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Enorme y espectacular como pocos
Xenoblade Chronicles X es realmente un caso llamativo. En el fin de ciclo de una consola prácticamente dada por muerta, y con una escasa base de usuarios, se publica un triple A de esta impresionante talla, encima perteneciente a un género "de nicho" como lo son los JRPGs. Pero lo hicieron, Monolith Soft lanzó en diciembre del pasado año su título más grande y ambicioso hasta la fecha, y eso es algo que merece mi admiración. Porque la calidad y la escala de Xenoblade X son impresionantes, a un nivel que no se ve muy seguido. Es sencillamente uno de los videojuegos más vastos y a la vez profundos que nos dejó la actual generación. Con respecto al primer Xenoblade, se trata de una secuela que hace exactamente lo que una buena secuela debe hacer: expandir sobre las cosas buenas y pulir las que no estaban tan bien. Así es Xenoblade Chronicles X: Más grande, más largo, más ambicioso y más impresionante.
Corre la década del 2050, y la tierra fue destruida en medio de una batalla entre fuerzas alienígenas. Pocas naves escaparon con los humanos sobrevivientes, entre ellas, la Ballena Blanca. En menos de dos años de vagar por el universo, y a causa de un nuevo ataque, la Ballena Blanca debió aterrizar forzadamente en un planeta perdido en el espacio, uno que no aparece en ningún mapa estelar: El planeta Mira. En este nuevo mundo, y asentados en la ciudad de Nueva Los Ángeles, la humanidad deberá afrontar el desafío de sobrevivir, no solo a los peligros de Mira, sino también a la amenaza de los Ganglion, una especie de organización mafiosa alienígena, responsables de la destrucción de la tierra. Nosotros tomaremos el rol de un miembro de BLADE, la organización militar del gobierno de NLA.

Nuestro nuevo hogar, Mira. El verdadero protagonista de Xenoblade Chronicles X.
Está muy claro que la historia no era la prioridad número uno en el planteamiento de este Xenoblade X. Con esto no quiero decir que la historia sea mala, pero claramente se sacrifica una trama elaborada como la del primer Xenoblade, por una mayor libertad en la jugabilidad. El eje de la jugabilidad Xenoblade X es el mundo abierto, y el objetivo de los desarrolladores parece haber sido el darnos a los jugadores la mayor libertad posible, para hacer lo que queramos, cuando queramos y como queramos. Y con un juego tan no-lineal, es difícil encajar una trama "fuerte". El protagonista, por ejemplo, ya no es un personaje fijo, sino que lo creamos nosotros, y es mudo.
En general, la historia de Xenoblade X se siente un tanto pobre en comparación con la genial historia de su predecesor. El hilo conductor de la trama es interesante y logra atrapar, y hay momentos que realmente están bien logrados. Mi favorito de ellos es el final del capítulo 11, claramente el momento más interesante y emotivo de la trama. Pero a fin de cuentas, luego de ver los créditos, uno siente como que no pasaron demasiadas cosas. Hicieron falta más momentos memorables, de esos que Xenoblade Chronicles ofrecía constantemente.
Los personajes no ayudan mucho tampoco. Casi todos ellos se sienten muy superficiales y unidimensionales, ninguno es bien desarrollado, ninguno evoluciona a lo largo de la trama. Elma es un personaje prácticamente sin emociones, y se mantiene igual de principio a fin. Los únicos personajes que escapan a esto, y que son definitivamente los mejores, son Lin y Lao. Lin es la adolescente de nuestro equipo, y de vez en cuando ofrece algún momento emotivo. Pero el que más destaca es Lao, el antihéroe de la historia. Lao es un gran personaje, y protagoniza los mejores momentos de la trama, como el final del capítulo 11, que ya mencioné. Este es el único personaje que exhibe una evolución a lo largo de la trama, y es una prueba de lo que la historia de Xenoblade X podría haber sido si se la hubiera desarrollado más. En resumen, la historia se deja disfrutar, pero escasea en buenos personajes y momentos memorables. Tiene mucho potencial desaprovechado.

