Últimamente he escuchado mucha gente afirmando estar harta de la política, incluso odiarla, lo que me condujo a escribir estas líneas.
Lo que el grueso de la gente no entiende es que por la política pasan todas las decisiones que nos involucran como sociedad, es decir, nos tocan directa o indirectamente y es por eso que no debemos dejar de prestar atención a lo que nuestros dirigentes deciden. El costo de vida, el precio del pan, de la harina, de los vestidos, de los zapatos, de los remedios; todo esto depende de decisiones políticas, nos guste o no es así.
Lo que ha pasado en nuestro país es un fanatismo político extremo, que asquea a casi toda persona que no esté afiliada a un partido político o no esté de acuerdo con esta modalidad de hacer política, y los entiendo perfectamente. En parte porque a toda hora y en todos lados oímos militantes afirmando acciones nefastas de los funcionarios pertenecientes a los otros partidos, son muy pocas las veces que destacan una buena acción de un funcionario del partido propio. Ésta es la política del “anti-todo”, la política del “menos peor”, cuando todos sabemos que lo que necesitamos es que los más capaces, honestos y respetuosos estén a cargo de las decisiones que nos involucran como sociedad (lógico, ¿no?). Pero muy pocas veces podemos encontrar una persona así dentro de un partido político, ¿por qué? porque al partido no le sirve. No le sirve que una persona nueva lleve ideas nuevas y las proponga. A ellos (y con “ellos” me refiero a los dirigentes de los partidos) les sirve la gente que haga campaña, que toque el bombo, que reparta boletas, panfletos, que haga pasacalles, que cante su cantito y convenza a gente para que vote al candidato del partido.
Visto esto, bien podríamos redefinir a los partidos políticos en Argentina como “escaleras políticas”, sólo sirven para llegar a la función pública y nada más. Parece que los ideales ya no interesan mucho, podemos ver que en los 2 partidos tradicionales siempre hay 3 o más opciones en una interna. Pregunto, si están en un mismo partido ¿no debería ser porque tienen medianamente los mismos objetivos y defienden los mismos ideales?, parece que no. Para estas personas el color político viene desde la cuna, junto con el apellido, “vos tenés que ser de tal partido porque tu viejo/a, abuelo/a, tio/a militó en ese partido”, ¿te suena conocido?.
Desde mi punto de vista, y lo remarco porque soy independiente, creo que los 2 partidos tradicionales de la Argentina deberían plantearse qué es lo que quieren (además de ser gobierno) porque últimamente no se sabe quién es quién y terminamos todos votando al nombre de una persona y no los ideales que dice representar su partido.
Hace unos días atrás, reflexionando, me di cuenta que hacemos las cosas al revés. Siempre vemos que los partidos, cuando llegan las elecciones, empiezan a buscar aliados para poder ganar las elecciones y no alcanzan a terminar de contar los votos que ya se desintegra todo; cuando en realidad debería ser al revés, los partidos deberían competir entre ellos con fundamentos, proyectos, ideas, y luego de las elecciones buscar un consenso y tratar de cinchar todos para adelante. “Eso pasa en los países del Primer Mundo” estarás pensando, es cierto, pero también está empezando a pasar en Chile, en Uruguay, en Brasil, ¿qué estamos esperando nosotros? ¿qué nos perdimos? ¿será que somos nosotros que queremos seguir siendo así?. Sabemos que nos va mal hace mucho tiempo, ¿no tendremos que cambiar la forma de hacer las cosas?. Un gran físico dijo una vez “no podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos” y acá está pasando exactamente eso: cambian las generaciones, nacen nuevos partidos, se renuevan los viejos, pero como la forma de pensar es la misma, la cosa no cambia mucho y no va a cambiar hasta que no cambiemos nosotros.
Por todo esto que leíste, y ahora me dirijo a la gente que quiere lo mismo que yo, hay que involucrarse, informarse, seguir de cerca la política. Controlar a donde nos están llevando nuestros dirigentes, porque si nosotros no los controlamos ¿quién lo va a hacer? ¿quién les va a reclamar cuando se equivoquen?. PORQUE DE LA IGNORANCIA POLITICA NACE LA PROSTITUTA, EL MENOR ABANDONADO Y EL PEOR DE TODOS LOS LADRONES QUE ES EL POLITICO CORRUPTO, TÍTERE DE INTERESES ECONÓMICOS PROPIOS O AMIGOS.
Por último, dejo otra cita del mismo físico que cité más arriba: “La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”
Gracias por tu atención y por favor, dejá una opinión.
la opinion de un amgo que la publico en facebook.
Bueno chicos espero comenten y si puede ser con respeto y dignidad.