5. Bombardeo de Londres
Escenas en el cine:
Datos:
En el contexto de la invasion nazi a Francia , los expertos en Gran Bretaña preveian que si los alemanes bombardeaban Londres con su maximo arsenal , mas 700 mil civiles moririan , se construyeron refugios antiareos en todo el pais , en las casas de los ciudades, se agrando el metro para albergar a mas de 2 millones de personas , el resultado varia mucho segun los historiadores , el maximo habla que murieron 70 mil personas , otros mas confiables hablan de 40 mil , tambien este bombardeo fue la causa del colapso del imperio britanico y posteriormente la independencia de sus colonias y el fin de Gran Bretaña como primera potencia mundial.
4. Stalingrado
3. Bombardeo de Berlin
Primer bombardeo aéreo (1940)
Segundo bombardeo (1941)
En agosto de 1941, cuando las tropas nazis avanzaban sobre Moscú, Smolensk había caído, Leningrado estaba bajo peligro de muerte y Hitler declaraba que los soviéticos casi habían perdido la guerra la URSS comenzó una campaña de bombardeos sobre Berlín.
Quince bombarderos DB-3 e Il-4 despegaron de la base aérea del archipiélago Moonsund, ubicado en el mar Báltico, en dirección a la capital alemana comandados por el coronel Evgueni N. Preobrazhenski.
Fue la respuesta soviética al bombardeo nazi sobre Moscú que había comenzado el 22 de julio y se extendió hasta los primeros días de septiembre. Aunque la campaña aérea no causó un daño significativo a la Alemania nazi tuvo un destacado impacto psicológico.
El 8 de agosto la radio alemana anunció que Berlín había sido bombardeado por aviones británicos y que algunos de ellos habían sido destruidos. Sin embargo, el Reino Unido negó el ataque y la URSS confirmó el éxito del mismo y la vuelta de todos los aviones intactos.
Ese mismo día Stalin firmó la orden espacial nº0265 “Sobre la promoción de los participantes en el bombardeo de Berlín”, en el que los miembros de la tripulación además de la gratitud recibieron una paga extra. Cinco de estos tripulantes son todavía recordados como Héroes de la Unión Soviética.
Berlin en 1945
2. Bombardeo a Dresde
1. Bombardeo de Tokio (1945)
El 29 de diciembre de 1940 varios ataques aéreos se sucedieron sobre la ciudad de Londres, dejando grandes partes de la capital británica en llamas.
Image caption
La catedral de St. Paul sufrió un intenso bombardeo durante la guerra.
Los proyectiles cayeron sobre la catedral de St. Paul, que el primer ministro Winston Churchill dijo debía ser protegida a cualquier precio.
Decenas de voluntarios patrullaron los pasillos de la catedral y utilizaron bolsas de arena y bombas de agua para combatir las llamas.
Image caption
La catedral de St. Paul sufrió un intenso bombardeo durante la guerra.
Los proyectiles cayeron sobre la catedral de St. Paul, que el primer ministro Winston Churchill dijo debía ser protegida a cualquier precio.
Decenas de voluntarios patrullaron los pasillos de la catedral y utilizaron bolsas de arena y bombas de agua para combatir las llamas.
Entre septiembre y noviembre los bombardeos sobre Londres fueron casi a diario. Las escenas de dolor, las calles sembradas de cadáveres, los regueros de sangre en las aceras, las familias que de pronto se quedaban sin hogar y el dantesco paisaje general de destrucción y escombros convirtieron Londres en una ciudad fantasmagórica. Los bombardeos se cebaron sobre edificios históricos como la abadía de Westminster, el Palacio de St. James y el Britist Museum. Lo peor fue el balance de víctimas: 43.000 muertos, más de 100.000 heridos y un millón de familias sin vivienda en todo el país.
Entre septiembre y noviembre los bombardeos sobre Londres fueron casi a diario. Las escenas de dolor, las calles sembradas de cadáveres, los regueros de sangre en las aceras, las familias que de pronto se quedaban sin hogar y el dantesco paisaje general de destrucción y escombros convirtieron Londres en una ciudad fantasmagórica. Los bombardeos se cebaron sobre edificios históricos como la abadía de Westminster, el Palacio de St. James y el Britist Museum. Lo peor fue el balance de víctimas: 43.000 muertos, más de 100.000 heridos y un millón de familias sin vivienda en todo el país.
