico en reducción económica. Al hombre medio los resultados le parecerían desastrosos: habría paro masivo, falta de comodidades, etc. Incluso si los peores efectos se pudieran evitar a través de una administración superhumanamente hábil, aún así la gente tendría que empezar a renunciar a los lujos a los que se han vuelto adictos. Crecería la insatisfacción, el partido «verde» sería echado del despacho y los revolucionarios habrían sufrido un serio retraso. Por esta razón no deben intentar adquirir poder político hasta que el sistema se halla convertido en tal confusión que cualquier apuro será visto como resultado del fracaso del sistema industrial y no de la política de los revolucionarios. La revolución contra la tecnología probablemente tendrá que ser desde fuera, una revolución desde abajo no desde arriba. 195. La revolución tiene que ser internacional y mundial. No se puede llevar a cabo en bases de nación por nación. Cuando se sugiere que los Estados Unidos, por ejemplo, debe reducir el progreso tecnológico o el crecimiento económico la gente se vuelve histérica y empieza a gritar que, si nos quedamos atrás en tecnología, los japoneses se pondrán por delante. ¡Santos robots! ¡El mundo se saldrá de su órbita si los japoneses alguna vez venden más coches que nosotros! (El nacionalismo es un gran promotor de la tecnología). Más razonablemente, se discute que, si las naciones relativamente democráticas se quedan atrás en tecnología mientras las peligrosas naciones dictatoriales como China, Vietnam y Corea del Norte continúan progresando, a la larga los dictadores pueden dominar el mundo. Por esto es porque el sistema industrial debe atacarse en todas las naciones simultáneamente, en la extensión en que esto sea posible. Exacto, no hay garantía de que el sistema industrial se pueda destruir aproximadamente al mismo tiempo en todo el mundo, y es incluso concebible que en el intento de derrocar lo puede dirigirse en vez a ser dominado por dictadores. Ese es el peligro que hay que correr. Y vale la pena correrlo, ya que la diferencia entre un sistema industrial «democrático» y uno controlado por dictadores es pequeña, comparada con la diferencia entre un sistema industrial y uno no industrial. La estructura tecnológica y económica de una sociedad son bastante más importantes que su estructura política a la.hora de determinar la manera en que vive el hombre medio. Ver párrafos 95, 119. Puede incluso discutirse que un sistema industrial controlado por dictadores sería preferible, porque normalmente se han demostrado ineficientes, por lo tanto presumiblemente es más probable que se colapse. Mira Cuba. 196. Los revolucionarios pueden considerar una medida favorable que la economía mundial tienda a atarse en un conjunto unificado. Acuerdos de libre comercio como *NAFTA y GATT son probablemente perjudiciales a medio y corto plazo, pero a largo plazo tal vez pueden ser ventajosos porque fomentan la interdependencia económica entre naciones. Será más fácil destruir el sistema industrial en bases mundiales si la economía está tan unificada que el colapso en cualquier nación principal lleve al colapso en todas las naciones industrializadas. 197. Alguna gente toma la línea de que el hombre moderno tiene demasiado poder, demasiado control sobre la naturaleza; pretenden una actitud más pasiva por parte de la raza humana. En el mejor de los casos se están expresando poco claramente, porque no distinguen entre el poder para las GRANDES ORGANIZACIONES y el poder para las PERSONAS y los PEQUEÑOS GRUPOS. Es un error pretender la impotencia y la pasividad, porque la gente NECESITA poder. El hombre moderno como entidad colectiva ésta es, el sistema industrial tiene un inmenso poder sobre la naturaleza, y nosotros (FC) consideramos esto funesto. Pero las PERSONAS y los GRUPOS PEQUEÑOS DE PERSO-NAS actuales tienen bastante menos poder del que nunca tuvo el hombre primitivo. Hablando en general, el poder abrumador del hombre actual sobre la naturaleza se ejerce no por las personas o por los pequeños grupos sino por grandes organizaciones. Hasta el punto de que la PERSONA media actual puede ejercer el poder de la tecnología pero sólo dentro de estrechos límites y sólo bajo la supervisión y el control del sistema. (Necesitas una licencia para todo y con ella vienen reglas y regulaciones). La persona sólo tiene aquellos poderes tecnológicos que el sistema elige proporcionarle. Su poder PERSONAL sobre la naturaleza es pequeño. 