Alexander Alexandrovich Alekhine considerado uno de los mejores y más brillantes ajedrecistas de todos los tiempos. Este ruso nacionalizado francés fue campeón del mundo durante 17 años (1927-1935 y 1937-1946). Famoso por su estilo de juego agresivo y combinativo, era poseedor de una creatividad e imaginación incomparables a la hora de jugar al ajedrez. En su época era conocido como "el genio de la combinación" sin embargo su fantástica visión combinatoria se basaba en un solido fundamento posicional y era el fruto de una fuerte y enérgica estrategia. En 1927 se coronó campeón del mundo en la ciudad de Buenos Aires al derrotar a uno de los mejores jugadores de la historia el cubano José Raúl Capablanca.
Localmente, los rusos lo consideran receptor del testigo del padre del ajedrez ruso, Mijaíl Chigorin, y a ambos como pioneros y referentes del ajedrez en aquella tierra, que se convertiría en la segunda mitad del siglo XX en la dominadora del ajedrez mundial por la calidad de sus jugadores, como consecuencia de ser declarado deporte nacional y de su táctica de captación y entrenamiento de los talentos infantiles.
Alekhine nació en el seno de una rica familia en Moscú. Su padre era un terrateniente y miembro de la Duma Imperial de Rusia; su madre, Inés Prójorova, era la hija de un empresario. La familia estaba en el sector de los negocios textiles y tuvo tres hijos: Alekséi, Aleksandr y Varvara. Una buena muestra de la excentricidad de sus padres es que estos nombres se los pusieron a los hijos por ser de personajes de las obras del dramaturgo ruso A. Ostrovski.
Según su biógrafo más acreditado, el ajedrecista soviético A. Kótov, tanto su padre, por su trabajo, como su madre, entregada a obras benéficas y constantes reuniones sociales, además de comentarse que entregada al alcoholismo, dejaban a los niños solos constantemente. En ese ambiente, fue su abuela quien un día enseñó a jugar al ajedrez a los niños, resultando los dos varones con excelentes cualidades para asimilar el juego, si bien Aleksandr superaría claramente a su hermano mayor con el tiempo. Se sabe de fuentes seguras que el pequeño Alekhine no practicó formalmente el ajedrez de niño. Asistía a los clubes ajedrecísticos a escondidas de sus padres, pues en esos tiempos ellos no permitían a los niños acercarse a los clubes de ajedrez. Desarrolló su talento jugando partidas por correspondencia o jugando con su hermano mayor Alekséi. Hasta, para desarrollar su habilidad innata, analizaba partidas a la luz del candil de su habitación hasta altas horas de la noche.
Algunos historiadores sostienen la tesis de que el interés de Alexander de ser jugador profesional le surgió al presenciar, con 13 años, una demostración a la ciega del entonces célebre ajedrecista estadounidense Harry Nelson Pillsbury cuando éste se presentó en Moscú, en la que se habría colado pese a la prohibición de entrar a los menores, si bien, aunque se conoce con certeza que dicha demostración existió, no se puede asegurar que Alekhine estuviera presente en ella.
Alexander Alekhine estudió en la Escuela Imperial Superior de Leyes para Nobles y paralelamente siguió perfeccionando sus habilidades innatas, llegando a la categoría de maestro a los diecisiete (1909).
En 1914 se recibe de abogado y comienza a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo merecedor ese mismo año del título de Gran Maestro, entregado por el Zar Nicolás II.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) encontró a Alexander Alekhine jugando un torneo en Mannheim (Alemania), y tanto él como algunos otros de los participantes rusos (Yefim Bogoliúbov por ejemplo) fueron hechos prisioneros junto a varios compatriotas y sus días en el campo de Rastatt los aprovechó para jugar partidas a la ciega.
En 1915 fue liberado y regresó a Rusia, donde se incorporó a la Cruz Roja. Tuvo que abandonar su puesto de trabajo tras ser herido gravemente en Galitzia (parte de Austria-Hungría, actual Polonia).
Por su comportamiento leal y valiente durante la guerra, Alexander Alekhine fue galardonado con la Cruz de San Estanislao, la Cruz de San Jorge y la medalla de la Cruz Roja.
