ESTA LA PARTE 2 DEL POST ANTERIO SOBRE EL EVEREST
Por si no lo vieron y les interesa saber mas https://www.taringa.net/posts/noticias/20141342/Hay-mas-de-200-muertos-en-Everest-y-se-utilizan-como-guia.html
El monte Everest, es la montaña más alta del mundo con una altura de 8.848 metros sobre el nivel del mar. Localizada en el Himalaya, marca la frontera entre Nepal y China.
Francys y Sergei Arsentiev
Francys Arsentiev quería conseguir la cima sin oxígeno y el 22 de Mayo de 1998 logró su objetivo junto a su marido, Sergei Arsentiev. Antes de partir, pidió permiso a su hijo de 8 años para la aventura.
Durante el descenso, la pareja se separó sin darse cuenta, en la oscuridad de la noche. Sergei llegó al campamento pero su mujer no. Al enterarse, cogió varias botellas de oxígeno y volvió a buscarla.
La mañana del 23, una expedición encontraba a Francys a unos pocos metros de la cima. Se encontraba semiinconsciente y con síntomas de congelación. Tras suministrarle oxígeno, intentaron arrastrarla pero les resultó imposible y se vieron obligados a abandonarla. Llegando al campamento, se cruzaron con Sergei que subía a rescatarla. Fue la última vez que fue visto con vida.
Al día siguiente, dos escaladores sudafricanos se encontraron con Francys en el mismo lugar donde lo hizo el día anterior la otra expedición. El piolet y la cuerda de Sergei se encontraban cerca, pero no había rastro de él. Los sudafricanos cancelaron de inmediato su ascensión.
Cathy O’Dowd contó que Francys no dejaba de repetir entre sollozos que no la abandonasen. Tras darle asistencia durante más de una hora, Cathy y su equipo se vieron obligados a abandonarla, escuchando sus súplicas mientras se alejaban. Francys murió por congelación.
El grupo que se vio obligado a abandonarla, regresó 8 años después para encontrar su cuerpo y cubrirlo con la bandera de su país.
El cuerpo de su marido, Sergei, fue encontrado un año después por la expedición “Mallory and Irvine”. Se precipitó por la ladera a pocos metros de alcanzar a su mujer.
Bruce Herrod
Cathy O’Dowd, la mujer que encontró a Francys Arsentiev, tuvo una experiencia similar anterior, cuando descendía de su primera cumbre. Se encontró con Bruce Herrod, un conocido escalador, que ascendía muy lentamente.
Al cruzar unas palabras con él, el equipo de Cathy se dio cuenta de que no se encontraba bien y que se había hecho tarde para seguir subiendo, pero Herrod, afectado por la euforia que provoca la hipoxia, no se dejó convencer y continuó la ascensión.
Pasadas las 5 de la tarde, Herrod llegó a la cumbre, se autorretrató y llamó al campamento base donde todo el equipo, incluida su mujer, le instaron a bajar lo antes posible. Dos horas después se perdió su rastro. Posteriormente se recuperó la cámara y la mujer reveló la foto que le costó la vida.
Shriya Shah-Klorfine
Shriya, alpinista canadiense de 33 años, murió en Mayo del 2012 junto a otras 2 personas. Se cree que los 3 murieron por agotamiento y mal de altura.
Se produjo uno de los temidos atascos en la montaña y los escaladores siguieron subiendo hasta las 14.30, una hora demasiado tarde, teniendo en cuenta que se recomienda subir antes de las 11 de la mañana.
“Con el tráfico, los escaladores esperaron demasiado para alcanzar la cumbre y sometieron su cuerpo a la altitud más tiempo del debido. Muchos de ellos llevaban una pequeña cantidad de oxígeno, sin contar con el tiempo de espera”, dijo un sherpa.
Los sherpas encontraron el cuerpo de la mujer a 8.300 metros de altura. En ésta ocasión lograron bajarlo hasta el campamento 2, a 6.500 metros de altura, donde fue transportado en helicóptero.
Por alguna razón, los cuerpos no quedan enterrados bajo la nieve.
Y permanecen visibles durante décadas. Tal vez sea por las fuertes ventiscas, que limpian la nieve que cae sobre ellos antes de cuajar o quizás por los colores de sus ropas que atraen mejor la luz, ofreciendo el suficiente calor como para que la nieve no cuaje.