Las cinemáticas no decepcionan, pero son escasas en comparación con el Xenoblade de Wii
Dejando de lado lo narrativo, es momento de hablar sobre el verdadero protagonista del título. Es enorme, majestuoso, intimidante, y todo un placer para los amantes de la exploración en los videojuegos. Es el planeta Mira. Sin duda alguna, lo mejor de todo Xenoblade Chronicles X. El planeta cuenta con 5 vastos continentes, donde la libertad de exploración es total: Si un lugar se puede ver, se puede acceder. El primero de ellos es Primordia, una amplia llanura de formaciones rocosas impresionantes y geografías imposibles. Es nuestro punto de entrada a Mira, y explorarlo por primera vez nos hace sentir tan libres como insignificantes, pues todo está allí al alcance de nuestra vista, pero la mayoría de las cosas, como lugares, tesoros y enemigos, están fuera de nuestro alcance, tanto por su geografía como por su nivel elevado. En segundo lugar llegaremos a Noctilum, un espesa jungla poblada por criaturas exóticas, arboles gigantes y plantas que brillan en la oscuridad. Un espectáculo para la vista. Luego llegaremos Oblivia, un continente desértico, pero que exclama vastedad. Oblivia es una gran demostración de lo que el planeta Mira es: enorme y completamente abierto, una invitación irresistible a explorar.
Avanzados un poco más en el juego , llegaremos a las dos zonas qué más dificultad ofrecen. El cuarto continente es Sylvalum, una zona que difícilmente pueda hacer encajar en alguna categoría conocida. Parece una gran llanura nevada, pero no lo es. Su atmósfera hace que todo en el lugar parezca elegante y pacífico, pero Sylvalum es hogar de muchas de las criaturas más peligrosas del planeta. Pero es recién cuando cae la noche que Sylvalum despierta a la vida, ofreciendo un paisaje nocturno realmente asombroso, que no se parece a nada que haya visto en un videojuego. Por último exploraremos Cauldros, una tierra negra cubierta de lagos de magma, sobre la cual se erige la fortaleza de nuestro enemigo, los Ganglion. Skells enemigos patrullan todo el cielo, y las lluvias de azufre hacen al terreno aún más peligroso. Es la zona más hostil e intimidarte del planeta, pero su atmósfera fuerte, sus edificaciones impresionantes, y su contraste entre el acero negro de los edificios y el rojo ardiente de la lava y el cielo, convierten a Cauldros en mi continente favorito de los cinco, y en una de las localizaciones que más me fascinan de entre todos los mundos de videojuegos que exploré.

Entre la música y las postales, el mundo de Xenoblade X es un todo un placer para los amantes del turismo virtual
Es sabido que que hoy en día, los jugadores son escépticos con respecto a los mundos abiertos que se venden como enormes, como es el caso de Xenoblade X. Principalmente porque se asocia a los mundos enormes con mundos vacíos, de mucho tamaño y pocas cosas para hacer. Afortunadamente, Xenoblade X evade totalmente este problema, pues el planeta Mira está cargadísimo de cosas para hacer. Para ponerlo en perspectiva, el mapa del juego está dividido en innumerables hexágonos, y la manera de aumentar el porcentaje de completado del juego , debemos realizar una tarea específica en cada hexágono. Estas tareas van desde instalar sondas exploratorias, encontrar tesoros, completar una misión, o enfrentarnos a un Tyrant, que son enemigos especiales similares a los de Xenoblade Chronicles. Cada hexágono completado aporta un mísero 0.15% (apróx.) al porcentaje completado total del juego , así que pueden ir imaginándose que hay juego para rato. Por supuesto que hay muchas cosas más para hacer en el mundo, que no aportan nada al dicho porcentaje, pero que están y vale la pena realizarlas, y de hecho superan en cantidad a las anteriores.
El otro gran factor que hace sentir vivo al mundo de Xenoblade X, son sus pobladores nativos. Estos indígenas, como se les llama en el juego , son los enemigos a los que nos enfrentaremos constantemente. Los hay de todos los tipos, tamaños y colores. Desde los pequeños insectos agresivos, hasta los enormes dinosaurios que nos ignoran por completo, pasando por los soldados de los Ganglion, sus respectivos Skells, y las estrellas del conjunto: los Tyrants. Para el que no esté familiarizado con el primer Xenoblade, los Tyrants son enemigos únicos con nombre propio, generalmente superiores en fuerza y poderes a sus contrapartes regulares. En mi opinión, son los enemigos donde podemos medir nuestra pericia en el combate, y el principal incentivo para seguir jugando luego de ganada la historia. Algo que quiero destacar sobre los enemigos, es que su comportamiento es mucho más creíble que en el anterior juego . Ahora no se limitan a dar vueltas en círculos por el mapeado, sino que beben agua, corren, se alimentan, etc. En definitiva, dan la impresión de ser una fauna y flora vivas, y no simples enemigos.

