este cuento es eun poco largo
Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día, el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida yo voy a salir de la casa. Voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida
más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos; sólo te pido una cosa: que me esperes y mientras yo este lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti."
Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorros hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, usted. me dará el dinero que yo haya ganado."
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso.
Después de veinte años, se acercó a su patrón y dijo: Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo. Sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien?. Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres
consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta." Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo: "QUIERO LOS TRES CONSEJOS" El patrón le recordó: Si te doy los consejos, no te doy el dinero." Y el empleado respondió: "Quiero los consejos" El patrón entonces le aconsejó:
* NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
* NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal
* NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no lo era tanto: AQUÍ TIENES TRES PANES: dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa, cuando llegues a tu casa". El hombre, entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.
Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: "¿Para donde vas?" Él le respondió, "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera." La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo. Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días". El joven, contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo. Entonces, volvió a seguir por el camino normal. Días después, supo que el atajo llevaba a una emboscada.
Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y, después de tomar un baño, se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó sino había escuchado el grito y él le contestó que sí lo había escuchado. El
dueño de la posada le preguntó "Y no le dió curiosidad"? él le contesto que no. A lo que el dueño le respondió: "Ud. es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura; grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal".
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa. Caminó y vio entre arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía sobre su regazo, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó y decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al
amanecer, ya con la cabeza fría, él dijo: NO VOY A MATAR A MI ESPOSA. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta, sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel."
Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abrió la puerta y lo reconoció, se colgó de su cuello y lo abrazó afectuosamente. Él trató de quitársela de encima, pero no lo consiguió. Entonces, con lágrimas en los ojos le dijo: Yo te fui fiel y tu me traicionaste...
Ella espantada le respondió, "¿Cómo? Yo nunca te traicioné. Te esperé durante veinte años". Él entonces le preguntó, "¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contestó, "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad". Entonces, el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, mientras su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero: el pago de sus veinte años de dedicación
Muchas veces creemos que los atajos "queman etapas" y nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad... Muchas veces somos curiosos; queremos saber de cosas que ni nos dan respeto ni nos traen nada de bueno Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia, y después tardíamente nos arrepentimos...
Espero que no nos olvidemos de estos consejos, no te olvides también de CONFIAR (aunque tengas muchos motivos para desconfiar).
Cuentan que un paisano en Catamarca se encontró en el campo con un huevo muy grande.
Jamás había visto nada igual y decidió llevarlo a su casa.
-¿Será de avestruz? Preguntó su mujer.
-No, se ve demasiado abultado. Dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos? Propuso el ahijado.
-Es una lástima. Perderíamos una hermosa curiosidad. Dijo la abuela.
-Miren, ante la duda se lo voy a acercar a la pava que está empollando los huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo. Afirmó el paisano.
Cuenta la historia que a los 15 días nació un pavito oscuro, grande y nervioso
que con mucha avidez comió todo lo que encontró a su alrededor.
Luego miró a su madre con vivacidad y le dijo:
-¡Vamos a volar!
La pava se sorprendió de la salida de su crío y le respondió:
-Los pavos no vuelan y te va a hacer mal comer tanto y tan apurado.
Toda la familia trató de controlar la avidez del crío de modo que aprendiera a comer moderadamente pero cada vez que terminaba de hacerlo, les decía:
-¡Vamos, vamos a volar!
Ante cada propuesta, sus hermanos le repitieron una y otra vez que los pavos no vuelan
y que debía comer poco y tranquilo...
Por esa razón, a medida que pasaron los días, el pavito
fue hablando más de comer y menos de volar.
Así creció y murió. En la pavada general.
Pero no era un pavo, era un cóndor y había nacido para volar hasta los 7000 metros de altura...
Reflexión:
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. "Como nadie vuela..."
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Reflexión:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
El Sauce llorón
Un dia de primavera, junto a un curso de agua, aparecio una plantita, pronto llamo la atencion porque se desarrollaba con gran fuerza. Y no era para menos. Junto al arroyo, lejos de toda molestia, rodeada de paz, humedad y sol... los arboles vecinos la llamaban "la planta alegre".