A fines de 1940 y principios de 1941 Londres estaba reducida a cenizas , y se convertia asi en la primera gran ciudad en el mundo en ser destruida por bombas .
De las 87 noches seguidos que fue bombardeada londres por la Luftwafe , el 29 de diciembre fue el peor de todos ,una noche que los londinenses nunca olvidarían , cuando mas de 800 bombardeos lanzaron bombas incendiarias sobre toda la ciudad causando así un gran huracán de fuego que se podía incluso ver desde mas de 100 km de distancia , las llamas no se extinguieron hasta tres días después .
Entre septiembre y noviembre los bombardeos sobre Londres fueron casi a diario. Las escenas de dolor, las calles sembradas de cadáveres, los regueros de sangre en las aceras, las familias que de pronto se quedaban sin hogar y el dantesco paisaje general de destrucción y escombros convirtieron Londres en una ciudad fantasmagórica. Los bombardeos se cebaron sobre edificios históricos como la abadía de Westminster, el Palacio de St. James y el Britist Museum. Lo peor fue el balance de víctimas: 43.000 muertos, más de 100.000 heridos y un millón de familias sin vivienda en todo el país.
A fines de 1940 y principios de 1941 Londres estaba reducida a cenizas , y se convertia asi en la primera gran ciudad en el mundo en ser destruida por bombas .
De las 87 noches seguidos que fue bombardeada londres por la Luftwafe , el 29 de diciembre fue el peor de todos ,una noche que los londinenses nunca olvidarían , cuando mas de 800 bombardeos lanzaron bombas incendiarias sobre toda la ciudad causando así un gran huracán de fuego que se podía incluso ver desde mas de 100 km de distancia , las llamas no se extinguieron hasta tres días después .
Escenas en el cine:
Datos:
En el contexto de la invasion nazi a Francia , los expertos en Gran Bretaña preveian que si los alemanes bombardeaban Londres con su maximo arsenal , mas 700 mil civiles moririan , se construyeron refugios antiareos en todo el pais , en las casas de los ciudades, se agrando el metro para albergar a mas de 2 millones de personas , el resultado varia mucho segun los historiadores , el maximo habla que murieron 70 mil personas , otros mas confiables hablan de 40 mil , tambien este bombardeo fue la causa del colapso del imperio britanico y posteriormente la independencia de sus colonias y el fin de Gran Bretaña como primera potencia mundial.
4. Stalingrado
A mediados de julio de 1942 los alemanes lanzaron una ofensiva contra la ciudad que tenía el nombre del líder de la URSS. La toma de Stalingrado le habría dado a Hitler acceso al petróleo del Cáucaso y del Caspio, que tanto necesitaba, y habría tenido consecuencias desastrosas para la URSS. La lucha por la ciudad comenzó tras un devastador bombardeo el 23 de agosto y continuó durante dos meses, hasta la contraofensiva del Ejército Rojo.
“Masivo bombardeo aéreo. En dos horas la ciudad está demolida. Humo, falta de aire, el resplandor del fuego... Todo arde, incluso los ladrillos. Disparábamos a los soldados enemigos con nuestros rifles. ¡Estos es el infierno, el puro infierno en la tierra!”, escribía María Krasnij, del regimiento antiaéreo de artillería, en su diario.
“Masivo bombardeo aéreo. En dos horas la ciudad está demolida. Humo, falta de aire, el resplandor del fuego... Todo arde, incluso los ladrillos. Disparábamos a los soldados enemigos con nuestros rifles. ¡Estos es el infierno, el puro infierno en la tierra!”, escribía María Krasnij, del regimiento antiaéreo de artillería, en su diario.
“Las casas arden. Los edificios, los palacios de cultura, las escuelas, los institutos, los teatros y otras oficinas se están derrumbando. La ciudad se ha convertido en un auténtico infierno... Las bombas siguen cayendo del cielo oscurecido por el humo. La parte central de la ciudad está inmersa en un fuego enorme, inimaginable. Debido a las altas temperaturas ha comenzado a soplar un viento inusualmente fuerte, que aviva las llamas. Parece que ahora todo arde: el cielo y todo el espacio, desde un horizonte a otro”, así es como describía Alexéi Chuiánov, jefe de la organización del Partido en Stalingrado, lo que veía durante los bombardeos.
