InicioOfftopicFui secuestrado en una guerra.
NOTA: ME LO HABÍAN BORRADO NUEVAMENTE...Y AQUÍ ESTAMOS POR MÁS!




NIÑOS SOLDADO




Un niño o niña soldado es cualquier persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza o movimiento armado, ya sea regular o irregular, en cualquier condición, incluyendo pero no limitado a, cocineros, porteros, mensajeros y cualquier otra persona que acompañe a dichos grupos y no sea solamente un familiar

Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. En algunos, años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños. Los niños sirven para todo en tiempo de guerra: combaten, cocinan, acarrean agua, actúan como señuelos, mensajeros o espías.

Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle, sacados de las aulas o campos de refugiados. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera. Algunos niños se han unido de forma “voluntaria” ante la desintegración de las familias a causa del conflicto, las condiciones de pobreza y el desplome de servicios sociales básicos.








Testimonios de niños soldados:
AI=Amnistía Internacional.



sylvain dijo:

Sylvain tiene ahora 11 años. Su padre es del grupo étnico hema y su madre del alur. Él procede de Fataki, en la región de Ituri, y se enroló en la UPC cuando tenía nueve años. Se enroló sobre la marcha un domingo, cuando al volver a su casa después de asistir a misa en la iglesia local, descubrió que sus padres habían desaparecido tras un ataque de la milicia lendu. Sin sus padres, pensó que enrolarse en la UPC era su única fuente de protección y posibilidad de supervivencia. Pasó siete meses en el campamento militar de instrucción de la UPC de Mandro, cerca de Bunia. Sus instructores, dijo a Amnistía Internacional, eran ruandeses y ugandeses, y las armas que le dieron procedían de Ruanda. Tras la instrucción, fue enviado a combatir. Luchó contra el ejército ugandés en Bunia en marzo de 2003, y antes en Komanda, contra la RCD-ML y la milicia lendu. Dijo a AI que al principio los combates no le daban miedo, porque no entendía que podía morir en el frente. Su primera experiencia de combate fue en Komanda, donde el enemigo, soldados pertenecientes a la RCD-ML, era mucho más fuerte y puso en fuga a su unidad. Su comandante fue capturado y ejecutado, y el resto de su grupo huyó a la espesura. Cuando regresaron a su base, fueron enviados inmediatamente a combatir a Lipri y Loga. La primera vez que mató, la sangre le salpicó la cabeza y tuvo miedo. Después, matar se convirtió en una rutina. Mató a soldados ugandeses y de la RCD-ML y estaba orgulloso de haberlo hecho. Cuando lo desmovilizaron, añoró mucho el ejército. Pero ahora se está acostumbrando a su nueva vida. Cuando la situación lo permita, le gustaría vivir con su madre, a la que han localizado. Pero durante mucho tiempo se negó a pensar siquiera en sus padres, porque le causaba mucho dolor. Quiere estudiar y después aprender un oficio. Los estudios son importantes para él porque "hay que tener inteligencia en la vida y sólo los estudios te permiten adquirir esa inteligencia." Desea que la guerra termine, y que termine pronto. Sylvain está lleno de cicatrices de sus experiencias en combate, y su salud es precaria. Desde su primer año como soldado, sufre dolores de cabeza reiterados, acompañados de mareos y dificultades para respirar. Pese a ello, sus comandantes siguieron enviándolo a luchar. Mientras era entrevistado por AI, sufrió uno de estos mareos y se hicieron gestiones para llevarlo a un centro de salud próximo, pero la atención médica disponible en esta región devastada es muy básica. "Volverá con los mismos comprimidos que les dan a todos", comentó su tutor.




EMILIE dijo:

Emilie, que fue reclutada a la fuerza por la AFDL cuando tenía 11 años, describió lo que pasó cuando se negó a las pretensiones de un jefe militar: «Algunos comandantes tenían ciertos principios morales, pero otros sólo querían acostarse con quien fuera. O aceptabas o te negabas, con todas las consecuencias que esto podía acarrearte. »Frecuentemente, los comandantes ya tenían otra concubina, lo que también provocaba problemas con la otra mujer. Si te negabas, estabas poniendo en duda su autoridad, lo estabas desafiando, y esto te causaría problemas. Muchas veces me azotaron en la espalda por decir no a un comandante. Me mandaba azotar».




Edouard dijo:

Edouard, que ahora tiene 12 años, ha estado combatiendo los últimos cinco años y sigue en las filas de la RCD-ML. Los mayi mayi lo reclutaron a la fuerza a la edad de siete años en Mambasa, y se lo llevaron a Beni. Tuvo miedo de que lo capturasen y lo mataran, como a otros civiles de Manbasa, y huyó. Desgraciadamente, tras la huida se encontró con un comandante de la RCD-ML y fue llevado al campamento de instrucción militar de Nyaleke, cerca de Beni. Cuando se enroló ni siquiera había empezado a ir a la escuela. Al llegar al campamento, le afeitaron la cabeza con un trozo de cristal de una botella rota. En el campamento aprendió a desmontar una pistola y disciplina militar. Los instructores disparaban salvas de munición real delante de los niños para enseñarlos a no tener miedo. Edouard luchó en los frentes de Bunia, Mambasa, Beni y Butembo. Ha matado a combatientes enemigos. Cuando luchaba en Bunia, vio cómo el enemigo decapitaba a su comandante. Ese día Edouard llevaba una ametralladora tan pesada que tuvo que arrodillarse para disparar. Fue herido en un brazo en una batalla con el MLC en diciembre de 2002. Todavía carece de sensibilidad en el dedo anular de la mano izquierda. Disparó contra el soldado que le había herido y lo mató. La vida en la RCD-ML es dura. A veces sus comandantes lo azotaban. «Es un sufrimiento -dice-. No nos dan de comer, ni jabón, ni paga... nadie se ocupa de los heridos.» En ocasiones tiene que mendigar comida. Cuando se recupere de sus heridas, quiere estudiar.




natalia dijo:

Natalia tiene 16 años. Procede de Kivu Meridional y fue reclutada por la RCD-Goma cuando tenía 12 años: «Vivía en mi aldea con mi madre y mis hermanos y hermanas. Un día los mayi-mayi atacaron nuestra aldea. Los soldados robaron todo lo que teníamos. Unos días más tarde, la aldea volvió a ser atacada por la RCD-Goma, que nos acusó de colaborar con los mayi-mayi y proporcionarles comida. Presencié cómo los soldados mataban a muchos de mis familiares de la aldea y violaban a mis dos hermanas y a mi madre. »Estaba escondida, pero vi cuántos soldados violaban a mis hermanas y a mi madre. Estaba asustada y pensé que, si me alistaba en el ejército, estaría protegida. Quería defenderme. Una vez en el ejército, aprendí a llevar y a utilizar un fusil e hice guardias nocturnas y diurnas. Era horrible porque yo sólo tenía 12 años y los otros soldados a menudo me golpeaban y me violaban durante la noche. Un día, un comandante quería convertirme en su esposa e intenté escapar. Me capturaron, me azotaron y me violaron durante muchos días. »Tuve un hijo cuando sólo tenía 14 años. Ni siquiera sé quién es su padre. Me volví a fugar y esta vez conseguí escaparme. Pero hoy no tengo adonde ir ni comida para el bebé y temo volver a casa porque he sido soldado».



Samuel dijo:

«Samuel, que ahora tiene 16 años, es de Kisangani, y se enroló en un grupo político armado a los 11 años. Había mucha intimidación en la ciudad en aquel entonces y pensó que estaría más seguro y mejor protegido en el ejército. Lo enviaron a Lubumbashi, en el sureste de la República Democrática del Congo, y luego se convirtió en soldado de la RCD-ML y lo mandaron a los frentes de Isiro y Komanda, en el noreste del país. En diciembre de 2002 fue herido en la rodilla en Komanda y su unidad lo abandonó, aunque logró ponerse a salvo por sí mismo. Antes de la batalla, los soldados solían fumar drogas. Samuel dijo a Amnistía Internacional que no dudaba en matar. «Cuando estás delante del enemigo, para mí, hay que matar.» Después de matar, lanzaba un grito de victoria y luego registraba al soldado y se llevaba sus armas y su dinero. Tras resultar herido, fue desmovilizado y enviado a un campo de «reeducación». Pero después de un ataque enemigo en marzo de 2003, un comandante de la RCD-ML que apareció con armas y uniformes lo sacó del campo. Cuando AI le preguntó por qué y contra quién combatía, respondió: «El enemigo es todo el que nos ataca. Te dicen que subas a un automóvil, no te explican por qué. Después sales del auto y te dicen que estás delante del enemigo.»





Dibujos de niños que han sido soldados:



«Aprendí muchas cosas. Maté a un hombre porque le di el alto y no quiso parar. Lo mismo hice con una mujer que temía pararse, corrí tras ella y la maté. Me crucé con una niña de 12 años y le amputé sus dos manos. Justo cuando volvíamos de esta operación maté a un hombre dentro de su cabaña. Se nos había dicho que no dejásemos a nadie vivo en la aldea.»

Niño, 14 años






«Aprendí a montar armas. Me he dibujado montando una; aprendí a utilizarlas. Aprendí a disparar.»

Niño, 17 años






«Antes de hacerme rebelde yo era dócil y tranquilo. Cuando me metieron en la selva fue cuando aprendí a drogarme, a matar, a saquear y quemar casas. El dibujo que he hecho, es un dibujo de cómo quemaba y destruía yo las casas.»

Niño, 15 años







«Aprendí a saquear ciudades, quemarlas y matar a su gente.»

Niño, 12 años







«Aprendí a ser brutal y agresivo con la gente. Mate y amputé. Quemé casas. En la selva me drogaba.»

Niño, 16 años




«Ya el primer día aprendí a manejar un fusil AK47. Me agregaron al grupo que tenía que atacar Port Loko. Fue mi primera experiencia como combatiente y no estaba acostumbrado a actuar de forma tan inhumana. Cuando volvíamos hacia nuestra base se me obligó a matar a un policía y a cortar la cabeza a otro hombre. Es la peor experiencia que he vivido. Estas cosas no salían de mí.»