El bestiario es muy variado, y algunos enemigos son realmente enormes
La otra gran faceta de Xenoblade Chronicles X es el combate. Heredado de su predecesor, pero con una gran cantidad de añadidos, el sistema de combate logra ser muy entretenido, dinámico, variado, complejo y bastante difícil de comprender al principio. En realidad esta es una cuestión que aplica a todo el juego , y de la que voy a comentar más adelante. Quienes no estén familiarizados con el sistema de combate de Xenoblade Chronicles, probablemente se encuentren muy confundidos al comenzar a jugar, y demoren bastante en comprender del todo al sistema de combate. Yo habiendo jugado al primer Xenoblade pocos meses antes de este, igualmente tardé cerca de 80 horas en comenzar a entender 'bien' como funcionan todas las mecánicas de combate, aunque ahora ya voy por 140 horas y hay cosas que aún no entiendo...
Entre las mejoras se encuentran la posibilidad de alternar entre ataques a distancia y cuerpo a cuerpo, donde cada uno tiene claramente sus ventajas y desventajas, una variedad mucho mayor de artes (ataques especiales que se recargan con el tiempo), muchísimos buffs y debuffs, y en general, muchas mas variables a tener en cuenta a la hora de combatir. Otro gran añadido es la mecánica del Overdrive, el cual podemos activar al conseguir 3000 puntos de tensión en una batalla. Overdrive básicamente multiplica todas nuestras estadísticas y nos hace mucho más poderosos por un breve tiempo. De todos los añadidos al sistema de combate, me parece el mejor. Podría decirse que dominar el overdrive es la clave para poder enfrentar enemigos poderosos y tener una chance contra ellos. Y sobre todo, utilizar overdrive es muy divertido; poder encadenar ataques poderosos y derrotar enemigos muy superiores a nosotros, es de lo más satisfactorio de Xenoblade X. El hecho de el overdrive que sea por tiempo limitado añade un factor de tensión extra muy bienvenido, ya que con habilidad y estrategia en tiempo real, podemos extenderlo prácticamente hasta el infinito.

El Overdrive es una inyección de puro frenetismo al combate
No puedo avanzar más con este análisis sin antes mencionar a los Skells, los vehículos mecánicos como el que protagoniza la portada del juego . Los Skells son claramente la más importante adición a la jugabilidad de Xenoblade. Su introducción tiene grandes efectos en las dos áreas más grandes del juego : el combate y la exploración. En el combate, los Skells ofrecen una potencia de fuego muy superior (aunque un buen build a pié puede superar a cualquier Skell por mucho), además de algunas nuevas mecánicas que son propias de estos. En vez de artes, los Skells tienen 8 ranuras para colocarles armas, las cuales consumen combustible al ser usadas. La variedad de armas para Skells es enorme. La variedad de Skells en sí mismos no es tan grande, pero igualmente me parece satisfactoria.
En el campo de la exploración, los Skells representan una forma de brillante de escalonar nuestras posibilidades de explorar. Recién obtendremos la licencia de Skell al rededor de las 30 horas de juego , lo cuál molestó a alguna gente, pero sinceramente esto no me pareció nunca un problema, puesto que el juego es tan disfrutable con Skell como sin Skell. Además, como mencioné antes, introducir a los Skells cuando ya estamos avanzados en el juego permite graduar de una excelente manera nuestras posibilidades con respecto al a exploración, y también al combate. Al comenzar el juego , estaremos atados al terreno; muchos lugares y enemigos, tanto por su localización como por su nivel, están fuera de nuestro alcance. Pero luego conseguimos la licencia, y salir al mundo con nuestro flamante Skell es una de las mejores experiencias de Xenoblade X. Lugares que antes eran inaccesibles ahora están a nuestro alcance, enemigos que antes nos destruían ahora sufrirán la venganza. Y luego, a eso de las 50 horas de juego , obtendremos el módulo de vuelo, que permite a nuestro Skell volar por los aires. Es ahí cuando el planeta Mira se abre totalmente, y todos los enemigos están a nuestro alcance. Esta me parece una forma genial de progresión dentro del juego .