Se cree que en el centro de la ciudad la temperatura llegó a los 1.000ºC. Con más de 2.000 salidas, hasta ese momento fue el mayor bombardeo de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. Stalingrado fue arrasado completamente. Nadie sabe exactamente cuántos residentes murieron, las estimaciones van de los 40.000 a los 90.000. Los historiadores afirman que los alemanes trataban de impedir cualquier defensa de la ciudad, arruinar el potencial industrial e instaurar el pánico entre los defensores.
Se cree que en el centro de la ciudad la temperatura llegó a los 1.000ºC. Con más de 2.000 salidas, hasta ese momento fue el mayor bombardeo de la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. Stalingrado fue arrasado completamente. Nadie sabe exactamente cuántos residentes murieron, las estimaciones van de los 40.000 a los 90.000. Los historiadores afirman que los alemanes trataban de impedir cualquier defensa de la ciudad, arruinar el potencial industrial e instaurar el pánico entre los defensores.
3. Bombardeo de Berlin
Primer bombardeo aéreo (1940)
Se ha difundido el mito de que los alemanes “bombardearon Londres” y sólo el contraataque británico arrasó las ciudades alemanas. El contexto general interpretativo de la culpabilidad alemana considáse poco menos que cosa indiscutible. Sobre esto conviene aclarar: 1/ los ingleses bombardearon Berlín y decenas de ciudades alemanas antes de que los alemanes bombardearan Londres o Coventry en represalia, y éstos son hechos completamente probados que ni siquiera los historiadores ingleses niegan, aunque la prensa, la literatura y el cine acostumbren a reproducir las habituales fábulas exoneradoras; 2/ los ingleses no se limitaron a bombardear ciudades, sino que, de acuerdo con un plan concebido ya entreguerras, pretendían el exterminio masivo de civiles y diseñaron sus actuaciones, incluso por lo que respecta a la ingeniería del armamento, con este fin, mientras que los alemanes, cuando en 1940 y 1941 actuaron en respuesta a los ataques ingleses, se sirvieron de armamento convencional para destruir instalaciones, no para quemar vivos en sus casas a millones de civiles. Respecto a la primera cuestión, apelamos a las obras de Nicholson Baker Humo Humano. Los orígenes de la Segunda Guerra Mundial y el fin de la civilización (2009) y Geoffrey Regan Guerras, políticos y mentiras (2006). Baker cita a James Spaight, secretario del Ministerio del aire y teórico del bombardeo estratégico (Baker, 165):
Segundo bombardeo (1941)
En agosto de 1941, cuando las tropas nazis avanzaban sobre Moscú, Smolensk había caído, Leningrado estaba bajo peligro de muerte y Hitler declaraba que los soviéticos casi habían perdido la guerra la URSS comenzó una campaña de bombardeos sobre Berlín.
Quince bombarderos DB-3 e Il-4 despegaron de la base aérea del archipiélago Moonsund, ubicado en el mar Báltico, en dirección a la capital alemana comandados por el coronel Evgueni N. Preobrazhenski.
Fue la respuesta soviética al bombardeo nazi sobre Moscú que había comenzado el 22 de julio y se extendió hasta los primeros días de septiembre. Aunque la campaña aérea no causó un daño significativo a la Alemania nazi tuvo un destacado impacto psicológico.
El 8 de agosto la radio alemana anunció que Berlín había sido bombardeado por aviones británicos y que algunos de ellos habían sido destruidos. Sin embargo, el Reino Unido negó el ataque y la URSS confirmó el éxito del mismo y la vuelta de todos los aviones intactos.
Ese mismo día Stalin firmó la orden espacial nº0265 “Sobre la promoción de los participantes en el bombardeo de Berlín”, en el que los miembros de la tripulación además de la gratitud recibieron una paga extra. Cinco de estos tripulantes son todavía recordados como Héroes de la Unión Soviética.
Berlin en 1945
2. Bombardeo a Dresde
El bombardeo de Dresde es el hecho MÁS OSCURO de Inglaterra y Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial: entre el 13 y 15 de febrero de 1945 arrasaron por aire a una ciudad indefensa
El ataque al que se refiere Eleonore Kompisch es el bombardeo a la ciudad alemana de Dresde –el 13, 14 y 15 de febrero de 1945– cuando al conflicto solo le restaban unas semanas y la rendición del Tercer Reich era un hecho.