Tras la Revolución Rusa (1917), le fueron confiscados todos sus bienes, arruinándolo económicamente y terminando con su corta carrera como investigador criminal en Moscú.
En 1920, Alekhine trabajó como intérprete en el Partido Comunista y fue nombrado Secretario del Departamento de Educación.
En 1925 se trasladó a Francia, donde se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de París y tiempo después se nacionalizó francés.
A comienzos de 1925, batió el récord mundial de ajedrez a la ciega en 28 partidas simultáneas. Ganó 22, empató 3 y sufrió 3 derrotas.
En 1927 se coronó cuarto Campeón del Mundo de Ajedrez tras vencer a José Raúl Capablanca en Buenos Aires. Logró 6 victorias, 25 empates y sufrió 3 derrotas.
En 1929 y 1934 defendió el título ante Efim Bogolyubov, al que derrotó en las dos ocasiones aplastando a su rival, pero en 1935 sorprendentemente pierde el título frente Max Euwe quien era sin duda un buen jugador pero no estaba al nivel de Alexander Alekhine. Lo más probables es que Alekhine perdiera el título debido a su profundo alcoholismo, pero luego pudo recuperar el título de campeón del mundo frente al mismo rival en 1937 sin mayores inconvenientes, y conservando el título hasta su muerte en 1946.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Alexander Alekhine ingresó en el ejército francés como intérprete, pero fue detenido por los alemanes, quienes le ofrecen trato preferencial a cambio de que intervenga en torneos.
Terminada la guerra, se organizó el nuevo campeonato del mundo con 5 ajedrecistas pero no dejaron participar a Alekhine por su vinculación con los alemanes.
Se casó en 4 ocasiones, que se sepa. Un rasgo peculiar de Alekhine es que le gustaban las mujeres mayores que él. Su primer matrimonio fue con la baronesa rusa Sergewin. Este matrimonio no está suficientemente acreditado, según Aleksandr Kotov, aunque sí se sabe que tuvo una hija con ella. Ya en Moscú, trabajando para el Comintern, se casó con una periodista suiza de filiación comunista, Annaliese Rüegg (13 años mayor que él), con quien tuvo un hijo, Aleksandr.
Posteriormente, se casó en Francia con Nadezhda Fabritsky, viuda de un importante general ruso. Baste decir de este tercer matrimonio que Nadezhda tenía una hija solo dos años menor que Alekhine. Por último, se casó con otra viuda, la estadounidense Grace N. Wishaar, que a la postre fue la mujer de su vida. Era de origen judío británico, aficionada al ajedrez, heredera de una cuantiosa fortuna y dieciséis años mayor que Alekhine.
Pablo Morán, importante ajedrecista español que ha sido también biógrafo de Alekhine, afirma que su tercer matrimonio nunca se produjo, y que Alekhine convivió con Nadezhda Fabritsky pero nunca contrajo matrimonio con ella.
Es de destacar la afición y el cariño que Alekhine tenía por los gatos. Tuvo un gato siamés, al que llamó Chess, que se llevaba a las partidas contra Euwe, sabedor de que éste era alérgico a tales animales.
El gato en cuestión lo llevaba en su regazo, y en ocasiones el felino saltaba a la mesa y husmeaba el tablero y las piezas. Esta anécdota no deja de ser una demostración del mal carácter de Alekhine y de su comportamiento infantil en muchos casos, así como de la gran caballerosidad de Max Euwe, ajedrecista del que todos coinciden en señalar su firme respeto hacia sus rivales, como lo demostró al cumplir con la obligación pactada de jugar la revancha contra Alekhine. En recuerdo de esta afición, al pie de la tumba de Alekhine aparece también una pequeña escultura de un gato.
Dicen que Alexander Alekhine era un hombre iracundo, prepotente, soberbio. Se convirtió en alcohólico y finalmente falleció en la habitación de un hotel en Estoril (Portugal). Tras varias semanas sin que nadie reclamara su cuerpo, la Federación Portuguesa de Ajedrez se hizo cargo del funeral.
Con 49 torneos ganados, Alexander Alekhine quedó en la historia como uno de los mejores jugadores de ajedrez de todos los tiempos, peligroso atacante que combinaba fantasía, capacidad y preparación.
