La personalidad del santo de Asis es una de las mas sobresalientes de la historia de la humanidad: en lo humano y en lo sobrenatural, Francisco alcanzo cimas señeras, y su vida sigue ejerciendo un irresistible atractivo a pesar de que ya han transcurrido mas de 750 años de su muerte.

Un maravilloso relato de Las Florecillas nos hace vislumbrar el secreto para vivir en perfecta alegria.
En un tarde de invierno, fray Francisco volvia de Perusa a Santa Maria de los Angeles, en compañia de fray Leon. El tiempo era crudo:la nieve cubria las faldas de la montaña. En el llano caia una lluvia tupida y helada que las rafagas de viento arrastraban con rabiosa violencia. Los senderos estaban desiertos y barrosos.
Los dos frailes, con la capucha en la cabeza y la tunica mojada que se adheria a la piel, caminaban en silencio uno tras otro, cuidando donde colocar los pies descalzos, para no resbalar.
De improviso, como continuando su meditacion interior, el Santo comenzo a decir a su compañero que lo precedia unos pasos:
-Fray Leon, aun si los frailes menores diesen al mundo un gran ejemplo de santidad, escribe que en esto no esta la perfecta alegria.
Fray Leon no contesto nada. Siguio su camino, levantando de vez en cuando la mirada hacia adelante. ¡Santa Maria de los Angeles aun quedaba lejos!
Despues de un poco, el Santo, rompiendo de nuevo el silencio, exclamo:
-Fray Leon, aun si los frailes menores pudieran dar la vista a los ciegos, enderezar a los tullidos, devolver el odio a los sordos, dar el habla a los mudos, incluso resucitar a los muertos, escribe quen en esto no esta la perfecta alegria.
Despues de otro largo trecho, Fracisco volvio a decir:
-Fray Leon, si el fraile menor supiera hablar todas las lenguas, si conociera todas las ciencias, si supiera todas las escrituras, si pudiera predecir el futuro y leer el secreto de las conciencias, escribe que tambien en esto no esta todavia la perfecta alegria.
Fray Leon parecia no estar prestando atencion a las palabras del Santo. Se habia vuelto hacia atras. En cambio, las meditaba en su corazon, procurando comprender su significado. Mientras tanto, la lluvia seguia cayendo, calando a los dos frailes hasta los huesos, y el viento castigaba implacable las piernas desnudas de los dos frailes.
Aun, unos cuantos cientos de metros...Despues Francisco prosiguio su retahila:
-Fray Leon, ovejuela de Dios, aun si los frailes menores pudieran hablar con los angeles, si conocieran los misterios de las estrellas, si les fueran revelados todos los tesoros de la tierra, los poderes de las aves, de los peces, de los animales, de los hombres, de los arboles, de las piedras y de las aguas, yo te digo y te repito escribas, que tampoco en esto esta la perfecta alegria.
Unos dos kilometros despues, embargado de mayor entusiasmo, con voz mas alta, casi gritando acentuo:
-Fray Leon, tambien si el fraile menor pudiera predicar tan bien hasta convertir a todos los fieles en Jesucristo, tampoco en ello estaria la perfecta alegria.
Fray Leon salio finalmente de su silencio y con humildad pregunto:
-Y entonces, Padre, yo te ruego en nombre de Dios me digas donde esta la perfecta alegria.
Y el santo contesto asi:
-Si una vez llegados a Santa Maria de los Angeles, empapados de lluvia, tiritando por el frio, embarrados hasta los ojos, atormentados por el hambre... si llamamos a la puerta y el portero mirando airado por el agujero nos ve... y comienza a gritar: "Idos, malhechores y mentirosos...vosotros sois ladrones que buscais hurtar las limosnas de los pobres...", si soportamos con paciencia todos estos insultos, escribe fray Leon, que en esto esta la perfecta alegria.
Y si nosotros, apremiados por el hambre y el frio, temblorosos por la noche, seguimos llamando a la puerta, y lo hacemos cada vez mas fuerte, y llorando rogamos al portero que nos haga entrar por el amor de Dios... y el, saliendo con un nudoso garrote, nos agarra por la capucha y nos arroja por tierra, y nos frota contra la nieve, y nos muele a palos en las coyunturas, donde mas duele, y nos sigue insultando y maldiciendo... Y bien, si todas estas cosas nosotros las soportamos con paciencia y jubilo, pensando en los sufrimientos de Jesus Crusificado, oh, Fray Leon, escribe quen en esto, y solo en esto, esta la perfecta alegria.
-Y ahora, Fray Leon, escucha la conclusion de todo este discurso... Nosotros no podemos gloriarnos de las gracias y buenas cualidades que poseemos. Son un don de Dios, el cual, como nos las ha dado, tambien nos las puede quitar... Sin embargo, podemos gloriarnos de una sola cosa porque es completamente nuestra: "Aceptar con amor los sufrimientos, los insultos, las penalidades de la vida". De esta manera daremos gloria a Dios y nuestro corazon gozara en la espera del premio eterno.
"Vida popular de San Fracisco de Asis", Ediciones Castañeda, paginas 85, 86, 87, 88 y 89
lo transcribi de ahi