Meses mas tarde encontro en el curso de agua un espejo, donde no se cansaba de mirarse y de admirarse por sus verdes ramas. Aparentemente tenia todo lo que podia ambicionar y no necesitaba de nadie ni de nada... hasta ignoraba si existian otros arboles.
Durante un dia nublado, ya que no se veia reflejada, tuvo una idea. Quiso levantar sus ramas, mirar lejos, como quien anhela nuevos horizontes. Quiso descubrir lo que la rodeaba, pero no fue posible, a pesar de que lo intento varias veces. Sus ramas, como cansadas, seguian acariciando el arroyo.
Penso en pedir ayuda, pero su orgullo se lo impedia... ¿Quien me ayudaria a mi? Pensaba angustiada. Y un escalofrio de tristeza sacudio su existencia.
La brisa agito una vez mas en las aguas, las largas ramas de la "planta alegre" que luego, pausadamente, dejaban caer lagrimas de impotencia porque ya no podia erguirse para apreciar lo que la rodeaba...
Desde entonces ya no suena con mirarse en el espejo del arroyo.
Hoy, todos los que la ven la llaman "sauce lloron".
Reflexión:
En nuestra vida, a veces, sucede algo parecido. El egoismo, salpicado de vana gloria, nos impide realizarnos en la comunidad, en la familia y ser uno mismo.
"El hombre ha querido encontrar su reposo a la sombra de si mismo".
"Y el resultado ha sido que sigue sin encontrarlo".
Cuando no descubrimos y no aceptamos el mundo que nos rodea, terminamos lamentando y pateando nuestra propia existencia.
El perrito de Caro
Roy estaba enojado. Caro, su hermanita, estaba jugando en la sala
con su perrito nuevo, y él estaba de mal humor en su habitación.
¡El no entendía por qué, si Caro podía tener un perrito, él no podía
tener un gatito! El papá cuando vio la cara triste de su hijo y dijo:
"Roy, no tienes razón para comportarte así. Tú tuviste la misma
oportunidad de tener un gatito como lo tuvo Caro de tener un perrito.
Si hubieras cuidado tu pez dorado, te hubiéramos permitido conseguir
un gatito. En vez de cuidad tu pez dorado, dejaste de limpiar su pecera
y de alimentarlo. Caro tuvo que encargarse de su cuidado".
--"¡Pero a mí no me gusta el pez dorado!", lloró Roy.
"No te tiene que gustar el pez", dijo el papá.
"Pero sí tenias que cuidarlo bien si querías un gatito.
Si no te podemos confiar el cuidado de algo pequeño,
¿como podremos esperar que cuides de algo más grande
y más complicado como un gatito?"
El papá se detuvo, luego añadió:
--"¿Sabes?", a menudo así también es como Dios obra".
"¿Que quieres decir?", preguntó Roy."
¿Quieres decir que no debo pedirle un gatito?".
"No, pero estoy diciendo que por norma general, Dios primero
le confía a sus hijos tareas pequeñas", respondió el papá.
"Yo conozco de personas que soñaban hacer cosas grandes para Dios,
pero les hacía falta la disciplina para terminar las cosas pequeñas,
como leer la Biblia y orar, ayudar a un vecino, o hacer un trabajo ahí
donde estaban.
Tenemos que hacerlo bien en las cosas pequeñas ante de que Dios
nos confíe cosas grandes, como ir y salvar al mundo".
Roy pensó en las palabras de su papá. Y después de unos momentos
dijo: "¿Papá?" ----
"¿Sí, hijo?" "¿Puedo tener de regreso mi pez dorado?", preguntó.
"¡Hummmmm!", dijo el papá con una sonrisa.
"Supongo que lo podemos traer de nuevo"
Reflexión:
Hazte cargo de lo que tienes que cuidar, no lo heches a perder.
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado",
a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
Reflexión:
"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".
Eso es todo, espero que hayan reflexionado como yo lo hice!!

LOS TRES CONSEJOS
Una pareja de recién casados, era muy pobre y vivía de los favores de un pueblito del interior. Un día, el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa: Querida yo voy a salir de la casa. Voy a viajar bien lejos, buscar un empleo y trabajar hasta tener condiciones para regresar y darte una vida
más cómoda y digna. No sé cuanto tiempo voy a estar lejos; sólo te pido una cosa: que me esperes y mientras yo este lejos, seas fiel a mí, pues yo te seré fiel a ti."