Según su biógrafo más acreditado, el ajedrecista soviético A. Kótov, tanto su padre, por su trabajo, como su madre, entregada a obras benéficas y constantes reuniones sociales, además de comentarse que entregada al alcoholismo, dejaban a los niños solos constantemente. En ese ambiente, fue su abuela quien un día enseñó a jugar al ajedrez a los niños, resultando los dos varones con excelentes cualidades para asimilar el juego, si bien Aleksandr superaría claramente a su hermano mayor con el tiempo. Se sabe de fuentes seguras que el pequeño Alekhine no practicó formalmente el ajedrez de niño. Asistía a los clubes ajedrecísticos a escondidas de sus padres, pues en esos tiempos ellos no permitían a los niños acercarse a los clubes de ajedrez. Desarrolló su talento jugando partidas por correspondencia o jugando con su hermano mayor Alekséi. Hasta, para desarrollar su habilidad innata, analizaba partidas a la luz del candil de su habitación hasta altas horas de la noche.
Algunos historiadores sostienen la tesis de que el interés de Alexander de ser jugador profesional le surgió al presenciar, con 13 años, una demostración a la ciega del entonces célebre ajedrecista estadounidense Harry Nelson Pillsbury cuando éste se presentó en Moscú, en la que se habría colado pese a la prohibición de entrar a los menores, si bien, aunque se conoce con certeza que dicha demostración existió, no se puede asegurar que Alekhine estuviera presente en ella.
Alexander Alekhine estudió en la Escuela Imperial Superior de Leyes para Nobles y paralelamente siguió perfeccionando sus habilidades innatas, llegando a la categoría de maestro a los diecisiete (1909).
En 1914 se recibe de abogado y comienza a trabajar en el Ministerio de Relaciones Exteriores, siendo merecedor ese mismo año del título de Gran Maestro, entregado por el Zar Nicolás II.
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) encontró a Alexander Alekhine jugando un torneo en Mannheim (Alemania), y tanto él como algunos otros de los participantes rusos (Yefim Bogoliúbov por ejemplo) fueron hechos prisioneros junto a varios compatriotas y sus días en el campo de Rastatt los aprovechó para jugar partidas a la ciega.
En 1915 fue liberado y regresó a Rusia, donde se incorporó a la Cruz Roja. Tuvo que abandonar su puesto de trabajo tras ser herido gravemente en Galitzia (parte de Austria-Hungría, actual Polonia).
Por su comportamiento leal y valiente durante la guerra, Alexander Alekhine fue galardonado con la Cruz de San Estanislao, la Cruz de San Jorge y la medalla de la Cruz Roja.
Tras la Revolución Rusa (1917), le fueron confiscados todos sus bienes, arruinándolo económicamente y terminando con su corta carrera como investigador criminal en Moscú.
En 1920, Alekhine trabajó como intérprete en el Partido Comunista y fue nombrado Secretario del Departamento de Educación.
En 1925 se trasladó a Francia, donde se doctoró en la Facultad de Derecho de la Universidad de París y tiempo después se nacionalizó francés.
A comienzos de 1925, batió el récord mundial de ajedrez a la ciega en 28 partidas simultáneas. Ganó 22, empató 3 y sufrió 3 derrotas.
En 1927 se coronó cuarto Campeón del Mundo de Ajedrez tras vencer a José Raúl Capablanca en Buenos Aires. Logró 6 victorias, 25 empates y sufrió 3 derrotas.
En 1929 y 1934 defendió el título ante Efim Bogolyubov, al que derrotó en las dos ocasiones aplastando a su rival, pero en 1935 sorprendentemente pierde el título frente Max Euwe quien era sin duda un buen jugador pero no estaba al nivel de Alexander Alekhine. Lo más probables es que Alekhine perdiera el título debido a su profundo alcoholismo, pero luego pudo recuperar el título de campeón del mundo frente al mismo rival en 1937 sin mayores inconvenientes, y conservando el título hasta su muerte en 1946.
Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Alexander Alekhine ingresó en el ejército francés como intérprete, pero fue detenido por los alemanes, quienes le ofrecen trato preferencial a cambio de que intervenga en torneos.
Terminada la guerra, se organizó el nuevo campeonato del mundo con 5 ajedrecistas pero no dejaron participar a Alekhine por su vinculación con los alemanes.
