*Comparaciones realizadas con datos obtenidos de internet y
pensamientos personales respectos al tema*
El término subcultura se usa en sociología y antropología para definir a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias que les diferencia dentro de la cultura dominante de la que forman parte.
La subcultura puede formarse a partir de la edad, grupo étnico o género de sus miembros. Las cualidades que determinan que una subcultura aparezca pueden ser estéticas, políticas, sexuales o una combinación de ellas.
Las subculturas se definen a menudo por su oposición a los valores de la cultura dominante a la que pertenecen, aunque esta definición no es universalmente aceptada, ya que no siempre se produce una oposición entre la subcultura y la cultura de una manera radical.
¿Por qué los jóvenes se unen a una tribu urbana?
Una persona que se une a una tribu urbana tiene una deficiencia personal en su desarrollo sicológico y espiritual ya que no opta por la creación de su propia y real identidad sino que adopta otras que pueden considerarse más “cómodas” y es más fácil dejarse llevar por las ideas y conceptos de otros.
El pertenecer a una determinada tribu le permitirá pensar de una manera, vestir de una forma determinada, y actuar según el resto del grupo. El yo individual se sustituye por un yo colectivo: nosotros somos, nosotros pensamos, nosotros hacemos. Así la adolescente busca fuera en el grupo lo que no puede configurar interiormente, y una vez instalado psicológicamente en la grupalidad se sentirá seguro. Esta identidad tribal se organizará en torno a unas coordenadas de espacio y de tiempo, dentro de las cuales los miembros del grupo manifiestan y desarrollan una cultura propia y diferencial: lenguaje, símbolos, rituales y ceremonias (Aguirre y Rodríguez, 1996).
pensamientos personales respectos al tema*
El término subcultura se usa en sociología y antropología para definir a un grupo de personas con un conjunto distintivo de comportamientos y creencias que les diferencia dentro de la cultura dominante de la que forman parte.
La subcultura puede formarse a partir de la edad, grupo étnico o género de sus miembros. Las cualidades que determinan que una subcultura aparezca pueden ser estéticas, políticas, sexuales o una combinación de ellas.
Las subculturas se definen a menudo por su oposición a los valores de la cultura dominante a la que pertenecen, aunque esta definición no es universalmente aceptada, ya que no siempre se produce una oposición entre la subcultura y la cultura de una manera radical.
¿Por qué los jóvenes se unen a una tribu urbana?
Una persona que se une a una tribu urbana tiene una deficiencia personal en su desarrollo sicológico y espiritual ya que no opta por la creación de su propia y real identidad sino que adopta otras que pueden considerarse más “cómodas” y es más fácil dejarse llevar por las ideas y conceptos de otros.
El pertenecer a una determinada tribu le permitirá pensar de una manera, vestir de una forma determinada, y actuar según el resto del grupo. El yo individual se sustituye por un yo colectivo: nosotros somos, nosotros pensamos, nosotros hacemos. Así la adolescente busca fuera en el grupo lo que no puede configurar interiormente, y una vez instalado psicológicamente en la grupalidad se sentirá seguro. Esta identidad tribal se organizará en torno a unas coordenadas de espacio y de tiempo, dentro de las cuales los miembros del grupo manifiestan y desarrollan una cultura propia y diferencial: lenguaje, símbolos, rituales y ceremonias (Aguirre y Rodríguez, 1996).
¿Y los padres? ¿Que rol juegan aquí? ¿Acaso no notan que algo “extraño” está pasando con sus hijos?
La generación de la adultez, poseedora del poder, la acción y el dominio del comportamiento social, se encuentra ocupadísima trabajando. Hay clientes que complacer, jefes que conformar y horarios que cumplir. La maquinaria capitalista necesita a estos individuos, meros engranajes.
Las madres no pueden estar con sus hijos porque su licencia por maternidad dura poco tiempo, los padres no pueden estar con sus hijos porque deben trabajar para (paradójicamente) el bien de los mismos. Al llegar el fin de semana, estos agotados padres necesitan descansar y tener tiempo para sí, por lo tanto los hijos no deben molestar.
Y así crecen los niños, de guardería en guardería, de niñera a abuela, a tía, a vecina, a quien quiera que tenga tiempo libre.