Conocida como la Florencia del Elba, la capital de Sajonia fue arrasada por los aviones de la Real Fuerza Aérea inglesa (RAF) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) en cuatro incursiones.
Dresde era uno de los centros culturales más importantes de Alemania, con museos y edificios históricos, que databan del siglo XVIII: una joya del barroco.
El Zwinger Museum y la catedral Frauenkirche –que cayó el 15– eran dos de de sus edificios emblemáticos.
Hasta aquellos fatídicos días de hace 70 años, no era considerada un punto estratégico fundamental para las partes beligerantes.
Para los aliados no representaba un obstáculo en su avance a Berlín y los alemanes habían traslado sus baterías antiaéreas a otros centros industriales.
Este dato revela la indefensión de Dresde: los 20 cazas estacionados en la ciudad no tenían combustible, ya que alguien consideró que no valía la pena utilizarlo en esos aviones, debido a la escasez del carburante.
Dado que los rigores de la guerra no la habían castigado, Dresde se convirtió en un importante centro de refugiados, quienes huían de los bombardeos en otras ciudades y del avance soviético.
En diciembre de 1944, se contaban entre 320.000 y 430.000 bajas civiles alemanas, de acuerdo con el libro La caída de los dioses , del historiador español David Solar.
A fines de ese año, numerosas ciudades germanas estaban reducidas a escombros por los bombardeos de estadounidenses e ingleses: los primeros atacaban de día; los segundos, de noche.
Dresde estaba intacta..., hasta las 8:40 de la noche del martes 13 de febrero de 1945, cuando los motores de los bombaderos de la RAF anunciaron que era hora de su juicio final.
Casi 4.000 toneladas de bombas –muchas de ellas incendiarias– caerían sobre la ciudad en el transcurso de las siguientes 40 horas.
¿Por qué?
Sir Arthur Harris, mariscal de la Real Fuerza Aérea, era partidario acérrimo de los “bombardeos alfombra” sobre las ciudades, más que sobre puntos militares o industriales. Creía que este tipo de acciones militares era una forma efectiva de que cundiera la desmoralización en las filas enemigas.
¿Por qué atacar Dresde, una ciudad indefensa?
A pesar de ser un centro cultural, había cierta industria y con el ferrocarril era parte de un nudo de comunicación terrestre.
Eventualmente, los aliados creían que podía servir como una base para un reagrupamiento alemán, a pesar de que el Tercer Reich estaba en fase agónica.
También, a pesar de ser aliados, sir Winston Churchill, primer ministro inglés, y Franklin D. Roossevelt, presidente de los Estados Unidos, desconfiaban de Josef Stalin, el líder de la Unión Soviética.
El Ejército Rojo avanzaba sin encontrar resistencia, por lo que Churchill y el mariscal Harris decidieron dar una demostración de fuerza, para que vieran de lo que era capaz un ejército en plena forma, según el sitio La aventura de la historia, del diario El Mundo.
“Dresde, la sétima ciudad más grande de Alemania y de un tamaño no muy inferior al de Manchester, es también la población enemiga más grande que queda sin bombardear (...). De rebote, se logrará mostrar a los rusos, cuando lleguen, de lo que es capaz el Mando de Bombarderos británico”, se lee en un memo de la RAF de enero de 1945.
Tormenta de fuego
Aquel 13 de febrero de 1945 era un martes de carnaval, por eso había bastante gente en las calles de Dresde.
La noche se vio interrumpida por la incursión de ocho bombarderos Mosquitos, que se encargaron de señalar con bengalas el marco de acción de los 244 bombarderos que los seguían.
A las 8:14, el infierno cayó del cielo en forma de 525 toneladas de bombas explosivas y 350 toneladas de bombas incendiarias. Ese ataque duró solo 120 segundos.
Conocida como la Florencia del Elba, la capital de Sajonia fue arrasada por los aviones de la Real Fuerza Aérea inglesa (RAF) y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (USAF) en cuatro incursiones.
Dresde era uno de los centros culturales más importantes de Alemania, con museos y edificios históricos, que databan del siglo XVIII: una joya del barroco.