Se casó en 4 ocasiones, que se sepa. Un rasgo peculiar de Alekhine es que le gustaban las mujeres mayores que él. Su primer matrimonio fue con la baronesa rusa Sergewin. Este matrimonio no está suficientemente acreditado, según Aleksandr Kotov, aunque sí se sabe que tuvo una hija con ella. Ya en Moscú, trabajando para el Comintern, se casó con una periodista suiza de filiación comunista, Annaliese Rüegg (13 años mayor que él), con quien tuvo un hijo, Aleksandr.
Posteriormente, se casó en Francia con Nadezhda Fabritsky, viuda de un importante general ruso. Baste decir de este tercer matrimonio que Nadezhda tenía una hija solo dos años menor que Alekhine. Por último, se casó con otra viuda, la estadounidense Grace N. Wishaar, que a la postre fue la mujer de su vida. Era de origen judío británico, aficionada al ajedrez, heredera de una cuantiosa fortuna y dieciséis años mayor que Alekhine.
Pablo Morán, importante ajedrecista español que ha sido también biógrafo de Alekhine, afirma que su tercer matrimonio nunca se produjo, y que Alekhine convivió con Nadezhda Fabritsky pero nunca contrajo matrimonio con ella.
Es de destacar la afición y el cariño que Alekhine tenía por los gatos. Tuvo un gato siamés, al que llamó Chess, que se llevaba a las partidas contra Euwe, sabedor de que éste era alérgico a tales animales.
El gato en cuestión lo llevaba en su regazo, y en ocasiones el felino saltaba a la mesa y husmeaba el tablero y las piezas. Esta anécdota no deja de ser una demostración del mal carácter de Alekhine y de su comportamiento infantil en muchos casos, así como de la gran caballerosidad de Max Euwe, ajedrecista del que todos coinciden en señalar su firme respeto hacia sus rivales, como lo demostró al cumplir con la obligación pactada de jugar la revancha contra Alekhine. En recuerdo de esta afición, al pie de la tumba de Alekhine aparece también una pequeña escultura de un gato.
Dicen que Alexander Alekhine era un hombre iracundo, prepotente, soberbio. Se convirtió en alcohólico y finalmente falleció en la habitación de un hotel en Estoril (Portugal). Tras varias semanas sin que nadie reclamara su cuerpo, la Federación Portuguesa de Ajedrez se hizo cargo del funeral.
Con 49 torneos ganados, Alexander Alekhine quedó en la historia como uno de los mejores jugadores de ajedrez de todos los tiempos, peligroso atacante que combinaba fantasía, capacidad y preparación.
Estilo de Juego
El estilo de Alexander es la personificación de la agresividad psicológica, descomunal preparación previa, energía explosiva en el tablero y una ambición maníaca de rematar a su rival en virtud de una rica fantasía combinativa
Fallecimiento
. El 24 de marzo de 1946 el mundo del ajedrez fue remecido con la muerte del Campeón del mundo, quien fue encontrado inmóvil, sentado en un sofá de su habitación, frente a un tablero de ajedrez. La muerte del campeón fue tan misteriosa y trágica como su vida, como diría su hijo mas tarde "la mano de Moscú alcanzó a mi padre" Según documentos de la época el motivo de la muerte de Alexander fue asfixia debido al atragantamiento con un trozo de carne, aunque algunos testigos presenciales declararon que a juzgar por su tranquila expresión de su rostro, esta no debía de ser la causa de su muerte. Las causas de su muerte siguen siendo materia de debate aún en nuestro días
La imagen tomada por Luis Lupi para la agencia Associated Press en Londres, y que publicó en el tabloide británico Sunday Pictorial (Sunday Mirror desde 1963), en la que se observa una escena “prolijamente armada”, con el campeón de 53 años, inerte en la habitación, sentado frente al tablero y con su cena servida disparó inmediatamente las sospechas cuando se conoció los primeros testimonios, “el doctor fue baleado en la calle e introducido en su habitación”. O, cuando se desveló el resultado de la autopsia, “muerte por asfixia, por obstrucción de un trozo de comida en las vías respiratorias”. En el último momento de la existencia de Alekhine osciló de un lado a otro: el nuevo campeón sovietico Botvínnik le retó a un match por la corona mundial. Sin embargo el Rey falleció prematuramente permaneciendo invicto.
