
Te Cuento Algo de mi Argentina (Por Mi)
En este post les quiero contar varias cosas sobre la Argentina en Gran País y en distintas cosas espero que les guste.
Y este post se me ocurrio leyendo varios libros sobre Argentina de todo tipo cultura , historia y todo sobre argentinay Queria Hacer un post Sobre eso.
Otra importante me dedique a achicar las fotos para que sea el post mas fácil de cargar.

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Su Territorio
Argentina posee un enorme superficie de 3.757.407 km2, la Argentina ofrece todas las variedades de climas y paisajes: desde el cálido tropical, siempre lluvioso y lleno de colorida vegetación, hasta el frío polar, con su aspecto sobriamente blanco gracias a la nieve y el hielo.
Ubicada en el sur en relación al ecuador y al oeste con respecto al meridiano de Greenwich, la República Argentina es, además, un país bicontinental, ya que su territorio ocupa parte de América y también una porción de la Antártida.
Su Hidrografia
Argentina tiene Gran cantidad de ríos recorren el país, en su mayoría navegables, algunos de ellos tienen una gran importancia hidroeléctrica.
Argentina tiene Gran cantidad de ríos recorren el país, en su mayoría navegables, algunos de ellos tienen una gran importancia hidroeléctrica.
Su Clima
Una de las características más salientes del territorio Argentino es la variedad de climas que posee; húmedos, secos; calor tropical o frío nival, pasando por diferentes tipos de templados. Nada queda fuera de las posibilidades que ofrece la Argentina en materia climática.
Una de las características más salientes del territorio Argentino es la variedad de climas que posee; húmedos, secos; calor tropical o frío nival, pasando por diferentes tipos de templados. Nada queda fuera de las posibilidades que ofrece la Argentina en materia climática.
Ahora te cuento el Comienzo de mi Argentina
Los Primeros Pobladores
Mucho tiempo atrás, miles de años en el pasado, tribus de cazadores llegaban desde el norte del continente americano en busca de una tierra donde establecerse. Cuando la encontraron no imaginaron que estaban sentando los inicios de un país que se llamaría Argentina.
Los pueblos indígenas
Las tribus que habitaron el territorio argentino eran en esencia nómadas y vivían por lo general de la caza, la pesca y la recolección. En el siglo XVI el enfrentamiento con el conquistador español les coartó las posibilidades de desarrollarse culturalmente. Pero a pesar del embate han logrado sobrevivir en el tiempo y la historia. Hoy constituyen un segmento importante de la población argentina.
La Conquista Española
La infinitud del inmenso territorio despoblado comenzó a reconocer sus límites cuando en el siglo XVI bajaron de los barcos hombres blancos de un mundo distinto. No fue fácil trabar entendimiento entre indígenas y conquistadores españoles. Con violencia, dolor y sangre nacía una generación de hombres que originaría un nuevo país.
Los Inmigrantes
A partir de del siglo XIX, desde Europa, llegaban otros hombres con las valijas cargadas de ilusiones que buscaban su lugar en el mundo. Con rechazos, coincidencias y la búsqueda de un pensamiento unificador entre europeos inmigrantes y criollos que habitaban el nuevo país comenzaba a escribirse una nueva historia. Distintas oleadas inmigratorias trajeron al Río de la Plata el espíritu y las costumbres de los españoles e italianos basicamente a los que se agregaron en menor medida, suizos, franceses, alemanes y también paraguayos.
El Camino a la Democracia
Los jóvenes y agitados 25 años de nuestra democracia suceden a la dictadura más sangrienta y brutal de nuestra historia.”
Notas, reportajes y videos en 1983 Blog de Clarín.com esta sin dudas fue una epoca muy dura.
La Historia de Argentina en poco Texto
El Principio de mi país
En 1502 se produjo el primer encuentro español con las tierras que más tarde se convertirían en territorio argentino. Veinticinco años después se realizó la primera fundación española, que fue finalmente desmantelada por los indígenas. A partir de entonces se sucedieron diferentes "gobernadores" y fundaciones, todas bajo el mando de la realeza española.
