Un gran dilema
No me interesaba si eran culpables o inocentes, si eran hombres o mujeres, buenos o malos. Nada me importaba a la hora de llevarme una vida. No me considero un asesino, soy solo el encargado de sacarle el alma a las personas.
Si! Soy la muerte, no soy humanos pero a veces así me siento. Por dia tengo que quitarle el alma a más de 200 personas. Veo la cara de ellos segundos antes de que se mueran, sus expresiones de horror y a la vez sufrimiento. Yo no soy quien decide matarlos, ellos forjan su propia vida y destino, yo solamente me encargo de llevarme sus almas.
Muchas veces sentí pena de haberme llevado la joven alma de un pequeño niño de tan solo 2 años. Ahora que lo pienso mi trabajo es horrible, me encantaria dejarlo y ser un humano. Me gustaria poder tener sentimientos, enamorarme y poder tener la posibilidad de formar mi propia familia.
Entonces me decidí, presenté mi renuncia al jefe que luego de maldecirme un largo rato me dejó ser una persona. Volví a nacer, fui un bebé, luego un niño y más tarde un adulto casado y con una hermosa hijita. Mi vida no podía ser más perfecta, la tranquilidad reinaba y todo era pura felicidad.
Una dia de invierno, a la noche, tocaron el timbre de mi casa. Era un hombre encapuchado, cuando le pregunté quien era me dijo:
- Soy tu reemplazo.
FIN
No me interesaba si eran culpables o inocentes, si eran hombres o mujeres, buenos o malos. Nada me importaba a la hora de llevarme una vida. No me considero un asesino, soy solo el encargado de sacarle el alma a las personas.
Si! Soy la muerte, no soy humanos pero a veces así me siento. Por dia tengo que quitarle el alma a más de 200 personas. Veo la cara de ellos segundos antes de que se mueran, sus expresiones de horror y a la vez sufrimiento. Yo no soy quien decide matarlos, ellos forjan su propia vida y destino, yo solamente me encargo de llevarme sus almas.
Muchas veces sentí pena de haberme llevado la joven alma de un pequeño niño de tan solo 2 años. Ahora que lo pienso mi trabajo es horrible, me encantaria dejarlo y ser un humano. Me gustaria poder tener sentimientos, enamorarme y poder tener la posibilidad de formar mi propia familia.
Entonces me decidí, presenté mi renuncia al jefe que luego de maldecirme un largo rato me dejó ser una persona. Volví a nacer, fui un bebé, luego un niño y más tarde un adulto casado y con una hermosa hijita. Mi vida no podía ser más perfecta, la tranquilidad reinaba y todo era pura felicidad.
Una dia de invierno, a la noche, tocaron el timbre de mi casa. Era un hombre encapuchado, cuando le pregunté quien era me dijo:
- Soy tu reemplazo.
FIN