La imagen tomada por Luis Lupi para la agencia Associated Press en Londres, y que publicó en el tabloide británico Sunday Pictorial (Sunday Mirror desde 1963), en la que se observa una escena “prolijamente armada”, con el campeón de 53 años, inerte en la habitación, sentado frente al tablero y con su cena servida disparó inmediatamente las sospechas cuando se conoció los primeros testimonios, “el doctor fue baleado en la calle e introducido en su habitación”. O, cuando se desveló el resultado de la autopsia, “muerte por asfixia, por obstrucción de un trozo de comida en las vías respiratorias”. En el último momento de la existencia de Alekhine osciló de un lado a otro: el nuevo campeón sovietico Botvínnik le retó a un match por la corona mundial. Sin embargo el Rey falleció prematuramente permaneciendo invicto.
Aportación Ajedrecistica
Alekhine formó parte de la generación de ajedrecistas que a principios del siglo XX renovaron los principios conceptuales y epistemológicos del ajedrez; aportando nuevas ideas estratégicas a las hasta entonces en vigor y que habían tenido en jugadores como Wilhelm Steinitz, Siegbert Tarrasch o Akiba Rubinstein sus más claros exponentes. Esta escuela innovadora, generalmente llamada "hipermoderna", tiene en Richard Réti y Aaron Nimzowitsch a sus fundadores y alteró las concepciones canónicas en teoría de aperturas, estrategia en el medio juego, etc. Alekhine recogió y practicó estas innovaciones en su juego.
Como en cualquier otro gran jugador, en Alekhine se daban profunda estrategia, dominio de los finales y virtuosismo técnico. Pero el estilo personal de Alekhine se caracterizó por su poderosa facultad para la combinación y la táctica, unidas a una desbordante fantasía, así como por sus tendencias agresivas: tal vez haya sido el más peligroso atacante de todos los tiempos. Junto a ello, una tenaz voluntad de victoria y una capacidad de trabajo y de estudio teórico del que carecía, por ejemplo, Capablanca.
Constante estudioso e innovador de la teoría ajedrecística, múltiples variantes de aperturas llevan su nombre por haber sido desarrolladas con éxito por él por primera vez. Incluso una apertura, la Defensa Alekhine, se llama así en su honor, ya que, aunque era conocida con anterioridad, fue él quien en 1921 en Budapest la utilizó con sentido y demostró la validez de la misma, en contra de las refutaciones que había tenido hasta ese momento.
Alekhine también sobresalió de forma considerable en el ajedrez a la ciega. En 1924, bate por primera vez el récord mundial de simultáneas a la ciega jugando contra 26 tableros, con 6 derrotas. En 1925, supera su propio récord, enfrentándose a 28 tableros, con solo 2 derrotas. En 1933, se enfrenta a 32 tableros, con 4 derrotas, y en 1934, Alekhine y George Koltanowsky dan una simultánea frente a 6 equipos en consulta. La modalidad de ajedrez a la ciega ha supuesto siempre un considerable esfuerzo para su practicante. No obstante, hubo muchos jugadores de ajedrez que tenían una capacidad innata para ello; otra cosa es la calidad de esas partidas. Alekhine tiene en su haber partidas magistrales jugadas a la ciega, demostrativas de su gran calidad también es esta modalidad.
Como en cualquier otro gran jugador, en Alekhine se daban profunda estrategia, dominio de los finales y virtuosismo técnico. Pero el estilo personal de Alekhine se caracterizó por su poderosa facultad para la combinación y la táctica, unidas a una desbordante fantasía, así como por sus tendencias agresivas: tal vez haya sido el más peligroso atacante de todos los tiempos. Junto a ello, una tenaz voluntad de victoria y una capacidad de trabajo y de estudio teórico del que carecía, por ejemplo, Capablanca.
Constante estudioso e innovador de la teoría ajedrecística, múltiples variantes de aperturas llevan su nombre por haber sido desarrolladas con éxito por él por primera vez. Incluso una apertura, la Defensa Alekhine, se llama así en su honor, ya que, aunque era conocida con anterioridad, fue él quien en 1921 en Budapest la utilizó con sentido y demostró la validez de la misma, en contra de las refutaciones que había tenido hasta ese momento.