Un Poco antes de que seamos un estado
En 1776 se creó el Virreinato del Río de la Plata y gracias al puerto porteño -desde donde se exportaba cuero, sebo y lana-, la actividad económica se centró en Buenos Aires. A partir de entonces la ciudad se convirtió en un objetivo atractivo para las grandes potencias europeas, como Inglaterra y Francia.
Como se formo el Estado de mi País
Tras la crisis que produjo en España la invasión napoleónica, una oleada revolucionaria conmocionó el orden de la colonia que aun gobernaba el Virreinato del río de la Plata. Esto culminó en la creación de un nuevo e independiente Estado que dio en llamarse Provincias Unidas de América del Sur.
Modernizacion del Estado Argentino
Esta etapa estuvo caracterizada por la concreción de los primeros gobiernos democráticos. Sin embargo varios golpes de Estado marcaron el destino del país. En 1983 se logró recobrar la democracia, que sigue vigente en la actualidad
Flora y Fauna Argentina
La vegetación, acorde con la variedad de climas y las diversas formas de relieve, ofrece distintos aspectos. Las zonas típicamente arbóreas, como el bosque y la selva, son relativamente poco extensas, mientras que la estepa, tanto herbácea como arbustiva, ocupa una amplia región.
La selva subtropical aparece en Misiones y en el faldeo oriental de los sistemas montañosos de Salta, Jujuy y Tucumán. Alternan con árboles que sobrepasan a veces los 40 m (pinos, cedros, talas, lapachos, laureles, etc.), helechos, cañas tacuaras y plantas epífitas. Son comunes los monos, murciélagos, yaguaretés, pumas, garzas, chalás, cotorras y numerosos ofidios e insectos.
El bosque cubre la cordillera patagónica (colhues, tengas, ñires, raulíes, araucarias, alerces, guindos, ciprés de la cordillera, arrayanes, etc.). Hay bosques también en el Chaco (quebrachos blanco y colorado, urunday, algarrobo, etc.) y la selva misionera (cedro misionero, pino, peteribí, lapacho, guayacán, viraró, incienso, guatambú, curupay, anchico colorado, kiri, ibirá-pitá, timbó, palo rosa, sauces, alisos, ceibos, palmeras, etc.).
La fauna es muy rica en reptiles. Una inmensa estepa, herbácea en el este, y arbustivo o arbórea en el oeste ocupa gran parte del territorio. En la parte occidental se encuentran el algarrobo y el caldén, abundantes cactos y gramíneas duras. Son comunes el guanaco, la liebre, la comadreja, el cuis, y en las partes elevadas el cóndor, el halcón, el chorlito, el toro. La estepa herbácea constituye la llamada Pampa Húmeda, zona de pastos que se encuentra en la la provincia de Buenos Aires y regiones adyacentes. Mulitas, peludos, zorros, comadrejas, ñandúes, martinetas, perdices y patos habitan esta región.
Hacia el Norte, en la Puna, crecen cactos, yaretas, tolas, y viven guanacos, vicuñas, alpacas, llamas, etc. La Patagonia constituye una estepa arbustivo; en ella se encuentran liebres, zorros, pumas, guanacos, etc. La fauna de la costa y del mar Argentino se encuentra adaptada a la variación climática (pingüinos, focas, cormoranes, ballena franca austral, elefantes y lobos marinos).
La vegetación, acorde con la variedad de climas y las diversas formas de relieve, ofrece distintos aspectos. Las zonas típicamente arbóreas, como el bosque y la selva, son relativamente poco extensas, mientras que la estepa, tanto herbácea como arbustiva, ocupa una amplia región.
La selva subtropical aparece en Misiones y en el faldeo oriental de los sistemas montañosos de Salta, Jujuy y Tucumán. Alternan con árboles que sobrepasan a veces los 40 m (pinos, cedros, talas, lapachos, laureles, etc.), helechos, cañas tacuaras y plantas epífitas. Son comunes los monos, murciélagos, yaguaretés, pumas, garzas, chalás, cotorras y numerosos ofidios e insectos.