Así, siendo joven aún, caminó muchos días a pie, hasta encontrar un hacendado que estaba necesitando de alguien para ayudarlo en su hacienda. El joven llegó y se ofreció para trabajar y fue aceptado. Pidió hacer un trato con su jefe, el cual fue aceptado también. El pacto fue el siguiente: Déjeme trabajar por el tiempo que yo quiera y cuando yo encuentre que debo irme, el señor me libera de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario. Le pido al señor que lo coloque en una cuenta de ahorros hasta el día en que me vaya. El día que yo salga, usted. me dará el dinero que yo haya ganado."
Estando ambos de acuerdo, aquel joven trabajó durante 20 años, sin vacaciones y sin descanso.
Después de veinte años, se acercó a su patrón y dijo: Patrón, yo quiero mi dinero, pues quiero regresar a mi casa." El patrón le respondió: "Muy bien, hicimos un pacto y voy a cumplirlo. Sólo que antes quiero hacerte una propuesta, ¿está bien?. Yo te doy tu dinero y tú te vas, o te doy tres
consejos y no te doy el dinero y te vas. Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta." Él pensó durante dos días, buscó al patrón y le dijo: "QUIERO LOS TRES CONSEJOS" El patrón le recordó: Si te doy los consejos, no te doy el dinero." Y el empleado respondió: "Quiero los consejos" El patrón entonces le aconsejó:
* NUNCA TOMES ATAJOS EN TU VIDA. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.
* NUNCA SEAS CURIOSO DE AQUELLO QUE REPRESENTE EL MAL, pues la curiosidad por el mal puede ser fatal
* NUNCA TOMES DECISIONES EN MOMENTOS DE ODIO Y DOLOR, pues puedes arrepentirte demasiado tarde.
Después de darle los consejos, el patrón le dijo al joven, que ya no lo era tanto: AQUÍ TIENES TRES PANES: dos para comer durante el viaje y el tercero es para comer con tu esposa, cuando llegues a tu casa". El hombre, entonces, siguió su camino de vuelta, de veinte años lejos de su casa y de su esposa que él tanto amaba.
Después del primer día de viaje, encontró una persona que lo saludó y le preguntó: "¿Para donde vas?" Él le respondió, "Voy para un camino muy distante que queda a más de veinte días de caminata por esta carretera." La persona le dijo entonces: "Joven, este camino es muy largo. Yo conozco un atajo con el cual llegarás en pocos días". El joven, contento, comenzó a caminar por el atajo, cuando se acordó del primer consejo. Entonces, volvió a seguir por el camino normal. Días después, supo que el atajo llevaba a una emboscada.
Después de algunos días de viaje, y cansado al extremo, encontró una pensión a la vera de la carretera, donde poder hospedarse. Pagó la tarifa por día y, después de tomar un baño, se acostó a dormir. De madrugada se levantó asustado con un grito aterrador. Se levantó de un salto y se dirigió hasta la puerta para ir a donde escuchó el grito. Cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo. Regresó y se acostó a dormir. Al amanecer, después de tomar café, el dueño de la posada le preguntó sino había escuchado el grito y él le contestó que sí lo había escuchado. El
dueño de la posada le preguntó "Y no le dió curiosidad"? él le contesto que no. A lo que el dueño le respondió: "Ud. es el primer huésped que sale vivo de aquí, pues mi único hijo tiene crisis de locura; grita durante la noche y cuando el huésped sale, lo mata y lo entierra en el quintal".
El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.
Después de muchos días y noches de caminata, ya al atardecer, vio entre los árboles humo saliendo de la chimenea de su pequeña casa. Caminó y vio entre arbustos la silueta de su esposa. Estaba anocheciendo, pero alcanzó a ver que ella no estaba sola. Anduvo un poco más y vio que ella tenía sobre su regazo, un hombre al que estaba acariciando los cabellos. Cuando vio aquella escena, su corazón se llenó de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiró profundo, apresuró sus pasos, cuando recordó el tercer consejo. Entonces se paró y reflexionó y decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. Al
amanecer, ya con la cabeza fría, él dijo: NO VOY A MATAR A MI ESPOSA. Voy a volver con mi patrón y a pedirle que me acepte de vuelta, sólo que antes, quiero decirle a mi esposa que siempre le fui fiel."