El Zwinger Museum y la catedral Frauenkirche –que cayó el 15– eran dos de de sus edificios emblemáticos.
Hasta aquellos fatídicos días de hace 70 años, no era considerada un punto estratégico fundamental para las partes beligerantes.
Para los aliados no representaba un obstáculo en su avance a Berlín y los alemanes habían traslado sus baterías antiaéreas a otros centros industriales.
Este dato revela la indefensión de Dresde: los 20 cazas estacionados en la ciudad no tenían combustible, ya que alguien consideró que no valía la pena utilizarlo en esos aviones, debido a la escasez del carburante.
Dado que los rigores de la guerra no la habían castigado, Dresde se convirtió en un importante centro de refugiados, quienes huían de los bombardeos en otras ciudades y del avance soviético.
En diciembre de 1944, se contaban entre 320.000 y 430.000 bajas civiles alemanas, de acuerdo con el libro La caída de los dioses , del historiador español David Solar.
A fines de ese año, numerosas ciudades germanas estaban reducidas a escombros por los bombardeos de estadounidenses e ingleses: los primeros atacaban de día; los segundos, de noche.
Dresde estaba intacta..., hasta las 8:40 de la noche del martes 13 de febrero de 1945, cuando los motores de los bombaderos de la RAF anunciaron que era hora de su juicio final.
Casi 4.000 toneladas de bombas –muchas de ellas incendiarias– caerían sobre la ciudad en el transcurso de las siguientes 40 horas.
¿Por qué?
Sir Arthur Harris, mariscal de la Real Fuerza Aérea, era partidario acérrimo de los “bombardeos alfombra” sobre las ciudades, más que sobre puntos militares o industriales. Creía que este tipo de acciones militares era una forma efectiva de que cundiera la desmoralización en las filas enemigas.
¿Por qué atacar Dresde, una ciudad indefensa?
A pesar de ser un centro cultural, había cierta industria y con el ferrocarril era parte de un nudo de comunicación terrestre.
Eventualmente, los aliados creían que podía servir como una base para un reagrupamiento alemán, a pesar de que el Tercer Reich estaba en fase agónica.
También, a pesar de ser aliados, sir Winston Churchill, primer ministro inglés, y Franklin D. Roossevelt, presidente de los Estados Unidos, desconfiaban de Josef Stalin, el líder de la Unión Soviética.
El Ejército Rojo avanzaba sin encontrar resistencia, por lo que Churchill y el mariscal Harris decidieron dar una demostración de fuerza, para que vieran de lo que era capaz un ejército en plena forma, según el sitio La aventura de la historia, del diario El Mundo.
“Dresde, la sétima ciudad más grande de Alemania y de un tamaño no muy inferior al de Manchester, es también la población enemiga más grande que queda sin bombardear (...). De rebote, se logrará mostrar a los rusos, cuando lleguen, de lo que es capaz el Mando de Bombarderos británico”, se lee en un memo de la RAF de enero de 1945.
Tormenta de fuego
Aquel 13 de febrero de 1945 era un martes de carnaval, por eso había bastante gente en las calles de Dresde.
La noche se vio interrumpida por la incursión de ocho bombarderos Mosquitos, que se encargaron de señalar con bengalas el marco de acción de los 244 bombarderos que los seguían.
A las 8:14, el infierno cayó del cielo en forma de 525 toneladas de bombas explosivas y 350 toneladas de bombas incendiarias. Ese ataque duró solo 120 segundos.
Se escogió el estadio de fútbol como punto central de los dos ejes convergentes, una especie de “V”; así, el fuego se cerraría, arrasando todo lo quedara en el interior.
Cuando los cuerpos de socorro se apuraban para rescatar sobrevivientes y los bomberos trataban de apagar los incendios, llegó el segundo ataque.
“A la 1:30 de la madrugada del 14 de febrero, miércoles de ceniza, llegó la segunda avalancha de bombarderos: 524 aparatos que lanzaron 1.765 toneladas de bombas (964 rompedoras y 801 incendiarias)”, escribe el historiador Solar en La caída de los dioses.
Esta vez, a diferencia del primero, no hubo aviso de sirenas: la falta de electricidad lo impidió.
“Cuando llegó el día se calculó que el antiguo casco había sido destruido en más de un 75%; su entorno, entre el 25 y el 75%”, añade Solar.