El bosque cubre la cordillera patagónica (colhues, tengas, ñires, raulíes, araucarias, alerces, guindos, ciprés de la cordillera, arrayanes, etc.). Hay bosques también en el Chaco (quebrachos blanco y colorado, urunday, algarrobo, etc.) y la selva misionera (cedro misionero, pino, peteribí, lapacho, guayacán, viraró, incienso, guatambú, curupay, anchico colorado, kiri, ibirá-pitá, timbó, palo rosa, sauces, alisos, ceibos, palmeras, etc.).
La fauna es muy rica en reptiles. Una inmensa estepa, herbácea en el este, y arbustivo o arbórea en el oeste ocupa gran parte del territorio. En la parte occidental se encuentran el algarrobo y el caldén, abundantes cactos y gramíneas duras. Son comunes el guanaco, la liebre, la comadreja, el cuis, y en las partes elevadas el cóndor, el halcón, el chorlito, el toro. La estepa herbácea constituye la llamada Pampa Húmeda, zona de pastos que se encuentra en la la provincia de Buenos Aires y regiones adyacentes. Mulitas, peludos, zorros, comadrejas, ñandúes, martinetas, perdices y patos habitan esta región.
Hacia el Norte, en la Puna, crecen cactos, yaretas, tolas, y viven guanacos, vicuñas, alpacas, llamas, etc. La Patagonia constituye una estepa arbustivo; en ella se encuentran liebres, zorros, pumas, guanacos, etc. La fauna de la costa y del mar Argentino se encuentra adaptada a la variación climática (pingüinos, focas, cormoranes, ballena franca austral, elefantes y lobos marinos).
Historia de Nuestro Cine
El cine llegó a la Argentina apenas después de su lanzamiento en París, al poco tiempo ya empezaron a rodarse las primeras producciones nacionales. Entre otros atractivos, hubo pioneros mundiales en cine científico y de animación. Pero la verdadera industria comenzó recién en 1933, con la afirmación del cine sonoro.
Los buenos tiempos, cuando las películas argentinas se veían en toda Iberoamérica, duraron hasta comienzos de los años '50. Luego, el paulatino cierre de los grandes estudios, el crecimiento de la televisión, el anquilosamiento del cine popular, y el aislamiento de un cine de autor, impusieron otras reglas de juego.
Sobre esas reglas, el actual cine argentino se ha restringido en cantidad y en mercado, pero mantiene una especial calidad, internacionalmente reconocida.
La primera exhibición cinematográfica, con vistas de los Lumiére, ocurrió el 18 de Julio de 1896. Ya en 1894 había llegado el kinetoscopio y, a comienzos de 1896, un concesionario de kinetoscopios había experimentado proyecciones públicas con un aparato de su invención. En 1897 comenzó la importación de cámaras francesas, y un francés residente en Argentina, Eugene Py, se convirtió en el primer realizador y camarógrafo con el corto La bandera Argentina.
En 1898, filmando sus propias operaciones quirúrgicas, el doctor Alejandro Posadas inició el cine quirúrgico. En 1900 aparecieron las primeras salas específicamente dedicadas al cine, y los primeros noticieros.
Desde entonces, cabe señalar los ensayos de cine sonoro en 1907; el primer filme de ficción con actores profesionales, La revolución de mayo, en 1910; el primer largometraje, Amalia, en 1914; el primer gran éxito, Nobleza gaucha (costó 25.000 pesos y recaudó medio millón en seis meses, sin contar copias piratas) en 1915; el primer largometraje mundial de cine de animación, El apóstol, en 1917; y la primer mujer directora de Latinoamérica, también en 1917.
Entre melodramas, policiales, cintas cómicas y temas camperos; durante el período mudo, se hicieron más de 200 películas; destacándose los asuntos de clima tanguero de Agustín Ferreyra. Sin embargo, nunca se organizó una verdadera industria, y ni siquiera se conservaron debidamente las películas.
La verdadera industria surgió con el cine sonoro, en 1933. Casi al mismo tiempo nació Argentina Sono Film, con Tango (donde debutaron Libertad Lamarque, Tita Merello y Luis Sandrini); y Lumiton, con Los tres berretines.