Se dirigió a la puerta de la casa y tocó. Cuando la esposa le abrió la puerta y lo reconoció, se colgó de su cuello y lo abrazó afectuosamente. Él trató de quitársela de encima, pero no lo consiguió. Entonces, con lágrimas en los ojos le dijo: Yo te fui fiel y tu me traicionaste...
Ella espantada le respondió, "¿Cómo? Yo nunca te traicioné. Te esperé durante veinte años". Él entonces le preguntó, "¿Y quién era ese hombre que acariciabas ayer por la tarde? Y ella le contestó, "AQUEL HOMBRE ES NUESTRO HIJO. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada. Hoy él tiene veinte años de edad". Entonces, el marido entró, conoció, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, mientras su esposa preparaba la cena. Se sentaron a comer el último pan juntos. DESPUÉS DE LA ORACIÓN DE AGRADECIMIENTO, CON LÁGRIMAS DE EMOCIÓN, él partió el pan y al abrirlo, se encontró todo su dinero: el pago de sus veinte años de dedicación
Muchas veces creemos que los atajos "queman etapas" y nos ayudan a llegar más rápido, lo que no siempre es verdad... Muchas veces somos curiosos; queremos saber de cosas que ni nos dan respeto ni nos traen nada de bueno Otras veces reaccionamos movidos por el impulso, en momentos de rabia, y después tardíamente nos arrepentimos...
Espero que no nos olvidemos de estos consejos, no te olvides también de CONFIAR (aunque tengas muchos motivos para desconfiar).
Los pavos no vuelan
Cuentan que un paisano en Catamarca se encontró en el campo con un huevo muy grande.
Jamás había visto nada igual y decidió llevarlo a su casa.
-¿Será de avestruz? Preguntó su mujer.
-No, se ve demasiado abultado. Dijo el abuelo.
-¿Y si lo rompemos? Propuso el ahijado.
-Es una lástima. Perderíamos una hermosa curiosidad. Dijo la abuela.
-Miren, ante la duda se lo voy a acercar a la pava que está empollando los huevos. Tal vez con el tiempo nazca algo. Afirmó el paisano.
Cuenta la historia que a los 15 días nació un pavito oscuro, grande y nervioso
que con mucha avidez comió todo lo que encontró a su alrededor.
Luego miró a su madre con vivacidad y le dijo:
-¡Vamos a volar!
La pava se sorprendió de la salida de su crío y le respondió:
-Los pavos no vuelan y te va a hacer mal comer tanto y tan apurado.
Toda la familia trató de controlar la avidez del crío de modo que aprendiera a comer moderadamente pero cada vez que terminaba de hacerlo, les decía:
-¡Vamos, vamos a volar!
Ante cada propuesta, sus hermanos le repitieron una y otra vez que los pavos no vuelan
y que debía comer poco y tranquilo...
Por esa razón, a medida que pasaron los días, el pavito
fue hablando más de comer y menos de volar.
Así creció y murió. En la pavada general.
Pero no era un pavo, era un cóndor y había nacido para volar hasta los 7000 metros de altura...
Reflexión:
El riesgo de morir en la pavada general es muy grande. "Como nadie vuela..."
El águila el cuervo y el pastor
Lanzándose desde una cima, un águila arrebató a un corderito.
La vio un cuervo y tratando de imitar al águila, se lanzó sobre un carnero, pero con tan mal conocimiento en el arte que sus garras se enredaron en la lana, y batiendo al máximo sus alas no logró soltarse.
Viendo el pastor lo que sucedía, cogió al cuervo, y cortando las puntas de sus alas, se lo llevó a sus niños.
Le preguntaron sus hijos acerca de que clase de ave era aquella, y les dijo:
- Para mí, sólo es un cuervo; pero él, se cree águila.
Reflexión:
Pon tu esfuerzo y dedicación en lo que realmente estás preparado, no en lo que no te corresponde.