Sin embargo, el castigo estaba lejos de acabarse: antes del mediodía de aquel San Valentín, cuando muchos sobrevivientes buscaban como escapar, 311 B-17 estadounidenses lanzaron 800 toneladas de bombas.
En El drama de Dresde –documental premiado con un Emmy en el 2005– se cuenta cómo los pilotos estadounidenses se preguntaban el porqué arrasar una ciudad arrasada.
La ciudad era una tumba abierta, en la que milagrosamente se mantenía de pie la Frauenkirche, una iglesia protestante barroca en la que tocó Johan Sebastian Strauss.
Se derrumbó el 15 de febrero: su torre de 95 metros de altura no resistió el cuarto bombardeo, realizado poco después del mediodía, por 210 aviones de la Fuerza Aérea estadounidense, que lanzaron las últimas 400 toneladas de bombas.
La reconstrucción de la Frauenkirchen solo empezó en 1994, luego de la caída del Muro de Berlín. Las obras concluyeron en el 2005, justo para conmemorar el 60 aniversario de los ataques.
Destrucción
Nunca se sabrá el número exacto de muertos.
En los primeros años se llegó a hablar de 350.000; con el paso del tiempo y de acuerdo con las investigaciones históricas más rigurosas, se fijó en 35.000 la cifra.
“Cada año, se baja el número de muertos. La cifra de 35.000 es inaceptable para mí”, se lamenta Leandro Karoly en El drama de Dresde.
Para el momento de los ataques, Dresde tenía una población de 640.000 habitantes; sin embargo, estaba repleta de refugiados, la inmensa mayoría sin registro.
También se calcula que las temperaturas debido a los ataques nocturnos alcanzaron los 1.000 grados centígrados, suficientes para reducir a cenizas un cuerpo.
Además, cientos y cientos de cadáveres se apiñaban en rejillas metálicas y eran cremados con lanzallamas. Se necesitaron dos semanas para esa penosa tarea.
“Todos sufrimos con la guerra. Inglaterra también sufrió mucho con los bombardeos alemanes”, reflexionó Helmut Camphausen, sobreviviente del espanto.
Necesario o no, el bombardeo de Dresde castigó a la población civil de una forma cruel: un parlamentario inglés no dudó, entonces, en calificarlo como el peor crimen de guerra cometido jamás por Inglaterra.
Donald Nielsen, piloto estadounidense que participó en los bombardeos sabe muy bien lo que siente: “Todos los días le pido perdón a Dios”.
Cuando los cuerpos de socorro se apuraban para rescatar sobrevivientes y los bomberos trataban de apagar los incendios, llegó el segundo ataque.
“A la 1:30 de la madrugada del 14 de febrero, miércoles de ceniza, llegó la segunda avalancha de bombarderos: 524 aparatos que lanzaron 1.765 toneladas de bombas (964 rompedoras y 801 incendiarias)”, escribe el historiador Solar en La caída de los dioses.
Esta vez, a diferencia del primero, no hubo aviso de sirenas: la falta de electricidad lo impidió.
“Cuando llegó el día se calculó que el antiguo casco había sido destruido en más de un 75%; su entorno, entre el 25 y el 75%”, añade Solar.
Sin embargo, el castigo estaba lejos de acabarse: antes del mediodía de aquel San Valentín, cuando muchos sobrevivientes buscaban como escapar, 311 B-17 estadounidenses lanzaron 800 toneladas de bombas.
En El drama de Dresde –documental premiado con un Emmy en el 2005– se cuenta cómo los pilotos estadounidenses se preguntaban el porqué arrasar una ciudad arrasada.
La ciudad era una tumba abierta, en la que milagrosamente se mantenía de pie la Frauenkirche, una iglesia protestante barroca en la que tocó Johan Sebastian Strauss.
Se derrumbó el 15 de febrero: su torre de 95 metros de altura no resistió el cuarto bombardeo, realizado poco después del mediodía, por 210 aviones de la Fuerza Aérea estadounidense, que lanzaron las últimas 400 toneladas de bombas.
La reconstrucción de la Frauenkirchen solo empezó en 1994, luego de la caída del Muro de Berlín. Las obras concluyeron en el 2005, justo para conmemorar el 60 aniversario de los ataques.