El cine llegó a la Argentina apenas después de su lanzamiento en París, al poco tiempo ya empezaron a rodarse las primeras producciones nacionales. Entre otros atractivos, hubo pioneros mundiales en cine científico y de animación. Pero la verdadera industria comenzó recién en 1933, con la afirmación del cine sonoro.
Los buenos tiempos, cuando las películas argentinas se veían en toda Iberoamérica, duraron hasta comienzos de los años '50. Luego, el paulatino cierre de los grandes estudios, el crecimiento de la televisión, el anquilosamiento del cine popular, y el aislamiento de un cine de autor, impusieron otras reglas de juego.
Sobre esas reglas, el actual cine argentino se ha restringido en cantidad y en mercado, pero mantiene una especial calidad, internacionalmente reconocida.
La primera exhibición cinematográfica, con vistas de los Lumiére, ocurrió el 18 de Julio de 1896. Ya en 1894 había llegado el kinetoscopio y, a comienzos de 1896, un concesionario de kinetoscopios había experimentado proyecciones públicas con un aparato de su invención. En 1897 comenzó la importación de cámaras francesas, y un francés residente en Argentina, Eugene Py, se convirtió en el primer realizador y camarógrafo con el corto La bandera Argentina.
En 1898, filmando sus propias operaciones quirúrgicas, el doctor Alejandro Posadas inició el cine quirúrgico. En 1900 aparecieron las primeras salas específicamente dedicadas al cine, y los primeros noticieros.
Desde entonces, cabe señalar los ensayos de cine sonoro en 1907; el primer filme de ficción con actores profesionales, La revolución de mayo, en 1910; el primer largometraje, Amalia, en 1914; el primer gran éxito, Nobleza gaucha (costó 25.000 pesos y recaudó medio millón en seis meses, sin contar copias piratas) en 1915; el primer largometraje mundial de cine de animación, El apóstol, en 1917; y la primer mujer directora de Latinoamérica, también en 1917.
Entre melodramas, policiales, cintas cómicas y temas camperos; durante el período mudo, se hicieron más de 200 películas; destacándose los asuntos de clima tanguero de Agustín Ferreyra. Sin embargo, nunca se organizó una verdadera industria, y ni siquiera se conservaron debidamente las películas.
La verdadera industria surgió con el cine sonoro, en 1933. Casi al mismo tiempo nació Argentina Sono Film, con Tango (donde debutaron Libertad Lamarque, Tita Merello y Luis Sandrini); y Lumiton, con Los tres berretines.
El Teatro argentino
En 1783 se creó en Buenos Aires la primer Casa de Comedias; el gestor de esta empresa fue el Virrey de las Luces, como se le llamaba al Virrey Vertiz. El teatro de La Ranchería desapareció por un incendio en 1792; allí se estrenó, tres años antes, Siripo de Manuel José de Lavarden, considerada la primera obra de un autor local. Cuatro años después del incendio de La Ranchería, se inauguró una nueva sala teatral, el Coliseo Provisional; y se la consideró como la sala de la revolución, quizá por lo cercana que ya se hallaba la revolución de mayo de 1810. En este teatro se estrenó El detalle de la acción de Maipú, cuyo autor se desconoce; una obra en la que se glosan con habilidad costumbres populares.
Más tarde estuvo en cartel El hipócrita político, sólo se conoce del autor lo que podrían ser sus iniciales: P.V.A. ; se trató de una comedia urbana, en la que se reflejaba el hogar porteño de la época. También en aquel teatro, se estrenó Túpac Amaru (o La revolución de Túpac Amaru), una tragedia escrita en verso, la historia registra la revolución indígena que se produjo en 1780 en Tungasuka, Perú.
Tiempo después, cuando Juan Manuel de Rosas se hallaba a la cabeza de un gobierno absolutista, apareció la petite pieza El gigante amapolas de Juan Bautista Alberdi; en esta ocasión Alberdi utiliza por primera vez elementos del absurdo y del grotesco en la dramática argentina.
Mientras esto ocurría, diversas compañías europeas visitaban el Río de la Plata en forma continuada. Por otra parte, el circo se desarrollaba bajo la influencia de los ejemplos europeos y latinoamericanos en este género, sobre todo de aquellos que en sus giras incluían a la Argentina.