El Sauce llorón
Un dia de primavera, junto a un curso de agua, aparecio una plantita, pronto llamo la atencion porque se desarrollaba con gran fuerza. Y no era para menos. Junto al arroyo, lejos de toda molestia, rodeada de paz, humedad y sol... los arboles vecinos la llamaban "la planta alegre".
Meses mas tarde encontro en el curso de agua un espejo, donde no se cansaba de mirarse y de admirarse por sus verdes ramas. Aparentemente tenia todo lo que podia ambicionar y no necesitaba de nadie ni de nada... hasta ignoraba si existian otros arboles.
Durante un dia nublado, ya que no se veia reflejada, tuvo una idea. Quiso levantar sus ramas, mirar lejos, como quien anhela nuevos horizontes. Quiso descubrir lo que la rodeaba, pero no fue posible, a pesar de que lo intento varias veces. Sus ramas, como cansadas, seguian acariciando el arroyo.
Penso en pedir ayuda, pero su orgullo se lo impedia... ¿Quien me ayudaria a mi? Pensaba angustiada. Y un escalofrio de tristeza sacudio su existencia.
La brisa agito una vez mas en las aguas, las largas ramas de la "planta alegre" que luego, pausadamente, dejaban caer lagrimas de impotencia porque ya no podia erguirse para apreciar lo que la rodeaba...
Desde entonces ya no suena con mirarse en el espejo del arroyo.
Hoy, todos los que la ven la llaman "sauce lloron".
Reflexión:
En nuestra vida, a veces, sucede algo parecido. El egoismo, salpicado de vana gloria, nos impide realizarnos en la comunidad, en la familia y ser uno mismo.
"El hombre ha querido encontrar su reposo a la sombra de si mismo".
"Y el resultado ha sido que sigue sin encontrarlo".
Cuando no descubrimos y no aceptamos el mundo que nos rodea, terminamos lamentando y pateando nuestra propia existencia.
El perrito de Caro
Roy estaba enojado. Caro, su hermanita, estaba jugando en la sala
con su perrito nuevo, y él estaba de mal humor en su habitación.
¡El no entendía por qué, si Caro podía tener un perrito, él no podía
tener un gatito! El papá cuando vio la cara triste de su hijo y dijo:
"Roy, no tienes razón para comportarte así. Tú tuviste la misma
oportunidad de tener un gatito como lo tuvo Caro de tener un perrito.
Si hubieras cuidado tu pez dorado, te hubiéramos permitido conseguir
un gatito. En vez de cuidad tu pez dorado, dejaste de limpiar su pecera
y de alimentarlo. Caro tuvo que encargarse de su cuidado".
--"¡Pero a mí no me gusta el pez dorado!", lloró Roy.
"No te tiene que gustar el pez", dijo el papá.
"Pero sí tenias que cuidarlo bien si querías un gatito.
Si no te podemos confiar el cuidado de algo pequeño,
¿como podremos esperar que cuides de algo más grande
y más complicado como un gatito?"
El papá se detuvo, luego añadió:
--"¿Sabes?", a menudo así también es como Dios obra".
"¿Que quieres decir?", preguntó Roy."
¿Quieres decir que no debo pedirle un gatito?".
"No, pero estoy diciendo que por norma general, Dios primero
le confía a sus hijos tareas pequeñas", respondió el papá.
"Yo conozco de personas que soñaban hacer cosas grandes para Dios,
pero les hacía falta la disciplina para terminar las cosas pequeñas,
como leer la Biblia y orar, ayudar a un vecino, o hacer un trabajo ahí
donde estaban.
Tenemos que hacerlo bien en las cosas pequeñas ante de que Dios
nos confíe cosas grandes, como ir y salvar al mundo".
Roy pensó en las palabras de su papá. Y después de unos momentos
dijo: "¿Papá?" ----
"¿Sí, hijo?" "¿Puedo tener de regreso mi pez dorado?", preguntó.
"¡Hummmmm!", dijo el papá con una sonrisa.
"Supongo que lo podemos traer de nuevo"
Reflexión:
Hazte cargo de lo que tienes que cuidar, no lo heches a perder.
El saco de plumas
Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?",
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado",
a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
Reflexión:
"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".
Eso es todo, espero que hayan reflexionado como yo lo hice!!

