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El Significado de "La Concha de la Lora"

Offtopic12/13/2009

Primero hola a todos

Hoy boludiando me encontre con algo que me inspiro a buscar

sobre el significado de nuestra frase tan utilizada en Argentina,,,

"La Concha de la Lora"

Esto fue lo que encontre





Primero la gran Wikipedia dijo... :


laconchadelalora dijo:

La concha de la lora es una grosería utilizada en Argentina. Suele utilizarse a modo de exclamación, como queja ante una situación adversa o desafortunada, y no como insulto dirigido a otra persona.



Origen dijo:
La expresión surgió a principios del siglo XX, siendo el nombre de un tango de Manuel O. Campoamor sin letra. La palabra "concha", al igual que en la actualidad, era un término grosero para referirse a la vagina. "Lora", en cambio, era por entonces una forma grosera de referirse a una prostituta, pero dicha variante ha caído en desuso en la actualidad.

El tango no superó la censura de la época, y para publicarse fue rebautizado como "La cara de la luna".







Un poco de Info del Tango para el que tenga ganas de leer



Info dijo:

La Cara de la Luna es el nombre de un tango de Manuel O. Campoamor cuyo significado y nombre original resulta poco confesable.

Compuesto en 1901 cuando el tango era bailado en prostíbulos y locales nocturnos, su titulo original era otro: La concha de la lora. Un titulo que ahora nos hace reir y que seguramente hizo tambien reir a la clientela de aquellos turbios lugares constituida principalmente por personajes marginales, marinos, soldados y algunos burgueses que, como el mismo Campoamor, se aventuraban en los barrios bajos de Buenos Aires.

Sin metáfora alguna, La concha de la lora retrata la realidad social de la que la música y el baile de tango formaban parte y por la cual también se lo consideraba algo prohibido. Luego, por pudor o censura, la concha de lora daría lugar a La C…ara de la L…una, significando discretamente con los puntos suspensivos la procedencia real de este nombre, y haciendo de nuestra sonrisa algo m"s disimulado.

Sin embargo esta sonrisa nuestra bien podría trocarse en gesto amargo al darnos cuenta que lo que esconde este nombre tras su aire de pudor y picardía erótica es un trasfondo social y humano aterrador.

Las loras a las que hace referencia el tango, prostitutas europeas de Francia, Italia, Polonia, España, etc. eran pobres mujeres inmigrantes que buscando en Argentina un mejor pasar, se arriesgaban a la travesîa. Muchas veces engagnadas y otras veces por falta de dinero, se encontraban obligadas a ejercer la prostituciôn bajo “la protecciôn” de algún matón que abusaba de ellas tanto como podía.

Abuso, esclavitud, machismo, marginalidad: esta es la contracara de este gracioso nombre. No obstante, m"s all" de esta realidad, el tango era otra cosa. Una alquimia extraña hacía del mismo una forma de rendención en ese mundo de miserias: esta música y su baile transformaban marginalidad y violencia en alegría y belleza.

Abrazados, el matón y la prostituta eran artistas, poetas del cuerpo. Sublimando el mero deseo sexual, el tango lograba por breves instantes hacer de esos malvivientes seres sensibles con una creativida desinteresada que sólo buscaba como recompensa el reconocimiento a los más hábiles.

Así, de lo más oscuros del alma humana, de los instintos más bajos de poder y sexualidad, fue posible esta música y este baile dionisíaco que trasmutando loras en lunas, mezclô sin contradicción lo peor y lo mejor del ser humano.