En 1884 apareció el drama gauchesco Juan Moreira en forma de pantomima en el circo. Este folletín, de Eduardo Gutierrez, que apareció en un diario de Buenos Aires, fue la base de la primera pieza de teatro gauchesco, que más tarde se completó dramáticamente con textos extraídos de la novela (1886).
Este ciclo se cerró en 1896, al estrenarse Calandria de Martiniano Leguizamón.
Por ese entonces Buenos Aires recibía gran cantidad de inmigrantes que llegaban a estas tierras en busca de una vida mejor. Con ellos, y de parte de los españoles, vino el sainete, estilo teatral que dio origen al sainete criollo. Surgió en ese momento, un grupo de autores que se inscribieron en este estilo y que contaban la vida de los porteños en los conventillos, en las calles y en los cafés. Entre ellos podemos citar a Roberto L. Cayol, Carlos M. Pacheco, José González Castillo, Alberto Novión y Alberto Vacarezza.
A partir del comienzo del siglo XX la actividad teatral en Buenos Aires fue intensa. Diferentes compañías estrenaron numerosas obras inaugurándose de este modo la época de oro. Florencio Sánchez, Gregorio de Laferrere y Roberto J. Payró, dieron a la actividad una creatividad poco común.
Todos los estilos aparecen uno a uno, el sainete criollo, la gauchesca, la comedia de costumbre y alcanzaron su más alto lugar con Armando Discépolo. Fueron treinta años de numerosos autores y actores.
En 1783 se creó en Buenos Aires la primer Casa de Comedias; el gestor de esta empresa fue el Virrey de las Luces, como se le llamaba al Virrey Vertiz. El teatro de La Ranchería desapareció por un incendio en 1792; allí se estrenó, tres años antes, Siripo de Manuel José de Lavarden, considerada la primera obra de un autor local. Cuatro años después del incendio de La Ranchería, se inauguró una nueva sala teatral, el Coliseo Provisional; y se la consideró como la sala de la revolución, quizá por lo cercana que ya se hallaba la revolución de mayo de 1810. En este teatro se estrenó El detalle de la acción de Maipú, cuyo autor se desconoce; una obra en la que se glosan con habilidad costumbres populares.
Más tarde estuvo en cartel El hipócrita político, sólo se conoce del autor lo que podrían ser sus iniciales: P.V.A. ; se trató de una comedia urbana, en la que se reflejaba el hogar porteño de la época. También en aquel teatro, se estrenó Túpac Amaru (o La revolución de Túpac Amaru), una tragedia escrita en verso, la historia registra la revolución indígena que se produjo en 1780 en Tungasuka, Perú.
Tiempo después, cuando Juan Manuel de Rosas se hallaba a la cabeza de un gobierno absolutista, apareció la petite pieza El gigante amapolas de Juan Bautista Alberdi; en esta ocasión Alberdi utiliza por primera vez elementos del absurdo y del grotesco en la dramática argentina.
Mientras esto ocurría, diversas compañías europeas visitaban el Río de la Plata en forma continuada. Por otra parte, el circo se desarrollaba bajo la influencia de los ejemplos europeos y latinoamericanos en este género, sobre todo de aquellos que en sus giras incluían a la Argentina.
En 1884 apareció el drama gauchesco Juan Moreira en forma de pantomima en el circo. Este folletín, de Eduardo Gutierrez, que apareció en un diario de Buenos Aires, fue la base de la primera pieza de teatro gauchesco, que más tarde se completó dramáticamente con textos extraídos de la novela (1886).
Este ciclo se cerró en 1896, al estrenarse Calandria de Martiniano Leguizamón.
Por ese entonces Buenos Aires recibía gran cantidad de inmigrantes que llegaban a estas tierras en busca de una vida mejor. Con ellos, y de parte de los españoles, vino el sainete, estilo teatral que dio origen al sainete criollo. Surgió en ese momento, un grupo de autores que se inscribieron en este estilo y que contaban la vida de los porteños en los conventillos, en las calles y en los cafés. Entre ellos podemos citar a Roberto L. Cayol, Carlos M. Pacheco, José González Castillo, Alberto Novión y Alberto Vacarezza.