198. Las personas y los grupos pequeños primitivos en realidad tenían un poder considerable sobre la naturaleza, o puede que sea mejor decir poder dentro de la naturaleza. Cuando el hombre primitivo necesitaba comida sabía como encontrar y preparar raíces comestibles, como seguir la pista a la caza y atraparla con armas hechas en casa. Sabía como protegerse del calor, del frío, de la lluvia, de los animales peligrosos, etc. Pero hizo relativamente poco daño a la naturaleza porque el poder COLECTIVO de la sociedad primitiva era insignificante comparado con el poder COLECTIVO de la sociedad industrial. 199. En vez de pretender la impotencia y la pasividad, uno debe argumentar que el poder del SISTEMA INDUSTRIAL debe romperse, y que esto INCREMENTARÁ ampliamente el poder y la libertad de las PERSONAS y los PEQUEÑOS GRUPOS. 200. Hasta que el sistema industrial haya sido destruido minuciosa-mente, ésta debe ser la úNICA finalidad. Otras finalidades distraerían la atención y la energía de la principal. Más importante, si los revolucio-narios se permiten tener cualquier otra finalidad, se verán tentados a usar la tecnología como una herramienta para alcanzar esa otra finalidad. Si ceden a esa tentación, caerán directamente en la trampa tecnológica, porque la tecnología moderna es un sistema unificado y estrechamente organizado, por lo que, con objeto de conservar ALGO de tecnología, uno se encuentra obligado a conservar LA MAYOR PARTE, por lo tanto se termina sacrificando sólo sumas testimoniales de esta. 201. Supongamos por ejemplo que los revolucionarios tomaran la «justicia social» como finalidad. Siendo como es la naturaleza humana, la justicia social no se daría espontáneamente, tendría que ser forzada. Con este objeto los revolucionarios tendrían que retener las organizaciones y el control central. Para eso necesitarían transporte rápido de larga distancia y comunicación, y por tanto toda la tecnología necesaria para sostenerlos. Para alimentar y vestir a la gente pobre tendrían que usar tecnología agrícola y de manufactura. Y así sucesivamente. Por lo que el intento de asegurar la justicia social les forzaría a retener la mayor parte del sistema tecnológico. No es que tengamos nada contra la justicia social, pero no debe permitirse que interfiera en el esfuerzo de acabar con el sistema tecnológico. 202. Sería desesperado intentar atacar el sistema sin usar ALGUNA tecnología moderna. Si nada más tienen que usar los medios de comunicación para propagar su mensaje. Pero deben usar tecnología moderna para UN sólo propósito: atacar el sistema tecnológico. 203. Imagina un alcohólico sentado con un tonel de vino en frente. Supón que empieza a decirse, «el vino no es malo si se usa con moderación, porque pequeñas cantidades son incluso buenas...» Bueno ya sabes lo que va a pasar. No olvides nunca que la raza humana es simplemente como un alcohólico con un tonel de vino. 204. Los revolucionarios deben tener tantos niños como puedan. Hay una fuerte evidencia científica de que las actitudes sociales son en una extensión significativa heredadas. Nadie sugiere que una actitud social es el resultado directo de la constitución genética de una persona, pero parece que los rasgos de la personalidad son en parte heredados y que algunos de ellos tienden, dentro del contexto de nuestra sociedad, a hacer a una persona más probable de sostener esta o aquella actitud social. Se ha planteado alguna objeción a estas recomendaciones, pero son débiles y parecen estar motivadas ideológicamente. En cualquier acontecimiento, nadie niega que como media los niños tienden a.sostener actitudes sociales similares a las de sus padres. Desde nuestro punto de vista no importa mucho si las actitudes pasan genéticamente o a través de la formación en la infancia. En cualquier caso pasan. 205. El problema es que mucha de la gente que está inclinada a rebelarse contra el sistema industrial está también preocupada sobre el problema de la población, por lo tanto creen oportuno tener pocos o ningún niño. De esta forma pueden estar cediendo el mundo a gente que mantiene o al menos acepta el sistema industrial. Para asegurar la resistencia de la próxima generación de revolucionarios la actual debe reproducirse abundantemente. Haciéndolo empeorará el problema de la población sólo ligeramente. Y el problema importante es acabar con el sistema industrial, porque una vez haya pasado la población mundial necesariamente decaerá (ver párrafo 167); mientras, si el sistema industrial sobrevive, continuará desarrollando nuevas técnicas de producción de comida que pueden permitir a la población mundial incrementarse casi indefinidamente. 206. Respecto a la estrategia revolucionaria, en los únicos puntos en los que insistimos absolutamente son que la única finalidad predominante tiene que ser la eliminación de la tecnología moderna y que ninguna otra finalidad puede permitirse que compita con esta. Para el resto, se debe tomar una aproximación empírica. Si la experiencia indica que alguna de las recomendaciones hechas en los párrafos precedentes no va a dar buenos resultados, entonces se deben descartar. DOS CLASES DE TECNOLOGÍA 207. Un argumento que probablemente se planteará contra nuestra propuesta de revolución es que tiene el deber de fracasar, porque (pretenden) a través de la historia la tecnología ha progresado siempre, nunca lo ha hecho al revés, así la regresión tecnológica es imposible. Pero esta pretensión es falsa. 