La energía cinética de la pelota se almacenando en forma de deformación en la pelota en el momento del contacto. Como la deformación es de tipo elástico (recuperable), el material tiende a adquirir su forma inicial y la energía empleada en la deformación de la pelota se vuelve a transformar en energía cinética.
Los balances de energías van a depender del tipo del material de la pelota y del tipo de superficie contra la que choca.
Este es el caso de un choque inelástico, en el que hay pérdida de energía (la energía "perdida" se transforma en sonido, calor y vibración). El material de fabricación de la pelota actúa como un "resorte", por tanto tiene constante elástica de elongación. Al chocar la pelota contra el suelo y por la tercerá ley de Newton, la pelota se comprime convirtiendo la energía cinética en energía potencial, que a su vez se transforma finalmente en energía cinética que genera el rebote. Con la pérdida de energía mencionada la pelota nunca alcanzará la altura original.
Los balances de energías van a depender del tipo del material de la pelota y del tipo de superficie contra la que choca.
Este es el caso de un choque inelástico, en el que hay pérdida de energía (la energía "perdida" se transforma en sonido, calor y vibración). El material de fabricación de la pelota actúa como un "resorte", por tanto tiene constante elástica de elongación. Al chocar la pelota contra el suelo y por la tercerá ley de Newton, la pelota se comprime convirtiendo la energía cinética en energía potencial, que a su vez se transforma finalmente en energía cinética que genera el rebote. Con la pérdida de energía mencionada la pelota nunca alcanzará la altura original.