Alekhine también sobresalió de forma considerable en el ajedrez a la ciega. En 1924, bate por primera vez el récord mundial de simultáneas a la ciega jugando contra 26 tableros, con 6 derrotas. En 1925, supera su propio récord, enfrentándose a 28 tableros, con solo 2 derrotas. En 1933, se enfrenta a 32 tableros, con 4 derrotas, y en 1934, Alekhine y George Koltanowsky dan una simultánea frente a 6 equipos en consulta. La modalidad de ajedrez a la ciega ha supuesto siempre un considerable esfuerzo para su practicante. No obstante, hubo muchos jugadores de ajedrez que tenían una capacidad innata para ello; otra cosa es la calidad de esas partidas. Alekhine tiene en su haber partidas magistrales jugadas a la ciega, demostrativas de su gran calidad también es esta modalidad.
Alekhine durante una entrevista radial (subtitulado)
Localmente, los rusos lo consideran receptor del testigo del padre del ajedrez ruso, Mijaíl Chigorin, y a ambos como pioneros y referentes del ajedrez en aquella tierra, que se convertiría en la segunda mitad del siglo XX en la dominadora del ajedrez mundial por la calidad de sus jugadores, como consecuencia de ser declarado deporte nacional y de su táctica de captación y entrenamiento de los talentos infantiles.
Partidas Inmortales
Alexander Alekhine nos dejo una lista enorme de partidas brillantes, de todos los campeones del mundo ninguno ganó tantas partidas importantes realizando golpes tácticos brillantísimos como lo hizo Alekhine. A continuación algunas de sus partidas inmortales
Frases del Maestro
"El ajedrez no es para mí un juego sino un arte. Sí, considero que es un arte y me hago cargo de todas las obligaciones que eso implica. Todo ajedrecista destacado y con talento no es que tenga el derecho sino que tiene la obligación de considerarse artista".
"No juego al ajedrez, lucho en ajedrez. Por consiguiente, trato de combinar la táctica con la estrategia, lo fantástico con lo científico, lo combinativo con lo posicional, y trato de responder a las demandas de cada posición específica".
"Cuando juego al ajedrez, dentro de mí se libra una extraña batalla entre la fantasía por un lado y el razonamiento sensato por el otro. El exceso de imaginación o de pensamiento racional pueden ser igualmente peligrosos. Esas dos fuerzas tiran hacia lados opuestos y, sin embargo, hay que mantenerlas en armonía. Es lo que intento hacer cuando puedo. No obstante, en mi caso predomina la fantasía. Actúa dentro de mí con mayor intensidad. Tendré que domarla como sea".
"El éxito que tuve en el duelo contra Capablanca se debe, ante todo, a mi superioridad psicológica. Capablanca jugaba confiando casi exclusivamente en su extraordinario talento intuitivo. En general, hay que conocer bien al adversario antes de empezar a jugar. Así, la partida se convierte en el medidor del individualismo y del amor propio, que juega un papel enorme en el resultado del juego".
"El ajedrez te enseña ante todo a ser objetivo".
"Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito pasaporte".
Nota: Al pedirle la documentación en la frontera polaca en uno de sus viajes.
"Lo que me hizo convertirme en gran maestro fue, primero, la búsqueda de la verdad y segundo, la necesidad de luchar".
"El objetivo del ajedrez no es la victoria, sino el arte"
"No juego al ajedrez, lucho en ajedrez. Por consiguiente, trato de combinar la táctica con la estrategia, lo fantástico con lo científico, lo combinativo con lo posicional, y trato de responder a las demandas de cada posición específica".
"Cuando juego al ajedrez, dentro de mí se libra una extraña batalla entre la fantasía por un lado y el razonamiento sensato por el otro. El exceso de imaginación o de pensamiento racional pueden ser igualmente peligrosos. Esas dos fuerzas tiran hacia lados opuestos y, sin embargo, hay que mantenerlas en armonía. Es lo que intento hacer cuando puedo. No obstante, en mi caso predomina la fantasía. Actúa dentro de mí con mayor intensidad. Tendré que domarla como sea".