Destrucción
Nunca se sabrá el número exacto de muertos.
En los primeros años se llegó a hablar de 350.000; con el paso del tiempo y de acuerdo con las investigaciones históricas más rigurosas, se fijó en 35.000 la cifra.
“Cada año, se baja el número de muertos. La cifra de 35.000 es inaceptable para mí”, se lamenta Leandro Karoly en El drama de Dresde.
Para el momento de los ataques, Dresde tenía una población de 640.000 habitantes; sin embargo, estaba repleta de refugiados, la inmensa mayoría sin registro.
También se calcula que las temperaturas debido a los ataques nocturnos alcanzaron los 1.000 grados centígrados, suficientes para reducir a cenizas un cuerpo.
Además, cientos y cientos de cadáveres se apiñaban en rejillas metálicas y eran cremados con lanzallamas. Se necesitaron dos semanas para esa penosa tarea.
“Todos sufrimos con la guerra. Inglaterra también sufrió mucho con los bombardeos alemanes”, reflexionó Helmut Camphausen, sobreviviente del espanto.
Necesario o no, el bombardeo de Dresde castigó a la población civil de una forma cruel: un parlamentario inglés no dudó, entonces, en calificarlo como el peor crimen de guerra cometido jamás por Inglaterra.
Donald Nielsen, piloto estadounidense que participó en los bombardeos sabe muy bien lo que siente: “Todos los días le pido perdón a Dios”.
1. Bombardeo de Tokio (1945)
En la madrugada del 9 al 10 de marzo de 1945, unos 334 bombarderos norteamericanos B-29 descargaron 1,665 toneladas de bombas incendiaras sobre la zona este de Tokio, arrasando un área de 41 kilómetros cuadrados (aproximadamente la cuarta parte de la ciudad). Llevaban las bombas racimo que los estadounidenses rebautizaron como "tarjetas de visita de Tokio" y que, una vez en suelo firme, derramaban un contenido letal de fósforo blanco y napalm, un pegajoso gel de gasolina recién desarrollado en los laboratorios de la Universidad de Harvard. Como en el famoso borbardeo de Dresde, que tuvo lugar un mes antes, el ataque fue ejemplar como demostración de los destructivas que podían llegar a ser las bombas convencionales en la era de la bomba H.
La temperatura de la ciudad subió hasta los 980 grados. El ataque hizo hervir el agua agua de los ríos y canales y fundió los cristales de las ventanas. Como habían calculado, el fuego consumió con facilidad los materiales típicos de construcción japoneses, madera y el papel, pensados para protegerse de los terremotos. Volaban tan bajo que una docena de bombarderos aliados llegaron a caer víctimas de las columnas de fuego que ellos mismos habían producido. Unos 260.000 hogares fueron destruidos hasta los cimientos y al menos 105.400 murieron, en una ciudad con tres millones de habitantes. Lo llamaron Operación Meetinghouse.
La temperatura de la ciudad subió hasta los 980 grados. El ataque hizo hervir el agua agua de los ríos y canales y fundió los cristales de las ventanas. Como habían calculado, el fuego consumió con facilidad los materiales típicos de construcción japoneses, madera y el papel, pensados para protegerse de los terremotos. Volaban tan bajo que una docena de bombarderos aliados llegaron a caer víctimas de las columnas de fuego que ellos mismos habían producido. Unos 260.000 hogares fueron destruidos hasta los cimientos y al menos 105.400 murieron, en una ciudad con tres millones de habitantes. Lo llamaron Operación Meetinghouse.
Según estos datos de las autoridades niponas, se trata del bombardeo aéreo con más víctimas inmediatas de la historia, por encima de los de Hiroshima y Nagasaki. Las bombas atómicas lanzadas en estas dos ciudades niponas en agosto de 1945 acabaron en el acto con la vida de 80.000 y 74.000, respectivamente. Naturalmente, las víctimas mortales aumentaron por miles durante años posteriores debido a los efectos de la radiación. La magnitud de esta tragedia, que tuvo lugar cinco meses después, sepultó el recuerdo del bombardeo de Tokio, que en su 70 aniversario apenas cuenta con un pequeño museo conmemorativo, el Centro de Daños y Perjuicios de la Incursión Aérea de Tokio, donde se muestran fotografías y objetos destruidos por el fuego.