Muchos cuerpos continúan en la cima más alta del mundo.
Este cadáver se encuentra en medio del Campamento 3, donde los alpinistas instalan sus tiendas alrededor.
Los escaladores sortean cuerpos en su ascensión, a los que han ‘bautizado’ teniéndolos como punto de referencia.
Ante la imposibilidad de rescatarlos, muchos cuerpos permanecen en el mismo punto donde fallecieron. Un escalador contó que el peor momento en su ascensión fue cuando comenzó a encontrar cadáveres, hasta 8 encontró en su camino.
Otros cuerpos, como el de la japonesa Shiroko Ota, aún cuelgan de la cuerda por la que descendían.
Pero hay casos tan extraordinarios, que aún hoy día, no se le han encontrado explicación. Como el de Lincoln Hall.
Lincoln Hall
A Lincoln Hall, la prensa lo bautizó como el “muerto viviente” del Everest. El 25 de Mayo del 2006, descendía aquejado de mal de altura con serias alucinaciones. Los sherpas trataron de atenderle hasta que se quedaron sin suministros y el director del equipo les ordenó regresar abandonándole a su suerte. Cuando llegaron al campamento, comunicaron a su familia el fallecimiento.
Sin embargo, al día siguiente, a las 7 de la mañana, un equipo estadounidense encontró a Hall, a 8.700 metros. Estaba sentado con las piernas cruzadas, no llevaba los guantes puestos y tenía el mono bajado hasta la cintura y el torso desnudo. Estaba cambiándose la camiseta, no llevaba las gafas, el gorro, ni máscara de oxígeno o botellas, ni saco de dormir, mantas, ni cantimplora de agua. Tan sólo acertó a decir:
Les sorprenderá verme por aquí
Estas fotos fueron tomadas por los que lo encontraron. Sufría alucinaciones y sonreía.
Inmediatamente se iniciaron las labores de rescate enviando a 12 sherpas que se unieron a los 4 componentes de la expedición. Consiguieron que Lincoln bajase andando hasta el campamento. Sufrió graves congelaciones en los dedos de los pies y las manos y un edema cerebral, pero se recuperó.
Desde el campamento base, Lincoln pudo llamar a su esposa e hijos que no se lo creían. Todavía hoy es un misterio saber cómo pudo resistir su cuerpo a aquella noche a 8.700 metros de altura .
No hay que olvidar que un tercio de los muertos en el Everest, eran sherpas.
Los sherpas viven en las faldas del Everest, lo que explica su incomparable resistencia a la altura. Alrededor del Everest viven algo más de 12.000 sherpas, bendecidos por el boom turístico que estalló tras la conquista del techo del mundo en 1953 por Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay.
Los sherpas trabajan como guías y porteadores y cobran unos $2.500 por hacer cima, toda una fortuna en Nepal.
Appa Sherpa, batiendo el récord de ascensiones al subir a la cumbre por 19ª vez.
En los últimos años, son ellos los que colocan la mayoría de las cuerdas fijas y ya visten como los occidentales; botas, buzos de pluma y material de calidad, ya que con lo que cobran ahora se lo pueden permitir.
Reconocen que no escalan montañas por el placer que mueve a los occidentales, sino para ganarse la vida y salir de la miseria que hay en su país.
Los sherpas son trabajadores, acarrean los bultos, montan los campamentos de altura, fijan cuerdas, cocinan o rescatan a los que se encuentran en apuros. Los sherpas son hombres fuertes, bendecidos por su aclimatación natural a la altura, que les permite moverse con soltura allí donde la mayoría de occidentales apenas puede caminar.
Sherpas realizando un rescate.
La peor y última tragedia en el Everest sucedió el 18 de Abril del 2014, cuando un alud acabó con la vida de 16 sherpas, dejando malheridos a otros 6.
El mayor accidente sucedido en la historia del Everest hasta la fecha. A 5.800 metros, en el conocido como Campo de Palomitas de Maíz, llamado así por la forma de los enormes bloques de hielo esparcidos. Cuando las víctimas se encontraban a 150 metros del final de ese peligroso tramo, se produjo una avalancha provocada por un enorme bloque de hielo.
Descansen en paz.