Niño, 12 años




«Aprendía a usar armas. Esta es un bazoka, es muy difícil de usar, es muy grande. Por arriba dispara balas y por abajo bombas. Abajo está mi comandante, es Rambo, el me enseñó.»

Niño, 15 años





«En la guerra perdí a mi padre.»




«Paz, paz para Sierra Leona.»




PAÍSES QUE RECLUTAN NIÑOS Y NIÑAS


AFGANISTAN
ANGOLA
BURUNDI
CAMBOYA
COLOMBIA
FILIPINAS
GUATEMALA
GUINEA BISSAU
HONDURAS
IRLANDA DEL NORTE
KOSOVO
LIBERIA
MOZAMBIQUE
MYANMAR
NEPAL
NICARAGUA
R.D. CONGO
R. CHECHENIA
EL SALVADOR
SIERRA LEONA
SOMALIA
SRI LANKA
SUDÁN
UGANDA

Hoy día hay, oficialmente, 300.000 niños combatientes en el mundo.

Reclutar niños y niñas soldado es una práctica habitual en el seno de muchos conflictos en todo el mundo. En algunos, años y años de guerra han agotado a los adultos en edad de combatir: sólo quedan niños.




En otros casos, la guerra y la violencia se tornan una situación normal, la única que muchos niños y niñas han conocido. Los niños soldado garantizan la "protección" a muchas familias si los entregan a los ejércitos. Algunas bandas armadas reclutan niños simplemente para que no sean reclutados por el enemigo.




Pero, lamentablemente, los niños y niñas aportan "ventajas adicionales" a las bandas armadas, ya que son mejores soldados, con más vigor, obedecen sin rebelarse ni organizarse, son fácilmente reemplazables, además de fanáticos en su adhesión al grupo. Realizan labores especialmente peligrosas como desminar, espiar o misiones suicidas. Y por supuesto, cumplen una función de objeto sexual para los adultos.




Estos niños y niñas han sido secuestrados en la calle o sacados de las aulas, campos de refugiados o campos de desplazados internos. Otros muchos son forzados a salir de sus casas a punta de pistola, mientras unos padres angustiados los ven partir sin poder hacer nada. Otros son reclutados mientras juegan cerca de casa o caminan por la carretera.




Se sabe que algunos niños se han unido a las fuerzas del ejército o la milicia de forma "voluntaria" ante la desintegración de las familias a causa del conflicto, las condiciones de pobreza y el desplome de servicios sociales básicos, como los centros educativos y de salud.




El reclutamiento y la utilización de menores de 18 años en los conflictos armados constituyen crímenes de guerra y, por consiguiente, son crímenes cometidos contra toda la comunidad internacional.

Los reclutadores suelen enviar a estos niños a campos de entrenamiento junto a los adultos para que reciban formación y adoctrinamiento militar. Reciben un trato violento y, en algunos campos, han muerto debido a las deplorables condiciones en que vivían. Tras varias semanas de entrenamiento, son utilizados en primera línea de fuego, como carne de cañón.

Son obligados a servir como señuelos, detectores de la posición enemiga, guardaespaldas de sus comandantes o esclavos sexuales. A menudo, también se utiliza a niños y niñas como porteadores de la munición, el agua o los alimentos y como cocineros.

En las líneas de combate, los reclutadores obligan a los niños reiteradamente a cometer abusos, violaciones y asesinatos, contra civiles y soldados enemigos. Incluso se les llega a forzar a matar a miembros de su propia familia, y a otros a participar en actos sexuales y de canibalismo con los cadáveres de los enemigos muertos durante los combates. A menudo se les administran drogas y alcohol para hacerlos insensibles a las emociones cuando cometen estos crímenes.

Algunos ex niños soldados a los que se había desmovilizado dijeron a Amnistía Internacional que temían volver a sus comunidades porque sus vecinos habían presenciado su participación en los crímenes.

El coste personal que deben pagar los niños y las niñas soldado es muy elevado: insensibilizados y profundamente traumatizados por la experiencia vivida, a muchos les siguen asediando los recuerdos de los abusos que presenciaron o que les obligaron a cometer.

En el caso de las niñas soldado, además de la brutalidad y el trauma derivados de las violaciones en sí, estas agresiones sexuales pueden producirles lesiones físicas graves y embarazos forzados, así como contagio de VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

No se conoce el número real de menores movilizados. La cifra oficial lo sitúa en torno a 300.000. Hay que tener en cuenta que en muchos de los países donde hay más menores reclutados no hay registros de nacimiento ni identificaciones que permita cuantificarlo.

Cuando termina el conflicto no cuentan como bajas, no se sabe dónde están y no se les puede reeducar. Los niños capturados por el ejercito contrario, mueren, son torturados o reeducados para trabajar para el nuevo ejército.





¿Cómo colaborar?



Asociándote a Amnistía Internacional



Les dejo, a modo de despedida, una canción de Ska-P.



Datos archivados del Taringa! original
1puntos
1,003visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

z
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.