Llendonos un poco de lado

les traigos estos Titulos Atrevidos del Tango







La siguiente es una lista de los antiguos títulos procaces de tangos. La cercanía de la pareja de bailarines entre sí y la sensualidad de su insinuante coreografía dice mucho sobre el origen prostibulario del tango, en los suburbios de Buenos Aires. Más lo recuerdan los nombres de los primeros tangos que se conocen:
* Afeitate el 7 que el 8 es fiesta (de Antonio Lagomarsino). Durante esos años los tangos se publicaban como partituras para piano (en esa época, en Argentina, muchas casas de clase media tenían un piano); en la carátula podía verse un almanaque en el que caía la hoja del día siete y se dejaba ver la del ocho. Pero en lunfardo «siete» era el nombre del ano; y «hacerle el siete» a alguien era penetrarlo analmente.
* ¡Al palo! (de Eduardo Bolter Bulterini). «Estar al palo» significa ‘experimentar una erección’.
* Bartolo (milonga): «Bartolo tenía una flauta / con un aujerito solo, / y su mamá le decía: / «Dejá la flauta, Bartolo!» // Bartolo quería casarse / para gozar de mil placeres. / Y entre quinientas mujeres / ninguna buena encontró. // Pues siendo muy exigente / no halló mujer a su gusto, / y por evitar disgustos / solterito se quedó».
* Cambalache: una canción que alude a los problemas generales del mundo, quejándose de tipos de personas nocivas para la sociedad.
* Colgate del aeroplano.
* Dame la lata, que hace referencia a las fichas de latón con el número de turno que daban a los clientes en espera, en los antiguos kekos o quilombos (burdeles situados al lado de los cuarteles).
* Date vuelta (de Emilio Sassenus).
* Dejalo morir adentro (de José Di Clemente).
* ¿De quién es eso? (Ernesto Ponzio).
* Dos sin sacarla (se refiere a dos orgasmos masculinos consecutivos).
* ¿Dónde topa que no dentra? (de Alfredo Gobbi, padre): «¿Con qué tropieza que no entra?».
* El fierrazo (de Carlos Hernani Macchi), refiriéndose al acto sexual: «Por salir con una piba / que era muy dicharachera, / me han quedado las orejas / como flor de regadera» (las cursivas indican palabras censuradas).
* El choclo (de Ángel Villoldo): nombre de la mazorca de maíz, pero que en lunfardo significa ‘pene’, por su forma fálica). Algunos autores dicen que originalmente se llamaba más explícitamente El choto.
* El matambre (música de Juan Bautista Massa, compositor rosarino de música clásica).
* El movimiento continuo (de Oscar Barabino).
* El 69 El 69 es la posición en que el hombre y la mujer practican el sexo oral al mismo tiempo, es fácil ver la relación entre tal posición y el grafismo del número 69.
* El tercero (A. L. Fistolera Mallié).
* Empujá que se va a abrir (Vicente La Salvia).
* Hacele el rulo a la vieja (de Ernesto Zóboli, 1905), «hacer el culo a una persona» quiere decir ‘penetrarla analmente’.
* La c...ara de la l...una (de Manuel Campoamor). En la portada aparecía un dibujo de la Luna. Pero se sobreentendía que se refería a «la concha de la lora» (una usadísima interjección vulgar de enojo o contrariedad, que se basa en una etimología completamente olvidada en Argentina: a las prostitutas europeas se les decía «loras»). Éste fue un tango muy conocido en esa época.
* Lavalle y Ombú (de Héctor G. Ventramile).
* Metele bomba al primus (José Arturo Severino). Primus era la marca registrada de un calentador a
gas de kerosén, que requería ser bombeado.
*Papas calientes (de Eduardo Arolas).
*Pan dulce (de Oscar J. Rossi).
*¡Qué polvo con tanto viento! (de Pedro M. Quijano, c. 1890). «Echarse un polvo» en lunfardo significa tener una relación sexual. De este tango el Pibe Ernesto (Ernesto Ponzio: violinista y compositor rosarino. Gardel cantó uno de sus tangos (Culpas ajenas); Borges y Bioy Casares lo mencionan en Seis problemas para Isidro Parodi) tomó la primera parte para escribir Don Juan.
* Se te paró el motor (de Rómulo Pane).
* Siete pulgadas (refiere al orgullo de poseer un pene de 17,8 cm).
* Sacudime la persiana (de Vicente Loduca); una manera de pedir a la empleada doméstica que limpiara las ventanas, pero «sacudir» tiene también una insinuación erótica.
* Tocame «La Carolina» (de Bernardino Terés): el dibujo representa una pareja sentada en el sillón. Al lado, un piano. En el atril una partitura titulada La Carolina. El hombre le está diciendo algo a la dama. La duda es si le está diciendo: «Tocamelá, Carolina».
* Tocámelo que me gusta (de Prudencio Muñoz): «Con tus malas purgaciones / me llenastes [sic] un barril. / Y me tuviste en la cama / febrero, marzo y abril».
* Tocalo que me gusta (de Alberto Mazzoni).
* Tocalo más fuerte (de Pancho Nicolín).
* Tomame el pulso (de Pedro Festa).
* Va Celina en la punta: en la portada de la partitura se veía una yegua (de nombre Celina), ganando una carrera en el hipódromo. Pero «Va Celina» se puede leer como vaselina (un antiguo y popular lubricante sexual).
* Viejo, encendé el calentador (de J. L. Bandami).
* Concha sucia («Concha sucia, te viniste con la concha sin lavar»), del Negro Casimiro, violinista de raza negra, un músico olvidado, que murió en la miseria. Este tango y El choclo son los únicos que siguieron siendo recordados posteriormente. Los nombres y las letras de estos tangos tuvieron que ser cambiados luego del golpe de estado del general Uriburu (la primera interrupción de la vida constitucional en Argentina, en 1930, que inició la Década Infame, de corte represivo). Por ejemplo, Concha sucia se convirtió en Cara sucia. Francisco Canaro se ocupó de cambiarle la letra:

Cara sucia, cara sucia, cara sucia,
te has venido con la cara sin lavar
esa cara y tu sonrisa picarona,
que refleja una pasión angelical.

Cara sucia, cara sucia, cara sucia,
te has venido con la cara sin lavar
melenuda, melenuda, melenuda,
te has venido con el pelo sin peinar.


Recién a fines del s. XX los historiadores porteños recuperaron algunos de estos tangos (aunque sólo los títulos)




Fuente 1
Fuente 2


Bueno gente hasta aca llego mi Amor

Salu2
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