El racista
Isaac Asimov
El cirujano miró sin expresión a su paciente. Los trasplantes de corazón eran su especialidad. Nadie manejaba el bisturí con tanta precisión. La ciencia médica había avanzado mucho en los últimos tiempos, pero la operación seguía siendo delicada.
-¿Ya ha elegido el tipo de órgano que desea?-preguntó el médico con voz tranquila.
-Sí, doctor- contestó el paciente-,quiero un corazón de metal.
-También puedo ofrecerle un corazón de fibra.
-Tenga entendido que el paciente puede elegir.
-Sí, es verdad- contestó el médico-, y por eso le hice la pregunta. Para nosotros los médicos, un corazón de metal es tan bueno como uno de fibra. No existen diferencias desde el punto de vista médico.
- Entonces quiero un corazón de metal- insistió el paciente.
-Tengo la obligación de decirle que el corazón de fibra es mucho más parecido a su corazón original.
-Pero usted mismo me acaba de decir que eso no tiene ninguna importancia ¿No es verdad?
-Sí, por supuesto. Tanto el de fibra como el de metal funcionan perfectamente.
-¿Cuál es el problema, entonces?
-Usted sabe que los corazones de metal son los que usan para los robots.
-¿Y qué hay con eso? ¿Acaso los robots no han logrado su ciudadanía? Hoy en día, los robots tienen los mismos derecho que los hombres. Las leyes los protegen tanto como a los hombres.
-Es verdad-admitió el cirujano-, y es desde ese día que cada vez son más los robots que, cuando deben hacerse un trasplante, eligen un corazón de fibra. Si esto sigue así, ya no sabremos quién es hombre y quien es robot.
-Y eso es justamente lo que está ocurriendo. Todo el mundo sabe que, en la actualidad , las dos especies se acercan cada vez más.
-Yo, sinceramente, nunca pude entenderlo. ¿No es lógico que un individuo esté orgulloso de su propia estructura y, mucho menos, por una que ha sido diseñada para el hombre.
El cirujano no agregó ni una sola palabra. Ahora debía prepararse para la operación. Después de darse vuelta, introdujo sus fuertes manos en el horno eléctrico y las dejó allí hasta que el calor las esterilizase por completo. A pesar de sus apasionadas palabras, no había alzado la voz y en su rostro de metal no asomaba la menor expresión.
Para saber un poco más de este escritor..
El novelista Issac Asimov , es una figura fundamental de la ciencia-ficción escribió muchas historias sobre robots y también creó las tres leyes de la robótica:
1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la Primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esa protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda ley.
Adaptación de su cuento, el racista, copiado de un libro mío.
Si querés saber más click aquí mísmo .
Isaac Asimov
El cirujano miró sin expresión a su paciente. Los trasplantes de corazón eran su especialidad. Nadie manejaba el bisturí con tanta precisión. La ciencia médica había avanzado mucho en los últimos tiempos, pero la operación seguía siendo delicada.
-¿Ya ha elegido el tipo de órgano que desea?-preguntó el médico con voz tranquila.
-Sí, doctor- contestó el paciente-,quiero un corazón de metal.
-También puedo ofrecerle un corazón de fibra.
-Tenga entendido que el paciente puede elegir.
-Sí, es verdad- contestó el médico-, y por eso le hice la pregunta. Para nosotros los médicos, un corazón de metal es tan bueno como uno de fibra. No existen diferencias desde el punto de vista médico.
- Entonces quiero un corazón de metal- insistió el paciente.
-Tengo la obligación de decirle que el corazón de fibra es mucho más parecido a su corazón original.
-Pero usted mismo me acaba de decir que eso no tiene ninguna importancia ¿No es verdad?
-Sí, por supuesto. Tanto el de fibra como el de metal funcionan perfectamente.
-¿Cuál es el problema, entonces?
-Usted sabe que los corazones de metal son los que usan para los robots.
-¿Y qué hay con eso? ¿Acaso los robots no han logrado su ciudadanía? Hoy en día, los robots tienen los mismos derecho que los hombres. Las leyes los protegen tanto como a los hombres.
-Es verdad-admitió el cirujano-, y es desde ese día que cada vez son más los robots que, cuando deben hacerse un trasplante, eligen un corazón de fibra. Si esto sigue así, ya no sabremos quién es hombre y quien es robot.
-Y eso es justamente lo que está ocurriendo. Todo el mundo sabe que, en la actualidad , las dos especies se acercan cada vez más.
-Yo, sinceramente, nunca pude entenderlo. ¿No es lógico que un individuo esté orgulloso de su propia estructura y, mucho menos, por una que ha sido diseñada para el hombre.
El cirujano no agregó ni una sola palabra. Ahora debía prepararse para la operación. Después de darse vuelta, introdujo sus fuertes manos en el horno eléctrico y las dejó allí hasta que el calor las esterilizase por completo. A pesar de sus apasionadas palabras, no había alzado la voz y en su rostro de metal no asomaba la menor expresión.
Para saber un poco más de este escritor..
El novelista Issac Asimov , es una figura fundamental de la ciencia-ficción escribió muchas historias sobre robots y también creó las tres leyes de la robótica:
1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes que le son dadas por un ser humano, excepto cuando estas órdenes se oponen a la Primera ley.
3. Un robot debe proteger su propia existencia hasta donde esa protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda ley.
Adaptación de su cuento, el racista, copiado de un libro mío.
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