Antes de comenzar el juego , tenía mis dudas sobre como iba a ser el control de los Skells. Por suerte este resulta ser muy bueno.
Volviendo sobre el sistema de combate, algo que destaco del del mismo es que resulta mucho más dinámico y versátil que el de su predecesor. Dependiendo de nuestro entendimiento de las mecánicas, y de lo estrategas que seamos, podemos llegar a ejecutar ataques realmente devastadores, pudiendo así luchar contra enemigos de mucho mayor nivel que el nuestro. En el primer juego , luchar contra un enemigo 15 niveles arriba del nuestro era una batalla perdida de antemano. Y análogamente, luchar contra un enemigo 15 niveles por debajo nuestro era una victoria asegurada. Aquí las cosas cambian, puesto que con un equipo de Skells nivel 30 podemos hacer frente a enemigos de mucho mayor nivel, pero un gigante de lava nivel 40 puede ofrecer problemas hasta para un grupo de Skells nivel 60. El tamaño de los enemigos pasa a ser un factor determinante en las batallas, cosa que otorga una nueva capa de realismo al combate.
La personalización es otro fuerte de Xenoblade X. Nuestro personaje es prácticamente una hoja en blanco, y podemos convertirlo en lo que nosotros queramos. Por empezar, ahora es posible elegir una clase, donde cada una se especializa en un aspecto del combate. De todas formas, es posible cambiar de clase en cualquier momento, y una vez que llevemos una clase al máximo nivel, podemos utilizar sus artes y habilidades propias en cualquier clase. Por eso la diversidad de builds y de estilos de juego posibles es enorme. También la variedad de armas es muy amplia. En un aspecto más cosmético, también podemos modificar la vestimenta de nuestro personaje, la pintura y el nombre de nuestros Skells, el decorado de nuestro hogar, etc. En definitiva: la personalización está muy presente en todos los aspectos del juego , especialmente en el combate.

El combate con Skells, si bien es divertido y tiene posibilidades interesantes, me parece un poco más estático y limitado que el combate a pié. O tal vez haya cosas que todavía no descubrí.
Inicialmente, Xenoblade Chronicles X es un juego muy inaccesible. Con esto quiero decir, el juego es muy poco amigable para jugadores principiantes. Es algo que no se puede ignorar, ya que de seguro va a haber gente que lo deje a los primeros minutos por sentirse abrumada debido a la cantidad de cosas que el juego va introduciendo. En realidad, para mucha gente basta con ver una pantalla como la de arriba, repleta de numeritos, iconos, y un sinfín de información, para inmediatamente rechazar al juego de antemano. No lo voy a negar, Xenoblade X es un juego complicado y con mucha profundidad. Hay mucho para aprender y experimentar. Pero esto último es algo positivo, ya que ir dominándolo de a poco es de lo más satisfactorio de toda la experiencia.
En realidad, el verdadero problema radica en que el juego hace un mal trabajo en explicar sus mecánicas. La mayoría de las cosas tuve que aprenderlas leyendo foros y guías en internet. Pero la clave es no dejarse intimidar. Es un juego largo, y eventualmente todo se puede comprender y dominar. No hace falta entender todo de primera mano para disfrutar del juego . Otra cosa que recomiendo a los jugadores nuevos, es no tener miedo de experimentar. Les recomiendo que prueben las distintas armas, las distintas clases, los distintos compañeros, etc. No cometan el error de quedarse con una sola clase, una sola arma, un mismo equipo todo el juego , como lo hice yo, pues estarán perdiéndose de muchas posibilidades.

Nuestros primeros compases en Xenoblade X pueden ser un poco intimidantes, por la cantidad de cosas que el juego nos introduce
Con respecto a la duración, la historia principal puede llevar entre 40 y 70 horas, dependiendo de cuantas actividades "secundarias" intercalemos. Digo "secundarias" entre comillas, ya que en realidad, no son cosas secundarias. En realidad son partes esenciales de la experiencia. Como mencioné antes, el eje de la jugablidad de Xenoblade X es el mundo abierto, y todas las actividades que este ofrece. A decir verdad, lo secundario en este juego es la historia. Por este mismo motivo, el 'post-game', es decir lo que queda de juego luego de ver los créditos, es tanto o más entretenido que la historia principal. Aquí hay post-game para rato. Yo por ejemplo completé la historia en 65 horas, y llevo ya 140 en total, de modo que tengo más tiempo jugado de post-game que de historia. Todo lo contrario de Xenoblade Chronicles, donde directamente no volví a jugar jamás luego de ver los créditos, pues no había nada para hacer. En cambio en X, llegar al 100% puede tomarnos hasta 200 horas, y lo más importante, es una tarea muy entretenida. Es ahí donde el juego nos suelta la mano, y somos libres para mejorar nuestro personaje al máximo. Y lo bueno es que no hay una sola fórmula ganadora que debemos seguir, sino que hay una gran diversidad de estilos de juego posibles.
Las misiones secundarias nuevamente resultan un poco sosas, no tanto como en el primer Xenoblade, pero igualmente siguen sin suponer algo realmente interesante. La mayoría se dejan llevar, algunas que otras son un poco más entretenidas, ya que tienen una mini trama en común. Aparte de las misiones secundarias, están las misiones de afinidad, las cuales cuentan con actuaciones de voz y cinemáticas propias. Estas están dedicadas a un personaje específico de entre los que podemos reclutar para nuestro equipo, e intentan mostrarnos un poco más sobre la personalidad y pasado de dicho personaje. Aparte de esto, el título también ofrece una faceta Online, otra prueba de lo ambiciosos que fueron los de Monolith Soft en el desarrollo del mismo. Lamentablemente nunca lo probé, de modo que no puedo opinar sobre él. Lo único que sé es que el online de X está orientado más hacia el multijugador cooperativo que al competitivo.

