No es para reírse: los payasos están preocupados por la globalización
Pachonchito, Remachito, Peluzín, Pinito, Carcachita, Meneíto, Topolino y Sompopito son algunos de los más de 200 participantes del II Congreso Latinoamericano de Payasos que tuvo lugar en Guatemala, con el objetivo de intercambiar experiencias y afrontar “los retos de la globalización”.
Sus organizadores lo definieron como “una fiesta artística, un espacio diseñado para que todo aquel que ame el arte de hacer reír pueda compartir su experiencia, adquirir nuevas técnicas para brindar a su público un show de alta calidad”. Figuraron, entre los concurrentes, artistas de México, Costa Rica, República Dominicana, Perú, El Salvador, Guatemala, los Estados Unidos (uno solo, de California) y Honduras, entre otros.
Tiempo Argentino habló Eber Hernández, cuyo nombre artístico es Remolino, uno de los puntales de este evento y secretario general del Sindicato de Trabajadores Artistas de Guatemala y Similares (STRAGYS), principal patrocinador del evento que contó con una primera edición, el año pasado, en la que participaron 191 payasos.
“Otra de las ideas del Congreso es que hay muchos payasos que son muy buenos, pero tienen un defecto: no saben venderse –cuenta Remolino– Llega un momento en el que el payaso necesita conocer técnicas de mercadeo para promocionarse porque si lo sabes hacer, puedes vivir siendo payaso”.
En ese sentido, el Congreso cuenta con un taller de “payamarketing” que nutre a los artistas de consejos técnicos para promocionarse y para saber usar “blogs, Facebook o Twitter, que son una importante herramienta”, afirma el payaso.
Por otra parte, hubo espacio para un Taller para payasos cristianos, orientado a aquellos artistas que se dedican a trabajar con las iglesias. Según Remolino, “la mayoría no son payasos sino que lo hacen como una actividad paralela, por lo que no conocen ciertas técnicas profesionales. Es un fenómeno que existe en varios países de Centroamérica y llevan un mensaje esperanzador. Convocan para que la gente vuelva a la Iglesia”.
El evento también cuenta con competencias divididas en las categorías ‘actuación individual y grupal’, ‘pintacaritas’, ‘globoflexia’, ‘malabares’, ‘magia cómica’, ‘maquillaje’ y ‘vestuario’, entre otras.
La historia de Eber Hernández como artista empezó mientras estudiaba el bachillerato (el colegio secundario) y buscaba formas para financiar sus actividades. “Decidí meterme cuando vi a unos cuates que trabajaban de payasos en el transporte urbano y en la calle y ganaban mucha plata”, contó Eber, quien en poco tiempo se enamoró de su personaje. “El nombre me lo puso un amigo que también es payaso y se llama Calcetín”.
Fuente: http://tiempo.elargentino.com/notas/no-es-para-reirse-los-payasos-estan-preocupados-globalizacion
Pachonchito, Remachito, Peluzín, Pinito, Carcachita, Meneíto, Topolino y Sompopito son algunos de los más de 200 participantes del II Congreso Latinoamericano de Payasos que tuvo lugar en Guatemala, con el objetivo de intercambiar experiencias y afrontar “los retos de la globalización”.
Sus organizadores lo definieron como “una fiesta artística, un espacio diseñado para que todo aquel que ame el arte de hacer reír pueda compartir su experiencia, adquirir nuevas técnicas para brindar a su público un show de alta calidad”. Figuraron, entre los concurrentes, artistas de México, Costa Rica, República Dominicana, Perú, El Salvador, Guatemala, los Estados Unidos (uno solo, de California) y Honduras, entre otros.
Tiempo Argentino habló Eber Hernández, cuyo nombre artístico es Remolino, uno de los puntales de este evento y secretario general del Sindicato de Trabajadores Artistas de Guatemala y Similares (STRAGYS), principal patrocinador del evento que contó con una primera edición, el año pasado, en la que participaron 191 payasos.
“Otra de las ideas del Congreso es que hay muchos payasos que son muy buenos, pero tienen un defecto: no saben venderse –cuenta Remolino– Llega un momento en el que el payaso necesita conocer técnicas de mercadeo para promocionarse porque si lo sabes hacer, puedes vivir siendo payaso”.
En ese sentido, el Congreso cuenta con un taller de “payamarketing” que nutre a los artistas de consejos técnicos para promocionarse y para saber usar “blogs, Facebook o Twitter, que son una importante herramienta”, afirma el payaso.
Por otra parte, hubo espacio para un Taller para payasos cristianos, orientado a aquellos artistas que se dedican a trabajar con las iglesias. Según Remolino, “la mayoría no son payasos sino que lo hacen como una actividad paralela, por lo que no conocen ciertas técnicas profesionales. Es un fenómeno que existe en varios países de Centroamérica y llevan un mensaje esperanzador. Convocan para que la gente vuelva a la Iglesia”.
El evento también cuenta con competencias divididas en las categorías ‘actuación individual y grupal’, ‘pintacaritas’, ‘globoflexia’, ‘malabares’, ‘magia cómica’, ‘maquillaje’ y ‘vestuario’, entre otras.
La historia de Eber Hernández como artista empezó mientras estudiaba el bachillerato (el colegio secundario) y buscaba formas para financiar sus actividades. “Decidí meterme cuando vi a unos cuates que trabajaban de payasos en el transporte urbano y en la calle y ganaban mucha plata”, contó Eber, quien en poco tiempo se enamoró de su personaje. “El nombre me lo puso un amigo que también es payaso y se llama Calcetín”.
Fuente: http://tiempo.elargentino.com/notas/no-es-para-reirse-los-payasos-estan-preocupados-globalizacion