A partir del comienzo del siglo XX la actividad teatral en Buenos Aires fue intensa. Diferentes compañías estrenaron numerosas obras inaugurándose de este modo la época de oro. Florencio Sánchez, Gregorio de Laferrere y Roberto J. Payró, dieron a la actividad una creatividad poco común.
Todos los estilos aparecen uno a uno, el sainete criollo, la gauchesca, la comedia de costumbre y alcanzaron su más alto lugar con Armando Discépolo. Fueron treinta años de numerosos autores y actores.
El Deporte Argentino
Si la historia fuese una sumatoria de fechas y cuadros sinópticos, podríamos buscar el dato que nos indique el día en el que por primera vez en estas tierras, tan alejadas de los centros civilizados, se disputó una competencia de algo más serio y menos trágico que una batalla militar.
Afortunadamente, una vez comprobamos que el deporte, su historia, su nivel competitivo y su lugar se convierten en un síntoma de lo que pasa, de cómo se vive en esa sociedad. Argentina tiene casi 180 años, pero su organización institucional es mucho más reciente. A fines del siglo pasado comienza a institucionalizarse la actividad deportiva.
No es casual que, por la influencia económica de la época los primeros clubes y federaciones fueran las de rugby, fútbol y tenis. Todo muy británico, ya sea por los trabajadores del ferrocarril o por los jefes y propietarios, quienes no se conforman con apreciar la autóctona destreza de los gauchos con los caballos.
A partir de allí se dividen por extracción social, y el fútbol se convierte en el primer fenómeno popular que termina de explotar con los resultados en las competencias Olímpicas y en los campeonatos mundiales. Deportes como el basquetball, pelota -en sus diferentes modalidades-, automovilismo, ciclismo y boxeo, componen un segundo lote, muy lejos de la alta competencia y la masividad.
El momento de gloria para el deporte argentino se podría ubicar en la década siguiente a la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones comparativas de vida respecto del resto del mundo fueron las mejores, las posibilidades económicas y la utilización política de los resultados obtenidos resultaron un motor para la inversión en el deporte.
También surgen los primeros cuestionamientos hacia el profesionalismo encubierto y se castigan a generaciones de grandes deportistas por supuestos beneficios.
Si la historia fuese una sumatoria de fechas y cuadros sinópticos, podríamos buscar el dato que nos indique el día en el que por primera vez en estas tierras, tan alejadas de los centros civilizados, se disputó una competencia de algo más serio y menos trágico que una batalla militar.
Afortunadamente, una vez comprobamos que el deporte, su historia, su nivel competitivo y su lugar se convierten en un síntoma de lo que pasa, de cómo se vive en esa sociedad. Argentina tiene casi 180 años, pero su organización institucional es mucho más reciente. A fines del siglo pasado comienza a institucionalizarse la actividad deportiva.
No es casual que, por la influencia económica de la época los primeros clubes y federaciones fueran las de rugby, fútbol y tenis. Todo muy británico, ya sea por los trabajadores del ferrocarril o por los jefes y propietarios, quienes no se conforman con apreciar la autóctona destreza de los gauchos con los caballos.
A partir de allí se dividen por extracción social, y el fútbol se convierte en el primer fenómeno popular que termina de explotar con los resultados en las competencias Olímpicas y en los campeonatos mundiales. Deportes como el basquetball, pelota -en sus diferentes modalidades-, automovilismo, ciclismo y boxeo, componen un segundo lote, muy lejos de la alta competencia y la masividad.
El momento de gloria para el deporte argentino se podría ubicar en la década siguiente a la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones comparativas de vida respecto del resto del mundo fueron las mejores, las posibilidades económicas y la utilización política de los resultados obtenidos resultaron un motor para la inversión en el deporte.
También surgen los primeros cuestionamientos hacia el profesionalismo encubierto y se castigan a generaciones de grandes deportistas por supuestos beneficios.
Bueno Hemos Llegado al final de mi Post espero que les Halla Gustado!!!!