Hola amigos de Taringa!
Desde que el hombre es hombre, en todo tipo de civilizaciones, hay una parte de la sociedad que se sitúa como parte del status quo y cree que lo ya existente es el orden natural de las cosas.
En contraposicción, existen otro tipo de personas que creen que todo es mejorable y que un mundo mejor es posible.
Si se es imparcial se saca como conclusión lógica que unos representan a la derecha conservadora que como su nombre indica prefieren conservar los valores que hay y otros que son como la izquierda progresista que cree en la evolución de las cosas y que otro mundo es posible.
Es como poner como términos antagónicos juventud y madurez, dando a entender que los primeros critican el orden establecido y los segundos lo defienden por tenerlo ya asumido.
La derecha como teoría política no existe porque no defiende ideas sino intereses
y para conseguir sus fines se apropia de la parte más visceral y radical del pueblo
alimentando así su odio a lo diferente y metiendo el miedo en el cuerpo ante cualquier tipo de cambio.
La derecha no sopesa si esto es bueno o esto es malo. Le es indiferente.
Si consiguen el poder saben que se saltaran las leyes a su antojo. ¿ Para qué evaluarlas, medirlas o cambiarlas?
Su idea de las cosas es más sencilla.
No a todo a cambio mientras de forma subliminal y entrelíneas te dicen:
Yo arriba y los demás, abajo. Yo mando y tu obedeces. Yo opino y tú asientes.
Todo esto sin rechistar y con una sonrisa de lado a lado.
Si no, atente a las consecuencias.
La derecha o los conservadores a lo largo de la historia se han mostrado siempre igual. Sin ideas ni principios.
Tán solo se les oye decir que reinará el caos y la inmoralidad si la cosa cambia.
Apelan al miedo para que todo siga igual y así, poder seguir manteniendo su estatus y privilegios.
Así ha sido y será siempre,
en la época de los faraones, con el faraón,
en la de los romanos, con el emperador,
en la de las monarquías con el rey
y cuando llegó la democracia ellos son más demócratas que nadie.
Defendieron la esclavitud y ahora son abanderados de la libertad.
Combatieron por mantener la servidumbre y ahora son los adalides de los trabajadores,
Ocultaron en un rincón a la mujer y ahora son los baluartes de la igualdad,
Persiguieron y marginaron a tantos por ser diferentes,
a la vez que promovían las virtudes de la castidad
y ahora parece que son ellos los que han inventado la libertad sexual.
Todos estos y muchos más derechos se han conseguido,
arrebatándoselos a estos señores a costa de sangre,
sudor y lágrimas mientras ellos,
paseaban por el arco el triunfo,
toda su parafernalia que hacían tragar a los demás.
Tal es su hipocresía y desfachatez, que si la cosa cambia,
ellos se convierten de un día para otro en los abanderados de la revolución.
El caso es seguir en el poder a costa de lo que sea.
Desde el principio de los tiempos,
la izquierda siempre ha creido en lo mismo.
Siempre ha defendido lo mismo.
La justicia social, la igualdad ante la ley, en el reparto equitativo de la riqueza, en los derechos de las minorías, en la igualdad de la mujer, en los derechos humanos y que el poder soberano reside en el pueblo.
La derecha, no. No solo no ha creido en todo esto,
sino que lo ha combatido y los combatirá siempre.
La derecha, como digo, es la abanderada de la desfachatez y la hipocresía
y junto con la iglesia, a la que se parece por su forma de actuar,
tiene un pasado de injusticia, intransigencia y siempre, manchado de sangre.
En contraposicción, existen otro tipo de personas que creen que todo es mejorable y que un mundo mejor es posible.
Si se es imparcial se saca como conclusión lógica que unos representan a la derecha conservadora que como su nombre indica prefieren conservar los valores que hay y otros que son como la izquierda progresista que cree en la evolución de las cosas y que otro mundo es posible.
Es como poner como términos antagónicos juventud y madurez, dando a entender que los primeros critican el orden establecido y los segundos lo defienden por tenerlo ya asumido.
La derecha como teoría política no existe porque no defiende ideas sino intereses
y para conseguir sus fines se apropia de la parte más visceral y radical del pueblo
alimentando así su odio a lo diferente y metiendo el miedo en el cuerpo ante cualquier tipo de cambio.
La derecha no sopesa si esto es bueno o esto es malo. Le es indiferente.
Si consiguen el poder saben que se saltaran las leyes a su antojo. ¿ Para qué evaluarlas, medirlas o cambiarlas?
Su idea de las cosas es más sencilla.
No a todo a cambio mientras de forma subliminal y entrelíneas te dicen:
Yo arriba y los demás, abajo. Yo mando y tu obedeces. Yo opino y tú asientes.
Todo esto sin rechistar y con una sonrisa de lado a lado.
Si no, atente a las consecuencias.
La derecha o los conservadores a lo largo de la historia se han mostrado siempre igual. Sin ideas ni principios.
Tán solo se les oye decir que reinará el caos y la inmoralidad si la cosa cambia.
Apelan al miedo para que todo siga igual y así, poder seguir manteniendo su estatus y privilegios.
Así ha sido y será siempre,
en la época de los faraones, con el faraón,
en la de los romanos, con el emperador,
en la de las monarquías con el rey
y cuando llegó la democracia ellos son más demócratas que nadie.
Defendieron la esclavitud y ahora son abanderados de la libertad.
Combatieron por mantener la servidumbre y ahora son los adalides de los trabajadores,
Ocultaron en un rincón a la mujer y ahora son los baluartes de la igualdad,
Persiguieron y marginaron a tantos por ser diferentes,
a la vez que promovían las virtudes de la castidad
y ahora parece que son ellos los que han inventado la libertad sexual.
Todos estos y muchos más derechos se han conseguido,
arrebatándoselos a estos señores a costa de sangre,
sudor y lágrimas mientras ellos,
paseaban por el arco el triunfo,
toda su parafernalia que hacían tragar a los demás.
Tal es su hipocresía y desfachatez, que si la cosa cambia,
ellos se convierten de un día para otro en los abanderados de la revolución.
El caso es seguir en el poder a costa de lo que sea.
Desde el principio de los tiempos,
la izquierda siempre ha creido en lo mismo.
Siempre ha defendido lo mismo.
La justicia social, la igualdad ante la ley, en el reparto equitativo de la riqueza, en los derechos de las minorías, en la igualdad de la mujer, en los derechos humanos y que el poder soberano reside en el pueblo.
La derecha, no. No solo no ha creido en todo esto,
sino que lo ha combatido y los combatirá siempre.
La derecha, como digo, es la abanderada de la desfachatez y la hipocresía
y junto con la iglesia, a la que se parece por su forma de actuar,
tiene un pasado de injusticia, intransigencia y siempre, manchado de sangre.