"El éxito que tuve en el duelo contra Capablanca se debe, ante todo, a mi superioridad psicológica. Capablanca jugaba confiando casi exclusivamente en su extraordinario talento intuitivo. En general, hay que conocer bien al adversario antes de empezar a jugar. Así, la partida se convierte en el medidor del individualismo y del amor propio, que juega un papel enorme en el resultado del juego".
"El ajedrez te enseña ante todo a ser objetivo".
"Soy Alekhine, campeón mundial de ajedrez. Tengo un gato llamado 'Ajedrez'. No necesito pasaporte".
Nota: Al pedirle la documentación en la frontera polaca en uno de sus viajes.
"Lo que me hizo convertirme en gran maestro fue, primero, la búsqueda de la verdad y segundo, la necesidad de luchar".
"El objetivo del ajedrez no es la victoria, sino el arte"
Frases sobre Alexander Alekhine
Max Euwe: " Como persona Alekhine era un enigma. Estaba concentrado en su ajedrez y en si mismo. En su naturaleza había algo infantil. Si alekhine se viese bajo ese prisma, podrían perdonársele muchas cosas. En en el tablero era poderoso, pero fuera del ajedrez parecía un chiquillo haciendo travesuras y asumiendo que nadie podía verlo.
Capablanca: "Típico eslavo, rubio y de ojos azules. Alekhine siempre llama la atención de los presentes cuando entra en la sala de juego. Habla con fluidez seis idiomas y su madurez general es considerablemente mayor que la de una persona normal. Evidentemente Alekhine posee la más notable memoria ajedrecistica que haya existido. Se dice que recuerda todas las partidas jugadas por los mejores maestros durante los últimos 15 - 20 años.
Tal: "Al tratarse de Alekhine, somos cautivados por su excepcional talento combinativo y su amor apasionado por el ajedrez"
Botvínnik:"Alekhine es muy querido por el mundo del ajedrez especialmente como artista. Son típicos de él sus profundos planes, cálculos lejanos y una imaginación ilimitada. Sin embargo su mayor fuerza era su visión combinativa. Veía combinaciones y calculaba variantes con gran facilidad y precisión. Por esta razón las combinaciones de Alekhine poseían una fuerza asombrosa y demoledora.
Smyslov: "El nombre de Alekhine está iluminado por la brillantez de sus combinaciones . Alekhine poseía una imaginación extraordinariamente rica, y su habilidad para crear complicaciones combinativas era incomparable. Debe decirse que Alekhine tenía una gran maestría técnica.
Spassky: "Considero a Alekhine uno de los jugadores más grandes. Posiblemente porque para mi y para muchos sigue siendo un enigma. Consideraba que el ajedrez era un arte, era capaz de demostrarlo con su optimista y eternamente joven ajedrez."
Capablanca: "Típico eslavo, rubio y de ojos azules. Alekhine siempre llama la atención de los presentes cuando entra en la sala de juego. Habla con fluidez seis idiomas y su madurez general es considerablemente mayor que la de una persona normal. Evidentemente Alekhine posee la más notable memoria ajedrecistica que haya existido. Se dice que recuerda todas las partidas jugadas por los mejores maestros durante los últimos 15 - 20 años.
Tal: "Al tratarse de Alekhine, somos cautivados por su excepcional talento combinativo y su amor apasionado por el ajedrez"
Botvínnik:"Alekhine es muy querido por el mundo del ajedrez especialmente como artista. Son típicos de él sus profundos planes, cálculos lejanos y una imaginación ilimitada. Sin embargo su mayor fuerza era su visión combinativa. Veía combinaciones y calculaba variantes con gran facilidad y precisión. Por esta razón las combinaciones de Alekhine poseían una fuerza asombrosa y demoledora.
Smyslov: "El nombre de Alekhine está iluminado por la brillantez de sus combinaciones . Alekhine poseía una imaginación extraordinariamente rica, y su habilidad para crear complicaciones combinativas era incomparable. Debe decirse que Alekhine tenía una gran maestría técnica.
Spassky: "Considero a Alekhine uno de los jugadores más grandes. Posiblemente porque para mi y para muchos sigue siendo un enigma. Consideraba que el ajedrez era un arte, era capaz de demostrarlo con su optimista y eternamente joven ajedrez."
Galería
Algunos de mis otros post