208. Distinguimos entre dos clases de tecnología, que llamamos tecnología de pequeña escala y tecnología dependiente de organizaciones. La primera es la que pueden usar comunidades de pequeña escala sin asistencia exterior. La segunda es la que depende de organizaciones sociales de gran escala. No somos conscientes de casos significativos de regresión de tecnología de pequeña escala. Pero en la tecnología dependiente de grandes organizaciones Sí que hay regresión cuando la organización social de la que depende se colapsa. Ejemplo: Cuando el Imperio Romano cayó, su tecnología de pequeña escala sobrevivió porque cualquier artesano inteligente de una aldea podía construir, por ejemplo, una rueda de agua, cualquier herrero hábil podía obtener acero por métodos romanos... y así sucesivamente. Pero la tecnología dependiente de organizaciones Sí que sufrió una regresión..Sus acueductos se desmoronaron y no se reconstruyeron nunca. Se perdieron sus técnicas de construcción de calzadas. El sistema romano de saneamiento urbano se olvidó, por lo que no se hizo hasta tiempos más bien recientes el de las ciudades europeas igual a aquél de la antigua Roma. 209. La razón de por qué la tecnología parece progresar siempre es porque, puede que hasta un siglo o dos antes de la Revolución Industrial, la mayoría era de pequeña escala. Pero la mayor parte desarrollada después es tecnología dependiente de organizaciones. Tomemos como ejemplo la nevera. Sin industria que haga las partes o sin las facilidades de una tienda postindustrial de maquinaria sería virtualmen-te imposible para un puñado de herreros locales construir una nevera. Si por algún milagro tuvieran fortuna en construirla, sería inútil sin una fuente segura de energía eléctrica. Por lo que tendrían que embalsar una corriente y construir un generador. Éste requiere grandes cantidades de hilo de cobre. Imagina intentarlo hacer sin maquinaria moderna. Y, ¿dónde conseguirían un gas indicado para la refrigeración? Sería mucho más fácil construir una casa de hielo o preservar los alimentos secándolos o recogiéndolos, como hacían antes de la invención de la nevera. 210. Por lo que está claro que si el sistema industrial fuera una vez profundamente colapsado, la tecnología frigorífica sería rápidamente perdida. Lo mismo pasaría con otras tecnologías dependientes de organizaciones. Y una vez se hubiera perdido por una generación o así llevaría siglos el reconstruirla, simplemente como costó siglos el construirla la primera vez. Los libros técnicos supervivientes serían pocos y dispersos. Y la sociedad industrial, si fuera construida desde el principio sin ayuda externa, sólo se podría hacer en una serie de etapas: necesitas herramientas para hacer herramientas para hacer herramientas para hacer herramientas... se requiere un largo proceso de desarrollo económico y en la organización social. E, incluso en ausencia de una ideología opuesta a la tecnología, no hay razón para pensar que alguien estaría interesado en reconstruir la sociedad industrial. El entusiasmo por el «progreso» es un fenómeno particular de la forma moderna de sociedad, y parece no haber existido antes del siglo XVII o por ahí. 211. En la última parte de la Edad Media, había cuatro civilizaciones importantes que estaban igualmente «avanzadas»: Europa, el mundo islámico, India, y el Lejano Oriente (China, Japón, Corea). Tres de estas civilizaciones permanecieron más o menos estables y sólo Europa se dinamizó. Nadie sabe porque Europa lo hizo en este periodo, los historiadores tienen sus teorías, pero sólo son especulaciones. De todas formas, está claro que el desarrollo rápido hacia una forma tecnológica de la sociedad sólo ocurre bajo condiciones especiales. Por lo que no hay razón para dar por sentado que una regresión tecnológica duradera no puede ocurrir. 212. ¿Podría la sociedad A LA LARGA desarrollarse de nuevo hacia una forma tecnológica? Quizá, pero no hay que preocuparse por esto, porque nosotros no podemos predecir o controlar los acontecimientos de dentro de 500 o 1000 años. Esos problemas tienen que ser solucionados por la gente que viva entonces. PARTES: Parte 5: https://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/20124600/La-sociedad-industrial-y-su-futuro---T-Kaczynski-Parte-5.html
La sociedad industrial y su futuro. T. Kaczynski (Parte 4)
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