Los jefes épicos no faltan en un juego como este
En el apartado gráfico, Xenoblade Chronicles X resulta sobresaliente. Tanto por lo técnico como por lo artístico. Tecnológicamente, estamos ante el título más avanzado del catálogo de Wii U. Un motor gráfico muy sólido, con un framerate impecable, y un resultado visual sobresaliente. Pero es en el diseño artístico donde Xenoblade X realmente brilla como pocos juegos de mundo abierto. El diseño visual del mundo y sus continentes, es impresionante, de lo mejor que haya en un videojuego, no solo de mundo abierto, sino de todos los géneros. Algo por lo que destacaba el Xenoblade de Wii era por sus paisajes espectaculares. Pero X lo lleva totalmente a otro nivel. Las postales que nos dejan con la boca abierta son infinitas. Incontables veces tuve que detenerme y admirar el increíble paisaje que estaba viendo. El diseño visual del mundo es también muy original, no se siente para nada genérico . Se siente como lo que es, un mundo alienígena y exótico. Y el clima dinámico añade otra capa de belleza extra a cada continente. Lamentablemente la ciudad de Nueva Los Ángeles no está tan cuidada como el resto de los escenarios. Claramente no se trata de Los Santos de GTA V en lo que respecta al detalle. Pero la esencia del planeta Mira está en las tierras salvajes, no en la ciudad. Las criaturas no se quedan atrás, también resultando impresionantes y muy creativas en su diseño.
Lamentablemente los personajes humanos no están a la altura del resto. Estos resultan poco expresivos, y en realidad este tema excede al aspecto visual del juego , pero la poca expresividad de los rostros tiene bastante de culpa. Xenoblade Chronicles destacaba por sus personajes tan bien desarrollados, tan fáciles de encariñarse con ellos. En X muchas veces resulta difícil sentir emociones con los personajes, salvo en contadas ocasiones. Muchas escenas se sienten demasiado estáticas, y en consecuencia, aburridas, especialmente cuando hay diálogos largos. Algo que realmente eché de menos en X son las cinemáticas épicas y excelentemente logradas, como las de su predecesor. No es que no las haya, pero en comparación resultan escasas. Ojalá hubieran metido más momentos épicos en la historia, porque talento para hacer cinemáticas épicas tienen de sobra. Pero bueno, la historia en este juego no es la prioridad, como ya dije antes.

