El fútbol: opio del pueblo
En plena crisis económica, con 26.000 parados en Jerez, todo está arreglado: el Xerez C.D. subirá a primera.
Una crítica a esa droga moderna que adormece a las masas: el fútbol.
Nota: el club http://es.wikipedia.org/wiki/Xerez_Club_Deportivo (España)
Una fiebre colectiva se ha adueñado de la población jerezana desde hace unos meses. Es el tema del que todo el mundo habla, la ilusión que se comparte, las camisetas y banderas azules que se multiplican por toda la ciudad… El Xerez C.D. va a subir a la 1ª División de la Liga Nacional.
Los medios de comunicación y las instituciones consagran con su eco y su aplauso este ritual de felicidad xerecista, ese fervor de masas que tanto conviene al Poder.
En el siglo XIX Karl Marx sentenció con una frase el nefasto influjo adormecedor que producían las iglesias sobre la conciencia del proletariado: “La religión es el opio del pueblo”. En plena época de la explotación de las masas obreras, la fe religiosa actuaba como una droga que mantenía a la plebe sedada y distraída.
Hoy, en 2009, Marx tendría que modificar el sujeto de su oración: “El fútbol es el opio del pueblo”. El filósofo alemán, si viajase a través del tiempo y conociese el Jerez del siglo XXI, quedaría impresionado de ver cómo una ciudad de 200.000 habitantes con más de 26.000 parados se olvida de sus miserias escondiéndose detrás de los símbolos y aspiraciones de una Sociedad Anónima Deportiva, o sea, de una empresa particular con ánimo de lucro que dice representar a la localidad entera.
Es llamativo ver cómo la mayoría de las cabezas masculinas de esta ciudad, y también una parte amplia también de las femeninas, dedican más horas a perseguir los anhelos de un club deportivo que a luchar por mejorar su grave situación social. No hay otro tema de conversación que las hazañas futbolísticas del Xerez C.D., no hay nada que genere más unión que una bandera blanquiazul. Ninguna práctica de solidaridad humana relacionada con el apoyo a las necesidades básicas es capaz de levantar tanta adhesión; sin embargo, la bandera del Xerez C.D. y su himno recorren hasta los barrios más deprimidos de este lugar.
Un Ayuntamiento en números rojos subvenciona a esta empresa del fútbol con 6 millones de euros, y las masas lo celebran. Unos propietarios que invierten un dinero de dudosa procedencia en el negocio del balón, y la opinión pública lo ve con buenos ojos. Unos desheredados sin trabajo y sin futuro se ilusionan por unos juegos de pelota, sin saber si van a poder pagar la luz el mes próximo o si tendrán que hacer cola en el comedor de El Salvador.
El plan de entretenimiento para el vulgo no es tan novedoso, ya lo hacían los césares romanos: “Pan y circo”. Pero al menos, en esa época el imperio tenía que procurar el pan para saciar a la plebe. Hoy resulta más fácil tenerla divertida, se contenta con una parte del binomio, con ese circo moderno del balompié.
Los poderosos se regodean en el triunfo de su táctica: opio para el pueblo, adormidera para que dormiten la dignidad y la conciencia. Nunca unos metros de tela azul dieron para tanto.
Fuente