DEFENSA DE LOS HOMBRES FEOS
Una encendida defensa del atributo del 99% de los hombres: la fealdad, la ordinariez o lo que sea que nos aleja de la belleza.
Una encendida defensa del atributo del 99% de los hombres: la fealdad, la ordinariez o lo que sea que nos aleja de la belleza.
por Julieta Pink
Todas tenemos un muerto en el placard. Que frase que detesto. ¿Qué es exactamente un muerto en el placard? ¿Un escracho, un indeseable, alguien que no puede calentar a nadie? Ah, ok, pero bien que te lo bajaste. ¿Qué es un tipo feo? No voy a dar nombres para no desilusionar al que todavía no sabe que lo es, pero quiero tratar de entender.
¿Nos referimos a poco agraciado? ¿Poco estético? Puede ser feo al principio, pero después te acostumbrás… cuando probamos la cerveza por primera vez nos pareció horrible, amarga… ¿y? ¿Hoy no es un super plan una pinta helada en una mesita moderna de Palermo? Bueno, a eso voy. ¿A qué le llamamos feo? ¿Qué tan feo puede ser? ¿Qué queremos? ¿Que el encargado del edificio sea Jude Law? No va a pasar. Y si pasara, se bajaría a todas las minitas del edificio y nos parecería un pelotudo. Nos dejaría de gustar en dos semanas. Es así, si el lindo no sostiene con algo más su belleza, nos termina cansando. Fijate que con un feo puede pasar lo contrario. Quizá tarde en cerrarte, pero una vez que entró, con todos sus pros, listo,compraste.
Los lindos son para recrear la vista, para materializar ese galán que supimos ver en las novelas. Ahí es donde nos cagaron la cabeza. Si de chiquitas hubiéramos visto culebrones donde el protagonista tenía mandíbula antepuesta y ojos de pequinés quizá tendríamos menos prejuicios.
Eso es lo bueno: feos hay para tirar para arriba. Comerte un feo te da un tema más de conversación para tu vida. Si te anotás en un cursito de Stand Up te armás seguro tu primer monólogo con el relato de los hechos: “Viste cuando te transás un pibe que parece un bombón y te das cuenta en su auto que viene para atrás… qué mal, tierra, tragame”.
Los feos son graciosos. Casi siempre. Tienen desarrollado el sentido del humor como nadie. El feo te gana haciéndote reír. Ojo, también hay mucho feo que se sabe diez chistes de Internet. Ése no. Pero el feo que te sorprende, que llama tu atención, que sabe que no le vas a dar bola, pero que la pelea, por lo general algo se lleva. Y si al feo le damos un par de chances, hay muchas probabilidades de que nos enganche. Mientras él habla en una fiesta de cumpleaños, lo ignoramos casi por naturaleza, porque es feo. Al rato, si nos sacó una sonrisa, decimos: “Qué divino, si no tuviera esa napia”. Promediando la noche empezamos a creer que la nariz es lo que le da personalidad a un hombre y no sé qué otras frases hechas más.
No se quién estableció que nos tienen que gustar los lindos. Los lindos nos gustan porque son pocos, porque queremos sentirnos especiales, es ego puro. Porque los lindos pueden tener a la chica que quieran y queremos que nos elija entre las demás, es una competencia femenina. Como cuando tenemos un casamiento y nos vestimos pensando en las esposas y novias que van a ir. Les queremos gustar a las minas y no sé si gustar es el verbo. Es más enfermo el asunto: queremos que nos odien por los zapatos que tenemos, por cómo nos queda el pelo recogido o la espalda descubierta. Nos gusta saber que nos están escaneando. Si la mujer del amigo de nuestra parejanos elogia la cartera, con la mejor cara de boluda decimos:“Ah… viste, es divina la tengo hace un montón”. Somos turras. Muy turras.
¿Por qué sigue siendo tema cuando una mujer hermosa sale con un fulero? No podemos dejar de comentar:“¿Qué onda? ¿Qué le vio? ¿Qué tendrá?”. Los lindos son las Cataratas: sí… impresionantes, una quiere sacarles fotos, mostrárselas a tus amigas, guardar imágenes mentales, recuerdos imborrables, quizás hasta soñar con volver algún día, pero ni en pedo me quedo a vivir en un hotel frente a la garganta del diablo. Los llamados feos son geniales. Son agradecidos, no pueden creer que les dimos bola, te elevan la autoestima minuto a minuto, tratan de complacernos para que no los dejemos, se reinventan, son humildes y son… la mayoría ·
La nota es de la revista SH, la saque del facebook oficial.