Probablemente sea parte de la minoría al decir que Cauldros es el continente más espectacular de los cinco. Aunque todos son excelentes.
Como no puede ser de otra forma, antes de concluir este análisis debo opinar sobre el apartado sonoro de Xenoblade Chronicles X. De entrada puedo afirmar que estamos ante una banda sonora genial, totalmente única y llena de originalidad. La obra de Hiroyuki Sawano, compositor conocido en japón por su trabajo en animés, es de gran calidad, y tiene muchísima personalidad propia. Y además, es extravagante como ella sola. De alguna manera, Sawano logró hacer cohesiva una mezcla de música 'sci-fi', orquesta épica, rap, electrónica, y letras melodramáticas en alemán, entre otras cosas. Al principio es imposible no encontrarla, cuanto menos, llamativa. Pero cuanto más uno la escucha, más se nota su gran calidad, y lo bien que encaja con el estilo artístico del juego . Definitivamente una de las mejores bandas sonoras que haya escuchado en un videojuego.
Solo tengo una crítica con respecto a la música del juego , que en realidad no es una crítica de la música en sí, sino de su implementación, y es que el tema musical que suena cuando volamos en Skell resulta muy anticlimático. Aunque solamente demos un saltito de unos pocos metros, la música propia del continente donde estemos inmediatamente se detiene y comienza la molesta música de vuelo, que no es que sea mala, pero realmente se siente muy fuera de lugar. Creo que deberían haberla reservado para cuando estamos volando a determinada altura. Por último con respecto al apartado sonoro quedan las actuaciones de voz. Estas son satisfactorias, pero no llegan a ser memorables ni nada especial, como eran las de Xenoblade Chronicles. El resto de los efectos de sonido está más que bien, a mi parecer.
Me quedan algunas pequeñas críticas más, de poca importancia, pero que no quisiera dejar pasar. La primera es algo que nunca antes había tenido que criticar en un juego , y es que la letra en pantalla es extremadamente chica, al punto de que ciertas cosas ni se pueden leer, y todo el tiempo tuve que estar forzando la vista para entender los textos. Estamos hablando, en mi caso, de un TV de 32 pulgadas. Jugar en una pantalla chica, como la del GamePad, exige la vista de una forma tremenda. Con el tiempo me fui acostumbrando, pero al principio esto me molestó mucho. La segunda pequeña queja que tengo es sobre la cámara. Específicamente, la cámara cuando estamos en interiores. Por alguna razón, al estar dentro de un edificio la cámara se vuelve extremadamente insensible y lenta. Y por úlitmo, en demasiadas ocasiones tuve problemas con el sistema de targeting de los enemigos. En el combate, es bastante difícil hacer que el juego enfoque al enemigo que nosotros queremos enfocar. Son cosas insignificantes, pero no quería dejarlas pasar.

Conseguir el Ares 90, el Skell más poderoso, no es una tarea fácil, y es lo que me ocupa actualmente en mis partidas
+ En general, la presentación y el concepto base del juego son excelentes
+ Expande muchísimo en todo lo que ofreció su predecesor (salvo en la historia)
+ Muchísimo contenido de calidad para mantenernos pegados a la pantalla por horas y horas
+ Perfecto para los que busquen un RPG con profundidad y complejidad
+ Tiene uno de los más increíbles mundos que haya visto en un videjuego
+ Visualmente es un espectáculo
+ Banda sonora excelente y muy original
- El aspecto narrativo está un poco descuidado en algunos puntos, y decepciona comparado con el de su predecesor
- No hace un buen trabajo en explicar y enseñar sus mecánicas...
- ... Por eso es fácil sentirse muy perdido al principio
Xenoblade Chronicles X es un juego enorme. Uno de esos que invitan a pasarse horas y horas jugándolo, explorando los innumerables secretos de su gigantesco mapa, dominando el genial sistema de combate, y entendiendo cada vez más de su compleja e intrincada red de mecánicas jugables. Compleja pero no incomprensible. Lamentablemente muchos van a rechazar a este juegazo por encontrarlo demasiado complicado y difícil de entender. No se puede negar, Xenoblade X no es un juego para jugar de forma casual, y tampoco es un juego que se esfuerce mucho en ser accesible. Pero yo les recomiendo totalmente que le den una oportunidad, y que sean pacientes, ya que lentamente todo va cayendo en su lugar. Y esta es justamente una de las grandes satisfacciones que Xenoblade X ofrece, el sentir que cada vez lo dominamos un poco más. La sensación de progresión en este juego no termina nunca. Aunque juguemos solo por media hora, uno siempre siente que se hizo un progreso, que somos un poquito más poderosos, y que comprendemos un poquito más su jugabilidad.
Estéticamente el juego es una maravilla. Uno de los más espectaculares artísticamente que haya jugado. El trabajo visual, especialmente del mundo del juego , es increíble. La banda sonora también está a la altura. En definitiva, Xenoblade Chronicles X es un placer para los sentidos. Por otro lado, habiendo jugado al primer Xenoblade pocos meses antes de este, mis expectativas puestas en el aspecto narrativo estaban muy altas. Tuve que pasar por la desilusión inicial de darme cuenta de que el enfoque de Xenoblade X no estaba puesto en la historia, como era el caso de su predecesor. Pero la calidad de su jugabilidad, la cantidad de cosas que tiene para ofrecer a cambio, y su cautivadora presentación, lo llevaron a convertirse en uno de los mejores juegos que jugué en los últimos años. Una verdadera joya de la Wii U, ambicioso como pocos, y que lamentablemente nunca va a recibir la atención que merece.
Nota final: 9.4

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