Una zorra estaba siendo perseguida por unos cazadores
cuando llegó al sitio de un leñador y le suplicó que la escondiera.
El hombre le aconsejó que ingresara a su cabaña.
Casi de inmediato llegaron los cazadores
y le preguntaron al leñador si había visto a la zorra.
El leñador, con la voz les dijo que no, pero con su mano
disimuladamente señalaba la cabaña donde se había escondido.
Los cazadores no comprendieron la señas de la mano y se confiaron únicamente en lo dicho con la palabra.
Y se fueron a seguir buscando a la zorra..
La zorra al verlos marcharse, salió sin decir nada.
El leñador enojado le dijo:
¿"por qué a pesar de haberte salvado, todavía no me has dado las gracias"?
....a lo que la zorra respondió:
Moraleja:
No niegues con tus actos, lo que pregonas con tus palabras.